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miércoles, 30 de diciembre de 2015

Mis 50 ficciones televisivas de 2015: del 25 al 1

25. Justified (FX)
Este western policíaco que buceaba en las miserias de lo white trash, nunca tuvo la repercusión que se merecía. Ahora que ha terminado nos queda tener fe en que el tiempo lo pondrá en el sitio que se merece. Hay unos Estados Unidos que no salen en la televisión, pero que están ahí, en las afueras del sistema, con el agua hasta el cuello. Justified los visibiliza a través de su esfera criminal y su decadencia moral y económica.

24. BoJack Horseman (Netflix)
Una de las cosas más terribles de los seres humanos es nuestra infinita capacidad para autodestruírnos. La segunda temporada de BoJack Horseman ha confirmado que la serie ofrece una de las miradas más desoladoras, cínicas y melancólicas a las relaciones humanas, a la fama, a la soledad y a la frustración. BoJack Horseman te hace reír, pero también te puede hacer daño.

23. Shameless (Showtime)
Los Gallagher siguen siendo la familia más entrañable y querible de la televisión. Sus vidas siguen siendo un desastre, pero mientras se mantengan unidos seguirán a flote. Shameless es una de las series más graciosas y agridulces de la televisión. Gracias por hacer que los inviernos resulten menos gélidos.

22. House of Cards (Netflix)
La serie del dramaturgo Beau Willimon no es realista. Tampoco lo pretende. De hecho es una hipérbole de las ciénagas de la política: delirante (America Works, gracias por tanto), excesiva, fascinante y divertidísima. Frank Underwood ha conseguido por fin lo que quería, pero no sabe cómo mantenerlo. El poder, siempre tan corruptible y escurridizo.

21. The Good Wife (CBS)
La serie de Alicia Florick sigue siendo una de las ficciones que más felices me hacen, una de las que más disfruto y espero todas las semanas. Pero. Sí, pero, no está ya al nivel que alcanzó en cursos pasados. Sigue siendo fantástica pero ha perdido ambición y su protagonista camina sin rumbo. No siempre se puede ser la mejor.


20. Looking (HBO)
¿Por qué nos empeñamos una y otra vez en desear lo que no nos conviene y ser incapaces de amar lo que sí lo hace? ¿Por qué? Looking no aporta una solución a esta pregunta, pero profundiza en ella. Hurgando en la herida. Ojalá tuviéramos un sistema emocional más avanzado. Si la segunda temporada de Looking me ha gustado tanto es porque me ha permitido sentirme identificado con las acciones y los sentimientos de este grupo de hombres homosexuales en San Francisco. Y ser capaces de empatizar es una de las acciones más hermosas que podemos desarrollar los seres humanos.

19. Broad City (Comedy Central)
Abbie e Ilana tienen traca para rato. Nuestra generación, veinteañeros a la deriva que se asoman peligrosamente a la treintena, aún no ha dado toda la pena que puede dar. O sí, pero aún no se ha exprimido del todo nuestro patetismo. Ninguna serie actual me hace reír tanto como ésta. Bendita locura. Broad City no necesita ser cínica para ser punzante, ni tener personajes odiosos para ser crítica.

18. Master of none (Netflix)
Podríamos definir a Master of none como un cruce entre Louie y Girls. Una comedia dramática que sigue a un actor treinteañero fracasado que no deja de luchar por su sueño mientras afronta su llegada a la madurez. Master of none habla de forma brillante de las relaciones paterno-filiales, de las dinámicas de pareja, del racismo y de cómo tratamos a nuestros mayores, por citar alguno de los temas más relevantes que trató en su primera temporada.

17. Veep (HBO)
Ansiar el poder es peligroso, aferrarte a él, más. Veep, esa salvaje sátira política que nos hace más felices recordándonos que somos unos desgraciados (y nuestros gobernantes unos ineptos), ha llegado a su cuarta temporada demostrando que no sólo no tiene síntomas de cansancio sino que está en plena forma. Selina Meyer y su equipo pueden arrastrarse mucho más por el fango. Mucho más.

16. Transparent (Amazon)
¿Y si el estado habitual del ser humano en su fase adulta es saltar de crisis vital en crisis vital? La familia que protagoniza Transparent está muy perdida. Todos y cada uno de ellos están perdidos en sus vidas. Pero lejos de hundirse en la miseria, continúan de pie, buscando la felicidad. Y eso me resultaba admirable. Yo no soy capaz de seguir hacia adelante. Ellos jamás se atascan. Y la serie de Jill Solloway tampoco. La autora confirma que tiene una de las miradas más especiales de la televisión actual. Transparent hace que la televisión sea un lugar mejor y que todos nos podamos sentir identificados con problemas y sentimientos complicados.

15. Please like me (ABC2)
Si tuviera talento como escritor la serie que me gustaría guionizar sería Please Like Me. Una dramedia llena de dulzura y diálogos ingeniosos y retorcidos. Me gusta el sentido del humor de Josh Thomas porque se parece al mío y me gusta el cariño con el que trata a sus personajes, porque a mí me gustaría que me trataran así. Es una serie especial para mí. Una serie que siento muy cerca. Este año han buceado con tacto, gracia y emotividad en cómo funcionan las relaciones amorosas y en qué significa la amistad. ¿Cómo queremos a los demás?

14. Homeland (Showtime)
El padre de una de las personas más importantes de mi vida dijo lunes tras lunes de este otoño que “Homeland es una serie de rabiosa actualidad”. En realidad Homeland es más actual y más rabiosa que la información que nos trasmiten los poderes públicos y las empresas mediáticas. Y más crítica. Esta temporada ha buceado con agilidad por las embarradas aguas de la relación entre Occidente, Rusia y Oriente Próximo y Medio.

13. London Spy (BBC)
Dos hombres se enamoran. Uno de ellos desaparece. Comienza así una apasionante búsqueda de la verdad. ¿Por qué ha desaparecido? ¿Quién era realmente? ¿Quién lo hizo desaparecer? ¿Qué hay detrás de este misterio? London Spy es a la vez un thriller de espías y un drama romántico. Una serie brillante y terrorífica.

12. Sense8 (Netflix)
Los Wachowski han expandido su universo a la televisión, creando una serie que recuerda, irremediablemente, a Cloud Atlas, lo mejor que han hecho desde Matrix. El resultado ha sido sensacional. Esta historia sobre 8 personas conectadas mentalmente es divertida, emotiva y adictiva. No es perfecta pero tampoco pretende serlo, son sus aristas la que la hacen tan especial. Funciona mejor en el terreno de los sentimientos de cada uno de sus protagonistas, que en el de la trama central conspiranoica.

11. Mr. Robot (USA Network)
¿Y si un grupo de hackers fuera capaz de borrar de un plumazo todas las deudas que tiene la ciudadanía con los bancos? Sam Esmail nos plantea la promesa de una utopía, rehogada con drogas y thriller psicológico. El resultado es, en primer lugar, novedoso, en segundo lugar, impactante. Una (polémica) obra de culto en potencia. Lejos de ser redonda, Mr. Robot es una apología de la imperfección y de las trampas narrativas. Muchos espectadores se han sentido engañados, otros maravillados. Quizás sus referentes sean demasiado obvios, pero aún así, es muy poderosa, quizás la serie actual que más pasión transmite. Pasión de su equipo por lo que están haciendo, y rabia por lo que están contando.

10. Rectify (Sundance Channel)
La gran obra de la slow tv actual es, seguramente, la mejor aproximación a las relaciones familiares desde Six Feet Under. Reflexiva, dura, sensible e inteligente. El protagonista salió por fin de la cárcel, pero tanto él como su familia están destrozados en mil pedazos. En Rectify son más interesantes las relaciones personales y la psique de sus personajes, que la investigación criminal que pretende esclarecer si Daniel Holden violó y asesinó a su novia. Por eso, pocas series me han impactado tanto en el plano emocional en 2015.

9. The Affair (Showtime)
El esquema él dijo/ ella dijo, salta por los aires en esta segunda temporada sobre una pareja de amantes que engañan a sus respectivos cónyugues. Lo hace ofreciéndonos los cuatro puntos de vista de los principales implicados en el relato. La serie ha logrado mantener su esencia amplificando su impacto. The Affair es adictiva (por su misterio) pero sobre todo emocionante y desoladora (por sus conflictos). Es difícil encontrar cuatro personajes mejor construidos e interpretados en la televisión actual.

8. Fargo (FX)
¿Qué es más importante: contar una historia divertida o producir imágenes poderosas? Mmm ¿Por qué tengo que elegir si Fargo me da ambas cosas? La segunda temporada de Fargo no ha sido tan buena como la primera porque no ha tenido a personajes tan memorables, pero ha vuelto a ser una de las mejores producciones televisivas del curso porque por sí misma ha sido memorable. Muerte por todas partes. Muerte y humor negrísimo.

7. The Jinx: The life and deaths of Robert Durst (HBO)
Constantemente nos vomitan a la cara la frase “la realidad supera a la ficción”. En este caso la realidad es tan escalofriante que la ficción (porque sí, hay mucha espectacularzación narrativa) no es más que un mero aderezo de la primera. Un multimillonario neoyorkino es acusado del asesinato de un hombre en un motel de mala muerte en un pueblo perdido de Texas. Y a partir de ahí descubrimos la mente de un monstruo... O no.

6. Game of Thrones (HBO)
No hay hoy por hoy serie más relevante culturalmente en las sociedades occidentales que Game of Thrones. Es el gran fenómeno televisivo de la actualidad. Su quinta temporada ha adelantado, en no pocos momentos, al relato literario padre, y no solo no se ha estrellado sino que ha sido capaz de mantener el nivel de las temporadas anteriores. Veas o no GoT, algún amigo te habrá hecho un “Shame Shame Shame” en lo últimos meses. Y no, Dorne no moló.

5. The Americans (FX)
Dos espías rusos en los Estados Unidos de Reagan intentan conciliar su compromiso con su país con el amor por la familia que han construido juntos. The Americans es una de las series más sutiles de la televisión. Y también una de las más inteligentes. Y lo que es más importante, es la que en más alta estima tiene a sus espectadores: antes que consumidores somos seres ciudadano inteligentes, capaces de desarrollar nuestras propias ideas y juicios morales. Apasionante.

4. Louie (FX)
Las relaciones humanas no son fáciles, por eso Louis CK bucea en ellas hasta lograr que nos perdamos con él en su complejidad. Todos tenemos miedo a quedarnos solos. A sentirnos solos. A no poder comunicarnos. La ciudad y la madurez dan miedo. Louie, a veces da miedo, otras veces da risa, siempre resulta interesante. Louie es capaz de leerme, o más bien yo soy capaz de leerme a mí mismo a través de ella. No soy un cuarentón solitario y frustrado, pero casi.

3. The Leftovers (HBO)
De repente un 2% de la población mundial desaparece. Y todo estalla en mil pedazos. Todas nuestras mentiras, nuestros miedos, nuestros equilibrios imposibles. Estamos rotos. Y no somos capaces de pegarnos. La primera temporada de The Leftovers fue sensacional, la segunda ha sido prodigiosa. Dolorosa y letal. Preñada de dolor. La serie más hipnótica del año. También la más fascinante. Sus 10 capítulos se apoderaron de mi cabeza durante el otoño. De la mía y de las cabezas de miles de personas.

2. Show me a hero (HBO)
Dos años después del final de Treme, David Simon (The Wire) volvió a la televisión para contarnos un caso real acaecido en una ciudad de la periferia de NYC a finales de los 80 y principios de los 90. La historia de una ciudad partida en dos ante la decisión judicial de obligar al Ayuntamiento a construir viviendas protegidas por todo el espacio urbano, luchando contra la existencia de ghettos. Comunicación, ciudad, política, espacio y poder se mezclan a lo largo de 6 episodios escritos con precisión y complejidad por uno de los mejores escritores del mundo.

1. Mad Men (AMC)

Este año hemos despedido a una de las series de televisión más importantes, fascinantes y profundas de la historia. El relato sobre la caída de un hombre corroído por sus mentiras, Don Draper, un icono, ha permitido a Matthew Weiner consagrarse como uno de los grandes autores audiovisuales de la última década. “Sólo quiero dejar de sufrir, sólo eso”. ¿Y quién no?  Los últimos 7 capítulos de Mad Men fueron prodigiosos. Así se cierra un relato. Pocas veces me he sentido tan vacío como cuando vi el anuncio de Coca-Cola que puso punto y final a una de las series de mi vida.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Emmysalternatives 14/15 XII: Series de Drama

10. Justified (FX)
¿Lo legal o lo correcto? Lo más apasionante de Justified es que desarrolla un código moral propio. Eso y que coge los códigos del western y los adapta al mundo actual. Todo en Justifed está ligado a las raíces. A un mundo que desaparece. A las minas y las peleas ancestrales entre familias. Esa es la base del relato. A partir de ese caldo de cultivo te cuentan la historia de dos chavales, uno es un US Marsahall y el otro un capo criminal. Ninguno de los dos es bueno. Ambos son conscientes de ello. Sobre Justified: Harlan en el retrovisor.

9. The Leftovers (HBO)
Los dos primeros episodios fueron dubitativos. El tercero una genialidad. A partir del sexto (inclusive) una serie sensacional y turbadora. Así fue la primera temporada de The Leftovers, un relato perturbador sobre lo que le pasa al mundo cuando de pronto desaparecen millones de personas. Una distopía escalofriante. A Lindelof lo que es de Lindelof, esta vez sí. Sobre The Leftovers: Sólo podíamos caer.


8. Halt and catch fire (AMC)
¿Cómo era la informática personal a principios de los 80? Como el lejano oeste, un territorio por descubrir. En la hipnótica Halt and catch fire seguimos a unos pioneros en la búsqueda del éxito personal y del progreso tecnológico. Inteligente, a ratos brillante, siempre interesante. Así es Halt and catch fire, una serie a la que la audiencia no ha sabido querer como se merecía. Es refrescante, sin duda alguna. Sobre Halt and catch fire: Destruir y construir

7. The Killing (Netflix)
¿The Killing? Sí, The Killing. Se emitió dentro del plazo de estos Emmys y sus últimos seis capítulos fueron sensacionales. Así de claro. Una historia terrible con un colegio militar en el punto de mira, concatenada con las peligrosas consecuencias del final de la tercera temporada. Linden y Holder se han despedido para siempre entregando su temporada más redonda y compacta. El último capítulo, dirigido por Jonathan Demme, es una excelente radiografía de sus rostros y de su amistad. Un regalo para los fans. Sobre The Killing: Aunque no para de llover.

6. Homeland (Showtime)
Y Homeland resurgió de sus cenizas. Tras la fallida tercera entrega (ojo, fallida, no mala), la serie de Gansa y Gordon volvió a ser un inmenso thriller de espías/terroristas. Con sus conspiraciones, dramas humanos, miserias políticas y dobles verdades. Crónica del estercolero que es la política internacional americana post-11 S (bueno, en realidad desde la II GM). Homeland es una serie necesaria, porque aborda temas muy espinosos en un país al que le gusta creer que siempre es el impoluto bueno de la película. Pakistán, uno de esos aliados líquidos de los estadounidenses era un escenario perfecto. Lo han vuelto a bordar. Una temporada adictiva e inteligente. Sobre Homeland: Formas distintas de bajar el telón.

5. House of Cards (Netflix)
Siempre describo al thriller político de Beau Willimon como un elefante en una cacharrería. Ocupa el quinto puesto en el ranking pero es la serie cuya presencia en el mismo podría ser más cuestionable. Muy pocas ficciones disfruto hoy en día como House of Cards. La devoro. Es diversión en estado puro para mí (repitamos: para mí). Tiene momentos brillantísimos y sin embargo está tan pasada de rosca que entiendo las críticas. La visión que tiene de la política americana es demasiado bestia. Tiene diálogos fabulosos pero las tramas se desparraman hasta puntos delirantes. Los dos grandes ejes de esta temporada han sido America Works (un completo sinsentido, aunque deliciosa) y la Paz en Oriente Próximo con Rusia como escollo. Ambas han sido muy divertidas pero completamente irreales. Si quieres observar la política estadounidense ves las obras de Simon (a no ser que seas un idealista y te pongas a Sorkin) y si quieres sumergirte en el conflicto entre Israel y Palestina, ponte The Honourable Woman. House of Cards entra en todos los conflictos a cañón, eso hace que sea un espectáculo total, pero también que no te la puedas tomar demasiado en serio. Sobre House of Cards: Los tres combates de Frank Underwood.

4. The Americans (FX)
Prácticamente sin hacer ruido, The Americans se ha convertido en uno de los dramas más densos y fascinantes de la televisión actual. Lenta pero segura. Cocinándose a fuego lento. Sin dar pasos en falso en su relato sobre dos espías rusos sumergidos en la América de Reagan. El matrimonio, la familia, la patria, la moral, la guerra o la política son temas fundamentales en la serie. De hecho es posible que sea la ficción actual más rica en debates morales. No existen el bien y el mal, sólo una resbaladiza escala de grises. Elizabeth y Philip están contra las cuerdas. Ya no sólo están amenazados por el mundo exterior, ya tienen a la amenaza en su propio hogar. Apasionante. Sobre The Americans: Los USA de The Americans y Reagan: nucleares, desiguales e intervencionistas y La verdad os hará prisioneros.

3. Game of Thrones (HBO)
El gran fenómeno televisivo se metía este año en terreno peligroso al comenzar a narrar los peores libros (o eso dicen sus lectores) de la saga. Si a ellos unimos el hecho de que en algunas tramas la serie ya ha adelantado al libro, el reto era mayúsculo. Podría haber salido muy mal y sin embargo Game of Thrones ha vuelto a ser una serie descomunal. Sí, siempre hay tramas que no funcionan tan bien como otras, pero aún así la amplia panorámica que pintan sobre esta lucha de poder es fascinante. Pocas series dejan a sus espectadores tantas veces con la boca abierta como ésta. Posiblemente estemos hablando del gran espectáculo televisivo del último lustro. Además de un sentido de la acción y la tensión brillantes, la serie se caracteriza por estar muy bien escrita e interpretada. No es perfecta pero a menudo es la más lista de la clase. Sobre Game of Thrones: La mayoría y La estrategia del caos.

2. The Good Wife (CBS)
A estas alturas nadie niega que la sexta temporada de The Good Wife no ha sido tan buena como la quinta. Dicho lo cual, a mí me ha vuelto a parece inmensa. Es cierto que la primera parte de la temporada, con Cary acorralado tuvo más tensión que la segunda, centrada en la carrera política de Alicia. Sin embargo la forma en que la serie retrató las esferas de poder en Chicago me pareció brillante, realista y dura. The Good Wife sigue siendo una de las series mejor escritas de la televisión y con más capas de lectura, mezclando con éxito la esfera personal y la profesional. Sobre The Good Wife: La respuesta, ¡No hagas bromas!, Cómo ser Alicia Florick y Los engranajes de la mente y del poder.

1. Mad Men (AMC)
Mad Men es una de mis series favoritas de todos los tiempos. Hemos pasado casi 10 años juntos. 10 años en los que me convertí en seriéfilo. He llegado a sentir los dramas de sus personajes como propios. La serie me ha inoculado la desasosegante sensación de estar perdido en la vida, de no saber quién eres y a dónde te diriges. Mad Men habla de lo duro que es no tener clara tu propia identidad y nadar en un mar de soledad. Lo duro que es sentirte vacío. La insatisfacción vital es un tema recurrente en el audiovisual de las últimas décadas. Y Mad Men, con sus guiones modélicos lo ha abordado como nadie. Quizás sea la serie más sensible de la televisión y una de las de mayor calado emocional. Esta última tanda de siete capítulos ha sido redonda. Siete episodios emocionantes, hermosos y devastadores. Un final redondo para un gran relato humano. Mad Men se ha acabo pero nos volveremos a ver. Las obras maestras son inagotables.

martes, 15 de septiembre de 2015

Emmysalternatives 14/15 X: Actrices de Drama

Actriz de reparto

6. Christine Baranski por The Good Wife
No hay mujer más elegante en la televisión. Ni tampoco ninguna persona con una risa más maravillosa que la suya. Unes esas dos características de Baranski, le añades hondura, sensibilidad y presencia y tienes como resultado un trabajo modélico. Una auténtica dama de la interpretación.


5. Kerry Bishé por Halt and catch fire
¿Es posible no enamorarse de Kerry Bishé? Su Donna es, a la vez, una mujer insatisfecha en un matrimonio que hace aguas y una intrépida pionera en busca de aventuras. Todo en uno. Inteligente, graciosa, dura, profunda. Y muchas cosas más. Bishé es un vendaval.




4. January Jones por Mad Men
Jones tiene una secuencia, en esta última temporada de Mad Men, en la consulta de un médico que es escalofriante. Su rostro es un poema. Un canto triste, que diría Lluís Llach. Mientras dos hombres arreglan su vida ella de deshace como un azucarillo, con la cámara pegada. Será una actriz limitadísima, pero lo que ha hecho con Betty Draper es un trabajo descomunal. Qué dignidad le acaba dando a esa mujer al final de este inmenso relato. Su último plano, sentada en la mesa, con Sally a su lado fregando, es otra joya, tanto de dirección como de interpretación.

1. Carrie Coon por The Leftovers
No, no me he olvidado de cómo se cuenta. Saltamos del 4 al 1, directamente. Un triple empate, algo que debe ser altamente improbable en los Emmys. Pero es que no puedo elegir entre estas tres mujeres. No puedo hacerlo. La recién llegada, la que está en la cresta de la ola y la que ya se retira. Y como no puedo elegir y total esto no son más que listas que hago por amor al arte, no he elegido. Los Emmys tendrán que escoger entre las otras dos actrices que acompañan, en lo más alto de esta lista, a la descomunal Carrie Coon. Hace 15 meses no sabía ni que existía, ahora, tras The Leftovers y Gone Girl, no puedo dejar de pensar en ella. Su Nora es desgarradora. La entereza con la que la interpreta, el cariño que arroja en esa mujer que de la noche a la mañana perdió a toda su familia es escalofriante. Impacta. Mucho.

1. Lena Headey por Game of Thrones
Vaya clase maestra de interpretación la que dio este año Lena Headey sufriendo como nunca. Eso sí, manteniendo toda su dignidad. Cersei nunca estuvo más contra las cuerdas y Headey lo aprovechó para adueñarse de la temporada. Uno no puedo más que levantase, aplaudir y arrodillarse. Larga vida a la borracha Reina Madre.


1. Christina Hendricks por Mad Men

Aún parece increíble a día de hoy que Hendricks no lograra el Emmy por la temporada de The Other Woman (T5). Pero así fue, Hendricks, como todos los actores de Mad Men, sigue sin Emmy. Esta es su última bala y ¡vaya bala! Tras dos años en el dique seco, Weiner se acordó de ella en la recta final y le entregó tramas maravillosas. De hecho, la colocó, de nuevo, en el mismo punto que estuvo en The Other Woman, pero esta vez su comportamiento fue completamente diferente. Y ahí fue cuando nos demostró que efectivamente es una actriz con un magnetismo, una fuerza y una clase mayúsculos. Es imposible no mirarla y admirarla.

Actriz

6. Taraji P. Henson por Empire
No pude evitarlo. Me he reído tanto este año gracias a Henson que he tenido que meterla en esta lista. Ella es la actual reina de la televisión trash. Una máquina que lo devora todo. Si tiene que arrastrarse por los suelos, se arrastra, si te tiene que quedar en bragas “sexys” se queda, si tiene que insultar, insulta. Y así todo el rato. Cookie Lyon es el personaje más descacharrante de la televisión. Y hay que ser muy valiente para interpretarlo. Ni Viola Davis, ni Kerry Washington, las otras dos grandes estrellas afroamericanas de la ficción actual, podrían haber hecho este personaje. Tiene un mérito increíble. De verdad.

5. Robin Wright por House of Cards
¡Qué elegante y fría es Robin Wright! ¡Qué voz! ¡Qué forma de susurrar ostiazos verbales! Su interpretación de la sibilina, retorcida y torturada Claire Underwood es tan sutil como fascinante. Economía de recursos. Muchas veces menos es más. En esta ocasión, sin duda alguna.


4. Ruth Wilson por The Affair
Ni la ganadora del Globo de Oro sobrevivió al vacío que le hicieron los Emmys a The Affair, el drama contado desde dos puntos de vista diferentes de Showtime. A diferencia de Lizzy Caplan, que el año pasado sí logró entrar en los Emmys a pesar del ninguneo a Masters of Sex, la sensacional y turbadora Ruth Wilson no ha podido conseguir la nominación en una categoría muy apretada. Desde luego la merecía, es un trabajo fascinante, sobre todo, obviamente, cuando la serie está contada desde su punto de vista. Consigue que la entiendas aunque no seas capaz de creerla de todo. Darle verdad pero mantenerla entre las tinieblas.

3. Keri Russell por The Americans
¿Madre americana o espía soviética? Ha llegado el momento en que Elizabeth ya no puede seguir compatibilizando ambas facetas de su vida. No es machismo, su marido está en la misma situación, pero ella lo lleva peor, la relación materno-filial en este caso es mucho más compleja. ¡Es tan valiente lo que hace Keri Russell en The Americans! Se nota muchísimo que ella cree en el proyecto y que se pone a su completo servicio. No busca nunca el momento de lucimiento, lo importante es el relato. Y aún así se luce porque construye un personaje riquísimo que intenta todo el rato esconder sus verdaderos sentimientos y/o ideas. Matthew Rhys es mucho más transparente que ella. Es fascinantemente indescifrable.

2. Julianna Margulies por The Good Wife
Ha pasado. Julianna Margulies en el número 2. No creía ni yo que fuera a hacer esto. No es que haya estado peor Margulies este año, de hecho en su capítulo psicotrópico o en Winning Ugly dio un auténtico recital, simplemente es que tenía que saldar una cuenta pendiente. Sigue siendo la actriz que más me maravilla de la televisión actual.


1. Elisabeth Moss por Mad Men
Siempre digo que la objetividad no existe, la imparcialidad sí. Y yo, desde luego, no soy imparcial con Elisabeth Moss. Si Moss fuera la típica chica guapa y/o graciosa en la vida real tendría ya unas cuantas nominaciones a los Oscar. Pero como no lo es no tiene tantos fans. Eso sí, somos fans acérrimos. A lo mejor sólo es cosa mía, pero espero que los que lean esto sientan también que se encuentran en una fase vital que huele a viejo. Que están listos para avanzar. Eso es lo que le pasa a Peggy Olson, y Moss lo borda. Clava esa insatisfacción, esa soledad, esa impotencia. Y a la vez, nos muestra que siempre hay espacio para la esperanza. El viaje vital de Peggy ha sido apasionante, Moss la ha exprimido al máximo, el final ha sido precioso. Dale una uña a Moss y te devorará el cuerpo. Es una actriz total.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Emmysalternatives 14/15 IX: Actores de Drama

Actor de reparto

6. Ben Mendelsohn por Bloodline
¡Vaya show el del amigo Ben! Su interpretación de oveja descarriada de una familia llena de secretos es tan salvaje que por momentos se come la serie. Sobre todo en la primera mitad de la temporada Bloodline es ante todo la serie de Ben Mendelsohn. Da igual que comparta reparto con leyendas del cine como Sissy Spacek o Sam Shepard, y veterano actores televisivos del peso de Kyle Chandler y Linda Cardellini. Da igual. Cada vez que está en escena se apodera de los planos. Es un trabajo enorme, es capaz de generarte pena y repulsión al mismo tiempo. A priori el Emmy debería estar entre él y Jonathan Banks.

5. Peter Dinklage por Game of Thrones
Hoy por hoy no hay en la televisión un intérprete con mejor oratoria que Dinklage. Sí, los monólogos y diálogos de Tyrion están muy bien escritos, pero sin un orador tan bueno como él no resultarían tan poderosos. Estoy completamente convencido de ello. Por eso, aunque esta temporada su personaje no ha tenido una trama tan poderosa como en las anteriores entregas, ha seguido siendo un placer verlo en pantalla. Este año lo coloco en el último puesto de la terna, pero que nadie dude de que pienso que es uno de los 5 mejores actores de la televisión actual.

4. Walton Goggins por Justified
Se ha terminado Justified y con ella se ha ido uno de esos villanos que marcan escuela, el escurridizo, brillante, astuto y carismático Boyd Crowder. Un villano al que amar. Y sin el aura de dandy sureño de vuelta de todo que tiene Goggins esto no hubiera sido posible. Cómo masca las palabras, cómo dibuja las sonrisas, cómo escupe las amenazas. Qué enorme festival. A tus pies, Walton.

3. Matt Czuchry por The Good Wife
A Matt Czuchry le persigue la maldición de ser “un chico demasiado mono como para tomarlo en serio”. Si uno es capaz de ir más allá, descubrirá la enorme evolución que ha experimentado en las 6 temporadas que lleva The Good Wife en emisión. Es más, tendrá que caer rendido a la evidencia de que Czuchry estuvo brillante en el primer tramo de la última temporada de la serie de los King. Por fin le dieron una gran trama de lucimiento y no decepcionó. Nos enseñó al Cary Agos más vulnerable, frágil y desesperado.

2. Jonathan Banks por Better Call Saul
A priori es el principal favorito a alzarse con el Emmy y recoger el testigo de su compañero de reparto en Breaking Bad, Aaron Paul. Precisamente Banks repite nominación por interpretar al mismo personaje, el impasible Mike, pero por una serie diferente, Better Call Saul. Y si en Breaking Bad brillaba, aquí se luce aún más, con un capítulo, el sensacional Five-O, entero para él solito. El gran mérito de Banks es expresar mucho desde una brutal contención.

1. Vincent Kartheiser por Mad Men

Es de juzgado de guardia que Vincent Kartheiser no haya logrado ni una sola nominación al Emmy por su Pete Campbell. Creo que es una de las mayores tropelías que han hecho los Emmys. No digo ya que le dieran uno, y eso que se merecía unos cuantos, una mera nominación bastaba. Pues no, ni eso. Está muy infravalorado interpretar a un hombre tan nocivo, tanto para los demás como para sí mismo. Pete es un hombre carcomido por sus frustraciones. Y por eso mismo, aunque resulte repulsivo, también es posible conectar con él. Es un trabajo muy sutil. Que bordea lo desagradable para llegar a lo emotivo. Además en esta temporada Weiner y compañía le regalaron una catarsis vital. Kartheiser es un actor capaz de transmitir cualquier sentimiento humano, por terrible que sea.

Actor

6. Justin Theroux por The Leftovers
Además de ser el hombre que mejor maneja el complejo arte de llevar un chándal, Theroux es capaz de transmitir la paranoia que se apodera de su personaje. Un hombre carcomido por sus miedos que se va desmoronando ante nuestros ojos, lenta e inexorablemente. Una fantástica interpretación digna de un thriller psicológico de primera división que, en definitiva, es el género predominante en The Leftovers.

5. Timothy Olyphant por Justified
Siempre digo que el Raylan Givens de Olyphant es uno de los trabajos más físicos de la televisión. No es tanto lo que hace con el rostro o como masculla sus diálogos, que también, sino sobre todo su forma de andar, su forma de apoderarse del espacio. Tiene algo mágico. No sé muy cómo explicarlo pero es un actor capaz de crear atmósfera él solito. Su presencia es subyugante.

4. Kevin Spacey por House of Cards
Spacey es uno de los actores más voraces de las últimas décadas. Dicho eso, su Frank Underwood es una gozada. Perverso, desesperado, oportunista, cínico. Spacey lo llena, lo hace suyo y da un recital. Así de simple.




3. Matthew Rhys por The Americans
Philip está cansado. Su propio sistema moral no puede soportar más las oscuras tareas que la URSS le encomienda. Ya no. Y Rhys logra que veamos en su cansado rostro que se repugna a sí mismo. Que el juguete se ha roto. Ese striptease facial que hace frente a Martha podría haber resultado ridículo y sin embargo es estremecedor. Es un actorazo.

2. Bob Odenkirk por Better Call Saul
Es muy difícil interpretar a un personaje que ya has encarnado anteriormente pero retomándolo en una fase vital completamente diferente. El Jimmy de BCS no es la misma persona que el Saul de Breaking Bad. Odenkirk lo llena de matices para que entendamos dicha diferencia pero que a la vez seamos capaces de entender el proceso que llevó al buenazo e inocente Jimmy a convertirse en el cínico y egoísta Saul. Odenkirk es desternillante cuando lo pretende y emotivo cuando lo necesita. En un trabajo completísimo.

1. Jon Hamm por Mad Men
¿Qué decir ya tras casi una década? Si Hamm no gana el Emmy en un año tan fácil, la Academia habrá cometido un error mayúsculo que la perseguirá siempre. Don Draper es uno de los personajes más icónicos de la historia de la televisión. Y Don Draper es Jon Hamm. Sin sus andares, sus gestos, sus movimientos corporales, su mirada cansada, su sonrisa de galán y su forma de beber whisky no podríamos concebir al Draper que Weiner y sus guionistas escribieron para que quedara marcado a fuego en la historia. Interpretar a un hombre que desde el segundo uno de la serie se resquebraja lentamente pero que sigue manteniendo la fachada intacta es un reto titánico. En esta última temporada, Hamm ha estado aún más inmenso, más trágico, más desesperanzado. La caída ha terminado. Hemos tocado suelo.