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domingo, 22 de febrero de 2015

Los No-Oscar 2014 VII: Película

10. Obvious Child
El film de Gillian Robespierre me hizo reír a carcajadas pero también me emocionó de una forma muy extraña. Pensaba que iba a ver una comedia ácida y me encontré con un film que me dejó tocado durante un par de días. Una comedia que subvierte las normas de la romcom, para acabar construyendo un film rotundamente romántico y optimista. El problema no es el género, es cómo lo usas, ¡estúpido! Además es a la vez una mirada crítica a los veinteañeros sin rumbo entre los que me incluyo, y en cierta forma un film que denuncia ciertos valores conservadores que pululan por los productos culturales que consumimos, de forma aparentemente inofensiva.

9. Pride
Teniendo en cuenta el actual clima sociopolítico, Pride es una película muy pertinente. No porque hable de los derechos de los homosexuales o de la lucha por su supervivencia de los mineros. Sino porque afronta ambas cuestiones desde una óptica casi de clase. O más que de clase, de poder. La unión de los actores que actúan en los márgenes del sistema, de cara a construir una mayoría que pueda defenderse contra los actores que actúan en los centros de poder. En ese sentido la dulce, amorosa y combativa Pride, parece ideada por el mismísimo Gramsci. Más allá de la dimensión política del film, estamos ante una película tierna, que maneja muy bien las emociones y los elementos cómicos y que, sobre todo, crea una maravillosa galería de personajes.

8. Winter Sleep
Hay películas que cuando las estás viendo, las disfrutas intensamente, pero que al salir del cine y empezar a correr las horas, se diluyen en la memoria, hasta quedar reducidas a pequeños y borrosos recuerdos. En el otro extremo, estarían situadas aquellas películas que mejoran con el paso de los días, de las semanas, de los meses. Un buen ejemplo de estas últimas es Winter Sleep. Estar durante 3 horas y 15 minutos sentado en una butaca incómoda hizo que mirara muchas veces el reloj e intentara que mi escoliosis no me diera demasiado la lata. Cuando salí del teatro (durante 10 min antes de meterme entre pecho y espalda otras 2 h y 15’ de Mr. Turner) estaba un poco decepcionado. Me había gustado, tenía conversaciones realmente fascinantes y era un tratado de lo terrible que es ser pasivo-agresivo con las personas a las que quieres. Pero se me había hecho pesada, creía que le sobraban bastantes minutos y alguna trama (los hermanos endeudados). Sin embargo con el paso del tiempo me gusta más. No sólo porque he olvidado el dolor de espalda, sino sobre todo porque es una película que he necesitado madurar para poder apreciar en toda su grandeza. Los seres humanos muchas veces queremos lo que no podemos tener y dañamos lo que tenemos, y en ese proceso nos desgastamos lentamente, consumiéndonos en nuestra propia frustración. Somos terrible y mágicamente incomprensibles, incluso (o sobre todo) para nosotros mismos.

7. A most violent year
Comenzó con muy buenas críticas, pero rápidamente se disolvió en la carrera de premios. Quizás apurar su estreno no fue una buena idea. Quizás Cannes 2015, como hizo este año la película de la que hablaremos a continuación hubiera sido una buena idea. Pero más allá de esto, A most violent year es una película muy interesante, oscura, seca, fría. Un relato preciso de cómo funciona la corrupción, de cómo nuestras ciudades languidecen sumidas en el crimen. Su discurso era válido para los años 80 y sigue siendo válido hoy. JC Chandor se confirma como uno de los nuevos cineastas americanos más interesantes.

6. Foxcatcher
Tras su exitoso paso por Cannes, Foxcatcher se convirtió, de inmediato, en una favorita clara de cara a los Oscar, pero en otoño comenzó a desaparecer de las apuestas y al final, aunque está presente en las grandes categorías, no logró colarse en Mejor Película. No será porque no tenga nivel para estarlo. Es un gran drama psicológico de autor, rodado con mucha personalidad (y autoconsciencia, ojo), frío, asfixiante, hipnótico. La caída de tres hombres que se van destrozando mutuamente hasta precipitarse irremediablemente hacia la tragedia. La tragedia de la ambición, de la necesidad de triunfar, aunque te lleve a la locura (Whiplash y Nightcrawler van, precisamente por esta misma línea). El sueño americano abrasa.

5. Relatos Salvajes
Hacer de la corrupción una comedia descacharrante, de la desesperación, carcajada. Esa es la idea básica de Relatos Salvajes. Su ambicioso objetivo que cumple con creces. Tan crítica, inteligente y ácida como divertida y graciosa. Necesitamos más comedias de nivel y necesitamos más cine crítico. Relatos Salvajes, una demostración retorcida de cine social en clave de thriller y comedia negra, es todo esto y más. Una de las grandes películas del año a nivel mundial. Una demostración de que desde lo local se puede hablar de lo universal, de que en el mundo globalizado casi todos tenemos los mismos problemas sistémicos.

4. Deux jours, une nuit
Una mujer tiene un fin de semana para salvar su puesto de trabajo convenciendo a sus compañeros para que renuncien a su bonus, recomponerse a sí misma y curar a su malherido matrimonio. Todo ello durante dos días y una noche tortuosas en las que los Dardenne, a través de la mejor Marion Cotillard que yo ha haya visto, nos escupen a la cara lo terrible que se ha vuelto el mundo en el que vivimos. Pero el encanto del film está justamente en su humanismo. Podría dibujar este sistema como una opresión constante en la que comes o te comen. Podría ser Hobbes y no lo es. A pesar de todas las cosas malas que le pasan a la protagonista, hay esperanza, hay gente buena que se cruza en su camino. No todo es negro. No todo está perdido. Aún podemos tener fe en el ser humano.

3. Interstellar
Pongo a Interstellar en esta posición porque más allá de los problemas que tiene (para mí, como siempre en Nolan el principal son los personajes), o de que haya sido una ligera decepción, la disfruté muchísimo. Fueron casi 3 horas en el cine de puro gozo. Este año hubo 5 películas que vi en el cine que me hicieron muy feliz. Dos se van a jugar el Oscar (Boyhood y Birdman) y las otras tres ocupan este pódium. De todas ellas, Interstellar me parece la peor, o más bien la más criticable, la que teniendo metas más altas, comete más fallos o llega menos lejos en sus objetivos. Pero eso no quiere decir que el viaje interestelar de Christopher Nolan no me parezca puro cine. Diversión en estado puro. La película tiene esas ansias de impresionar, de maravillar, de innovar. Y a mí esas ansias me lo compensan todo. El cine como evasión, como un viaje trepidante por mundos que jamás veré.

2. Mommy
La quinta película de Xavier Dolan fue el film de 2014 con el que más conecté emocionalmente. A pesar de que en absoluto cuenta historias que me hayan pasado a mí o presente personajes que pueda reconocer en mi vida. Conecté con ella porque está cargada de sentimientos muy bien presentados y explicados. Es una película de una rabia y una sensibilidad especiales. He hablado (y escrito) tanto sobre ella que ya no sé qué añadir. Es una película que radiografía con mucho tacto y personalidad lo que implica ser adolescente e hijo, pero también adulta y madre, en un mundo cada vez más desconectado y volátil. Un mundo en el que nuestras conexiones se debilitan, en el que hemos dejado de vivir en nuestras calles y casas, para vivir dentro de nosotros mismos, intentando escapar de nuestros problemas nos hemos obligado a vivir parapetados en ellos. Mommy es un canto a la esperanza porque nos dice que no hay que tener miedo a vivir.

1. Gone Girl

Frente a la sensibilidad de Mommy, David Fincher y Gillian Flynn proponen un viaje a un mundo en el que nos hemos vuelto insensibles. En el que la frustración nos ha corroído, y lo único que nos hacemos es daño a nosotros mismos y a los que nos rodean. Al calor de la crisis económica, la superficialidad de los barrios suburbiales, la telebasura y la corrupción moral, nos presentan la historia de un matrimonio que se hace daño mutuamente, desangrándose en una guerra sin final a la vista, permaneciendo encadenados el uno al otro, odiando a las personas en las que se han convertido. Gone Girl nos relata cuán perdidos estamos, pero no nos propone ninguna salida. Por eso es una película tan agria, tan pesimista. Fincher se confirma como el cronista de un mundo occidental cada día más oscuro, lastrado por problemas sistémicos irresolubles. Nos susurra, otra vez más, que estamos rotos por dentro.

viernes, 20 de febrero de 2015

Los No-Oscar 2014 V: Actrices

ACTRIZ DE REPARTO

5. Imelda Staunton por Pride
Es increíble el poco respeto general que se le tiene a Staunton frente a otras grandes damas del cine británico como Helen Mirren o Judi Dench (Maggie Smith y Vanessa Redgrave juegan en otra liga, en mi humilde opinión). Staunton vuelve a demostrar en Pride que es una actriz total, capaz de encarnar a cualquier tipo de personajes con la misma solvencia. Saltar del drama a la comedia en un mismo plano y resultar brillante en todos y cada uno de sus registros. En Pride emociona y hace reír. ¿Qué más se le puede pedir?

4. Érica Rivas por Relatos Salvajes
Ni Darín, ni Sbaraglia, ni la concha de tu madre, la verdadera estrella de ese circo de pista múltiple que es Relatos Salvajes es sin duda alguna La Novia (Uma, siempre en mi corazón), interpretada con un desparpajo, una densidad y una capacidad de mutación impresionantes por Érica Rivas. Si el gran personaje femenino del año es la Amy Dunn de Rosamund Pike en Gone Girl, La Novia de Rivas es su reflejo en clave de retorcidísima comedia. A partir de ahora cuando alguien me pida que lo grabe, huiré despavorido.

3. Jessica Chastain por A most violent year
Hemos incurrido, yo el primero, en una glorificación desmedida de Jessica Chastain en el último lustro. La histeria ha llegado al punto de pedir premios para ella antes de ver su interpretación o indignarse, como este año, porque la dejaran fuera de los Oscar. Jessica Chastain está fantástica en A most violent year. ¿Hay alguna vez que no lo esté? Despoja a su rostro de toda candidez y se transforma en un complejo cruce entre femme fatale y matriarca todopoderosa. Aunque yo sí la hubiera nominado (mi quinteto sería Arquette, Stone, Clément, Watts y Chastain), no me parece ningún escándalo que no se colara en la terna. Otros trabajos mejores de Chastain están por llegar. Arranqua el film con mucha energía, devorando cada una de sus secuencias, desprendiendo muchísima tensión con la mirada, pero durante la segunda hora su personaje se diluye, y el film se transforma en el via crucis personal de Oscar Isaac. Jessica Chastain firma otro personaje hipnótico para una carrera que en menos de un lustro ya es digna de ser recordada.

2. Naomi Watts por Birdman
Si Michael Keaton y Edward Norton se parodian a sí mismos (y algo más, reflexionan en profundidad sobre sus carreras y sus miedos), Naomi Watts, en un trabajo sutil, delicado, hace algo similar. Esa actriz con talento atormentada por sus inseguridades y malas decisiones es una de las composiciones más valientes y delicadas que ha hecho jamás Watts. Bien merecía la nominación al Oscar. Pena que el (enorme) trabajo de Emma Stone la eclipsara. Volverá a ofrecernos otras grandes interpretaciones, seguro.

1. Suzanne Clément por Mommy

Suzanne Clément, al igual que Anne Dorval, retoma una variante del personaje que ya interpretó hace 5 años en la ópera prima de Dolan, la profesora que funciona de pegamento entre una madre y un hijo a la deriva. Entre medias, dio un recital interpretando a la protagonista de Laurence Anyways, esa mujer enamorada sumida en una relación imposible. En su tercera colaboración con Dolan, entrega una interpretación superlativa como una mujer con problemas para hablar, asustada, triste, deprimida. Un trabajo muy sutil, la calma entre los dos protagonistas del film. Fabulosa.

ACTRIZ PROTAGONISTA

5. Kristen Wiig por The Skeleton Twins
Poco a poco, Kristen Wiig se está convirtiendo en una gran actriz de comedia dramática. Le falta hacer un film con un gran cineasta (hola Alexander Payne, hablo contigo), pero desde luego The Skeleton Twins es un gran paso adelante en su carrera como actriz de nivel. Esta hermana autodestructiva y perdida en su vida, aburrida, que vive en estado de hibernación, es un papel muy jugoso con potentes secuencias tanto cómicas como dramáticas, y Wiig borda con la misma solvencia unas y otras. Su fantástica química con Bill Hader me ha regalado algunos de los minutos más divertidos de mi año cinéfilo.

4. Scarlett Johansson por Under the skin
En los dos años que llevo haciendo Los No Oscar en este blog, tres nombres se han repetido ambas veces. De Gyllenhall e Isaac ya hablé ayer, hoy es el turno de Johansson, que si el año pasado puso su voz al servicio de la historia de Spike Jonze en Her, este año (en realidad estamos ante un film de 2013 también) entregó su cuerpo a la exhibición audiovisual de Jonathan Glazer en Under the skin. Una interpretación tan física y magnética como el propio film. Era fácil caer en el ridículo, y Johansson no lo hace. Vuelve a estar, otra vez (he aquí un fan fatal), fantástica.

3. Elisabeth Moss por The One I love
Los que me conocen sonreirán al ver a Elisabeth Moss en esta lista y por una película que no conoce ni el tato. Sí, es cierto, soy totalmente parcial con respecto a Moss, la quiero demasiado. La quiero desde que era la hija de POTUS en The West Wing. La quiero por Top of the lake pero, obviamente, la quiero sobre todo por Mad Men. Hecha la confesión, Elisabeth Moss está brillante en su papel [SPOILER] doble, en esta cinta de ciencia ficción conceptual (sí, me acabo de inventar, precisamente, el concepto), en la línea de Coherence, Another Earth o The Man from Earth, es decir, grandes ideas, presupuestos mínimos. La película se juega toda su credibilidad en la capacidad de Moss y su partenaire, el niño bonito del indie, Mark Duplass, de sostener una premisa muy retorcida y que empuja a sus protagonistas a sacar a la luz lo peor de sí mismos. Elisabeth Moss está increíble, pintando esa fragilidad, esa furia, esos monstruos parapetados en lo más oscuro de sus entrañas. También está resplandeciente, casi chispeante, en los momentos de enredo o de comedia negrísima. Es un trabajo muy complejo y completo. Una pena que la película haya pasado totalmente desapercibida ya no sólo en los premios, sino entre crítica, público y cinéfilos.

2. Jenny Slate por Obvious Child
Sin duda alguna Jenny Slate ha sido la actriz cómica del año (los Golden Globes haciendo siempre tan bien su trabajo oiga). Es imposible no reírse con ella en Obvious Child. Ya sea haciendo stand-comedy, ligando o lidiando con sus crecientes problemas. Slate logra conseguir que hasta las secuencias dramáticas del film sean graciosas, y que tengan mucha chispa. Obvious Child duele cuando menos te lo esperas, y ello se debe en parte a que Slate logra dotar al personaje de un patetismo enternecedor, de una ironía dulce.

1. Anne Dorval por Mommy

Para los que creíamos que la Katey Sagal de Sons of Anarchy era la choni de mediana edad definitiva, Mommy nos ha demostrado que estábamos equivocados, Sagal es un terremoto pero no tiene la naturalidad y la hondura dramática de Anne Dorval, la mujer que sustenta en su casi inquebrantable optimismo e instinto de supervivencia, gran parte de la película de Dolan. Si Anne Dorval no fuera la bestia interpretativa que es, que tan rápido se pasa de la comedia al drama, de la romcom al cine social, del drama psicológico al emocional, sin todo eso, Mommy no sería la película mayúscula que ha terminado siendo. Dorval hace creíble y palpable cada una de sus secuencias. Inspira ternura, respeto, cariño y fascinación. Tiene una presencia apabullante. Es una fuerza de la naturaleza. Ella y no la solvente, pero corriente, Felicity Jones de la aún más corriente The Theory of Everything debería haber estado nominada al Oscar. Hubiéramos tenido uno de los quintetos de actriz protagonista de mayor nivel de la historia. Pero la desaparición del film frente a Ida o Leviathan y la presencia de la descomunal Marion Cotillard de Deux jours, une nuit, hizo imposible el sueño. Aquí está mi No-Oscar, Señora Dorval.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Los No-Oscar 2014 III: Guion original y Guion adaptado

GUION ORIGINAL

5. Mark Heyman y Craig Johnson por The Skeleton Twins
Cuando vi esta película dije algo así como que sería el tipo de guion que yo escribiría si tuviera talento. Más allá de lo descacharrante que es como comedia dramática, lo que me gusta de este guion es esa complicada mezcla entre ser muy crítico con sus personajes pero a la vez muy indulgente. Casi todo el film es una sucesión de bofetadas dadas con cariño. Caricias que hacen daño pero que reconfortan. Estos dos hermanos distanciados se aman haciéndose daño. O más que haciéndose daño, diciéndose las verdades de la forma más hiriente posible. Esto provoca que el film sea una sucesión de catarsis emocionales. Una constante explosión de risas y sentimientos. Me hizo sentirme muy feliz y muy triste. Es una película con unos diálogos y unos chistes fantásticos.

4. Gillian Robespierre por Obvious Child
Hacer una romcom crítica e inteligente es un reto muy ambicioso, y Gillian Robespierre no sólo no se estrella sino que ha firmado uno de los hitos cinematográficos de mi año. 80 minutos de ironía, cinismo, reflexión y amor. Robespierre trata con mucho cariño a sus personajes, escriba unas frases muy agudas y tiene la valentía de hacer girar una romcom en torno a un debate tan espinoso como [SPOILERS] el del aborto. Es una versión acelerada y descacharrante del estilo de comedia dramática de Girls. Me reí a mandíbula abierta y también me emocioné. Es una película inteligente.

3. Damián Szifrón por Relatos Salvajes
Escribir la película más ácida y graciosa del año es algo digno de ser aplaudido. Aunque no todos los relatos funcionen igual de bien, o estén escritos con la misma elegancia o precisión, todos aportan una nueva arista a ese sistema al que Szifrón le presenta a una enmienda a la totalidad. Hacer que situaciones trágicas resulten hilarantes, y que aún así sigan siendo muy duras, muy amargas, es complicadísimo. Una película tan arriesgada, casi kamikaze, como Relatos Salvajes pudo haberse caído con todo el equipo, y sin embargo es el film de este año que más pueden disfrutar todo tipo de públicos. Estamos corrompidos hasta el tétano, quizás reírnos de ello sea una buena forma de afrontarlo.

2. Jean-Pierre y Luc Dardenne por Deux jours, une nuit
Los Dardenne se alejan del exceso de catastrofismo de sus películas anteriores (esto, obviamente, es una opinión meramente personal), y salvo un giro dramático catártico pero innecesario (y que aún así funciona), dibujan una película que es todo fluidez y naturalidad. En un año en el que las redes sociales nos han sometido cinematográficamente a la frase “es la vida”, desde luego Deux jours, une nuit es la vida. O más que la vida es la Europa en la que nos hemos convertido. La crónica de la muerte anunciada del Estado del Bienestar. Estoy seguro que dentro de unos años se reflexionará sobre el arte que se hizo en el marco de la crisis económica, y que esta película será una obra capital dentro de esa ¿corriente?. Deux jours, une nuit no tiene grandes frases, soberbias declaraciones de intenciones, speechs brillantes, simplemente es el via crucis de una pobre mujer intentando mantener su puesto de trabajo mientras intenta recomponerse a sí misma. No hay nada de impostura en esta película. Su naturalidad, su cercanía, ser un film tan palpable, es lo que la hace una película tan buena.

1. Xavier Dolan por Mommy

En un mundo en el que el diagnóstico masivo de enfermedades como el TDAH se ha vuelto una herramienta de control (Dios, Foucault, ¿qué has hecho conmigo?) de la juventud, Mommy es una película ya no sólo necesaria, sino urgente. Más allá de la idea inicial, y de los debates que plantea sobre la maternidad, la adolescencia, la soledad o la importancia de la familia y el amor, más allá de todo eso, la gran baza de Mommy es su sensibilidad. Ya no es sólo lo que cuenta sino cómo lo cuenta. El Xavier Dolan guionista ha adquirido una profundidad a la hora de escribir que antaño no tenía. Escribir emociones es un reto muy complejo. Manejar las micro-explosiones de unos personajes a punto de romperse también. El guion de Mommy es una delicia.

GUION ADAPTADO

5. Richard Glatzer y Wash Westmoreland por Still Alice
El gran mérito del guion de Still Alice es no caer en dramatismos y estridencias innecesarios. Si la película se sustenta en su totalidad en la interpretación de su actriz protagonista, el guion es la arcilla con la que esta puede trabajar, y los diálogos y situaciones naturales y razonables que proponen se vuelven grandes armas en manos de Julianne Moore. No es una película ingeniosa, ni tampoco especialmente profunda, es el relato de una persona que se va olvidando de existir, de ser ella misma. Su sencillez es su gran mérito y en el año más flojo que recuerdo de guiones adaptados, es suficiente para que la ponga en esta lista.

4. James Gunn y Nicole Perlman por Guardians of the Galaxy
No es que yo sea el mayor fan de Marvel y su plan de dominio cultural global. De hecho, más bien soy de los que aplaudió las ostias que le asestaron Iñárritu y compañía en Birdman. Partiendo de esta base, Guardians of the Galaxy ha sido, de lejos, la película del imperio que más me ha gustado hasta ahora. Mezcla con solvencia acción, humor y referencias culturales (la BSO es genial). Hay gags que son demasiado infantiles, pero tiene diálogos chispeantes y la historia es muy entretenida.

3. Andrew Bovell por A most wanted man
Adaptar a Le Carré no es un reto fácil de superar con buena nota. Por un lado, por la complejidad de sus tramas/misterios y por la frialdad de sus personajes; por otro lado, por la dificultad de estar a la altura de adaptaciones anteriores del mismo autor, como The Spy Who Came In from the Cold, The Constant Gardener o Tinker, Tailor, Solider, Spy. Y sin ser la mejor adaptación de Le Carré, ni conseguir librarse de esa sensación de frío que desprende el material, estamos ante un buen thriller de espías post-11 S. El misterio está bien hilado y el personaje interpretado por Philip Seymour Hoffman funciona a las mil maravillas.

2. Bong Joon-ho y Kelly Masterson por Snowpiercer
Un tren que no puede detenerse cruza un mundo helado cargando con los restos de una humanidad estratificada socialmente en los vagones del mismo. Con una premisa tan jugosa como peligrosa, Snowpiercer ha sido una de las películas más especiales y curiosas de 2014. Podría haber sido un despropósito, y si es cierto que el tramo final casi llega a descarrilar, estamos ante uno de los grandes divertimentos del año cinéfilo. Ácida, inventiva, ingeniosa, llena de acción y con pequeñas pullas y hasta cierto nivel de crítica social (no demasiado elaborada, conste), desde luego estamos ante una buena película, de esas que deberían producir los grandes estudios de Hollywood.

1. Gillian Flynn por Gone Girl

Junto a la ausencia de The Lego Movie en la categoría de animación, que Gillian Flynn no estuviera nominada al Oscar por adaptar su propio best-seller fue el gran shock del anuncio de las candidatas a los Oscar 2014. Tiene muchísimo mérito hacer un film salvajemente comercial que a la vez sea terriblemente cínico, crítico, oscuro y tenga mil capas de lectura y genere una gran cantidad de debates: desde la crisis matrimonial, la caída del hombre blanco de clase media, el crash del sistema económico, la banalización de los medios de masas o la momificación de la vida suburbial. Gone Girl es un brutal retrato de nuestro tiempo, de nuestras sociedades occidentales. Y además es un thriller adictivo, que corre siempre hacia adelante, a golpe de giro narrativo. Es el mejor ejemplo de drama adulto de masas, sobre el que se debería cimentar la industria cinematográfica. Flynn maneja muy bien la tensión y escribe unos diálogos cargados de acidez. Un gran trabajo. El mejor guion adaptado del año, con mucha diferencia.