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lunes, 27 de octubre de 2014

Una colección de otoño decepcionante



Aunque aún hay algún estreno pendiente para las próximas semanas, como por ejemplo esa versión loquísima (aún más) de Homeland en clave marujil que será States of Affairs de NBC, podríamos decir que casi todo el pescado está vendido. Y por desgracia la cosecha de estrenos ha sido muy decepcionante. Las networks prosiguen su camino hacia la irrelevancia mientras que las cadenas de cable han optado este otoño por programar series veteranas, tras el alud de estrenos de la temporada estival. Si antes el otoño era el cuatrimestre más potente para un seriéfilo y el verano el más flojo, quizás podamos decir que este año se han invertido las tornas. El cable (+ las plataformas) sólo nos ha ofrecido dos estrenos relevantes: The Affair en Showtime y sobre todo Transparent, en Amazon; a la espera de que BBC America estrene el 5 de Noviembre, su drama de espías The Game.

Mientras que en las networks, la serie más esperada, Gotham, está siendo una decepción, y da la sensación de que a la cadena que mejor le han funcionado sus nuevas ficciones es a (redoble de tambores) la CW (!!!), con The Flash y Jane the Virgin. Mientras, en ABC pueden estar contentos por haber logrado por fin un bloque de comedias familiares sólido y por el exitazo de audiencias que es La Noche en Shondaland de los jueves. Sin embargo sus comedias románticas se han caído con todo el equipo y más allá de miércoles-jueves tienen serios problemas todas las noches. A CBS le ha funcionado Scorpion, pero la enésima serie de Kevin Williamson, Stalker, no. Madam Secretary ha recibido unas cuantas ostias, todas ellas muy merecidas, pero a mí me entretiene (es una serie sobre política, era imposible que no lo hiciera). A FOX sólo le ha funcionado Gotham, pero sus audiencias caen semana a semana y su calidad sigue sin aparecer. Por lo demás es una cadena en ruinas con audiencias vergonzosas más allá de la noche de comedia de los domingos. Y ya en último lugar tenemos a NBC, arrastrando sus problemas de siempre. De sus estrenos me quedo con A to Z, la única sitcom que he comprado este otoño, a falta de ver Marry me, también de la cadena y que ya ha emitido dos episodios.

Teniendo en cuenta lo dicho, he aquí las series que me he agenciado en estos dos meses de estrenos otoñales, en rojo las que aún no he decidido si me voy a quedar o no, en naranja las que seguiré viendo sí o sí aunque no sean nada del otro mundo y en verde las que me atrevería a recomendar, porque de verdad son relevantes.

- A to Z (NBC)
Hablé de A to Z hace muy poco, así que no me voy a extender mucho. Lo mejor que tiene son sus dos actores protagonistas (Milioti y Feldman) y su idea/macro-estructura: contar la evolución de un noviazgo desde que nace (A) hasta que termina (B). Lo peor, todo lo que no es el centro amoroso, porque no saben disimular que está ahí para llenar los 20 minutos de cada episodio. Las audiencias están siendo terribles así que es posible que NBC la cancele.

- Gotham (FOX)
Había muchas expectativas en torno a Gotham y la mayoría de ellas se han ido por el coladero. No es que sea una mala serie, es que es un drama sin garra, temeroso de ser más arriesgado. Es verdad que SHIELD o Arrow necesitaron muchos capítulos para pegar un salto de calidad (o eso es lo que dicen los que las siguieron viendo), y por lo tanto quizás Gotham también necesite plantar los cimientos antes de crecer. Emitirse a las 8 de la tarde hace que sea mucho menos oscura de lo que debería. Y el formato procedimental es un gran error. Ojo, no tengo nada en contra de los procedimentales, de hecho a continuación hablaré de dos series que lo son (más o menos) y a las que les viene bien serlo (a una más que a la otra). Simplemente creo que a Gotham no le viene bien. Sería más interesante hacer temporadas de 16 capítulos, partidas por la mitad, desarrollando una trama central en torno a un gran villano en cada en cada una de esas mitades. Por ahora, lo mejor han sido los malos con vocación de continuidad (sobre todo el Pingüino y Fish Mooney) y lo peor unos casos sosísimos (desde el señor de los globos, hasta el último a lo Fringe, pasando por el pica-ojos).

- Jane the Virgin (CW)
Una médica le inyecta accidentalmente la muestra de semana que su hermano guardó antes de que le extirparan sus testículos por culpa del cáncer, a una joven latina que había prometido llegar virgen al matrimonio. Esta no es la premisa inicial de la nueva comedia de 40 minutos de CW. No, es sólo una pequeña parte de la misma. El piloto nos escupe todos los clichés del culebrón, formando una mezcolanza loquísima que lo único que puede provocar en el espectador es un gozoso y constante oyoyoyoyoyoyoyoy. Pero lo importante es que el monstruo de Frankestein funciona. La serie es divertida, sobre todo si la ves en compañía para ir comentando cada uno de los detalles. No sé si la vería yo solo, pero con amigos y alcohol delante, es un buen plan nocturno.

- Madam Secretary (CBS)
Ser la pareja de baile de la mejor serie en antena (The Good Wife) puede ser una putada o una bendición, dependiendo de si estás o no a la altura de las circunstancias. Madam Secretary no lo está porque la invaden los lugares comunes (sobre todo en la esfera familiar) y porque sus casos no nos están contando nada que no nos hubiera contado ya The West Wing. Sí, tiene una buena protagonista en esa secretaria de Estado con buenas intenciones interpretada por Téa Leoni, y es una serie razonablemente entretenida, pero no es una gran serie. A mí me gusta porque me gusta mucho la política americana pero no es una serie que recomendaría, demasiado blandita, demasiado God bless America. Además, habrá que ver si la trama conspirativa de fondo cobra protagonismo y si son capaces de desarrollarla sin hacer el ridículo.

- How to get away with murder (ABC)
HTGAWM o simplemente Murder (cada cual la llama como le parece), ha venido a completar la noche de los jueves de ABC producida por Shondaland y a expandir el shondismo, incluso más allá de la propia Shonda Rhimes, que no escribe este drama ¿judicial?, sino que simplemente la produce. Y lo ha hecho hacia territorios más oscuros y locos creando una serie con tantas influencias que es imposible ponerse de acuerdo en las mismas. Yo la definiría como un Damages meets thrillers teenagers de los 90. Sí, estamos ante algo así de loco. Obviamente la gente la compara, además de con Scandal, con un amplio ramillete de dramas que va desde The Good Wife hasta Revenge. Un batiburrillo encocado. Y como con Scandal, funciona. En este caso más es, efectivamente, más. Murder es jodidamente divertida y delirantemente absurda. Sus mayores hándicaps residen en que Viola Davis no llena un personaje que debería ser majestuoso (aunque cada vez que aparece sin peluca dan ganas de aplaudir) y que más allá del gayer, los pupilos son muy poco interesantes. A su favor juega que hace un retrato muy sucio del sexo, que tiene un caso de fondo razonablemente interesante (sin ser Damages, claro) y que dibuja una galería de personajes que no sólo son malas personas, sino que también son conscientes de que lo son (cosa que no pasa en Scandal).

- The Affair (Showtime)
O cómo contar una aventura romántico-sexual extra-conyugal desde los dos puntos de vista y en flashbacks. Lo que hace a The Affair una serie muy interesante es sobre todo su estructura. Cada capítulo está dividido en dos, la primera parte nos cuenta la versión de él (Dominic West) y la segunda la de ella (Ruth Wilson, la actriz que más brilla) de los mismos acontecimientos, todo ello relatado por cada uno frente a un detective en el presente, muy a lo True Detective, sí. Hasta ahora sólo se han emitido dos episodios, pero desde luego estamos ante un drama muy interesante, sobre todo si bucea en la sexualidad y la culpa.

- Transparent (Amazon)
En mi anterior post hice un repaso a esta primera temporada de la comedia dramática de Jill Soloway. Poco tengo que añadir a lo ya dicho. Transparent es una serie maravillosa. Inteligente, crítica, irónica y sensible. Cuando la ves te hace pensar y te hace sentir. No se le puede pedir más a una obra audiovisual. Debemos dar las gracias porque una serie así haya salido adelante, hace que la televisión (aunque sea producida por una plataforma de streaming) avance como arte.

martes, 14 de octubre de 2014

El (fracasado) ataque de las rom-com

Partiendo de que no soy ningún experto, sólo un espectador con más o menos querencia por el formato (cada vez menos), me atrevería a dividir a las sitcoms en 4 géneros:
- Las work-place
- Las familiares
- Las de amigos
- Las rom-com

Obviamente en casi todas las series estos géneros se solapan, aunque siempre hay uno que tiene mayor peso que los demás. Por ejemplo en dos de las sitcoms de estreno de CBS de la temporada pasada, Mom y The Millers, había trazos de comedia en lugar de trabajo, de colegueo y hasta romanticismo, pero en ambas primaba la familia como motor de las historias y situaciones. De estas cuatro vertientes, la rom-com siempre ha sido en televisión la hermana fea. Básicamente porque es muy difícil mantener durante horas y horas a lo largo de años y años una tensión amorosa. La comedia romántica es un género que definitivamente funciona mejor en cine, con unas limitaciones de tiempo muy claras y restringidas.

El estado de la cuestión
Dos de las sitcoms veteranas (entre comillas) de la maltrecha FOX (decir que sus audiencias son ridículas es quedarse corto), New Girl y The Mindy Project, aportan mucha leña a esta reflexión sobre el devenir de la rom-com en las ficciones televisivas. Por un lado New Girl jugueteó y fracaso con la idea de convertir a la serie en una comedia romántica, y al final tuvo que volver al molde original: la comedia de amigos. En cambio The Mindy Project está triunfando en el terreno de la comedia romántica, pero fracasando estrepitosamente en las tramas relacionadas con el lugar de trabajo. Quizás Kalling y compañía han encontrado la forma de hacer una comedia centrada en una pareja, pero incluso ellos mismos son conscientes de que esta no puede centrar toda la atención y a la hora de abrirse a otros géneros, la serie naufraga. Una pena, porque la dinámica entre Mindy Kalling y Chris Messina me aporta los mejores momentos cómicos de las sitcoms en antena, véase la trama anal del 3x03.

La vorágine
Podría parecer que todo lo dicho hasta ahora debería echar hacia atrás a las networks a la hora de producir rom-coms. Pero no. Este año las networks han decidido que nos van a lapidar lanzándonos comedias románticas a la cara. En este otoño ABC ha estrenado Selfie y Manhattan Love Story, NBC, A to Z, y aún queda por llegar Marry Me, también de esta última cadena. 

- Selfie
Una divarraca egocéntrica (la ex companion, Karen Gillan) sufre una humillación pública y recurre a un compañero de trabajo (John Cho, chico para todo) para que gestione su imagen y la enseñe a ser mejor persona. Podría ser el arranque de una película de Kate Hudson. Pero no, es una serie. Y justo su problema es ese, que podría ser el arranque de una película de la peor Kate Hudson. Los actores protagonistas no están mal, pero como casi siempre, el resto del reparto es la nada más absoluta. Está cosechando malas audiencias (su último capítulo marcó 1.2 en demos).


- Manhattan Love Story
Dos chicos se conocen en una cita a ciegas  organizada por sus allegados. La cita es un fracaso pero el interés amoroso prevalece. Todo contado a través de una insufrible, innecesaria y constante voz en off. Otra vez, la pareja protagonista (Analeigh Tipton y Jake McDorman) no lo hace mal, y los secundarios son el horror. Sus audiencias ya no es que sean malas, son directamente horribles (0.9 en demos la semana pasada).


- A to Z
Esta serie cuenta la historia de amor de Andrew y Zelda, dos chicos que se encuentran y se enamoran al instante. Teóricamente la serie nos va a llevar desde el inicio hasta el final del noviazgo (¿separación? ¿boda?). La sombra de (500) days of Summer es alargada. Los protagonistas son Ben Feldman (sí, el de Mad Men) y Cristin Milioti (sí, La Madre de HIMYM) y ambos funcionan muy bien juntos. Sus diálogos están bien escritos y te dan ganas de achucharlos. Además sus mejores amigos, sin ser muy buenos personajes, funcionan bien como apoyo de los protagonistas. Las audiencias están siendo muy malas (el segundo episodio se quedó en un lapidario 1 en los demográficos), pero desde luego es la única rom-com de estreno con la que me he quedado… por ahora. Aún así, está muy lejos de llegarle a la suela de los zapatos a Mindy, defnitivamente la mejor rom-com en antena.