martes, 15 de abril de 2014

Dos mujeres que se asoman al precipicio...

SILK - Tercera temporada / MY MAD FAT DIARY - Segunda temporada



… Y una de ellas se inclina hacia adelante y la otra da un decidido paso hacia atrás.

El mismo día, el 1 de abril, terminaron en UK dos series, quizás ambas para siempre. Dos series protagonizadas por sendas mujeres complejas, con 1000 y un matices, con 1000 y un problemas a sus espaldas. Esas series son Silk (BBC1) y My mad fat diary (E4). Muchas veces nos quejamos de la poca visibilidad que tienen aquí las series británicas. Más allá de Skins y Misfits antes, y Sherlock, Downton Abbey y Black Mirror ahora, pocas series alcanzan cierto grado de conocimiento y seguimiento. Eso, paradójicamente, ha hecho que se mitifique a la producción televisiva británica, comparándola con la nuestra. Sobre todo comparando BBC con TVE. La cuestión es que en UK también se hace mucha basura. La diferencia es que allí además de basura hacen series ya no sólo buenas, sino arriesgadas. Mientras E4 emite My mad fat diary, Cuatro programa Dreamland. No es demagogia barata, bueno un poco sí, pero es que no puedo no decirlo. El problema ya no es que tengamos una televisión mala, el problema es que tenemos una televisión cobarde. Saliendo de la digresión, es una pena que no se hable más de estas dos series, de estos dos dramas monumentales. Silk ha terminado su tercera y última temporada con un final muy abierto, mientras que My mad fat diary ha puesto fin a su segunda entrega con uno muy bien atado, lo cual hace creer que no habrá season 3. Han sido dos series con evoluciones diferentes este año. El drama judicial de BBC fue de más a menos, terminando por enredarse en dos capítulos finales con una trama central surrealista. El drama juvenil de E4 en cambio ha ido de menos a más hasta terminar con dos capítulos maravillosos, cosidos con el sentimiento que le faltó a los de Silk. A partir de aquí, por partes.

Silk

Os mataréis en la caída

Para los que no saben que es Silk, es un drama judicial que sigue a una abogada, Martha Costello (Maxine Peake, una actriz espectacular), especializada en defender a acusados de todo tipo y clase, y que se sumerge enfermizamente en su trabajo. La gracia de entrada reside en que desconocemos completamente como funciona la justicia en UK, más allá de lo del common law. Y la justicia en el país de su majestad, funciona de una forma muy peculiar. Al principio de la serie uno tiene que esforzarse para no perderse. Pero cuando logramos situarnos en el mapa descubrimos un mundo muy peculiar, gobernado por tiburones y puñaladas traperas. También con mucha pompa pero con mucho cinismo y dramatismo. En Reino Unido la justicia es un poco teatro. Una representación. Un baile de máscaras. Ahí reside el encanto de Silk, ahí, en la construcción de un personaje femenino tan sólido, cuya vida gira única y exclusivamente en torno a su trabajo, y su capacidad para captar los temas candentes en la sociedad occidental actual.

Spoilers sobre Silk Season 3
Así, en los 4 primeros capítulos de esta tercera temporada, los casos que ha tenido Martha Costello en sus manos han girado en torno a los siguientes temas: un policía que muere en una manifestación (3x01), la homofobia en el fútbol (3x02), la eutanasia (3x03) y el terrorismo islámico (3x04). Cuatro cuestiones de candente actualidad tanto a nivel social, como político y como judicial. Pero la relevancia no está sólo en el qué trata, sino como lo trata, con sus giros de thriller, su tacto pero también su vehemencia. Esto se debe a que Martha Costello, esa mujer frágil en su vida personal y dura como una roca y machacona como un reloj de cuco en la esfera laboral es una mujer vehemente, obsesiva hasta la locura. Estos dos detalles, sus problemas personales, incluso psicológicos (justo aquí es dónde ella y la protagonista de la siguiente serie se encuentran) y su entrega sin barreras a los casos en los que trabaja, son los puntos sobre los que los guionistas construyeron los dos últimos capítulos de la serie, el final de Martha Costello. La temporada estuvo partida en dos partes, los primeros 4 caps, que siguieron el molde tradicional de la serie. Y los dos últimos, centrados en un caso protagonizado por un ex-novio de Martha. Así, cuanto más avanzaba el juicio y más claro iba quedando que era culpable, más caía ella en una espiral de negación que la fue empujando poco a poco hacia el abismo. Al final se derrumbó, dejó escapar las elecciones para elegir al nuevo jefe del bufete, su estabilidad emocional voló por los aires y su vida laboral entró en coma. Esa secuencia final con ella perdida en medio de Londres, mirando al Támesis desde el borde de un muro es trágica. Tras tanto recorrido, pudieron los monstruos frente a los ángeles. El problema de los dos últimos capítulos no es la decisión de llevar a Martha hacia el cataclismo, los problemas fueron de otra índole. El caso no era interesante, el protagonista del mismo tampoco, la trama conspiranoica que armaron alrededor menos. Aún así, Silk es una serie que merece mucho la pena, con una protagonista maravillosa, arriesgada en el tratamiento de los casos y en la construcción de su personaje central. La recordaré siempre.

My mad fat diary

Todo va a salir bien

Esta serie narra en primera persona, a través de su diario personal, la vida de una adolescente, Rae (Sharon Rooney, brillando en un papel tan difícil) en la década de los 90 en Inglaterra. No una adolescente cualquiera. Una chica atormentada por su sobrepeso y su compleja relación con su madre (Claire Rushbrook lo borda tanto en la comedia paleta como en el drama familiar descarnado) que tras intentar suicidarse y estar en ingresada en un psiquiátrico, vuelve a su vida intentando construirla de nuevo. Esta es la premisa. Lo que a partir de ella hacen es magia. Una catarata de sentimientos buenos y malos, temores y esperanzas. De vida. Es ante todo una serie palpable. Ayuda que el drama se salpica con ese humor inglés tan negro y tan sucio. La maravillosa banda sonora plagada de todos esos clásicos del rock british de los 80-90 que aún en día hoy amamos. Mi momento musical favorito es el final de 2x03 a golpe de Roads de Portishead, tanto por la utilización de la canción narrativamente, como porque es una de mis canciones favoritas. Y también es importante el empaque visual, con los dibujos del diario cruzándose con las imágines. Penes peludos sobre la boca de Rae, o la telaraña de rallas que se va tejiendo sobre su cabeza cuando se siente al borde del colapso.

Spoilers de My Mad Fat Diary Season 2
La segunda temporada de la serie ha tenido una especie de estructura circular. Empezó y terminó en lugares cálidos, embarrada en esperanza. Pero tuvo un corazón muy oscuro. Primero el instituto y la imposibilidad de llevar a buen puerto su relación con Finn (Nico Mirallegro es puro encanto). Después la soledad. Más tarde el egoísmo. Y al final, la expiación de los pecados y sí, la fe en que el ser humano puede cambiar, que no estamos condenados a vivir en un bucle emocional. Mientras Silk termina siendo pesimista, My mad fat diary nos ofrece un futuro mejor. Una pone punto y final con una condena y la otra con una promesa. Con ese Wonderwall que no había sonado en toda la serie porque, siendo Rae talifana de Oasis como es, estaba destinado a cerrarla. You’re my wonderwall. Lo que nos dice esta serie es que todos somos egoístas, pero que eso no implica ser malas personas. Muchas veces Rae hace daño a los demás siendo consciente de que lo hace, siendo consciente del acto pero no tanto de las consecuencias del mismo. Esa voracidad destructiva. Esta serie me quema. Me quema mucho. Me asuste porque puedo ver cosas mías en ella y sus amigos. También me enternece. Me cala hasta los huesos. Porque en su forma de luchar contra sus errores también me veo a mí. Al final, nuestra vida no es más que una lucha constante contra lo peor de nosotros mismos. Al final, sólo queremos ser queridos. Porque la soledad… la soledad asfixia incluso más que el miedo.

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