Mostrando entradas con la etiqueta Kate Mulgrew. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Kate Mulgrew. Mostrar todas las entradas

miércoles, 20 de agosto de 2014

Emmysalternatives 13/14 III: Actores de Comedia

Actor de reparto

6. Jesse Tyler Ferguson por Modern Family
No es fácil en un reparto lleno de actores con personajes muy vistosos, destacar cuando interpretas al más normal de todos. O por lo menos yo creo que no debe serlo. El mérito de Jesse Tyler Ferguson es estar siempre bien, que sus tramas cómicas funcionen perfectamente y sobre todo dotar al personaje de una humanidad y unos sentimientos que muchos de los demás personajes de la serie no tienen. La trama de final de temporada con su padre, como muestra del talento que tiene.


5. Noel Fisher por Shameless
Si hay un personaje en Shameless que ha crecido esta última temporada ha sido Mickey. Suyos han sido los momentos más cómicos (“no soy el Lincoln de las putas”) y también los que han tenido mayor carga romántica con la evolución que ha tomado su relación con un Ian roto. Noel Fisher tiene el carisma, el descaro y la gracia necesarios para que nos creamos que es un hijo de puta, pero que a la vez sepamos que es nuestro hijo de puta.


4. Raúl Castillo por Looking
La suya es una interpretación sobre todo emocional. Entre amplias sonrisas y caras de tristeza, Castillo logra que conectemos con este chico sin muchas ambiciones en la vida que sólo busca que lo quieran. Logra transmitir la desesperación que genera estar embarcado en una relación con una persona que no tiene claro hacia dónde se dirige. Me tocó la patata, por eso está aquí.


3. Ty Burrell por Modern Family
Que la familia Dunphy es el motor de Modern Family no es ninguna novedad a estas alturas del partido. Que la vis cómica de Ty Burrell y esa inocencia tan pura que logra transmitir es uno de sus mayores reclamos, tampoco. Su mayor mérito es lograr que Phil sea un personaje tan entrañable e inconsciente como el primer día. Que no haya perdido la chispa.


2. Jeremy Allen White por Shameless
Esta temporada, en la que Lip ha llevado el timón de la familia Gallagher, le ha permitido a Jeremy Allen White lucirse como en ninguna de las anteriores. Lejos quedan ya las pajas mentales de antaño, Lip ha madurado hasta convertirse en un hombre. Eso lo ha dotado de una carga dramática que antes no tenía y Jeremy Allen White ha bordado el papel, manteniendo el tono pícaro cuando hacía falta y dotando al personaje de la seriedad y la carga emocional necesaria cuando lo requería.


1. Adam Driver por Girls


Si Adam Driver bordaba el papel cuando su Adam vagaba a la deriva, este año, que por fin ha evolucionado personal y profesionalmente, y que su relación con Hannah ha adquirido un grado de complejidad y madurez que antes no tenía, ha dado el do de pecho. No ganará el día 25, pero no será porque no lo merezca. Este año ha demostrado que puede ser un soberbio actor dramático que no descuida la vertiente cómica de sus personajes. Sin ser un actor muy expresivo, es capaz de transmitir muchos sentimientos, o más que sentimientos, ideas. Se está labrando una gran carrera, ojalá que le vaya bonito.


Actriz de reparto

6. Aubrey Plaza por Parks and Recreation
La reina de la maldad entrañable siempre tendrá un huequecito reservado en mi corazón. No ha sido su año más lucido (ni el de ella ni el de la serie ni el de ninguno de sus actores) pero ver a Aubrey Plaza haciendo el bien cuando parece que hace el mal es siempre un placer. Las frases que dice están sobre el guion, pero hay que clavar la forma de decirlas, la forma de moverse del personaje, es una composición mucho más compleja de lo que parece a simple vista. Una de las actrices que más me hace reír, sin duda.


5. Laura Prepon por Orange is the new black
Al interpretar a Alex Vause, Laura Prepon se lo jugaba todo a ser capaz de conseguir resultar lo suficientemente carismática y atractiva como para que entendiéramos la atracción fatal que la protagonista siente hacia ella. En la credibilidad de esa relación se jugaba Orange is the new black el éxito de su primera temporada. Viendo la marabunta de shippers que generaron, sin duda Prepon lo consiguió. Sexy, peligrosa, inteligente, a ratos buena, a ratos destructiva. Un personaje lleno de contradicciones y matices, que siempre oculta unos cuantos ases debajo de las mangas de su mono naranja. Es un trabajo bastante sutil el que hace Laura Prepon. Sutil y bueno.


4. Allison Williams por Girls
Este año Lena Dunham le ha dado menos cancha a Marnie y aún así cada secuencia de Allison Williams ilumina la serie. Perdida en sí misma, en una vida que no es la que cree merecer, Marnie ha dado unos bandazos que todos aquellos que somos veinteañeros a la deriva podemos entender e incluso vernos reflejados en ellos. Allison Williams desprende el encanto y la fatalidad, la tentación de autodestruirse, necesarios para afrontar este papel. A mí me fascina. Mucho.


3. Julie Bowen por Modern Family
Mientras Modern Family esté en antena yo pondré a Bowen entre mis actrices cómicas favoritas del año. Lo que yo siento por ella es una devoción sin límites. Su capacidad de generar comedia descontrolada desde un personaje tan controlador me chifla. Todo está bajo control salvo su cara que es una catarata de expresividad. Hace las muecas más maravillosas de la televisión. Punto.


2. Allison Janney por Mom
Quizás deba empezar diciendo que Allison Janney posiblemente es mi actriz de televisión favorita de todos los tiempos. Que mucho antes de ser seriéfilo, cuando a escondidas veía la televisión hasta tarde y me quedaba fascinado viendo The West Wing ya la amaba profundamente. Que Allison Janney es razón más que suficiente para ver algo, ya sea una serie o una película. Que por ella me tragué Mr. Sunshine, y que por ella me la volvería a tragar. Por eso cuando supe que estaría con Anna Faris en Mom me tiré de cabeza, aún sabiendo que era una serie de Chuck Lorre. Y desde luego Mom no es ninguna genialidad (esos chistes manidos y ese aspecto cutre no, lo siguiente, marca de la casa) pero ha sabido compensar sus carencias con mucho amor y con el enorme talento de una Janney desencadenada, liberada de todo corsé, entregada a la causa. Pocas actrices hoy en día (sea en cine o en tv) son capaces de moverse tan bien entre la comedia y el drama. Muy pocas. El Emmy a priori parece estar entre ella y la actriz que viene a continuación, ambas serían justas ganadoras.


1. Kate Mulgrew por Orange is the new black


La interpretación de Kate Mulgrew, como la carismática y peligrosa Red, tiene de todo. Cambio de acento, espiral descendente, rabia, momentos muy cómicos… Un personaje tan complejo, con tantas aristas, necesitaba a una actriz de la fuerza de Kate Mulgrew, veterana intérprete muy bregada en la televisión. Ser la actriz más brillante en un reparto femenino tan mayúsculo como el de Orange is the new black bien merece un Emmy. En todas las secuencias en las que aparece Red, Mulgrew se apodera de la serie, convirtiéndola en su show particular. Una auténtica fiera.


Actor

6. William H. Macy por Shameless
El salto de Shameless de las disputadas categorías de Drama a las más accesibles de Comedia en los Emmys, ha tenido como única recompensa la nominación del respetado William H. Macy. Aunque su personaje esta temporada ha estado un poco a la deriva, totalmente desconectado del resto de su familia, H. Macy se ha podido lucir como nunca al tener que retratar el deterioro físico de un Frank al borde de la muerte.  Como siempre, ha sabido combinar los momentos de mayor carga dramática con los chascarrillos y el teatrillo constante de este caradura.


5. Adam Scott por Parks and Recreation
El Ben de Adam Scott sigue siendo el freak más entrañable y amable de la televisión. Scott es capaz de dotar a un personaje mucho más normal que el resto de los que le rodean, de tanta personalidad, de tanta identidad propia, que logra que nos identifiquemos constantemente con él. Muchas veces sus miradas de “¿qué hace un chico como yo en un sitio como éste?” reflejan nuestros pensamientos ante el maravilloso desparrame cómico que es Pawnee.


4. Jonathan Groff por Looking
Al principio creí que Groff no iba a ser capaz de escarbar en su personaje hasta llevarnos a algo más profundo que la superficialidad y el egoísmo drama-queenero de los primeros capítulos. Pero me equivoqué. Consiguió pasar de los estereotipos hasta edificar un personaje muy humano, muy palpable en sus miedos, en sus deseos un poco autodestructivos, en sus tentaciones… El miedo a ser feliz y la impotencia ante el auto-boicot se reflejan muy bien en su cara de niño bueno.


3. Chris Messina por The Mindy Project
El gran mérito de Messina es interpretar a un tipo muy serio que a la vez es jodidamente gracioso e ingenioso. Un derroche de carisma ermitaño. Su Danny está en constante lucha entre lo que piensa y lo que siente. Entre sus miedos y sus deseos. Esta última temporada de The Mindy Project se entregó definitivamente a gestionar la tensión amorosa entre Danny y Mindy. La química y la comicidad entre ambos son la gran fortaleza de la serie. Pero además Messina resulta gracioso en todas y cada una de las situaciones en las que interviene y funciona bien con todos los personajes, su seriedad, repito, crea comedia de la buena.


2. Andy Samberg por Brooklyn Nine-Nine
De entre las sorpresas de las nominaciones de los Emmys quizás la más desagradable fue no ver a Andy Samberg entre los nominados. Desagradable e increíble, porque Samberg es una bestia cómica y en esta serie lo confirma. Inocente, engreído, infantil, tierno, egocéntrico… El detective Jake Peralta es uno de los personajes con los que más me he reído en esta última temporada televisiva. Y aunque los diálogos están ahí, muchos de sus gags son físicos, comedia corporal, y Samberg, excesivo para bien, lo borda. Es el actor perfecto para el papel.


1. Louis C.K. por Louie


Mucha gente dice que la interpretación de Louis C.K. no tiene mérito porque se interpreta a sí mismo. En primer lugar, Louis C.K. no se mueve en las coordinadas vitales de Louie. Y en segundo lugar: ¿y? El gran mérito de Louie es transpirar tanta verdad, tanto mundo de la vida, ser tan real en lo que cuenta. No hay hoy por hoy en la televisión un rostro que me transmita tanto como el de C.K. Ni uno sólo. Básicamente porque no sólo me transmite su soledad o su felicidad, su miedo o su esperanza. No sólo hace eso, también me las pega. Me destroza, me hace feliz, hace que me identifique tanto en este hombre maduro perdido en medio de la ciudad y en las aguas mansas de la mediana edad. Lo más hermoso que puede conseguir una serie (o una película) y sus actores, es llegar a lo más hondo del interior de los espectadores. Y joder, Louis C.K. me cala hasta los huesos.


Actriz

6. Mindy Kalling por The Mindy Project
Kalling es una mujer que no tiene miedo a hacer el ridículo, a ponerse a sí misma en situaciones embarazosas, a bromear sobre su cuerpo, a explotar su vena más egoísta y maligna. Todo por el humor. Esa entrega a su trabajo, esa pasión suya por mostrar el mundo desde su especial punto de vista sin tener miedo a ser criticada es lo que hace que su serie y su protagonista sean tan divertidas de ver. Ojalá viviéramos en un mundo que premia mejor a la gente con agallas.

5. Amy Poehler por Parks and Recreation                
 A estas alturas poco se puede decir sobre Amy Poehler y su Leslie Knope que no se haya dicho. Lograr que un personaje que fácilmente podría resultar irritante no sólo no lo sea, sino que además sea entrañable, divertido, carismático, cercano y muy especial, tiene un mérito acojonante. Ese doble juego de interpretar a un personaje controlador descontrolado sigue funcionando igual de bien con el paso de los años. El año que viene será el último de Leslie Knope en nuestras vidas… habrá que amarla muy fuerte.

4. Abbi Jacobson por Broad City
Patética, egoísta, frustrada y sobre todo una auténtica perdedora a la deriva en medio de NYC. Así es el personaje que interpreta Jacobson en Broad City, una serie que es un auténtico placer de risas y situaciones embarazosas non-stop. Todo lo que dije sobre Mindy Kalling antes se puede aplicar a Abbi Jacobson, añadiendo además, que en su caso, logra que nos podamos identificar con su personaje, consigue a pesar de lo excesivo de sus situaciones vitales, que veamos en ella mucho de nosotros mismos. Esos chistes pasados de rosca que muchas veces no nos atrevemos a pronunciar o esos pensamientos malignos que guardamos en nuestro interior. En su boca suenan como si estuviera metida en mi puta cabeza.

3. Taylor Schilling por Orange is the new black
No pocas ostias ha recibido Schilling por dar vida a la reclusa Chapman. Un caso claro de gente que no es capaz de diferenciar entre personaje e intérprete. Más allá de lo censurables que sean los actos y los métodos de Chapman, que lo son y mucho, y por eso mismo es un personaje tan interesante, lo cierto es que Schilling la borda. Construye muy bien esa mezcla entre encanto y turbación que necesita el personaje. Esa cara de incredulidad ante lo que le acontece y esos movimientos corporales a ratos refinados a ratos salvajes, son sus grandes bazas. Chapman tenía que ser sexy y transmitir con la mirada que es una bomba de relojería. Y Taylor Schilling logra transmitir eso.

2. Julia Louis-Dreyfuss por Veep
La protagonista de Veep, una de las más relevantes actrices cómicas americanas de los últimos 30 años, va con paso firme hacia su tercer Emmy consecutivo por interpretar a la demencial Selina Meyer. Su gran mérito es interpretar a una mujer que se pasa el día interpretando, ser una persona que a la vez juega a ser otras persona cuando está rodeada de desconocidos o adversarios políticos. Su interpretación es tan soberbia porque es un constante juego de apariencias, pullas, humor negro, tacos, gags físicos y secuencias que requieren una gran contención y otras que necesitan que esté pasada de rosca. Un trabajo complejísimo y digno de estudio.


1. Emmy Rossum por Shameless


#EmmyForEmmy. Tras años usando esta frase como mantra, sólo faltaría que no ocupara esta posición la amiga Emmy Rossum. No por ser totalmente previsible su ausencia de las nominaciones de los Emmys es menos dolorosa. Es una de las actrices más sensibles de la televisión actual, también una de las más luminosas, de las que respira y transpira más vida, más pasión por lo que hace. Pocas actrices hay más comprometidas con su papel que Rossum con Fiona Gallagher. Este año, en su temporada más dramática y truculenta ha vuelto a estar extraordinaria. Cuando Fiona sufre, los espectadores sufrimos con ella, tal es el grado de empatía creado por esta actriz de ojos brutalmente expresivos y sonrisas que descolocan. Lo único que siento por ella es cariño, admiración y gratitud.

lunes, 16 de junio de 2014

Mi Orange favorita

ORANGE IS THE NEW BLACK - Segunda temporada


La estrella y la prota

Con la aplastante victoria de la Oranje sobre la selección española en el Mundial de Fútbol de Brasil aún retumbando en medios de información, redes sociales y conversaciones entre amigos,  me pongo a escribir sobre Orange is the new black, la escuadra invencible capitaneada por Jenji Kohan representando a Netflix en la temporada de verano. Lejos queda ya la emoción desbordante que levantó el año pasado, tanto por ser realmente buena (y adictiva) como por ser inesperada. Había muchas expectativas para con la adaptación USA de House of Cards y el comeback de Arrested Development, pero  poca gente esperaba el regreso de Kohan a la televisión tras el final de Weeds con verdaderas ganas. Yo, que quise a Weeds con todo mi corazón, tenía fe, pero sinceramente, no creí que la serie fuera a tener el nivel que en efecto tiene, sobre todo que fuera a ser una ficción tan sólida, tan bien hilada. Si Weeds funcionaba por golpes de efecto, OITNB lo hace de una forma más natural, orgánica, sí, hay obviamente giros y sorpresas, explosiones en las tramas, pero la serie no las necesita para avanzar, el simple placer de observar a estas reclusas en su día a día (y en sus respectivos días pasados) hace que el visionado merezca la pena.

Gran parte de las críticas que le hicieron en su primer año a la serie iban dirigidas a su protagonista, Piper Chapman (Taylor Schilling hace un gran trabajo). Ello se debió a que en lugar de ofrecer al espectador un personaje central agradable, cercano, positivo, Kohan dibujó a una protagonista con más oscuros que claros, una protagonista agridulce, egoísta, destructiva. Vamos, una continuación lógica de la Nancy Botwin de Weeds. Se ha debatido mucho sobre machismo ante las críticas que han recibido personajes femeninos (y sus actrices) como Skyler White o Cersei Lannister. Y las críticas a la Piper de OITNB apuntan, en parte, en la misma dirección. Cuanto más imperfectos son los personajes masculinos centrales más nos gustan, pero en cambio no le perdonamos a los femeninos sus errores y maldades. Da igual que Walter White fuera un Anakin Skywalker sumergido en el lado más oscuro de la fuerza, los odios de los espectadores se centraban en su mujer. Justamente lo que se le criticaba al personaje, su egocentrismo sin límites es lo que la hacía interesante, lo que le daba profundidad. Por suerte Jenji Kohan también lo entendió así y Piper sigue siendo una persona muy egoísta. Lo cual la serie usa a su favor para crear situaciones cómicas, ya que todos los personajes se lo escupen a la cara, y ella misma es consciente de ello.

A partir de aquí, puede haber algún spoiler sobre esta segunda temporada de OITNB 
Sin embargo es posible que este año escuchemos menos críticas que apunten hacia Piper como el eslabón débil de la serie porque la misma ha mutado su estructura hacia una ficción mucho más coral que en el primer año. Salvo el primer episodio, totalmente suyo, Piper ha pasado a convertirse casi un personaje más. De hecho la gran trama arco de la temporada ha sido la de la lucha de poder en la cárcel y Piper ha sido totalmente ajena a la misma. De hecho ha sido el personaje que más desconectado ha estado con respecto al resto. Salvo por su amistad con Red (si un Emmy ha de ganar OITNB es el de secundaria para Kate Mulgrew, soberbia) y Nichols (necesito más Natasha Lyonne para el año que viene Jenji), Piper ha sido más un personaje orientado hacia el exterior que hacia el interior. Con una situación de estabilidad dentro de prisión, sus tramas han girado en torno a sus relaciones personales más allá de los muros de la cárcel, con Larry (Jason Biggs), con su amiga, con su familia y sí, con Alex. Cuando se anunció que Laura Prepon no sería actriz regular este año, todos nos echamos las manos a la cabeza, la relación de amor-odio entre ambas fue el motor principal de la serie en su primer año. Sin embargo su ausencia no ha perjudicado a la serie, porque ha estado bien integrada en las tramas, porque a pesar de todo ha aparecido bastante y porque abre pasa a una trama muy interesante de cara al próximo año.

Dejando de lado a la protagonista, es hora de hablar de la gran trama de la temporada, la lucha de poder entre Red y Vee (Lorraine Toussaint). ¿Y quién coño es Vee? La mala. Muchos dramas del cable tienen una estructura que se articula en torno a “el malo de la temporada” por ejemplo, Justified o True Blood, o en sus dos últimas temporadas Boardwalk Empire. Es una estructura bastante clásica, tomada de la literatura, en la que los protagonistas tienen que enfrentarse a un personaje malvado que ha irrumpido en su mundo poniéndolo todo patas arriba. El éxito de la fórmula radica en si ese malo está bien desarrollado y si sirve para que los protagonistas evolucionen narrativamente hablando. En el caso de OITNB podemos marcar un doble check, pero con peros. Vee, una especie de madre-jefa de Taystee (Danielle Brooks) es un gran personaje, ególatra y pérfido, una líder carismática muy manipuladora y también mentalmente muy inestable. El “pero” sería que quizás es demasiado mala. Y eso choca con una serie que trata con dulzura a esta panda de criminales. Mientras el resto de presas cometieron sus respectivos delitos por una razón más o menos entendible, incluso justificable en el campo moral, Vee no, Vee es un personaje tan enfermo de poder que le da igual hacer daño a sus seres más queridos.

En cuanto a cómo ha afectado a los demás personajes la irrupción de Vee en la cárcel, el saldo ha sido muy positivo. Hemos visto a una Red contra las cuerdas muy divertida y muy interesante. Más sabia y reflexiva, más mayor también, más cansada. En cuanto a las negras, Vee arrinconó a Poussey (Samira Wiley, fantástica), situándola de esta forma como el corazón, como el centro emocional de la temporada, y embaucó a las demás llevándolas a un territorio muy turbio, incluso desagradable. Pudimos ver así a una Taystee muy agria, lejos de su optimismo y felicidad habituales. En cierta forma la relación Poussey-Taystee cubrió el vacío que dejó el conflicto entre Piper y Alex. La consecuencia ha sido que las negras no han sido el alivio cómico que fueron el primer año, sino uno de los elementos más dramáticos de la temporada, lo cual ha ayudado a que Crazy Eyes (Uzo Aduba) se haya lucido aún más este año. En cuanto a las blancas, el conflicto entre Red y Vee por controlar el mercado negro en la prisión ha servido para que estas se reagruparan en torno a su líder, después de darle la espalda al final de la primera entrega. El tránsito de Red por el desierto (y el inicio de su camino hacia la vejez) ha sido una de las tramas más interesantes y ha venido a corroborar que es claramente mi personaje favorito de la serie. Nichols y Boo (Lea DeLaria) han sido quizás el motor cómico este año, sobre todo con su competición por ver cuál de las dos follaba más. Morello (Yael Stone) ha ganado en densidad dramática gracias a sus flashback y su “huida”, si antes era entrañable ahora es entrañable y perturbadora. Miss Rosa (Barbara Rosenblat), luchando cara a cara contra su cáncer ha sido otra de las tramas más duras, más emotivas y mejor construidas del curso.

#GaliciaIsTheNewBlack

Esa contraposición entre negras y blancas ha hecho, por el contrario, que las latinas hayan quedado en un discretísimo segundo plano. Quizás, de cara al año que viene, esta sea una de las principales tareas que deba acometer Kohan, convertir a las latinas en personajes tan interesantes como las negras y las blancas. Puesto que más allá de su líder, la commander in chief Gloria Mendoza (Selenis Leyva pide a gritos más protagonismo), las demás carecen de la complejidad del resto del reparto principal. Por lo demás, los flashbacks han vuelto a  funcionar como un reloj, la trama exterior de Larry sigue siendo lo menos interesante de la serie (aunque no creo que haya que eliminarla) y los trabajadores de la prisión han resultado también más interesantes. Así que el balance general es muy positivo, no me atrevería a decir que ha sido mejor esta temporada que la anterior, más bien hablaría de que la serie ha sabido consolidarse y ha demostrado que no es flor de un día, que perfectamente puede prolongarse durante mucho tiempo. Quizás OITNB no sea una comedia, pero desde luego es un happy place.