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lunes, 30 de diciembre de 2019

Mi series favoritas de 2019

30. The Morning Show (Apple TV+) (N)

Abro la lista con la primera gran apuesta audiovisual de la nueva plataforma de Apple, The Morning Show, una serie dramática sobre la misoginia imperante en las grandes empresas mediáticas. Un remedo de Sorkin para demoler a los Harvey Weinstein de la industria audiovisual. A pesar de construir un discurso sobre el presente, The Morning Show parece una serie de network de hace 20 años. Con sus dosis medidas de trascendencia, culebrón y estrellas luciéndose. Definitivamente un Sorkin sin sus diálogos brillantes. Jennifer Aniston está fantástica, una estrella con mayúsculas.

29. Now Apocalypse (Starz/Starzplay) (N)

El gran aliciente de Now Apocalypse, la serie más sexy y sudorosa del año, es que no se parece a nada de lo que se hace en la televisión ahora mismo. Es 100% Gregg Araki, ese cineasta convertido en director de culto y último autor del queer cinema americano de los 90 que sigue haciendo, en esencia, el mismo audiovisual: desenfadado, arriesgado y extremadamente personal. Now Apocalypse aborda un hipotético asedio alienígena analizando la forma en la que viven los millenials urbanitas: entre el trabajo basura y las marismas sexo-emocionales. No es una de las mejores obras de Araki, pero es un placer tenerlo de vuelta. Una pena que haya sido cancelada.

28. The Boys (Prime Video) (N)

Tras una década de hegemonía del Marvel Cinematic Universe en el mundo de los superhéroes, es refrescante que se estén produciendo, desde dentro del propio sistema, relatos a la contra. El primero de esta lista es The Boys, una serie en la que los superhéroes son una panda de ratas inmundas, amorales, ególatras y terriblemente egoístas. Humor negro y mala hostia a raudales.

27. Big Little Lies (HBO) (N)

¿Era necesario continuar la historia de las 5 de Monterrey? No, pero la segunda temporada de Big Little Lies sigue siendo muy disfrutable, más por sus secundarias (Meryl Streep hacía mucho tiempo que no estaba tan bien y Laura Dern pide a gritos su propia sitcom), que por sus protagonistas (y aún así Nicole Kidman vuelve a estar desgarradora).

26. 1994 (Netflix) (N)

Si hay un año especialmente trascendente en la historia reciente de México es 1994, marcado por el asesinato del candidato presidencial príista Luis Donaldo Colosio. Con Colosio murió la última oportunidad de regeneración del PRI, tras 70 años en el poder. Pero también la esperanza de transformación de un país carcomido por la violencia, la corrupción y la desigualdad. Una obra metódica y excelentemente documentada sobre la podredumbre del poder.

25. The Loudest Voice (Showtime/Movistar Series) (N)

Roger Ailes, cerebro detrás de Fox News, fue uno de los hombres más influyentes de las últimas décadas en Estados Unidos. Desde su cadena bombardeó a la opinión pública para lograr el apoyo de la misma a la política internacional y al recorte de libertades de la presidencia de Bush hijo y desde la misma aupó a Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. The Loudest Voice lo muestra, con toda la crudeza, como un ser repulsivo, derechista y codicioso. Se complementa a la perfección con Vice de Adam McKay y, supongo, con Bombshell, que también aborda la figura de Ailes, pero centrándose en exclusiva en el escándalo de abusos a mujeres que consiguió tumbarlo.

24. Undone (Prime Video) (N)

Soy un fanático de la ciencia ficción, posiblemente sea mi género favorito y en esta lista hay unas cuantas series sci-fi. Undone, una maravilla visual, explora la memoria, la culpa y el dolor, a través de una mujer marcada a fuego por el fantasma de su padre. Alma, tras sufrir un accidente, adquiere una nueva forma de concebir el tiempo, que rompe la linealidad con la que los humanos lo concebimos. De esta forma pasado y presente se entremezclan en su cabeza, mientras ella intenta descubrir por qué murió su padre. Somos lo(s) que nos han hecho.

23. Paquita Salas (Netflix) (N)

De largo la mejor temporada de la comedia de los Javis, gracias a un plantel de secundarias en estado de gracia, sobre todo una desatada Yolanda Ramos, y unas tramas mucho mejor planteadas y más profundas emocionalmente. Imposible no reírse en todos y cada uno de sus capítulos.



22. Hierro (Movistar +) (N)

El equipo gallego de Portocabo viajó hasta la isla de El Hierro para construir un whodunit refrescante, que huye de los giros artificiosos que muchas veces han lastrado al subgénero, desvela a mitad de temporada quién cometió el asesinato que marca el inicio del relato, explota su peculiar escenario y construye personajes potentes con mucho que contar. Candela Peña está pletórica.


21. Fosse/Verdon (FX/HBO España) (N)

La dupla Gwen Verdon/Bob Fosse está detrás de algunos de los mayores logros del musical moderno. Y Fosse/Verdon disecciona la relación entre marido y mujer y autor y musa, para certificar que, efectivamente, sin Verdon no habría existido Fosse. Una pareja artística irrepetible.




20. Castle Rock (Hulu/Movistar Series) (+6)

Hay una decena de adaptaciones de obras de Stephen King fantásticas, de Carrie a La milla verde, pasando por La zona muerta, Dolores Clairbone, Cadena Perpetua o, por supuesto, El resplandor. Y Castle Rock es una de ellas. En esta segunda entrega, la ficción de Hulu bebe, principalmente, de Misery y Salem's Lot, para construir una de las historias más terroríficas y desgarradoras del año. La Annie Wilkes de Lizzy Caplan es casi tan buena como la de Kathy Bates. Y da aún más pena.

19. Euphoria (HBO) (N)

Sam Levinson ha levantado en HBO una de las series adolescentes más radicales de la historia de la televisión. Su Euphoria, a caballo entre el frenesí y la tristeza ofrece una panorámica salvaje sobre lo que significa ser adolescente hoy en día. Los miedos, los deseos, las frustraciones, las heridas que produce crecer en este mundo.

18. The Handmaid's Tale (Hulu/HBO España) (-17)

La primera mitad de la temporada parecía certificar que The Handmaid's Tale era una ficción agotada, repetitiva, alargada. Sin embargo, en su segunda mitad se recuperó de esa sensación de hastío para preparar el terreno a un salto narrativo rotundo: de la opresión a la resistencia. La cuarta temporada puede ser tan buena como lo es Elisabeth Moss, que se arranca la piel a jirones en cada capítulo.

17. The Expanse (Prime Video) (N)

Una de las dimensiones más notables de la (gran) ciencia ficción es la política. The Expanse, la gran soup opera de nuestro tiempo, abraza esa dimensión para hablar de cómo los seres humanos no se cansan de odiarse y asesinarse entre sí, sea en la Tierra, en Marte o en una galaxia muy lejana. Así, el universo funciona como una metáfora de nuestro planeta. Tan hermoso, tan misterioso... tan peligroso.


16. When They See Us (Netflix) (N)

Ava DuVernay se ha sacudido el estrepitoso fracaso de su aventura en Disney, volviendo al tema central de su obra: el racismo sistémico en Estados Unidos. Para ello reconstruye el proceso judicial, el encarcelamiento y la exoneración de los 5 de Harlem, un grupo de chavales afroamericanos acusados y sentenciados injustamente. Si la serie funciona en su retrato del proceso, brilla al mostrar sus consecuencias, cómo el racismo destroza la vida de las personas y gangrena nuestras democracias.


15. The Good Fight (CBS All Access/Movistar Series) (-13)

La gran serie de los Estados Unidos de Trump volvió a mostrarse tan punzante como en sus anteriores temporadas, sin embargo resbaló en una trama peliaguda ética y políticamente: ¿el autoritarismo justifica saltarse la ley para combatirlo? Por momento la serie estuvo a punto de inmolarse, sin embargo volvió a salir airosa y a confirmar que nadie ha entendido jamás tan bien la coletilla "de rabiosa actualidad" como los King.

14. Star Trek: Discovery (CBS All Access/Netflix) (+4)

Discovery es el mayor entretenimiento de la televisión actual. La serie que mejor conjuga un hedonista sentido del espectáculo y la fascinación por la aventura espacial con una profundidad temática que no rehuye los dilemas morales a los que se enfrenta la humanidad hoy en día. Hay algo más peligroso para nuestra supervivencia que las máquinas o lo desconocido: nosotros mismos.

13. The OA (Netflix) (N)

La cancelación más dolorosa e incomprensible del año. No sólo porque su segunda temporada es excelsa, superior a la primera, sino porque la serie estaba planeada para tener 5 temporadas y el relato queda totalmente inconcluso. Esta fantasía a través del tiempo y del espacio nos deja alguno de los momentos más emocionantes y sobrecogedores del año. Una epopeya sobre el poder del amor (no sólo el romántico).

12. Mindhunter (Netflix) (N)

A falta de películas de David Fincher (sequía que está a punto de terminar), buena es Mindhunter, un viaje a la mente de los asesinos pero, sobre todo, a la psique de los investigadores que los persiguen. Visionarla genera un enorme desasosiego porque cae sobre uno con toda su dureza. Queremos más temporadas de Holden y Bill luchando contra el mal dentro y fuera del sistema.

11. BoJack Horseman (Netflix) (-7)

A falta de ver la traca final, la otra mitad de esta temporada, que finiquitará para siempre a BoJack, Diane, Princess y compañía, el relato comienza a oler a final, sin atropellos, sin prisas, con coherencia narrativa y emocional. La tristeza, la soledad y la depresión pocas veces fueron mejor exploradas.

10. Mr. Robot (USA Network/Movistar Series) (N)

Sam Esmail cierra por todo lo alto la serie que lo ha situado como uno de los guionistas más valientes y estimulantes de la actualidad. Mr. Robot comenzó siendo un alegato contra la usura neoliberal y ha terminado siendo uno de los relatos más salvajes y libres de la última década a golpe de giros narrativos y puñaladas emocionales. El sistema está podrido, dale el golpe final a la estaca. Menuda salvajada de historia.

9. Veep (HBO) (N)

Y Veep llegó a su final. Menuda temporada. Más salvaje, oscura y retorcida que nunca. Selina Meyer destruyó todo lo que quería con tal de alcanzar el poder. El camino hasta el mismo estuvo lleno de risas, corruptelas y momentos embarazosos. La serie con los mejores diálogo de la década, la serie con la que más me he reído en mi vida, la serie que me encantaría ser capaz de escribir.

8. Watchmen (HBO) (N)

Tras la soberbia The Leftovers, Damon Lindelof se atrevió a coger uno de los universos de superhéroes (¿?) más icónicos del S.XX, Watchmen, para crear una secuela respetuosa con el material original, concebida para lanzar una dura reflexión sobre el problema racial estadounidense y que, al final, habla, sobre todo, del amor, de la necesidad humana de querer a alguien y ser querido y de los sacrificios que ello conlleva. Poderosísima.


7. The Crown (Netflix) (N)

Los Windsor entran en la convulsa década de los 70 cambiando de reparto (el nuevo es incluso mejor) y conjugando sus líos amorosos con las demandas de un país en crisis. The Crown es brillante cuando más política se pone (las apariciones de Harold Wilson, el capítulo de la mina, el de Gales) y flaquea un poco cuando se centra en los desaguisados sentimentales de Margarita y Carlos. Pero siempre (incluso en el capítulo del Duque de Edimburgo) es apasionante y entretenidísima. Qué buen escritor es Peter Morgan.


6. Dark (Netflix) (N)

Esta serie tiene una capacidad infinita de volarme la cabeza. Los saltos en el tiempo (y en las generaciones) sólo son la herramienta que usa para explorar todas las miserias y emociones humanas. Oscurísima, desoladora, asfixiante. Una vez que te resitúas en quién es quién (y en qué año se encuentra) es una delicia adictiva que te atormenta mientras la ves y se queda en tu cabeza pululando, en forma de teorías, en forma de miedos.


5. The Virtues (Channel 4/Filmin) (N)

Todo lo que nos ha pasado a lo largo de nuestra vida nos configura como personas. Entender nuestro pasado es la única forma de entender nuestro presente. En The Virtues, Shane Meadows retrata el viaje de un hombre destrozado, completamente roto, a sus orígenes para intentar buscar una salvación a sí mismo, para comprender qué le pasó y poder sobrevivir a su dolor. Es durísima y preciosa a la vez.


4. Fleabag (Prime Video) (N)

La primera temporada de Fleabag era muy interesante y fresca pero el salto de calidad que ha dado en su segunda entrega es espectacular. Phoebe Waller-Bridge es la mejor escritora de dramedias que hay actualmente en el panorama audiovisual. Resulta imposible no identificarse con esta mujer de treinta y pico a la deriva profesional, sentimental y emocionalmente, cargada de taras, traumas y frustraciones, que usa el cinismo como gasolina para seguir hacia adelante. Cargada de diálogos y situaciones para enmarcar.

3. Years and Years (BBC/HBO España) (N)

Y&Y es una distopía hiperrealista que nos dibuja un futuro inmediato desolador, donde Europa está paralizada por el odio, consumida por las crecientes desigualdades económicas y sociales y secuestrada por políticos autoritarios. Russell T. Davies explora este rico universo narrativo a través de los bandazos que va dando una familia que lucha por sobrevivir en tiempos cada vez más convulsos. Es muy emocionante porque transpira humanismo. Y, al final, es un poco esperanzadora.


2. Succession (HBO) (+15)

En una de sus múltiples reflexiones (pérfidas) para la Historia, el ex-secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger dijo sobre el dictador panameño Noriega que era un hijo de puta, pero que era su (del gobierno USA) hijo de puta. Algo así nos pasa a nosotros con los Roy (una versión ficcionada de los Murdoch), este clan multimillonario que se devora entre sí para controlar el emporio mediático familiar, mientras se defienden, a su vez, de los ataques exteriores. (Ejercer) el poder es apasionante y enfermizo. La peor de las drogas con las que ha lidiado la humanidad. Incluso peor que el amor. Succession se confirma en su segunda temporada como la serie más inteligente, retorcida y cínica de la actualidad y su reparto como el mejor del momento.



1. Chernobyl (HBO) (N)

En términos estrictamente narrativos, Chernobyl es una obra inconmensurable, escrita con una precisión y una capacidad de conjugar análisis sociopolítico con retrato humano sobresalientes. En términos extra-narrativos, Chernobyl se convirtió en un acontecimiento que sedujo a seriéfilos y no seriéfilos y nos recordó, en los tiempos de Netflix, lo maravilloso que puede ser el visionado semanal de las series y la capacidad de las mismas de generar debate e influir en la opinión pública. Más allá de las trampas históricas, Chernobyl es prácticamente perfecta. Triste, dura, emocionante. Una fotografía en movimiento de un imperio (la URSS) poco antes de su colapso.

Bonus Track: Game of Thrones (HBO)

Las dos últimas temporadas de Game of Thrones tienen muchos problemas, consecuencia directa de la nada disimulada necesidad de sus creadores de finiquitar la serie para pasar a otra cosa. El relato se merecía más. La historia ha aterrizado donde debía hacerlo, pero no de la forma en que debía. Se ha precipitado como un río que desemboca en forma de salto. Y aún así, la temporada está llena de secuencias para la Historia. Mi momento favorito es, sin duda, ese "the thing we do for love" con el que Bran the Broken dota a la serie de una estructura casi circular. Uno de los relatos televisivos más grandes jamás contados.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Mis 50 ficciones televisivas de 2015: del 25 al 1

25. Justified (FX)
Este western policíaco que buceaba en las miserias de lo white trash, nunca tuvo la repercusión que se merecía. Ahora que ha terminado nos queda tener fe en que el tiempo lo pondrá en el sitio que se merece. Hay unos Estados Unidos que no salen en la televisión, pero que están ahí, en las afueras del sistema, con el agua hasta el cuello. Justified los visibiliza a través de su esfera criminal y su decadencia moral y económica.

24. BoJack Horseman (Netflix)
Una de las cosas más terribles de los seres humanos es nuestra infinita capacidad para autodestruírnos. La segunda temporada de BoJack Horseman ha confirmado que la serie ofrece una de las miradas más desoladoras, cínicas y melancólicas a las relaciones humanas, a la fama, a la soledad y a la frustración. BoJack Horseman te hace reír, pero también te puede hacer daño.

23. Shameless (Showtime)
Los Gallagher siguen siendo la familia más entrañable y querible de la televisión. Sus vidas siguen siendo un desastre, pero mientras se mantengan unidos seguirán a flote. Shameless es una de las series más graciosas y agridulces de la televisión. Gracias por hacer que los inviernos resulten menos gélidos.

22. House of Cards (Netflix)
La serie del dramaturgo Beau Willimon no es realista. Tampoco lo pretende. De hecho es una hipérbole de las ciénagas de la política: delirante (America Works, gracias por tanto), excesiva, fascinante y divertidísima. Frank Underwood ha conseguido por fin lo que quería, pero no sabe cómo mantenerlo. El poder, siempre tan corruptible y escurridizo.

21. The Good Wife (CBS)
La serie de Alicia Florick sigue siendo una de las ficciones que más felices me hacen, una de las que más disfruto y espero todas las semanas. Pero. Sí, pero, no está ya al nivel que alcanzó en cursos pasados. Sigue siendo fantástica pero ha perdido ambición y su protagonista camina sin rumbo. No siempre se puede ser la mejor.


20. Looking (HBO)
¿Por qué nos empeñamos una y otra vez en desear lo que no nos conviene y ser incapaces de amar lo que sí lo hace? ¿Por qué? Looking no aporta una solución a esta pregunta, pero profundiza en ella. Hurgando en la herida. Ojalá tuviéramos un sistema emocional más avanzado. Si la segunda temporada de Looking me ha gustado tanto es porque me ha permitido sentirme identificado con las acciones y los sentimientos de este grupo de hombres homosexuales en San Francisco. Y ser capaces de empatizar es una de las acciones más hermosas que podemos desarrollar los seres humanos.

19. Broad City (Comedy Central)
Abbie e Ilana tienen traca para rato. Nuestra generación, veinteañeros a la deriva que se asoman peligrosamente a la treintena, aún no ha dado toda la pena que puede dar. O sí, pero aún no se ha exprimido del todo nuestro patetismo. Ninguna serie actual me hace reír tanto como ésta. Bendita locura. Broad City no necesita ser cínica para ser punzante, ni tener personajes odiosos para ser crítica.

18. Master of none (Netflix)
Podríamos definir a Master of none como un cruce entre Louie y Girls. Una comedia dramática que sigue a un actor treinteañero fracasado que no deja de luchar por su sueño mientras afronta su llegada a la madurez. Master of none habla de forma brillante de las relaciones paterno-filiales, de las dinámicas de pareja, del racismo y de cómo tratamos a nuestros mayores, por citar alguno de los temas más relevantes que trató en su primera temporada.

17. Veep (HBO)
Ansiar el poder es peligroso, aferrarte a él, más. Veep, esa salvaje sátira política que nos hace más felices recordándonos que somos unos desgraciados (y nuestros gobernantes unos ineptos), ha llegado a su cuarta temporada demostrando que no sólo no tiene síntomas de cansancio sino que está en plena forma. Selina Meyer y su equipo pueden arrastrarse mucho más por el fango. Mucho más.

16. Transparent (Amazon)
¿Y si el estado habitual del ser humano en su fase adulta es saltar de crisis vital en crisis vital? La familia que protagoniza Transparent está muy perdida. Todos y cada uno de ellos están perdidos en sus vidas. Pero lejos de hundirse en la miseria, continúan de pie, buscando la felicidad. Y eso me resultaba admirable. Yo no soy capaz de seguir hacia adelante. Ellos jamás se atascan. Y la serie de Jill Solloway tampoco. La autora confirma que tiene una de las miradas más especiales de la televisión actual. Transparent hace que la televisión sea un lugar mejor y que todos nos podamos sentir identificados con problemas y sentimientos complicados.

15. Please like me (ABC2)
Si tuviera talento como escritor la serie que me gustaría guionizar sería Please Like Me. Una dramedia llena de dulzura y diálogos ingeniosos y retorcidos. Me gusta el sentido del humor de Josh Thomas porque se parece al mío y me gusta el cariño con el que trata a sus personajes, porque a mí me gustaría que me trataran así. Es una serie especial para mí. Una serie que siento muy cerca. Este año han buceado con tacto, gracia y emotividad en cómo funcionan las relaciones amorosas y en qué significa la amistad. ¿Cómo queremos a los demás?

14. Homeland (Showtime)
El padre de una de las personas más importantes de mi vida dijo lunes tras lunes de este otoño que “Homeland es una serie de rabiosa actualidad”. En realidad Homeland es más actual y más rabiosa que la información que nos trasmiten los poderes públicos y las empresas mediáticas. Y más crítica. Esta temporada ha buceado con agilidad por las embarradas aguas de la relación entre Occidente, Rusia y Oriente Próximo y Medio.

13. London Spy (BBC)
Dos hombres se enamoran. Uno de ellos desaparece. Comienza así una apasionante búsqueda de la verdad. ¿Por qué ha desaparecido? ¿Quién era realmente? ¿Quién lo hizo desaparecer? ¿Qué hay detrás de este misterio? London Spy es a la vez un thriller de espías y un drama romántico. Una serie brillante y terrorífica.

12. Sense8 (Netflix)
Los Wachowski han expandido su universo a la televisión, creando una serie que recuerda, irremediablemente, a Cloud Atlas, lo mejor que han hecho desde Matrix. El resultado ha sido sensacional. Esta historia sobre 8 personas conectadas mentalmente es divertida, emotiva y adictiva. No es perfecta pero tampoco pretende serlo, son sus aristas la que la hacen tan especial. Funciona mejor en el terreno de los sentimientos de cada uno de sus protagonistas, que en el de la trama central conspiranoica.

11. Mr. Robot (USA Network)
¿Y si un grupo de hackers fuera capaz de borrar de un plumazo todas las deudas que tiene la ciudadanía con los bancos? Sam Esmail nos plantea la promesa de una utopía, rehogada con drogas y thriller psicológico. El resultado es, en primer lugar, novedoso, en segundo lugar, impactante. Una (polémica) obra de culto en potencia. Lejos de ser redonda, Mr. Robot es una apología de la imperfección y de las trampas narrativas. Muchos espectadores se han sentido engañados, otros maravillados. Quizás sus referentes sean demasiado obvios, pero aún así, es muy poderosa, quizás la serie actual que más pasión transmite. Pasión de su equipo por lo que están haciendo, y rabia por lo que están contando.

10. Rectify (Sundance Channel)
La gran obra de la slow tv actual es, seguramente, la mejor aproximación a las relaciones familiares desde Six Feet Under. Reflexiva, dura, sensible e inteligente. El protagonista salió por fin de la cárcel, pero tanto él como su familia están destrozados en mil pedazos. En Rectify son más interesantes las relaciones personales y la psique de sus personajes, que la investigación criminal que pretende esclarecer si Daniel Holden violó y asesinó a su novia. Por eso, pocas series me han impactado tanto en el plano emocional en 2015.

9. The Affair (Showtime)
El esquema él dijo/ ella dijo, salta por los aires en esta segunda temporada sobre una pareja de amantes que engañan a sus respectivos cónyugues. Lo hace ofreciéndonos los cuatro puntos de vista de los principales implicados en el relato. La serie ha logrado mantener su esencia amplificando su impacto. The Affair es adictiva (por su misterio) pero sobre todo emocionante y desoladora (por sus conflictos). Es difícil encontrar cuatro personajes mejor construidos e interpretados en la televisión actual.

8. Fargo (FX)
¿Qué es más importante: contar una historia divertida o producir imágenes poderosas? Mmm ¿Por qué tengo que elegir si Fargo me da ambas cosas? La segunda temporada de Fargo no ha sido tan buena como la primera porque no ha tenido a personajes tan memorables, pero ha vuelto a ser una de las mejores producciones televisivas del curso porque por sí misma ha sido memorable. Muerte por todas partes. Muerte y humor negrísimo.

7. The Jinx: The life and deaths of Robert Durst (HBO)
Constantemente nos vomitan a la cara la frase “la realidad supera a la ficción”. En este caso la realidad es tan escalofriante que la ficción (porque sí, hay mucha espectacularzación narrativa) no es más que un mero aderezo de la primera. Un multimillonario neoyorkino es acusado del asesinato de un hombre en un motel de mala muerte en un pueblo perdido de Texas. Y a partir de ahí descubrimos la mente de un monstruo... O no.

6. Game of Thrones (HBO)
No hay hoy por hoy serie más relevante culturalmente en las sociedades occidentales que Game of Thrones. Es el gran fenómeno televisivo de la actualidad. Su quinta temporada ha adelantado, en no pocos momentos, al relato literario padre, y no solo no se ha estrellado sino que ha sido capaz de mantener el nivel de las temporadas anteriores. Veas o no GoT, algún amigo te habrá hecho un “Shame Shame Shame” en lo últimos meses. Y no, Dorne no moló.

5. The Americans (FX)
Dos espías rusos en los Estados Unidos de Reagan intentan conciliar su compromiso con su país con el amor por la familia que han construido juntos. The Americans es una de las series más sutiles de la televisión. Y también una de las más inteligentes. Y lo que es más importante, es la que en más alta estima tiene a sus espectadores: antes que consumidores somos seres ciudadano inteligentes, capaces de desarrollar nuestras propias ideas y juicios morales. Apasionante.

4. Louie (FX)
Las relaciones humanas no son fáciles, por eso Louis CK bucea en ellas hasta lograr que nos perdamos con él en su complejidad. Todos tenemos miedo a quedarnos solos. A sentirnos solos. A no poder comunicarnos. La ciudad y la madurez dan miedo. Louie, a veces da miedo, otras veces da risa, siempre resulta interesante. Louie es capaz de leerme, o más bien yo soy capaz de leerme a mí mismo a través de ella. No soy un cuarentón solitario y frustrado, pero casi.

3. The Leftovers (HBO)
De repente un 2% de la población mundial desaparece. Y todo estalla en mil pedazos. Todas nuestras mentiras, nuestros miedos, nuestros equilibrios imposibles. Estamos rotos. Y no somos capaces de pegarnos. La primera temporada de The Leftovers fue sensacional, la segunda ha sido prodigiosa. Dolorosa y letal. Preñada de dolor. La serie más hipnótica del año. También la más fascinante. Sus 10 capítulos se apoderaron de mi cabeza durante el otoño. De la mía y de las cabezas de miles de personas.

2. Show me a hero (HBO)
Dos años después del final de Treme, David Simon (The Wire) volvió a la televisión para contarnos un caso real acaecido en una ciudad de la periferia de NYC a finales de los 80 y principios de los 90. La historia de una ciudad partida en dos ante la decisión judicial de obligar al Ayuntamiento a construir viviendas protegidas por todo el espacio urbano, luchando contra la existencia de ghettos. Comunicación, ciudad, política, espacio y poder se mezclan a lo largo de 6 episodios escritos con precisión y complejidad por uno de los mejores escritores del mundo.

1. Mad Men (AMC)

Este año hemos despedido a una de las series de televisión más importantes, fascinantes y profundas de la historia. El relato sobre la caída de un hombre corroído por sus mentiras, Don Draper, un icono, ha permitido a Matthew Weiner consagrarse como uno de los grandes autores audiovisuales de la última década. “Sólo quiero dejar de sufrir, sólo eso”. ¿Y quién no?  Los últimos 7 capítulos de Mad Men fueron prodigiosos. Así se cierra un relato. Pocas veces me he sentido tan vacío como cuando vi el anuncio de Coca-Cola que puso punto y final a una de las series de mi vida.