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martes, 26 de abril de 2016

¿Qué coño estoy haciendo con mi vida?

BROAD CITY - Tercera temporada / GIRLS - Quinta temporada


Puede haber spoilers de Girls, pero creo que no de Broad City


La semana pasada terminaron las temporadas de dos series que lanzan una mirada incisiva a toda una generación, aquellos que nacimos en los 80, perdida entre lo que le prometieron (casa, trabajo, familia, perro) y lo que se ha encontrado (nada de lo anterior, como mucho un gato, más fácil de tener en tu piso de alquiler compartido). Esas series son Girls (HBO) y Broad City (Comedy Central). Ambas son, en cierta forma, complementarias. Si Girls nos enseña la peor parte de nosotros mismos, construyendo una dramedia negrísima: el egoísmo sin límites, la obcecación en nuestros errores, el pánico al fracaso, la inmadurez emocional, las promesas incumplidas, las plegarias desatendidas... Broad City, en cambio, aborda el dibujo de nuestra generación desde la comedia pura: ¿vamos a la deriva? ¿y? Quizás por eso Broad City me hace feliz y Girls me hace desgraciado. O más bien, me recuerda que soy un desgraciado. Quizás también, por eso, me siento cómodo reflejado en el patetismo de Abbi y sin embargo me escuece ver a mi peor yo en el comportamiento de Hannah.

Paradójicamente, Abbi e Ilana tienen una vida mucho más desordenada, caótica y fallida que las Girls de Dunham, y sin embargo son infinitamente más felices. Mientras que todas las Girls viven en un estado de crisis vital total, las chicas de Broad City se sobreponen a sus problemas cometiendo un sin fin de locuras. Abbi, al igual que Marnie, pretendía ser una artista, sin embargo ha terminado en un gimnasio, en el que tras recoger mucho pelo púbico, ha ascendido de limpiadora a entrenadora. Podría parecer una derrota y sin embargo es feliz con lo que tiene. Quizás nuestra insatisfacción generacional resida principalmente en el incumplimiento de las expectativas creadas. Somos víctimas de nuestro propio hype vital. En cambio Marnie, cuya carrera cómo cantautora va viento en popa, está sumida en una crisis profunda de identidad: ¿quién soy? El gran acierto de esta temporada de Girls ha sido empujar a sus protagonistas hacia una especie de catarsis vital. Tras varias temporadas perdida en sí misma, Marnie recuperó el rumbo en The Panic in Central Park (5x06), cuando se cruza de nuevo en su vida Charlie. Al final de esa noche que pasan juntos algo se ha roto en Marnie. Aún sigue sin saber quién es, pero sabe que no es la persona que está casada con Desi y está preparada, por fin, para averiguarlo.

#FeelTheBern Forever

Frente a las catarsis planteadas por Dunham, Jacobson y Glazer huyen de dicho esquema de forma premeditada. Cuando en Burning Bridges (3x08), Abbi e Ilana descubren que se han mentido mutuamente, por primera vez en sus vidas, tras una cena desternillantemente desastrosa, no se produce ninguna catarsis, no hay una gran pelea, no se vomitan dolorosas palabras a la cara, simplemente se entienden la una a la otra. No hay drama. Lo que en Girls hubiera provocado una escena incomodísima, en la que las amigas se arañan emocionalmente hasta hacerse sangre, en Broad City se resuelve a través de la comprensión mutua. En este sentido me siento más identificado con Abbie e Ilana, ya estamos bastante jodidos cómo para hacernos daño entre nosotros.


Precisamente daño es lo que hace, y sobre todo se hace, Hannah Horvath a lo largo de la última temporada de Girls. Retomamos al personaje en un momento teóricamente dulce de su vida, tiene un buen trabajo, que no es su trabajo soñado, pero desde luego es un trabajo que ya nos gustaría a cualquiera de nosotros, como profesora, tiene una relación teóricamente estable con su compañero en el instituto, se mudan a vivir juntos... Todo marcha cómo debería. O no. El problema de Hannah es que a lo largo de todos estos años ha ido arrastrando problemas sin resolver. Si en el 1x01 decía que quería ser la voz de una generación, a lo largo de esta temporada hemos podido observar que ya no es que no sea la voz de esa generación, la nuestra, sino que ella misma carece de voz. Otra vez una crisis de identidad severa. ¿Quién es Hannah? Durante los primeros 9 capítulos de la temporada, Hannah va quemando poco a poco sus relaciones de amistad, su relación de pareja y su relación laboral, hasta terminar sola, literalmente tirada en una estación de servicio (5x08). En cierta forma Hannah se nos ha mostrado como esa amenaza latente de la autodestrucción que pesa sobre nuestras cabezas. Ha sido egoísta, ha sido estúpida y ha sido inconsciente. De tanto errar ha terminado por perderse. Por ello la catarsis del último capítulo, I love you baby (5x10), es tan poderosa. Hannah recupera por fin su voz y con ella el rumbo, quizás no vital, porque seguimos sin saber qué hará con su vida, pero sí emocional, sentimental e identitario. Paradójicamente, Hannah termina en el mismo punto que las protagonistas de Broad City: no sé que coño estoy haciendo con mi vida, pero sé quién soy. Ojalá yo pudiera encontrarme también a mí mismo (y ser tan feliz como Ilana y Abbi).

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Mis 50 ficciones televisivas de 2015: del 25 al 1

25. Justified (FX)
Este western policíaco que buceaba en las miserias de lo white trash, nunca tuvo la repercusión que se merecía. Ahora que ha terminado nos queda tener fe en que el tiempo lo pondrá en el sitio que se merece. Hay unos Estados Unidos que no salen en la televisión, pero que están ahí, en las afueras del sistema, con el agua hasta el cuello. Justified los visibiliza a través de su esfera criminal y su decadencia moral y económica.

24. BoJack Horseman (Netflix)
Una de las cosas más terribles de los seres humanos es nuestra infinita capacidad para autodestruírnos. La segunda temporada de BoJack Horseman ha confirmado que la serie ofrece una de las miradas más desoladoras, cínicas y melancólicas a las relaciones humanas, a la fama, a la soledad y a la frustración. BoJack Horseman te hace reír, pero también te puede hacer daño.

23. Shameless (Showtime)
Los Gallagher siguen siendo la familia más entrañable y querible de la televisión. Sus vidas siguen siendo un desastre, pero mientras se mantengan unidos seguirán a flote. Shameless es una de las series más graciosas y agridulces de la televisión. Gracias por hacer que los inviernos resulten menos gélidos.

22. House of Cards (Netflix)
La serie del dramaturgo Beau Willimon no es realista. Tampoco lo pretende. De hecho es una hipérbole de las ciénagas de la política: delirante (America Works, gracias por tanto), excesiva, fascinante y divertidísima. Frank Underwood ha conseguido por fin lo que quería, pero no sabe cómo mantenerlo. El poder, siempre tan corruptible y escurridizo.

21. The Good Wife (CBS)
La serie de Alicia Florick sigue siendo una de las ficciones que más felices me hacen, una de las que más disfruto y espero todas las semanas. Pero. Sí, pero, no está ya al nivel que alcanzó en cursos pasados. Sigue siendo fantástica pero ha perdido ambición y su protagonista camina sin rumbo. No siempre se puede ser la mejor.


20. Looking (HBO)
¿Por qué nos empeñamos una y otra vez en desear lo que no nos conviene y ser incapaces de amar lo que sí lo hace? ¿Por qué? Looking no aporta una solución a esta pregunta, pero profundiza en ella. Hurgando en la herida. Ojalá tuviéramos un sistema emocional más avanzado. Si la segunda temporada de Looking me ha gustado tanto es porque me ha permitido sentirme identificado con las acciones y los sentimientos de este grupo de hombres homosexuales en San Francisco. Y ser capaces de empatizar es una de las acciones más hermosas que podemos desarrollar los seres humanos.

19. Broad City (Comedy Central)
Abbie e Ilana tienen traca para rato. Nuestra generación, veinteañeros a la deriva que se asoman peligrosamente a la treintena, aún no ha dado toda la pena que puede dar. O sí, pero aún no se ha exprimido del todo nuestro patetismo. Ninguna serie actual me hace reír tanto como ésta. Bendita locura. Broad City no necesita ser cínica para ser punzante, ni tener personajes odiosos para ser crítica.

18. Master of none (Netflix)
Podríamos definir a Master of none como un cruce entre Louie y Girls. Una comedia dramática que sigue a un actor treinteañero fracasado que no deja de luchar por su sueño mientras afronta su llegada a la madurez. Master of none habla de forma brillante de las relaciones paterno-filiales, de las dinámicas de pareja, del racismo y de cómo tratamos a nuestros mayores, por citar alguno de los temas más relevantes que trató en su primera temporada.

17. Veep (HBO)
Ansiar el poder es peligroso, aferrarte a él, más. Veep, esa salvaje sátira política que nos hace más felices recordándonos que somos unos desgraciados (y nuestros gobernantes unos ineptos), ha llegado a su cuarta temporada demostrando que no sólo no tiene síntomas de cansancio sino que está en plena forma. Selina Meyer y su equipo pueden arrastrarse mucho más por el fango. Mucho más.

16. Transparent (Amazon)
¿Y si el estado habitual del ser humano en su fase adulta es saltar de crisis vital en crisis vital? La familia que protagoniza Transparent está muy perdida. Todos y cada uno de ellos están perdidos en sus vidas. Pero lejos de hundirse en la miseria, continúan de pie, buscando la felicidad. Y eso me resultaba admirable. Yo no soy capaz de seguir hacia adelante. Ellos jamás se atascan. Y la serie de Jill Solloway tampoco. La autora confirma que tiene una de las miradas más especiales de la televisión actual. Transparent hace que la televisión sea un lugar mejor y que todos nos podamos sentir identificados con problemas y sentimientos complicados.

15. Please like me (ABC2)
Si tuviera talento como escritor la serie que me gustaría guionizar sería Please Like Me. Una dramedia llena de dulzura y diálogos ingeniosos y retorcidos. Me gusta el sentido del humor de Josh Thomas porque se parece al mío y me gusta el cariño con el que trata a sus personajes, porque a mí me gustaría que me trataran así. Es una serie especial para mí. Una serie que siento muy cerca. Este año han buceado con tacto, gracia y emotividad en cómo funcionan las relaciones amorosas y en qué significa la amistad. ¿Cómo queremos a los demás?

14. Homeland (Showtime)
El padre de una de las personas más importantes de mi vida dijo lunes tras lunes de este otoño que “Homeland es una serie de rabiosa actualidad”. En realidad Homeland es más actual y más rabiosa que la información que nos trasmiten los poderes públicos y las empresas mediáticas. Y más crítica. Esta temporada ha buceado con agilidad por las embarradas aguas de la relación entre Occidente, Rusia y Oriente Próximo y Medio.

13. London Spy (BBC)
Dos hombres se enamoran. Uno de ellos desaparece. Comienza así una apasionante búsqueda de la verdad. ¿Por qué ha desaparecido? ¿Quién era realmente? ¿Quién lo hizo desaparecer? ¿Qué hay detrás de este misterio? London Spy es a la vez un thriller de espías y un drama romántico. Una serie brillante y terrorífica.

12. Sense8 (Netflix)
Los Wachowski han expandido su universo a la televisión, creando una serie que recuerda, irremediablemente, a Cloud Atlas, lo mejor que han hecho desde Matrix. El resultado ha sido sensacional. Esta historia sobre 8 personas conectadas mentalmente es divertida, emotiva y adictiva. No es perfecta pero tampoco pretende serlo, son sus aristas la que la hacen tan especial. Funciona mejor en el terreno de los sentimientos de cada uno de sus protagonistas, que en el de la trama central conspiranoica.

11. Mr. Robot (USA Network)
¿Y si un grupo de hackers fuera capaz de borrar de un plumazo todas las deudas que tiene la ciudadanía con los bancos? Sam Esmail nos plantea la promesa de una utopía, rehogada con drogas y thriller psicológico. El resultado es, en primer lugar, novedoso, en segundo lugar, impactante. Una (polémica) obra de culto en potencia. Lejos de ser redonda, Mr. Robot es una apología de la imperfección y de las trampas narrativas. Muchos espectadores se han sentido engañados, otros maravillados. Quizás sus referentes sean demasiado obvios, pero aún así, es muy poderosa, quizás la serie actual que más pasión transmite. Pasión de su equipo por lo que están haciendo, y rabia por lo que están contando.

10. Rectify (Sundance Channel)
La gran obra de la slow tv actual es, seguramente, la mejor aproximación a las relaciones familiares desde Six Feet Under. Reflexiva, dura, sensible e inteligente. El protagonista salió por fin de la cárcel, pero tanto él como su familia están destrozados en mil pedazos. En Rectify son más interesantes las relaciones personales y la psique de sus personajes, que la investigación criminal que pretende esclarecer si Daniel Holden violó y asesinó a su novia. Por eso, pocas series me han impactado tanto en el plano emocional en 2015.

9. The Affair (Showtime)
El esquema él dijo/ ella dijo, salta por los aires en esta segunda temporada sobre una pareja de amantes que engañan a sus respectivos cónyugues. Lo hace ofreciéndonos los cuatro puntos de vista de los principales implicados en el relato. La serie ha logrado mantener su esencia amplificando su impacto. The Affair es adictiva (por su misterio) pero sobre todo emocionante y desoladora (por sus conflictos). Es difícil encontrar cuatro personajes mejor construidos e interpretados en la televisión actual.

8. Fargo (FX)
¿Qué es más importante: contar una historia divertida o producir imágenes poderosas? Mmm ¿Por qué tengo que elegir si Fargo me da ambas cosas? La segunda temporada de Fargo no ha sido tan buena como la primera porque no ha tenido a personajes tan memorables, pero ha vuelto a ser una de las mejores producciones televisivas del curso porque por sí misma ha sido memorable. Muerte por todas partes. Muerte y humor negrísimo.

7. The Jinx: The life and deaths of Robert Durst (HBO)
Constantemente nos vomitan a la cara la frase “la realidad supera a la ficción”. En este caso la realidad es tan escalofriante que la ficción (porque sí, hay mucha espectacularzación narrativa) no es más que un mero aderezo de la primera. Un multimillonario neoyorkino es acusado del asesinato de un hombre en un motel de mala muerte en un pueblo perdido de Texas. Y a partir de ahí descubrimos la mente de un monstruo... O no.

6. Game of Thrones (HBO)
No hay hoy por hoy serie más relevante culturalmente en las sociedades occidentales que Game of Thrones. Es el gran fenómeno televisivo de la actualidad. Su quinta temporada ha adelantado, en no pocos momentos, al relato literario padre, y no solo no se ha estrellado sino que ha sido capaz de mantener el nivel de las temporadas anteriores. Veas o no GoT, algún amigo te habrá hecho un “Shame Shame Shame” en lo últimos meses. Y no, Dorne no moló.

5. The Americans (FX)
Dos espías rusos en los Estados Unidos de Reagan intentan conciliar su compromiso con su país con el amor por la familia que han construido juntos. The Americans es una de las series más sutiles de la televisión. Y también una de las más inteligentes. Y lo que es más importante, es la que en más alta estima tiene a sus espectadores: antes que consumidores somos seres ciudadano inteligentes, capaces de desarrollar nuestras propias ideas y juicios morales. Apasionante.

4. Louie (FX)
Las relaciones humanas no son fáciles, por eso Louis CK bucea en ellas hasta lograr que nos perdamos con él en su complejidad. Todos tenemos miedo a quedarnos solos. A sentirnos solos. A no poder comunicarnos. La ciudad y la madurez dan miedo. Louie, a veces da miedo, otras veces da risa, siempre resulta interesante. Louie es capaz de leerme, o más bien yo soy capaz de leerme a mí mismo a través de ella. No soy un cuarentón solitario y frustrado, pero casi.

3. The Leftovers (HBO)
De repente un 2% de la población mundial desaparece. Y todo estalla en mil pedazos. Todas nuestras mentiras, nuestros miedos, nuestros equilibrios imposibles. Estamos rotos. Y no somos capaces de pegarnos. La primera temporada de The Leftovers fue sensacional, la segunda ha sido prodigiosa. Dolorosa y letal. Preñada de dolor. La serie más hipnótica del año. También la más fascinante. Sus 10 capítulos se apoderaron de mi cabeza durante el otoño. De la mía y de las cabezas de miles de personas.

2. Show me a hero (HBO)
Dos años después del final de Treme, David Simon (The Wire) volvió a la televisión para contarnos un caso real acaecido en una ciudad de la periferia de NYC a finales de los 80 y principios de los 90. La historia de una ciudad partida en dos ante la decisión judicial de obligar al Ayuntamiento a construir viviendas protegidas por todo el espacio urbano, luchando contra la existencia de ghettos. Comunicación, ciudad, política, espacio y poder se mezclan a lo largo de 6 episodios escritos con precisión y complejidad por uno de los mejores escritores del mundo.

1. Mad Men (AMC)

Este año hemos despedido a una de las series de televisión más importantes, fascinantes y profundas de la historia. El relato sobre la caída de un hombre corroído por sus mentiras, Don Draper, un icono, ha permitido a Matthew Weiner consagrarse como uno de los grandes autores audiovisuales de la última década. “Sólo quiero dejar de sufrir, sólo eso”. ¿Y quién no?  Los últimos 7 capítulos de Mad Men fueron prodigiosos. Así se cierra un relato. Pocas veces me he sentido tan vacío como cuando vi el anuncio de Coca-Cola que puso punto y final a una de las series de mi vida.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Emmysalternatives 14/15 VIII: Serie de Comedia

10. You’re the worst (FX)
Esta historia de amor entre dos personas que creen ser lo peor, fue una de las nuevas series más interesantes y frescas de esta última temporada. You’re the worst es inteligente, ácida y graciosa. Explora con acierto ese momento vital (y emocional) en el que la vida te empuja a una nueva fase y tú caminas desnortado intentando unir los puntos que te llevan a la misma. Es una comedia fantástica.

9. The Mindy Project (FOX)
La serie de Mindy Kalling ha confirmado el salto de calidad que dio en su segunda temporada, firmando una tercera entrega sensacional. De principio a fin. Divertida, emotiva, absurda y, sí, romántica. Una y otra vez hemos visto como buenas comedias se han estrellado contra el enorme reto de afrontar la resolución de la tensión amorosa entre sus protagonistas. The Mindy Project no sólo ha gestionado bien que Mindy y Danny sean pareja, sino que dicha relación ha sido, de largo, lo mejor de la serie. Cuando ambos comparten secuencia esta sitcom vuela.

8. Broad City (Comedy Central)
Siempre digo que la forma en que disfrutamos de una serie (o de una peli, o de un libro, etc.) está muy influenciada por condicionantes externos a la misma. Quizás no sea justo para la obra en cuestión, pero es así. A mí Broad City me encanta, de hecho la primera temporada la vi en dos días (y porque intenté contenerme). Pero más me ha gustado compartirla con mis amigas. Poder hacer bromas y referencias, y comentarla tras cada capítulo. Broad City es una serie hecha e interpretada por dos amigas y se nota. Estas dos taradas sumidas en demenciales aventuras son dos personas que me hacen muy feliz. Y compartir dicha felicidad con personas que me importan, hace que aún valore más a esta serie.

7. Looking (HBO)
Muy pocas series me han emocionado tanto como Looking este año. El salto de calidad que ha pegado ha sido inmenso. Una pena que no la viera ni dios. Ha madurado muchísimo. Ha sabido explorar los sentimientos, los miedos y los deseos de sus personajes como pocas. A veces cruda, casi siempre emotiva, Looking es una serie a la que le he cogido un cariño especial. Echaré mucho de menos a estos chicos de Frisco. Sobre Looking: Una cartografía de las relaciones afectivas.

6. Shameless (Showtime)
Diría que no ha sido la mejor temporada de Shameless, sobre todo porque no ha sido la mejor temporada de Fiona, que al fin y al cabo es su pilar central. Sin embargo la serie ha vuelto a ser fabulosa. Tuvo un arranque un poco torpe, pero a partir de mitad de temporada funcionó a las mil maravillas. Gamberra y desoladora. Así es esta ficción. Es un placer ver a los Gallagher luchando en mil frentes distintos. Y compartir ese visionado con mis amigas, discutir y barruntar sobre lo que pasará, más aún. Sobre Shameless: No sé dejarme querer.

5. Transparent (Amazon)
La naturalidad y la sensibilidad con la que Soloway se ha aproximado a la transexualidad en Transparent es digna de admirar. La serie es una dramedia familiar inusual, dónde tan importante es el viaje que emprende Maura como la crisis vital en la que viven sus hijos. Transparent es, ante todo, una serie sobre la identidad. ¿Quiénes somos? ¿Quiénes queremos ser? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Que dirían Siniestro Total. Cala hondo, porque todos estamos muy perdidos en muchos momentos de nuestras vidas. Sobre Transparent: Dos excelentes comedias dramáticas de autor.

4. The Comeback (HBO)
En la oscarizada Birdman, Emma Stone le escupía a Michael Keaton “es lo que siempre haces, confundes amor con admiración”. Y en cierta forma esa sentencia atraviesa la segunda temporada de The Comeback de cabo a rabo. Pocas series más valientes hemos visto esta temporada. Pocas por no decir ninguna. La historia del segundo regreso de la actriz de sitcom Valerie Cherish, ha sido incluso mejor que la de aquel primer retorno a la fama. The Comeback sigue siendo igual de graciosa e incómoda, pero este año ha leído aún mejor el mundo en el que vivimos. Por eso su calado emocional ha sido mayor. Una enmienda a la totalidad a Hollywood. Un drama descacharrante sobre la fama, el amor y el miedo a esfumarse en un mundo que corre a la velocidad del diablo. Sobre The Comeback: Love vs. Fame.

3. Veep (HBO)
Veep tiene el honor de ser la serie más cínica de la televisión actual. Su descripción de esa ciénaga que es la política en Washington, es despiadada e hilarante. Esta comedia no deja títere con cabeza. ¿Ideales? ¿Qué es eso? Lo único que importa es aferrarse al puesto, sea como sea. Veep me ha hecho llorar no sé si de risa o de frustración. Estamos muy jodidos. Parece ser Veep y Transparent son las dos principales candidatas a destronar a Modern Family en los Emmys. Ambas se merecerían la victoria. No me cabe la menor duda.

2. Parks and Recreation (NBC)
Redonda. Así ha sido la última temporada de Parks and Recreation. Una master class de cómo cerrar una serie tan graciosa y entrañable como ésta. Cada capítulo de Parks fue un caluroso abrazo. Trece capítulos de regalo para unos fans que nos hemos mantenido fieles a este precioso happy place llamado Pawnee. Así da gusto. Ha sido triste despedirse de Leslie y compañía pero la tristeza se ha sobrellevado mejor con tantas risas dulces que nos han proporcionado. Sobre Parks and Recreation: Pawnee, Indiana: Un lugar llamado Felicidad.

1. Louie (FX)
Es bien sabido que por estos lares Louis C.K. es un profeta y se cree en su serie como si fuera dogma de fe. Louie es uno de mis relatos televisivos favoritos. Porque mezcla un tipo de humor que me hace mucha gracia con temas que me preocupan mucho: la madurez, la soledad, la incomunicación, la insatisfacción, la ciudad… Constantemente me veo reflejado en ese hombre de mediana edad perdido en sí mismo y lleno de miedos. Constantemente tengo miedo a las cosas más dispares, pero sobre todo a la soledad. Esa terrible sensación de sentirse solo. Louie me hace reír muchísimo, por muy extraño que parezca lo hace, de verdad. Pero también me hace sentirme muy miserable. Me vomita a la cara mis miedos y frustraciones y me hace reflexionar sobre ellos. Es una serie dura. Es una obra de autor mayúscula. Sobre Louie: Estoy viejo para esta mierda.

martes, 25 de agosto de 2015

Emmysalternatives 14/15 I: Actores invitados

Todos los que me conocen saben lo mucho que me gusta hacer listas y lo freak que soy de la televisión. Por eso disfruto diseñando mis Emmys perfectos. Llevo varios haciéndolos, aunque el año pasado fue la primera vez que los hice en este santo hogar. Empleo mucho tiempo de mi vida viendo series y escribiendo sobre ellas, esto es, en mi opinión, lo mejor de la temporada 14/15 en la televisión americana. Un pequeño homenaje a todas esas personas que me han hecho la vida un poco más feliz en el último año. Las normas de estos Emmysalternatives son: sólo pueden ser elegibles aquellos que lo eran para los Emmys, es decir, que figuraban en sus papeletas; respeto las categorías de los Emmys con dos salvedades, en mejor comedia y en mejor drama nomino a 10 series, en vez de a 7, y fusiono dirección y guion en mejor capítulo. Dicho lo cual, here we go!

Actor invitado en serie cómica

6. Seth Rogen por Broad City
Rogen firmó esta temporada dos apariciones estelares fantásticas, por un lado en The Comeback, interpretándose a sí mismo, y por otro, en Broad City, como sudoroso ligue de Abbie. Me reí muchísimo con él y sus efluvios. Larga vida a Seth.




5. Paul Giamatti por Inside Amy Schumer
A estas alturas Paul Giamatti ha demostrado, sobradamente, que es uno de los mejores actores del mundo. En 12 Angry Men Inside Amy Schumer, esa parodia brutal que Schumer hizo de 12 Angry Men, tranformando el juicio en “¿estoy suficientemente buena para salir en la televisión?”, Giamatti brilla. Suyo es el papel de jurado más difícil de convencer de que Schumer está lo suficientemente buena y sus duelos con Hawkes son lo más divertido de un episodio que será recordado durante mucho tiempo. Un todoterreno.

4. John Hawkes por Inside Amy Schumer
Si Giamatti heredó el papel de Ed Begley, Hawkes tuvo que lidiar con el recuerdo de Henry Fonda, moldearlo y convertirlo en pura comedia. La operación se saldó con un mayúsculo éxito. Su personaje conduce el episodio, manteniendo siempre la entereza y salpicando sus intervenciones con momentos de comedia total. Jamás podré olvidarme de su arenga sobre el uso del consolador.

3. Jon Hamm por Unbreakable Kimmy Schmidt
Jon Hamm jamás ha ganado un Emmy, ya fuera por ser Don Draper o por sus apariciones en 30 Rock. Este año se encuentra, de nuevo, ante la ocasión de firmar un doblete gracias a Don Draper pero también a la nueva serie de Tina Fey, Unbreakable Kimmy Schmidt, dónde interpreta al perverso (a la par que encantador) líder de una secta. Es un personaje excesivo y Hamm lo clava. Su principal rival en esta categoría, a priori, es el hombre que encabeza esta lista.

2. Michael Rapaport por Louie
Las estrellas invitadas de Louie no han tenido el reconocimiento que se merecen por parte de los Emmys. Sólo Melissa Leo ha sido galardonada por la academia. Este año han nominado a Pamela Adlon, pero no han tenido en cuenta a Rapaport por interpretar el tarado y vulnerable ex – cuñado de Louie, en el que quizás fuera el mejor capítulo de la temporada, Cop Story. Una pena que no lo hayan nominado, es un trabajo sensacional tanto a nivel cómico como dramático.

1. Bradley Whitford por Transparent
Sí, Whitford es el gran rival de Jon Hamm en esta categoría. A su favor tiene el Critic’s Choice y brillar en una de las comedias del año, Transparent. Desde el final de The West Wing, Bradley Whitford no había tenido un personaje tan interesante en la televisión como esta compañera de proceso vital de la protagonista. Resulta entrañable, divertido y emotivo. Es un trabajo precioso.

Actriz invitada en serie cómica

6. Tina Fey por Unbreakable Kimmy Schmidt
Este personaje es el más paródico y menos denso de los que están en la lista. Lo que hace Tina Fey con esta abogada inepta no deja de ser un sketch de Saturday Night Live. Y claro, ella domina el terreno y el registro al dedillo. Por eso funciona a pesar de lo estridente que pueda resultar la inclusión de su personaje en la historia.



5. Patricia Clarkson por Broad City
A Patricia Clarkson le das tres líneas de guion y te hace un personaje interesante. Esta sufriente madre es a la vez desternillante y trágica. Te hace reír y te da mucha pena. Clarkson se entregó a las locuras de Abbie e Ilana y demostró, una vez más, que es una actriz fabulosa.




4. Susie Essman por Broad City
Ser la madre de la chiflada de Ilana no es un reto fácil. Exige tener una gran vis cómica y nulo sentido del ridículo. La trama que comparten ambas, comprando mercancía a los chinos es hilarante. Essman está divertidísima.




3. Octavia Spencer por Mom
Tras el fracaso de la adaptación yankee de Polseres Vermelles, Spencer volvió a Mom, después de que su personaje saliera de la cárcel, reconvertida en sierva del señor. Esta nueva versión de sí misma en clave beata funcionó a la perfección. Cada duelo entre Spencer y Janney fue un placer. Es lo que tiene medir cara a cara a dos actrices tan buenas.

2. Rhea Perlman por The Mindy Project
Más allá de que la relación amorosa haya funcionado a las mil maravillas, uno de los elementos que han hecho a The Mindy Project ser una serie mucho mejor esta temporada es el personaje de Perlman, la posesiva y desconfiada madre de Danny Castellano. Perlman coge todos los tópicos de madre controladora y los convierte en pura comedia. Su contraste con Mindy fue pura comedia.

1. Pamela Adlon por Louie
El personaje de Pamela Adlon en Louie es quizás el más desternillantemente cruel de la televisión actual. Su humor negrísimo, su forma de jugar con los sentimientos del pobre Louie y su forma de auto-protegerse atacando a veces resultan hasta desagradables de ver, pero siempre es descacharrante. Algunas de mis mejores risas de este año se las debo a ella. No es una mala persona, simplemente está dañada y se niega a aceptarlo. Morir matando. Adlon tiene el carácter y el sentido de la comedia necesarios para este papel. No me imagino a nadie más haciéndolo. Sólo ella, que conoce muy bien a CK, podría interpretarlo.

Actor invitado en serie dramática

6. Cameron Monaghan por Gotham
A mí Gotham me acabó exasperando, tiene material para ser una buena serie pero se pierde en casos sin interés. Una de las mejores cosas que tuvo su primera temporada fue la irrupción de Cameron Monaghan interpretando al Joker antes del Joker. Ese chaval perturbado, moldeado a base de ostias de la vida. La secuencia del interrogatorio es tremenda, Monaghan da miedo de verdad.

5. Richard Schiff por Manhattan
Manhattan ha pasado más desapercibida de lo que merecía. Es una serie densa, oscura e interesante sobre cómo los americanos llegaron a desarrollar la bomba atómica. Pero sobre todo sobre las miserias de dicho proceso. En ella sale Richard Schiff, que es un actor por el que yo tengo devoción desde The West Wing, como un oscuro agente en busca de posibles topos dentro del campamento dónde los científicos estaban realizando sus investigadores. No es, desde luego, un trabajo agradable, pero sí muy hondo.

4. Reg E. Cathey por House of Cards
De los seis actores que hubiera nominado yo al Emmy el único que puede conseguirlo es Cathey, que un año más vuelve a dar vida a ese cocinero que tiene como mejor (o peor) cliente a Frank Underwood. Cathey compone un personaje incrédulo. Un auténtico superviviente que sabe que la vida es un valle de lágrimas en el que hay que luchar para no hundirse. Representa a todos aquellos que ya no creen en la política, porque conocen sus miserias de cerca.


3. David Hyde Pierce por The Good Wife
De todos los actores que figuran en esta categoría es el que tiene más minutos en pantalla y un arco más amplio y complejo. David Hyde Pierce encarna al rival electoral de Alicia Florick. Un hombre, al igual que Alicia, que se ve sumido en la espiral de basura que acompaña al mundo de la política profesional. A la vez astuto e inocente el personaje requería un actor de su tamaño, siempre tan sutil, tan agudo.

2. Oliver Platt por The Good Wife
Siempre es un placer ver a Oliver Platt, es un actor secundario descomunal. En la última temporada de The Good Wife interpreta a un multimillonario republicano al que le apasiona tener discusiones morales y/o ideológicas. Sus duelos con Christine Baranski fueron maravillosos.



1. Lars Mikkelsen por House of Cards
Mikkelsen afronta en la tercera temporada de la excesiva House of Cards un personaje tan goloso como peligroso, ese brillantemente nauseabundo presidente Petrov, álter ego de Vladimir Putin. Desde luego no es una interpretación sutil, pero sí es una de esas que no se olvidan fácilmente. El resultado es de una viscosidad muy turbadora.


Actriz invitada en serie dramática

6. Patricia Arquette por Boardwalk Empire
La ganadora del Oscar Patricia Arquette, volvió a Boardwalk Empire para darle un cierre a su personaje, esa mujer fuerte y manipuladora con la que se identifica un Nucky Thompson contra las cuerdas. No pudo brillar tanto como la temporada anterior, pero aún así siguió siendo magnética. Es lo que tiene ser una gran actriz.


5. Elizabeth Reaser por Mad Men
Don Draper está tan perdido en sí mismo que se enamora de un fantasma del pasado, de una camarera que ha huido de su familia, de su pueblo, para empezar una nueva vida. Se enamora de los recuerdos del hombre que fue. Esa camarera es Elizabeth Reaser. Sexy, trágica, huidiza y en última instancia, atrapada. Brillante.



4. Diana Rigg por Game Of Thrones
Rigg ha logrado su tercera nominación consecutiva al Emmy en esta categoría y es la única de las nominadas de este año que incluyo en mi lista. Su Lady Olenna es un personaje delicioso, con sus pullas, su retorcido sentido del humor y sus caras de estupor. Este año la han puesto contra las cuerdas y Rigg pudo dar rienda suelta a su registro dramático en la sensacional conversación con el Septón Supremo, aquella de “vosotros sois la minoría y nosotros la mayoría”.

3. Lois Smith por The Americans
Todas las actrices de esta lista, salvo Smith, tienen arcos que trascienden durante varios capítulos. De hecho, cuatro de ellas son personajes que han aparecido en más de una temporada de sus series. Por eso tiene tanto mérito lo que hace Lois Smith en The Americans, que en apenas unos minutos, durante un único capítulo, dibuja a toda una mujer fascinante. Esta señora mayor que ha padecido la muerte por culpa de la guerra y que ayuda voluntariosamente en el negocio familiar es lo más entrañable de la televisión de la última temporada. La conversión entre Smith y Keri Russell fue sensacional.

2. Julianne Nicholson por Masters of Sex
Si algo se salvó de la caída en picado que sufrió Masters of Sex en su segunda entrega fue la descomunal Julianne Nicholson, que encarnó con entereza y sensibilidad a una doctora moribunda que se aferraba a su trabajo y a su dignidad para seguir en pie. Confirmando así que es una actriz que a la menor ocasión que le dan, brilla.



1. Kiernan Shipka por Mad Men
A lo largo de estas listas insistiré bastante en mis loas al reparto femenino de Mad Men. Shipka era una niña pequeña cuando entró en la serie de Matthew Weiner, a lo largo de estos 8 años se ha transformado en una mujer y también en una actriz con aura. Ha sido capaz de plasmar con credibilidad una catarata de sentimientos enterrados en una constante pose de desidia. En esta última temporada la trama la ha empujado a madurar, y de pronto, dejó de ser una niña enfadada, para ser una mujer responsable. Su última secuencia, fregando los platos, es preciosa. Y su cara. Su cara.