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viernes, 26 de diciembre de 2014

Mis 10 series que murieron en 2014

10. The Crazy Ones (CBS)
Sin llegar a demostrar nunca que era una gran sitcom sí tenía el potencial para llegar a serlo. Además de una química enorme entre sus protagonistas, sobre todo entre Robin Williams (<3) y James Wolk. Estos locos publicistas de Chicago de vez en cuando despuntaron y lograron hacerme reír. 



9. Raising Hope (FOX)
Hope fue durante varias temporadas la sitcom más infravalorada de la televisión yankee. En su cuarta y última tanda de episodios no estuvo a la altura de su propio nivel, pero aún así, esta aproximación a la América blanca de clase baja siguió siendo una serie entrañable, de esas a las que quieres abrazar.



8. Trophy Wife (ABC)
La sitcom familiar que ABC llevaba tiempo buscando pero que no supo ni titular ni programar. Si Trophy Wife se hubiera emitido con The Goldbergs, The Middle y, sobre todo, Modern Family, hubiera sobrevivido. Esta serie sobre una chica que se casa con un hombre con tres hijos y dos ex - esposas  chifladas resultó ser tierna y divertida. Una pena.


7. How I met your mother (CBS)
La temporada final de HIMYM ambientada en un solo fin de semana, se hizo bastante pesada, pero aún así tuvo momentos divertidos, la madre resultó todo un acierto, y el final, aunque precipitado, fue consecuente con lo que de verdad estuvo contando la serie a lo largo de tantos años. Tenía que haberse terminado mucho tiempo antes, pero aún así, HIMYM ha sido una sitcom muy relevante.

6. The Bridge (FX)
El remake americano de Bron/Broen nunca estuvo a la altura del original escandinavo, pero era una serie que se movía en un microclima político, social y económico interesantísimo. Se merecía mejor suerte en cuanto a audiencias de la que tuvo. Ojalá pronto otra serie se asome a los infiernos de la frontera entre USA y México.


5. Sons of Anarchy (FX)
Al igual que HIMYM, Sons of Anarchy ha sido, en el terreno del drama, una serie muy relevante en la última década televisiva. Una de las series emblema de lo que yo llamo la segunda generación de ficciones de la 3ª Edad de Oro. Esa protagonizada por escritores que se formaron en serie de la primera generación. En este caso el polémico Kurt Sutter, que salió de The Shield para alumbrar este culebrón para hombres entre Shakespeare y el sucio motel de carretera llamado Sons of Anarchy. Tenía que haber durado menos temporadas pero esta última entrega fue un buen broche final. Sutter unchained, like usual.

4. Silk (BBC)
Se ha ido Martha Costello, y con ella se ha llevado un trocito de mi corazón. Tras cuatro primeros capítulos soberbios, centrados en un caso, siguiendo el molde habitual de la serie, esta temporada echó el cierre con dos capítulos que condujeron a Martha Costello por territorios bastante absurdos. Un deus ex machina que no entendí, que no quise entender. Si ese pastiche final, estaría muy alto en esta lista, y posiblemente en la lista de mejores series del año. El mejor drama puramente judicial (The Good Wife es otra cosa) que he visto.

3. The Newsroom (HBO)
He hecho recap de esta última temporada de The Newsroom así que tengo muy poco que añadir a lo dicho por mi yo del pasado. He disfrutado la serie como un enano, incluso cuando hacia las cosas tan mal que me indignaba.

2. Boardwalk Empire (HBO)
Un final redondo para una serie que nunca lo fue. Ofrecer una primera parte de su temporada lenta, de construcción, para luego regalar una segunda parte de explosión sobre explosión, le costó muchos espectadores a la serie de Terence Winter. En mi opinión, la paciencia merecía la pena. Cuando Boardwalk Empire era buena, era una de las mejores y más contundentes series de la televisión. Técnicamente impecable, emocionalmente devastadora.
                                                                           - En zappingmagazine.com: Relato de una caída


1. The Killing (AMC)


Cuando The Killing se libró de la larga sombra de su serie original, la danesa Forbrydelsen, voló. Tanto su tercera como su cuarta temporada fueron fabulosas. Estos 6 capítulos finales (esta vez de verdad) sobre Linden y Holder con un caso muy perturbador y las consecuencias del incendio del final de la T3, fueron uno de los grandes placeres de mi año seriéfilo. Larga vida a Linden y Holder.

miércoles, 2 de abril de 2014

Punto y final. Punto y seguido

HOW I MET YOUR MOTHER – Última temporada


Spoilers sobre el final de la serie a cascoporro

Y Ted conoció a la madre. Y la serie, que se llamó How I met your mother definitivamente se quitó la careta para reconocer lo que todos sabíamos, que en realidad era How I love your aunt Robin. Que al final Ted termine con Robin es consecuente con lo que la serie ha contado. La madre no era más que un macguffin. El final no tramposo. Lo que es tramposo es el título de la serie. Tras tanto marear la perdiz, incluso hasta la penúltima semana con el amor entre Ted y Robin, el final no podría ser otro. Por ese lado, cero sorpresas, porque además ya nos habían insinuado en uno de los capítulos anteriores que la madre no estaría en la boda de su hija. La muerte. Una muerte que han tratado de una forma muy banal. Ahora entiendo que los King quieran mostrar el tratamiento de la muerte de otra forma en The Good Wife. En HIMYM fue tratada con tacto y gracia cuando murió el padre de Marshall, en cambio en esta ocasión, la ventilaron con una mini-secuencia en un hospital. Como quién se quita una pelusa.

El final de HIMYM es dos cosas a la vez, por un lado indignante, por el otro, jodidamente emotivo. Lo que genera muchos sentimientos encontrados. Dos son las cosas que me indignan, además de lo del título que si no lo decía reventaba. En primer lugar, ¿cómo pueden pasar más cosas en 40 minutos que en 9 temporadas? ¿por qué no se tomaron toda esta temporada para contarnos todo esto, para explicarnos por qué no funcionó el matrimonio de Robin y Barney, como Robin se alejó del grupo, como Ted formó una familia, como su mujer murió y al final como volvió a Robin, o más bien Robin a él? Y en segundo lugar, una crítica más de fondo, ¿por qué Barney? ¿por qué? Si ya tenían planeado que al final Ted volvería con Robin (cosa que sabemos por las secuencias rodadas con los hijos al inicio) ¿por qué metieron a la serie en el berenjenal de la relación entre Barney y Robin? ¿Son conscientes de que por el camino sacrificaron a Robin y estropearon a Barney? Parte de la culpa de que las 4 últimas temporadas hayan sido un quiero y no acabo de poder es de que dinamitaron el statu-quo del grupo con esa relación, de que Barney que era el personaje icono pasó de ser legen-wait-for-it-dary a ser un pelmazo que se movía a trompicones.

Por otro lado, mentiría si no dijera que los últimos 10 minutos de la serie me los pasé al borde de la lágrima. Uno, a mí me gustaba HIMYM pero no soy ningún talifán. Dos, nunca lloro con películas o series. Así que sí, esos 10 minutos finales me emocionaron mucho. Allí estaba yo, entre la indignación y el amor. La secuencia de Barney con su hija es desde luego preciosa, y a partir de ahí todo es una catarata de sentimientos. Unos sentimientos que no justifican todas las tomaduras de pelo y las trampas y los errores cometidos. Ojo. Pero que al final me dejaron un buen sabor de boca. Sí, me metieron el palo, pero ¡qué cara de buena persona tenía el atracador!


BROOKLYN NINE-NINE – Primera temporada


Hasta pronto

Si esta temporada cierra una ilustre veterana como HIMYM, podemos alegrarnos porque después de un par de años de estrenos muy flojos, por fin las networks han parido una sitcom buena de verdad (y alguna otra como la moribunda Trophy Wife o hasta la simplona Mom, que no están nada mal), de la fábrica de The Office y sobre todo Parks and Recreation, llega Brooklyn Nine-Nine, una sitcom ambientada en una comisaría, con un chico SNL como protagonista, Andy Samberg (te quiero… mucho) y un reparto que funciona como un reloj. Más allá de los gags y las tramas que funcionan  muy bien, es justo el maravilloso grupo de personajes que la sustentan, lo que hace que estemos ante una comedia muy divertida y dulce. En B99 no tiran de humor inteligente, ni irónico, es una serie bastante más blanca de lo que podía ser The Office, pero funciona, es emotiva, graciosa, maneja los chistes de siempre con mucha inteligencia y tiene un reparto que ha creado una gran dinámica grupal.

Ha tenido la suerte, frente a The Office y Parks and Recreation que tuvieron unas primeras temporadas muy cortas, de haber contando con una tanda inicial de 22 capítulos, antes del parón de navidad el humor y los personajes estaban perfectamente definidos, y tras su regreso de las vacaciones con dos Globos de Oro (Comedia y Actor de comedia) bajo el brazo, ha firmado una racha de una estabilidad pasmosa. Sin un solo capítulo malo. No tengo problema en decir que quizás haya sido la sitcom del curso que más he disfrutado y una de las mejores de esta temporada (ahí ahí con la siempre solvente Modern Family, la siempre esquizofrénica Community con el regreso de Harmon y una Parks and Rec un poco alicaída).

Unir casos policiales con humor, era una mezcla que podría haberse venido abajo fácilmente, pero han sabido encontrar el punto adecuado, los casos al final no son más que una excusa para tejer el amor entre los personajes y de nosotros para con ellos. Hablando de amor, las dos tramas románticas a largo recorrido de la comisaría han sido manejadas con gracia, y sobre todo la de Peralta (Samberg) y Santiago (Melissa Fumero) ha alcanzado cuotas de riquiñez que no veía yo desde los Leslie y Ben pre-boda de Parks and Rec. La relación odio-amor entre los protagonistas es una constante clásica en las sitcoms (y en muchos dramas también) que lo han heredado de las scrawballs que se movían a través de esa dinámica. El problema para el género surge cuando esa relación amorosa se convierte en el centro de la serie y es final e irremediablemente consumada. Que se lo digan a New Girl, por ejemplo. Aquí, están sabiendo mantenerla en segundo plano, con lo cual no generan en el espectador la necesidad de la consumación, lo cual alterará la dinámica entre los personajes.

Habrá que ver como progresa el año que viene, pero Brooklyn Nine-Nine ha puesto las bases para ser una serie de la que si la audiencia le da la oportunidad, hablaremos con mucho cariño cuando termine, sin polémicas, no como con HIMYM. Y así, se cierra el círculo. Bueno no, no puedo irme sin decir que además de las dosis de dulzura y sonrisas que me ha regalado B99 todas las semanas, lo que más me ha gustado son los interminables (y malignos) one-liners de esa gozada de personaje que es Gina (Chelsea Peretti pide a gritos una nominación al Emmy). El cinismo está infravalorado.

El manta-affaire de Gina, uno de sus grandes hits