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viernes, 29 de diciembre de 2017

Mis series favoritas de 2017

30. Vergüenza (Movistar +) (N)
Juan Cavestany, uno de los principales agitadores de la comedia española de la última década, ha desembarcado en Movistar + con una serie que deshecha cualquier atisbo de sutileza. Vergüenza es una disección sin grises del “cuñao” y de la nula vergüenza propia de este arquetipo tan típicamente español y la inmensa vergüenza ajena que genera en los que lo rodean. El resultado son más de 200 minutos de hilarante bochorno.

29. The Good Place (NBC) (N)
La única sitcom que consumo hoy por hoy es The Good Place, una serie que en su segunda temporada salta el tiburón y cambia de premisa al final de cada capítulo. Un bukkake de ingenio. El cielo nunca fue más divertido. Ni nunca estuvo tan plagado de miseria humana.

28. The Marvelous Mrs. Maisel (Amazon) (N)
A finales de los años 50 una mujer aterriza, casi por accidente, en el mundo de la comedia. Sin embargo el camino hasta llegar a ser una comediante no va a resultar fácil. La nueva ficción de Amy Sherman Palladino (Gilmore Girls) está llena de encanto, frases inteligentísimas, una fascinación extraña por la clase alta cosmopolita y personajes entrañables. Vamos, lo de siempre en su universo creativo. Eso sí, esta serie no podría existir sin Rachel Brosnahan. Puro carisma.

27. GLOW (Netflix) (N)
Mientras Orange is the new black da síntomas de agotamiento, la factoría de Jenji Kohan saca su lado más juguetón en GLOW, una dramedia divertidísima sobre el mundo de la lucha femenina en los años 80. Vintage, graciosa y sí, reivindicativa, la serie acierta al mostrar a sus heroínas sin ahorrarnos sus más bochornosos defectos. Alison Brie y Betty Gilpin están inmensas.

26. Dark (Netflix) (N)
La primera serie alemana de Netflix demuestra en primer lugar, mucha sabiduría sobre la ficción audiovisual que se ha hecho en Europa en las últimas décadas (es imposible no pensar en Les Revenants al verla); y en segundo lugar, un gran respeto por la ciencia ficción y esa sub-sección fascinante de la misma que son los viajes en el tiempo. Dark no inventa nada, pero juega muy bien con elementos prestados para construir una serie que se devora, que tiene una atmósfera logradísima y que puede llegar a hipnotizar.

25. Mr. Robot (USA Network) (N)
En su segunda y polémica temporada, Mr. Robot saltó el tiburón. Liberada de las expectativas creadas en torno a ella, esta tercera entrega, kamikaze y desatada, ha funcionado gracias a su exceso narrativo y discursivo. El mundo se va a la mierda. Y no parece que nadie quiera arreglarlo de verdad. La serie de Sam Esmail es tan naif como subversiva.

24. Dear White People (Netflix) (N)
La adaptación a formato seriado de la exitosa película indie homónima de Justin Simien, entra a degüello a explorar el conflicto racial que atenaza a Estados Unidos. Desde la hipocresía blanca hasta las contradicciones de los afroamericanos. Nadie está a salvo en esta ficción cargada de cinismo. Es una obra no sólo pertinente, sino también mordaz.

23. Alias Grace (Netflix) (N)
El tándem Mary Harron – Sarah Polley lleva a cabo una modélica (y a ratos hipnótica) adaptación de la obra de Margaret Atwood. Alias Grace bucea en el machismo sistémico e histórico a través de una mujer compleja, llena de aristas. Sin el sugerente trabajo de Sarah Gadon, Alias Grace no se sostendría, ella dota a la protagonista de fragilidad y rabia, impotencia e inteligencia.

22. La Zona (Movistar +) (N)
Tras un accidente nuclear en la (irreal) estación de Nogales, se decreta una zona de exclusión. En dicho espacio crece el crimen organizado y la corrupción florece, anegándolo todo. La Zona no acaba de exprimir su estimulante espacio narrativo, pero construye personajes interesantes, una atmósfera muy conseguida y un caldo de cultivo del que pueden salir temas interesantísimos. Aún no es una gran serie, pero si cuenta con una segunda temporada podría serlo.

21. One Mississippi (Amazon) (+8)
Tig Notaro se abre completamente en One Mississippi. El mayor ejercicio de striptease emocional de la televisión actual. La serie retrata, ficcionada, su complicada vida y lo hace con mucho humor. Desde los abusos que sufrió cuando era niña hasta su cáncer. El resultado es una obra muy tierna pero también muy mordaz. En esta temporada Notaro muestra los vomitivos abusos (machistas) de poder de un jefe guay… y pajillero. Era Louis C.K. Notaro no se corta. Y hay que agradecérselo mucho.

20. Gomorra (Sky Italia) (-5)
A estas alturas caben pocas dudas sobre la posición de Gomorra en el olimpo del audiovisual sobre la mafia. Tensa, oscura, zafia, realista y entretenidísima. Gomorra recrea los espacios ocupados por la mafia, las complejas dinámicas de poder que tienen lugar en su seno y la violencia que generan. Es una serie estimulante. Siempre.

19. Herrens Veje (DK) (N)
Adam Price, la mente detrás de Borgen, una de las series capitales de la última década, regresa a la televisión danesa con un drama religioso, como si el mismísimo Dreyer hubiera resucitado. La primera temporada de Algo en que creer aún no ha finalizado, pero su originalidad y profundidad hacen de ella una de las series más importantes del año. ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Un análisis extraordinario de lo divino y, sobre todo, de lo humano.

18. Mindhunter (Netflix) (N)
El gran maestro del thriller audiovisual de las últimas dos décadas, David Fincher, emprende en Mindhunter una deconstrucción del género. Huyendo de la estrategia básica de “una obra, un caso”, esta serie propone una brillante reflexión sobre los asesinos en serie y sobre las formas de analizarlos y contenerlos. Desde el más inmenso respeto a los clásicos noventeros del género (de El silencio de los corderos a Seven), Mindhunter teje una madeja de crimen, pulsiones insanas y trampas psicológicas en la que los protagonistas y los espectadores caemos irremediablemente. Podemos estar ante una obra audiovisual importante.

17. Manhunt Unabomber (Discovery Channel) (N)
Lo mejor que se puede decir de Manhunt es que es como su protagonista: metódica. Una caza del criminal perfectamente planteada, bien escrita, dirigida e interpretada. Más allá de lo entretenida que es, este relato sobre la persecución de Unabomber, uno de los terroristas más famosos de las últimas décadas, destaca por su reflexión sobre lo importante que es el lenguaje. A menudo pensamos que lo más maravilloso que tenemos los seres humanos son nuestros sentimientos, pero en realidad lo que nos ha permitido evolucionar ha sido nuestra capacidad de comunicarnos usando el lenguaje, desde sus elementos más sencillos hasta los más complejos. Manhunt Unabomber es, en última instancia, una apología de la importancia del lenguaje.

16. Rick and Morty (Adult Swim) (N)
La serie de ficción de Dan Harmon y Justin Roiland sigue siendo uno de los ejercicios de metatelevisión y exploración de narrativas más estimulantes y atrevidos de la actualidad. Divertidísima y ácida, por no decir directamente corrosiva. Rick and Morty está plagada de personajes despreciables y preñada de tramas imposibles. Entre risas nos escupe las miserias de nuestras actuales sociedades. Esta serie ha hecho del high-concept su retrete.

15. Big Little Lies (HBO) (N)
Pocas series han despertado este año el entusiasmo que generó Big Little Lies. Millones de personas en todo el mundo se engancharon a este whodunit peculiar. Alguien ha muerto, alguien lo ha matado. Pero lo importante son las bondades y contradicciones de un grupo de señoras bien. Big Little Lies tiene el mérito de ser tan entretenida y adictiva como su premisa promete. Si bien es cierto que el excelente reparto de esta serie resultaría fascinante hasta en una lectura dramatizada del guion de Waterworld. Mujeres rabiosamente empoderadas y unidas. Sí, señoras.

14. Halt and catch fire (AMC) (+6)
La última temporada de Halt and catch fire es un regalo para los fans acérrimos de una serie que siempre fue minoritaria, pero que cuenta con las alabanzas de la seriefilia. Alejándose de la exploración de nuevos conflictos, prefirió apostarlo todo a sus personajes. La decisión resultó exitosa porque durante las temporadas anteriores habían construido cuatro protagonistas sensacionales. El final de Halt and catch fire ha sido sensible, sentido y emocionante. Imposible no disfrutarlo.

13. The Good Fight (CBS All Access) (N)
Tras esa obra mayúscula de la última década televisiva que fue el drama judicial The Good Wife, Michelle y Robert King se tomaron un juguetón respiro con la mordaz BrainDead, para finalmente volver al universo narrativo de TGW con The Good Fight, otra mirada a la corrupción de Chicago y a la podredumbre existente en los ámbitos legales, a través de los ojos de tres mujeres en diferentes situaciones vitales. Los King controlan perfectamente los resortes narrativos y el ecosistema que retratan. Por eso The Good Fight es otro triunfo. ¡Larga vida a los King!

12. Girls (HBO) (+9)
Lena Dunham ha escupido las miserias de toda una generación, la suya y la mía, a lo largo de las seis temporadas de Girls, una obra capital de la cultura millenial. Llegados al final no queda más que aplaudir la osadía de algunos capítulos y tramas y agradecer la construcción agria e inconformista que hace de sus personajes. Girls es una serie que supura.

11. Better Things (FX) (N)
Pamela Adlon retrata en Better Things las miserias y grandezas de la vida de una mujer madura. Que sea mujer y que está en la madurez de su vida son las claves de esta serie, sincera, inteligente y entrañable. Adlon no se anda con bromas, en su obra lo muestra todo y entra a degüello a analizar la maternidad, los conflictos generacionales, las miserias sentimentales y, especialmente, la felicidad cotidiana. Las pequeñas cosas, las mejores cosas.

10. Master of None (Netflix) (N)
La primera temporada de Master of None tenía capítulos sensacionales, sin embargo carecía de cohesión. En cambio esta segunda entrega ha funcionado como una unidad narrativa, una preciosa aproximación a lo que implica amar (o intentarlo) en el S.XXI. Mordaz, sensible, ingeniosa y llena de maravillosas referencias. Aziz Ansari sabe lo que hace y es uno de los autores más interesantes del panorama televisivo actual. ¡Viva Italia!

9. Game of Thrones (HBO) (-8)
El mayor fenómeno cultural de la década de los 10 ha emprendido su final con una primera parte de temporada atropellada. Cuando Game of Thrones es buena apabulla. Pero a esta temporada se le han notado las costuras. Benioff y Weiss parecen haber llegado exhaustos al final y sólo quieren cerrar su obra magna. A diferencia de todas las temporadas anteriores, en ésta han primado los giros de guion a los personajes, quemar trama a las conversaciones inteligentes. He disfrutado como un enano, otro año más, pero no puedo obviar los defectos de una temporada brutalmente irregular. Y a pesar de eso, sigue siendo La Serie.

8. Veep (HBO) (-)
El año en el que la presidencia de Estados Unidos pasó a estar ocupada por un multimillonario enloquecido que juguetea con la extrema derecha, Veep, la sátira política más brillante de las últimas décadas vio en la realidad a su mayor rival. Sin embargo, Selina Mayer nunca decepciona y si Trump es un personaje absurdo, ella no lo iba a ser menos, ahora que se encuentra en los márgenes del poder. Aunque los late night americanos, sustentados sobre la ingente carroña de la Administración Trump le andan a la zaga, Veep sigue siendo la comedia más inteligente y con más mala hostia de la televisión.

7. Twin Peaks. The Return (Showtime) (N)
La relevancia de Twin Peaks para la historia de la televisión está fuera de toda duda. Adelantada a su tiempo, marcó la senda que seguirían las series que abrirían la 3ª edad de oro de la ficción televisiva. 20 años después, el tándem David Lynch – Mark Frost, regresó a la televisión para sacudir de nuevo el tablero televisivo. Si en los 90 demostraron que se podía hacer gran audiovisual en la televisión, reclamando un nuevo modelo televisivo, ahora han parido la más kamikaze obra de autor perpetrada en la televisión. Twin Peaks. The Return, lleva hasta las últimas consecuencias lo apuntada en el último capítulo de Twin Peaks. Es una pesadilla fascinante, críptica y, deliberadamente, esquiva. El mal está en todas partes pero la esperanza también.

6. Feud: Bette and Joan (FX) (N)
La enésima antología de la factoría Murphy vuelve a demostrar que a este hombre no se le acaban las buenas ideas. Pero Feud 1, la historia de enemistad entre Bette Davis y Joan Crawford, es más que una buena idea. Es una obra perfectamente ejecutada, escrita con mordacidad, pero también con cariño y respeto. Una carta de amor al cine y a las mujeres que lo hacen posible. Una obra militantemente feminista.

5. BoJack Horseman (Netflix) (-)
La cuarta temporada de BoJack Horseman, la serie animada humanística (concepto), analiza mordazmente el trumpismo, el matrimonio, la asexualidad, la paternidad o la depresión, entre otros muchos temas. Es a la vez graciosa y desoladora, mordaz y sensible. La vida duele, da igual que animal seas.

4. The Crown (Netflix) (-1)
Peter Morgan no tenía fácil lograr que la segunda temporada de The Crown resultara tan fascinante como la primera. Principalmente porque la década política que cubre, 1950, no fue especialmente fascinante en el Reino Unido. Marcó, en realidad, el comienzo del declive del país, tanto a nivel interno como, sobre todo, externo. Ni Eden ni Macmillan son Churchill. Siendo consciente de ello, situó los sentimientos y deseos del triángulo protagonista (Isabel II, su esposo y su hermana) en el centro de la ficción. Y triunfó. A destacar los capítulos 4 (el de Margarita), 6 (el del crítico) y 8 (el de Jackie Kennedy. Claire Foy no es de este mundo, su Isabel II es una de las grandes interpretaciones de nuestro tiempo.

3. The Deuce (HBO) (N)
La sexta ficción de David Simon explora territorio conocido: la ciudad y las derivas de los procesos de transformación y ocupación del espacio urbano; y profundiza en territorios que sólo había rozado Simon hasta ahora: el empoderamiento femenino. Sí, el ex – periodista de Baltimore lo ha vuelto a hacer. Siempre certero (no como El Roto, certero de verdad). Una de las mentes más clarividentes provenientes de la cultura de masas.

2. The Handmaid’s Tale (Hulu) (N)
Segunda mención a Margaret Atwood en esta lista es gracias a la impecable y absorbente adaptación de una de sus novelas más icónicas, The Handmaid’s Tale. Una distopía que narra cómo se ha establecido una pseudo-teocracia en Estados Unidos, que lamina todos los derechos de las mujeres y defenestra a todo opositor. En esta pesadilla sociopolítica, las mujeres fértiles tienen que servir de incubadoras de los hijos de las mujeres infértiles de los cargos del nuevo régimen. The Handmaid’s Tale da mucho miedo. A menudo, incluso, te obliga a apartar la mirada, porque lo que narra es tan vomitivo y desolador que te interpele directamente como espectador-ciudadano. No dejes que esto suceda. Nunca.


1. The Leftovers (HBO) (N)

Y al final el gran viaje emocional de The Leftovers, la distopía a la vuelta de la esquina de Damon Lindelof, era el de Nora Durst. Para la historia queda ya el cuento (¿la verdad?) que Nora, a punto de derrumbarse, le cuenta a Kevin. A lo largo de tres impresionantes y arriesgadas temporadas, The Leftovers ha construido una panorámica del sufrimiento y sí, el amor, lo que conlleva amar y ser amado. Una obra magna del audiovisual del S.XXI.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Mis 50 ficciones televisivas de 2015: del 25 al 1

25. Justified (FX)
Este western policíaco que buceaba en las miserias de lo white trash, nunca tuvo la repercusión que se merecía. Ahora que ha terminado nos queda tener fe en que el tiempo lo pondrá en el sitio que se merece. Hay unos Estados Unidos que no salen en la televisión, pero que están ahí, en las afueras del sistema, con el agua hasta el cuello. Justified los visibiliza a través de su esfera criminal y su decadencia moral y económica.

24. BoJack Horseman (Netflix)
Una de las cosas más terribles de los seres humanos es nuestra infinita capacidad para autodestruírnos. La segunda temporada de BoJack Horseman ha confirmado que la serie ofrece una de las miradas más desoladoras, cínicas y melancólicas a las relaciones humanas, a la fama, a la soledad y a la frustración. BoJack Horseman te hace reír, pero también te puede hacer daño.

23. Shameless (Showtime)
Los Gallagher siguen siendo la familia más entrañable y querible de la televisión. Sus vidas siguen siendo un desastre, pero mientras se mantengan unidos seguirán a flote. Shameless es una de las series más graciosas y agridulces de la televisión. Gracias por hacer que los inviernos resulten menos gélidos.

22. House of Cards (Netflix)
La serie del dramaturgo Beau Willimon no es realista. Tampoco lo pretende. De hecho es una hipérbole de las ciénagas de la política: delirante (America Works, gracias por tanto), excesiva, fascinante y divertidísima. Frank Underwood ha conseguido por fin lo que quería, pero no sabe cómo mantenerlo. El poder, siempre tan corruptible y escurridizo.

21. The Good Wife (CBS)
La serie de Alicia Florick sigue siendo una de las ficciones que más felices me hacen, una de las que más disfruto y espero todas las semanas. Pero. Sí, pero, no está ya al nivel que alcanzó en cursos pasados. Sigue siendo fantástica pero ha perdido ambición y su protagonista camina sin rumbo. No siempre se puede ser la mejor.


20. Looking (HBO)
¿Por qué nos empeñamos una y otra vez en desear lo que no nos conviene y ser incapaces de amar lo que sí lo hace? ¿Por qué? Looking no aporta una solución a esta pregunta, pero profundiza en ella. Hurgando en la herida. Ojalá tuviéramos un sistema emocional más avanzado. Si la segunda temporada de Looking me ha gustado tanto es porque me ha permitido sentirme identificado con las acciones y los sentimientos de este grupo de hombres homosexuales en San Francisco. Y ser capaces de empatizar es una de las acciones más hermosas que podemos desarrollar los seres humanos.

19. Broad City (Comedy Central)
Abbie e Ilana tienen traca para rato. Nuestra generación, veinteañeros a la deriva que se asoman peligrosamente a la treintena, aún no ha dado toda la pena que puede dar. O sí, pero aún no se ha exprimido del todo nuestro patetismo. Ninguna serie actual me hace reír tanto como ésta. Bendita locura. Broad City no necesita ser cínica para ser punzante, ni tener personajes odiosos para ser crítica.

18. Master of none (Netflix)
Podríamos definir a Master of none como un cruce entre Louie y Girls. Una comedia dramática que sigue a un actor treinteañero fracasado que no deja de luchar por su sueño mientras afronta su llegada a la madurez. Master of none habla de forma brillante de las relaciones paterno-filiales, de las dinámicas de pareja, del racismo y de cómo tratamos a nuestros mayores, por citar alguno de los temas más relevantes que trató en su primera temporada.

17. Veep (HBO)
Ansiar el poder es peligroso, aferrarte a él, más. Veep, esa salvaje sátira política que nos hace más felices recordándonos que somos unos desgraciados (y nuestros gobernantes unos ineptos), ha llegado a su cuarta temporada demostrando que no sólo no tiene síntomas de cansancio sino que está en plena forma. Selina Meyer y su equipo pueden arrastrarse mucho más por el fango. Mucho más.

16. Transparent (Amazon)
¿Y si el estado habitual del ser humano en su fase adulta es saltar de crisis vital en crisis vital? La familia que protagoniza Transparent está muy perdida. Todos y cada uno de ellos están perdidos en sus vidas. Pero lejos de hundirse en la miseria, continúan de pie, buscando la felicidad. Y eso me resultaba admirable. Yo no soy capaz de seguir hacia adelante. Ellos jamás se atascan. Y la serie de Jill Solloway tampoco. La autora confirma que tiene una de las miradas más especiales de la televisión actual. Transparent hace que la televisión sea un lugar mejor y que todos nos podamos sentir identificados con problemas y sentimientos complicados.

15. Please like me (ABC2)
Si tuviera talento como escritor la serie que me gustaría guionizar sería Please Like Me. Una dramedia llena de dulzura y diálogos ingeniosos y retorcidos. Me gusta el sentido del humor de Josh Thomas porque se parece al mío y me gusta el cariño con el que trata a sus personajes, porque a mí me gustaría que me trataran así. Es una serie especial para mí. Una serie que siento muy cerca. Este año han buceado con tacto, gracia y emotividad en cómo funcionan las relaciones amorosas y en qué significa la amistad. ¿Cómo queremos a los demás?

14. Homeland (Showtime)
El padre de una de las personas más importantes de mi vida dijo lunes tras lunes de este otoño que “Homeland es una serie de rabiosa actualidad”. En realidad Homeland es más actual y más rabiosa que la información que nos trasmiten los poderes públicos y las empresas mediáticas. Y más crítica. Esta temporada ha buceado con agilidad por las embarradas aguas de la relación entre Occidente, Rusia y Oriente Próximo y Medio.

13. London Spy (BBC)
Dos hombres se enamoran. Uno de ellos desaparece. Comienza así una apasionante búsqueda de la verdad. ¿Por qué ha desaparecido? ¿Quién era realmente? ¿Quién lo hizo desaparecer? ¿Qué hay detrás de este misterio? London Spy es a la vez un thriller de espías y un drama romántico. Una serie brillante y terrorífica.

12. Sense8 (Netflix)
Los Wachowski han expandido su universo a la televisión, creando una serie que recuerda, irremediablemente, a Cloud Atlas, lo mejor que han hecho desde Matrix. El resultado ha sido sensacional. Esta historia sobre 8 personas conectadas mentalmente es divertida, emotiva y adictiva. No es perfecta pero tampoco pretende serlo, son sus aristas la que la hacen tan especial. Funciona mejor en el terreno de los sentimientos de cada uno de sus protagonistas, que en el de la trama central conspiranoica.

11. Mr. Robot (USA Network)
¿Y si un grupo de hackers fuera capaz de borrar de un plumazo todas las deudas que tiene la ciudadanía con los bancos? Sam Esmail nos plantea la promesa de una utopía, rehogada con drogas y thriller psicológico. El resultado es, en primer lugar, novedoso, en segundo lugar, impactante. Una (polémica) obra de culto en potencia. Lejos de ser redonda, Mr. Robot es una apología de la imperfección y de las trampas narrativas. Muchos espectadores se han sentido engañados, otros maravillados. Quizás sus referentes sean demasiado obvios, pero aún así, es muy poderosa, quizás la serie actual que más pasión transmite. Pasión de su equipo por lo que están haciendo, y rabia por lo que están contando.

10. Rectify (Sundance Channel)
La gran obra de la slow tv actual es, seguramente, la mejor aproximación a las relaciones familiares desde Six Feet Under. Reflexiva, dura, sensible e inteligente. El protagonista salió por fin de la cárcel, pero tanto él como su familia están destrozados en mil pedazos. En Rectify son más interesantes las relaciones personales y la psique de sus personajes, que la investigación criminal que pretende esclarecer si Daniel Holden violó y asesinó a su novia. Por eso, pocas series me han impactado tanto en el plano emocional en 2015.

9. The Affair (Showtime)
El esquema él dijo/ ella dijo, salta por los aires en esta segunda temporada sobre una pareja de amantes que engañan a sus respectivos cónyugues. Lo hace ofreciéndonos los cuatro puntos de vista de los principales implicados en el relato. La serie ha logrado mantener su esencia amplificando su impacto. The Affair es adictiva (por su misterio) pero sobre todo emocionante y desoladora (por sus conflictos). Es difícil encontrar cuatro personajes mejor construidos e interpretados en la televisión actual.

8. Fargo (FX)
¿Qué es más importante: contar una historia divertida o producir imágenes poderosas? Mmm ¿Por qué tengo que elegir si Fargo me da ambas cosas? La segunda temporada de Fargo no ha sido tan buena como la primera porque no ha tenido a personajes tan memorables, pero ha vuelto a ser una de las mejores producciones televisivas del curso porque por sí misma ha sido memorable. Muerte por todas partes. Muerte y humor negrísimo.

7. The Jinx: The life and deaths of Robert Durst (HBO)
Constantemente nos vomitan a la cara la frase “la realidad supera a la ficción”. En este caso la realidad es tan escalofriante que la ficción (porque sí, hay mucha espectacularzación narrativa) no es más que un mero aderezo de la primera. Un multimillonario neoyorkino es acusado del asesinato de un hombre en un motel de mala muerte en un pueblo perdido de Texas. Y a partir de ahí descubrimos la mente de un monstruo... O no.

6. Game of Thrones (HBO)
No hay hoy por hoy serie más relevante culturalmente en las sociedades occidentales que Game of Thrones. Es el gran fenómeno televisivo de la actualidad. Su quinta temporada ha adelantado, en no pocos momentos, al relato literario padre, y no solo no se ha estrellado sino que ha sido capaz de mantener el nivel de las temporadas anteriores. Veas o no GoT, algún amigo te habrá hecho un “Shame Shame Shame” en lo últimos meses. Y no, Dorne no moló.

5. The Americans (FX)
Dos espías rusos en los Estados Unidos de Reagan intentan conciliar su compromiso con su país con el amor por la familia que han construido juntos. The Americans es una de las series más sutiles de la televisión. Y también una de las más inteligentes. Y lo que es más importante, es la que en más alta estima tiene a sus espectadores: antes que consumidores somos seres ciudadano inteligentes, capaces de desarrollar nuestras propias ideas y juicios morales. Apasionante.

4. Louie (FX)
Las relaciones humanas no son fáciles, por eso Louis CK bucea en ellas hasta lograr que nos perdamos con él en su complejidad. Todos tenemos miedo a quedarnos solos. A sentirnos solos. A no poder comunicarnos. La ciudad y la madurez dan miedo. Louie, a veces da miedo, otras veces da risa, siempre resulta interesante. Louie es capaz de leerme, o más bien yo soy capaz de leerme a mí mismo a través de ella. No soy un cuarentón solitario y frustrado, pero casi.

3. The Leftovers (HBO)
De repente un 2% de la población mundial desaparece. Y todo estalla en mil pedazos. Todas nuestras mentiras, nuestros miedos, nuestros equilibrios imposibles. Estamos rotos. Y no somos capaces de pegarnos. La primera temporada de The Leftovers fue sensacional, la segunda ha sido prodigiosa. Dolorosa y letal. Preñada de dolor. La serie más hipnótica del año. También la más fascinante. Sus 10 capítulos se apoderaron de mi cabeza durante el otoño. De la mía y de las cabezas de miles de personas.

2. Show me a hero (HBO)
Dos años después del final de Treme, David Simon (The Wire) volvió a la televisión para contarnos un caso real acaecido en una ciudad de la periferia de NYC a finales de los 80 y principios de los 90. La historia de una ciudad partida en dos ante la decisión judicial de obligar al Ayuntamiento a construir viviendas protegidas por todo el espacio urbano, luchando contra la existencia de ghettos. Comunicación, ciudad, política, espacio y poder se mezclan a lo largo de 6 episodios escritos con precisión y complejidad por uno de los mejores escritores del mundo.

1. Mad Men (AMC)

Este año hemos despedido a una de las series de televisión más importantes, fascinantes y profundas de la historia. El relato sobre la caída de un hombre corroído por sus mentiras, Don Draper, un icono, ha permitido a Matthew Weiner consagrarse como uno de los grandes autores audiovisuales de la última década. “Sólo quiero dejar de sufrir, sólo eso”. ¿Y quién no?  Los últimos 7 capítulos de Mad Men fueron prodigiosos. Así se cierra un relato. Pocas veces me he sentido tan vacío como cuando vi el anuncio de Coca-Cola que puso punto y final a una de las series de mi vida.