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miércoles, 30 de diciembre de 2020

Mis series favoritas del 2020 II [del 20 al 1]

20. Devs (FX on Hulu | HBO)

Alex Garland es, claramente, uno de los grandes autores de la ciencia ficción audiovisual de las últimas décadas. Su salto al formato seriado, tras firmar grandes películas como Ex Machina (2015) o Aniquilación (2018), se salda con un éxito rotundo. Devs no solo es una de las mejores series de ciencia ficción del año, sino también una reivindicación de la slow tv en unos tiempos cada vez más acelerados. El novio de una programadora que trabaja para un genio de las nuevas tecnologías se suicida. Ella sabe que no puede ser cierto y se sumerge en una peligrosa búsqueda de la verdad. Lo que hallará será, sobre todo, un drama filosófico sobre el determinismo.

19. The Mandalorian (Disney +)

The Mandalorian es una gozada de serie. Un entretenimiento total. Un híbrido sensacional entre el western y el fantástico. Una ampliación del canon de Star Wars, que huye de dogmatismos y que no renuncia ni a su vertiente más lúdica, casi hedonista, ni a construir un discurso sociopolítico mejor que el que Lucas apuntó en la trilogía de los 00 y que el que Johnson intentó en su película de la trilogía de los 10. Jon Favreau y Dave Filoni, sí, éste es el camino. 

18. Normal People (BBC | Starzplay)

Como me dijo mi amiga Paloma, siempre tan certera, el título de la novela de Sally Rooney (y de su adaptación televisiva) es tan bueno porque lo que describen ambas son las roturas y las heridas que vamos acumulando a lo largo de la vida. Todos estamos un poquito rotos, por eso Marianne y Connell no dejan de ser gente normal. Desde el instituto hasta el final de la etapa universitaria los seguimos a ellos, a sus traumas y a su compleja relación de amor y amistad, embarcados a su lado en un viaje hacia la adultez. Lo más interesante de la serie es el retrato íntimo que compone sobre la incomunicación y el dolor que ésta nos causa. Las cosas que nos callamos, las cosas que malinterpretamos, las cosas que damos por supuestas... A estas alturas parece que es algo obvio pero hay que seguir repitiéndolo: con querer a alguien no llega. "La vida nos lleva por caminos raros".

17. Adult Material (Channel 4 | Filmin)

Esta obra de la siempre arriesgada Channel 4 complementa a la gran serie sobre la violencia machista de este año y de la que hablaremos un poco más abajo. Aquí, una mega-estrella del porno británico y madre de familia pone en jaque toda su, en apariencia, cómoda vida por defender a una debutante, que ella cree que no ha sido protegida por el director y el productor de la película que rodó. Al hacerlo, ataca los pilares básicos de la industria pornográfica y cuestiona la utilización de las mujeres ya no solo en esta industria, sino en los demás ámbitos de la sociedad. Lo que convierte a Adult Material en una serie especialmente interesante es que su protagonista, lejos de erigirse en una activista, es la primera en no ver esa violencia sistémica, en negarla y en condonarla. Su lucha se convierte así en un proceso de toma de conciencia pero también en una espiral de autodestrucción personal. Porque como decía Jack Nicholson en Algunos hombres buenos, nosotros no somos capaces de soportar la verdad.

16. Historias del bucle (Prime Video)

Esta miniserie aborda la vida de algunos de los habitantes de un pueblo situado encima de una empresa-laboratorio, el Bucle, en el que suceden todo tipo de acontecimientos que trascienden las leyes de la física y el espacio-tiempo tal cual lo conocemos. Hay muchas cosas en Historias del bucle que me gustan. Su aproximación íntima y sensible a la ciencia ficción, su construcción de un pequeño universo con sus reglas propias y sus modos de habitarlo, su exploración de algunas de las grandes cuestiones que ha abordado la ciencia ficción desde sus comienzos: los saltos y los bucles temporales, los cambios corpóreos, los mundos paralelos o los límites de la robótica. A este respecto, es curioso que en Historias del bucle lo importante no sean dichas cuestiones, o los artefactos narrativos que se emplean para afrontarlas, sino los efectos que tienen en las personas. 

15. El último baile (ESPN | Netflix)

El último baile es un fantástico documental seriado, que ofrece a los espectadores un viaje retrospectivo a los Bulls de Michael Jordan, deconstruyendo, a partir del análisis de su última temporada, toda la historia del equipo más laureado de la NBA. Un chute de entretenimiento que dibuja un retrato lleno de claroscuros de una personalidad obsesiva, manipuladora y adicta al éxito, Michael Jordan, un hombre que no sabe perder, así que lo único que puede hacer es ganar. Era difícil prever que el antihéroe del año iba a ser el mejor jugador de baloncesto de la Historia.

14. El colapso (Canal + | Filmin)

El sistema social, político y económico colapsa y comienza una carrera desesperada por sobrevivir. El colapso lleva la barbarie neoliberal hasta sus últimas consecuencias. Con todas las instituciones derrumbadas, el individuo, solo y asustado, tiene que conseguir mantenerse con vida. Cada capítulo de El colapso representa, mediante un único plano-secuencia, la historia de una persona o grupo de personas en espacios muy concretos y especialmente interesantes: una gasolinera, un aeródromo, una central nuclear, una residencia de ancianos. La utopía hobbsiana da mucho miedo. Y sí, el sistema colapsa, pero las clases sociales no.

13. Patria (HBO) y El Desafío: ETA (Prime Video)

Estas dos obras, una de ficción y la otra documental, maridan a la perfección para ofrecernos una panorámica del horror y el dolor que provocó el terrorismo durante décadas en todo el estado pero, en especial, en Euskadi. Y a pesar de su impacto sociopolítico a nivel macro, ambas brillan, sobre todo, cuando se convierten en relatos humanistas sobre personas cuyas vidas saltaron en mi pedazos. 
En el caso de 
El Desafío: ETA, los testimonios de las víctimas y de las familias de los asesinados huyen de la sensiblería para componer miradas llenas de dolor pero también de clarividencia sobre el Horror pero también sobre la sociedad vasca. En el de Patria, las relaciones humanas entre esas dos familias separadas y aniquiladas por el terrorismo son el centro del relato y lo que hace a la serie tan poderosa y compleja, mucho más que un retrato sociopolítico más simplista. Al final, lo importante son las personas. Siempre.

12. Territorio Lovecraft (HBO)

Quizás de todas las series de esta lista,
 Territorio Lovecraft sea la más divisiva y la que más críticas ha recibido. Esta adaptación literaria traslada el terror cósmico lovecraftiano a los Estados Unidos de las Jim Crow para hablar del racismo sistémico de un país fundado sobre la podredumbre moral y socioeconómica de la esclavitud. La serie no es precisamente sutil en su discurso, pero su uso del género (el fantástico, el terror, la ciencia ficción) es soberbio, logrando no parecerse a nada de lo que hemos podido ver este año en nuestras pantallas. Una obra radical y que fuerza los límites del arte audiovisual de masas. Ahí es nada.

11. Veneno (Atresplayer Premium)

Los Javis están en pleno proceso de maduración artística. Afrontar la reconstrucción de la vida de un icono de los años 90 tan complejo como La Veneno requiere mucha valentía. La tienen. A pesar de su tendencia natural hacia la sensiblería, en Veneno, la serie, logran capturar, de verdad, la esencia de aquella década en un país que se creía más moderno de lo que era, de una democracia que se pensaba más madura de lo que estaba. Contar la historia de colectivos invisibilizados o representados de forma injusta por el sistema mediático es un acto político loable. Veneno contribuye a la reconstrucción de una cierta memoria de los otros. 

10. Homeland (Showtime | Movistar +)

La crisis del coronavirus ha puesto fin a las dos primeras décadas del siglo marcadas, primero, por la war on terror post-11 S y, después, por la crisis económica y el auge de la ultraderecha nacionalista en las democracias representativas occidentales. Homeland, una de las series más importantes de la década de los 10, ha llegado a su fin ofreciendo una mirada inteligente a estas décadas peligrosas. Salvo por su tercera temporada, la serie ha sido extraordinariamente regular. Un análisis brillante de los enemigos exteriores e interiores del decadente imperio americano. El mundo es un lugar muy muy muy peligroso.

9. The Crown (Netflix) y Des (BBC | Movistar +)

The Crown
es la serie que más disfruto de toda la televisión(ish). En su cuarta temporada la obra de Peter Morgan viaja a los 80, la década de Margaret Thatcher, los años oscuros a los que debemos mirar para entender cómo hemos llegado a este punto, a este desmantelamiento de nuestro Estado del Bienestar, a este individualismo exacerbado. En su segundo episodio, ambientado en el refugio escocés de Isabel II, la serie tiene que decidir en cual de las dos protagonistas recién llegadas a la serie, Diana Spencer y Margaret Thatcher, se va a centrar y Morgan escoge a la primera. Para muchos ha sido un acierto priorizar lo familiar sobre lo político, sin duda la representación de Diana es exquisita (¿qué no lo es en The Crown?), pero al final queda la sensación de que ha desperdiciado una de las figuras políticas más importantes del último medio siglo y, junto a Angela Merkel, la mayor líder política mujer de la historia de las democracias. Aún así, cuando la serie opta por poner el foco en Thatcher (el último episodio), en sus políticas (el quinto) o en su conflicto con la Reina (el octavo), es brillante. 

Precisamente, los vacíos dejados por The Crown, sobre la década thatcheriana, los llena, con sordidez y pesadumbre, Des, la historia de un asesino en serie que se dedicaba a matar a víctimas del sistema político, social y económico neoliberal, a personas sin hogar, sin trabajo, sin esperanza. Y ahí es cuando Des pasa de ser un thriller sobre uno de los grandes criminales de la historia del Reino Unido para convertirse en un alegato contra el neoliberalismo, la destrucción de los servicios públicos y la creación de grandes bolsas de población arrojadas por el estado a la pobreza.

8. Vamos Juan (TNT España)

La Veep española ha crecido en su segunda temporada. Javier Cámara pocas veces ha estado mejor que aquí interpretando a ese político mediocre prototípico español. Manejar la vergüenza ajena no es sencillo, pero Vamos Juan ha hecho de ello un arte. El suyo. Por ello y por muchas otras cosas es la serie con la que más me reí este año. Una enmienda a la totalidad a la clase política y a las miserias partidarias. De ambas cosas habla la siguiente ficción, pero en un país vecino y con un tono bien diferente.

7. Baron Noir (Canal + | HBO)

¿Hacia dónde va la izquierda europea? ¿Es capaz de afrontar la amenaza doble que suponen el neoliberalismo hegemónico de las últimas décadas y el fascismo que se ha abierto paso en todos los parlamentos del continente? ¿Lo hará unida o disgregada? A estas preguntas busca responde la tercera y sensacional temporada de Baron Noir, el drama político francés que sigue a un oscuro, corrupto y, a la vez, idealista político socialista en su incansable esfuerzo por alcanzar el Poder. Surcando las turbulentas aguas de un partido en descomposición (el PS) y de otro que no termina de consolidarse (LFI), se va abriendo paso cara a su objetivo, no sin ahorrarse traiciones y no sin escatimar en riesgos políticos y personales. Adrenalítica y fascinante.

6. Antidisturbios (Movistar +)

Más allá del asfixiante estilo de dirigir de Rodrigo Sorogoyen, tan brillante como de costumbre, lo que él e Isabel Peña logran en
 Antidisturbios es extraordinario, sobre todo, por el contenido. Por ese retrato de las cloacas del Estado en las que se ven inmersos un grupo de policías antidisturbios y la encargada de investigar, desde Asuntos Internos, si cometieron o no alguna imprudencia en el desalojo de una vivienda. Lo que podría ser un mero thriller policiaco, se convierte en un retrato certero de un país con profundos problemas en la gestión de los servicios públicos y del aparato coercitivo del Estado. La corrupción es la gangrena que se extiende por todos los ámbitos de nuestro sistema social, político y económico.

5. Podría destruirte (BBC | HBO)

Michaela Coel ha firmado una de las obras audiovisuales más apabullantes, imaginativas y valientes del año. A través de un género (o más bien de un tono, de un enfoque) tan delicado y difícil de equilibrar como la dramedia, aborda la violencia machista contra las mujeres, el consentimiento y el horizonte del feminismo de una forma que nadie había hecho hasta ahora en el audiovisual. Lo hace mediante la construcción de un minucioso estudio de la psicología de una mujer violada, que tiene que luchar (sobre todo consigo misma) para encontrar la forma de lidiar con el trauma y hallar una especie de reparación personal frente a la agresión. Una obra fundamental en la era del #MeToo. Un tratado feminista inteligente, profundo y complejo. Televisión de vanguardia. 

4. BoJack Horseman (Netflix)

Se podrían decir muchas cosas sobre BoJack Horseman, una mirada aguda no solo a la industria del entretenimiento, sino a la vida contemporánea en general. Pero, para mí es, ante todo, una crónica de la desazón, de la insatisfacción como estadio vitado permanente, del dolor que sentimos dentro y no tenemos claro de dónde viene y, sobre todo, como extirparlo. BoJack, Diane, Princess y los demás personajes de la serie han tenido a lo largo de estos años muchos bajos y algún que otro alto. Quizás en estos últimos radique la felicidad, en asumir la derrota global y disfrutar de las pequeñas victorias. Vivir duele. Como dijo la gran filósofa del 2020 (¡chúpate esa Žižek!): "es mejor eso que morirse".

3. La conjura contra América (HBO)

En sus obras precedentes, David Simon fue construyendo un aparataje discursivo en confrontación directa con el aparato conceptual neoliberal. Denunciando una a una todas las líneas maestras del estado neoliberal centauro (Wacquant, Harvey). La conjura contra América, una adaptación extremadamente fiel (salvo en el punto de vista, lo cual no es baladí) de la novela homónima de Philip Roth llega en un momento histórico muy distinto al de sus obras más celebradas (The Wire, Treme): el auge del nacionalismo ultraconservador en Occidente y, especialmente, en los Estados Unidos de Donald Trump. Esta obra, una ucronía en la que el aviador Lindbergh derrotó a Roosevelt en las elecciones de 1940, USA no entró en la II Guerra Mundial y se comenzó a perseguir a los judíos en territorio estadounidense, dialoga de forma tan nítida con nuestro presente que es imposible no leerla como una advertencia. Nos dirigimos a un escenario de persecución al diferente, envueltos en la bandera nacional. El neoliberalismo destroza vidas, el fascismo es, en sí mismo, una negación de la vida, un elogio de la muerte.

2. La amiga estupenda (RAI-HBO | HBO)


La historia de Lena y Lila es uno de los grandes relatos (literarios y audiovisuales) de nuestro tiempo. Dos amigas, dos mujeres de clase obrera, de un barrio empobrecido, de una ciudad estigmatizada (Napoli), que habitan un pasado reciente salvajemente misógino y que cometen el pecado capital de ser ambiciosas, brillantes e independientes, se parten la cara contra el estado de las cosas para lograr lo que desean. Por el camino se quieren y se hacen daño, componen un frente común y estallan en una guerra civil. Por el camino, un viaje a la madurez. La magia de las cosas nuevas, de los descubrimientos. Los veranos en los que todo parece posible y en los que cualquier desgarro parece incurable. Por el camino, la vida. Dura, fascinante, inescrutable. Hermosa.

1. Mrs. America (FX on Hulu | HBO)

Mrs. America
es un crisol de historias en torno a la lucha por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Y un haz de derrotas. La Enmienda a la Constitución estadounidense que defendía la igualdad de género (Equal Rights Amendment, ERA) fracasó a pesar de que parecía tenerlo todo de cara en términos de estrategia política y el respaldo moral de estar en el lado correcto de la Historia. Y sin embargo, el viaje de todas aquellas mujeres que se implicaron ideológica y personalmente para lograr su éxito valió la pena, porque elevó la lucha feminista al corazón mismo de la opinión pública. Pero Mrs. America no es, solo, la historia de las feministas de vanguardia, sino también de las mujeres que creían que la igualdad de derechos amenazaba lo que ellas consideraban sus privilegios, su estatus de amas de casa y su modo de vida, cimentado sobre la institución familiar y la dirección por parte del pater familias de ésta. Estas mujeres, azuzadas convenientemente por los grupos de poder conservadores, estaban lideradas por Phillys Schlafly, una ambiciosa y brillante mente del Partido Republicana a la que los hombres taponan en su ascenso en la jerarquía del partido, paradójicamente (o quizás no tanto), por ser mujer. De tal forma que encuentra en la lucha contra la ERA la plataforma perfecta para hacerse con un espacio de poder dentro del GOP y del sistema político del país. Del otro lado, como decíamos, algunas de las líderes feministas más importantes de la historia de Estados Unidos, Gloria Steinem, Bella Abzug, Betty Friedman o la primera aspirante a presidenta de la federación, Shirley Chisholm. Teniendo en cuenta este tablero de ajedrez, Mrs. America podía tomar partido deliberadamente por el bando feminista, a la hora de construir la psique y los mundos de la vida de sus protagonistas. Sin embargo, tanto las feministas como las mujeres anti-ERA son representadas de forma rica y compleja, mostrando tanto su personalidad y vida personal, como su acción política, porque, sí, no hay que olvidarlo nunca, lo personal también es político. El resultado es una obra narrativamente justa y discursivamente abiertamente feminista, que no cae en la trampa de reducir a las mujeres conservadoras a meros maniquís sin cerebro. Menospreciar al enemigo, ridiculizarlo, infantilizarlo y demonizarlo no lleva a la victoria. Solo a ser incapaz de comprender por qué se perdió. PD: En el día en el que se publica este texto, la República Argentina ha legalizado el aborto. Seguimos.

lunes, 30 de diciembre de 2019

Mi series favoritas de 2019

30. The Morning Show (Apple TV+) (N)

Abro la lista con la primera gran apuesta audiovisual de la nueva plataforma de Apple, The Morning Show, una serie dramática sobre la misoginia imperante en las grandes empresas mediáticas. Un remedo de Sorkin para demoler a los Harvey Weinstein de la industria audiovisual. A pesar de construir un discurso sobre el presente, The Morning Show parece una serie de network de hace 20 años. Con sus dosis medidas de trascendencia, culebrón y estrellas luciéndose. Definitivamente un Sorkin sin sus diálogos brillantes. Jennifer Aniston está fantástica, una estrella con mayúsculas.

29. Now Apocalypse (Starz/Starzplay) (N)

El gran aliciente de Now Apocalypse, la serie más sexy y sudorosa del año, es que no se parece a nada de lo que se hace en la televisión ahora mismo. Es 100% Gregg Araki, ese cineasta convertido en director de culto y último autor del queer cinema americano de los 90 que sigue haciendo, en esencia, el mismo audiovisual: desenfadado, arriesgado y extremadamente personal. Now Apocalypse aborda un hipotético asedio alienígena analizando la forma en la que viven los millenials urbanitas: entre el trabajo basura y las marismas sexo-emocionales. No es una de las mejores obras de Araki, pero es un placer tenerlo de vuelta. Una pena que haya sido cancelada.

28. The Boys (Prime Video) (N)

Tras una década de hegemonía del Marvel Cinematic Universe en el mundo de los superhéroes, es refrescante que se estén produciendo, desde dentro del propio sistema, relatos a la contra. El primero de esta lista es The Boys, una serie en la que los superhéroes son una panda de ratas inmundas, amorales, ególatras y terriblemente egoístas. Humor negro y mala hostia a raudales.

27. Big Little Lies (HBO) (N)

¿Era necesario continuar la historia de las 5 de Monterrey? No, pero la segunda temporada de Big Little Lies sigue siendo muy disfrutable, más por sus secundarias (Meryl Streep hacía mucho tiempo que no estaba tan bien y Laura Dern pide a gritos su propia sitcom), que por sus protagonistas (y aún así Nicole Kidman vuelve a estar desgarradora).

26. 1994 (Netflix) (N)

Si hay un año especialmente trascendente en la historia reciente de México es 1994, marcado por el asesinato del candidato presidencial príista Luis Donaldo Colosio. Con Colosio murió la última oportunidad de regeneración del PRI, tras 70 años en el poder. Pero también la esperanza de transformación de un país carcomido por la violencia, la corrupción y la desigualdad. Una obra metódica y excelentemente documentada sobre la podredumbre del poder.

25. The Loudest Voice (Showtime/Movistar Series) (N)

Roger Ailes, cerebro detrás de Fox News, fue uno de los hombres más influyentes de las últimas décadas en Estados Unidos. Desde su cadena bombardeó a la opinión pública para lograr el apoyo de la misma a la política internacional y al recorte de libertades de la presidencia de Bush hijo y desde la misma aupó a Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. The Loudest Voice lo muestra, con toda la crudeza, como un ser repulsivo, derechista y codicioso. Se complementa a la perfección con Vice de Adam McKay y, supongo, con Bombshell, que también aborda la figura de Ailes, pero centrándose en exclusiva en el escándalo de abusos a mujeres que consiguió tumbarlo.

24. Undone (Prime Video) (N)

Soy un fanático de la ciencia ficción, posiblemente sea mi género favorito y en esta lista hay unas cuantas series sci-fi. Undone, una maravilla visual, explora la memoria, la culpa y el dolor, a través de una mujer marcada a fuego por el fantasma de su padre. Alma, tras sufrir un accidente, adquiere una nueva forma de concebir el tiempo, que rompe la linealidad con la que los humanos lo concebimos. De esta forma pasado y presente se entremezclan en su cabeza, mientras ella intenta descubrir por qué murió su padre. Somos lo(s) que nos han hecho.

23. Paquita Salas (Netflix) (N)

De largo la mejor temporada de la comedia de los Javis, gracias a un plantel de secundarias en estado de gracia, sobre todo una desatada Yolanda Ramos, y unas tramas mucho mejor planteadas y más profundas emocionalmente. Imposible no reírse en todos y cada uno de sus capítulos.



22. Hierro (Movistar +) (N)

El equipo gallego de Portocabo viajó hasta la isla de El Hierro para construir un whodunit refrescante, que huye de los giros artificiosos que muchas veces han lastrado al subgénero, desvela a mitad de temporada quién cometió el asesinato que marca el inicio del relato, explota su peculiar escenario y construye personajes potentes con mucho que contar. Candela Peña está pletórica.


21. Fosse/Verdon (FX/HBO España) (N)

La dupla Gwen Verdon/Bob Fosse está detrás de algunos de los mayores logros del musical moderno. Y Fosse/Verdon disecciona la relación entre marido y mujer y autor y musa, para certificar que, efectivamente, sin Verdon no habría existido Fosse. Una pareja artística irrepetible.




20. Castle Rock (Hulu/Movistar Series) (+6)

Hay una decena de adaptaciones de obras de Stephen King fantásticas, de Carrie a La milla verde, pasando por La zona muerta, Dolores Clairbone, Cadena Perpetua o, por supuesto, El resplandor. Y Castle Rock es una de ellas. En esta segunda entrega, la ficción de Hulu bebe, principalmente, de Misery y Salem's Lot, para construir una de las historias más terroríficas y desgarradoras del año. La Annie Wilkes de Lizzy Caplan es casi tan buena como la de Kathy Bates. Y da aún más pena.

19. Euphoria (HBO) (N)

Sam Levinson ha levantado en HBO una de las series adolescentes más radicales de la historia de la televisión. Su Euphoria, a caballo entre el frenesí y la tristeza ofrece una panorámica salvaje sobre lo que significa ser adolescente hoy en día. Los miedos, los deseos, las frustraciones, las heridas que produce crecer en este mundo.

18. The Handmaid's Tale (Hulu/HBO España) (-17)

La primera mitad de la temporada parecía certificar que The Handmaid's Tale era una ficción agotada, repetitiva, alargada. Sin embargo, en su segunda mitad se recuperó de esa sensación de hastío para preparar el terreno a un salto narrativo rotundo: de la opresión a la resistencia. La cuarta temporada puede ser tan buena como lo es Elisabeth Moss, que se arranca la piel a jirones en cada capítulo.

17. The Expanse (Prime Video) (N)

Una de las dimensiones más notables de la (gran) ciencia ficción es la política. The Expanse, la gran soup opera de nuestro tiempo, abraza esa dimensión para hablar de cómo los seres humanos no se cansan de odiarse y asesinarse entre sí, sea en la Tierra, en Marte o en una galaxia muy lejana. Así, el universo funciona como una metáfora de nuestro planeta. Tan hermoso, tan misterioso... tan peligroso.


16. When They See Us (Netflix) (N)

Ava DuVernay se ha sacudido el estrepitoso fracaso de su aventura en Disney, volviendo al tema central de su obra: el racismo sistémico en Estados Unidos. Para ello reconstruye el proceso judicial, el encarcelamiento y la exoneración de los 5 de Harlem, un grupo de chavales afroamericanos acusados y sentenciados injustamente. Si la serie funciona en su retrato del proceso, brilla al mostrar sus consecuencias, cómo el racismo destroza la vida de las personas y gangrena nuestras democracias.


15. The Good Fight (CBS All Access/Movistar Series) (-13)

La gran serie de los Estados Unidos de Trump volvió a mostrarse tan punzante como en sus anteriores temporadas, sin embargo resbaló en una trama peliaguda ética y políticamente: ¿el autoritarismo justifica saltarse la ley para combatirlo? Por momento la serie estuvo a punto de inmolarse, sin embargo volvió a salir airosa y a confirmar que nadie ha entendido jamás tan bien la coletilla "de rabiosa actualidad" como los King.

14. Star Trek: Discovery (CBS All Access/Netflix) (+4)

Discovery es el mayor entretenimiento de la televisión actual. La serie que mejor conjuga un hedonista sentido del espectáculo y la fascinación por la aventura espacial con una profundidad temática que no rehuye los dilemas morales a los que se enfrenta la humanidad hoy en día. Hay algo más peligroso para nuestra supervivencia que las máquinas o lo desconocido: nosotros mismos.

13. The OA (Netflix) (N)

La cancelación más dolorosa e incomprensible del año. No sólo porque su segunda temporada es excelsa, superior a la primera, sino porque la serie estaba planeada para tener 5 temporadas y el relato queda totalmente inconcluso. Esta fantasía a través del tiempo y del espacio nos deja alguno de los momentos más emocionantes y sobrecogedores del año. Una epopeya sobre el poder del amor (no sólo el romántico).

12. Mindhunter (Netflix) (N)

A falta de películas de David Fincher (sequía que está a punto de terminar), buena es Mindhunter, un viaje a la mente de los asesinos pero, sobre todo, a la psique de los investigadores que los persiguen. Visionarla genera un enorme desasosiego porque cae sobre uno con toda su dureza. Queremos más temporadas de Holden y Bill luchando contra el mal dentro y fuera del sistema.

11. BoJack Horseman (Netflix) (-7)

A falta de ver la traca final, la otra mitad de esta temporada, que finiquitará para siempre a BoJack, Diane, Princess y compañía, el relato comienza a oler a final, sin atropellos, sin prisas, con coherencia narrativa y emocional. La tristeza, la soledad y la depresión pocas veces fueron mejor exploradas.

10. Mr. Robot (USA Network/Movistar Series) (N)

Sam Esmail cierra por todo lo alto la serie que lo ha situado como uno de los guionistas más valientes y estimulantes de la actualidad. Mr. Robot comenzó siendo un alegato contra la usura neoliberal y ha terminado siendo uno de los relatos más salvajes y libres de la última década a golpe de giros narrativos y puñaladas emocionales. El sistema está podrido, dale el golpe final a la estaca. Menuda salvajada de historia.

9. Veep (HBO) (N)

Y Veep llegó a su final. Menuda temporada. Más salvaje, oscura y retorcida que nunca. Selina Meyer destruyó todo lo que quería con tal de alcanzar el poder. El camino hasta el mismo estuvo lleno de risas, corruptelas y momentos embarazosos. La serie con los mejores diálogo de la década, la serie con la que más me he reído en mi vida, la serie que me encantaría ser capaz de escribir.

8. Watchmen (HBO) (N)

Tras la soberbia The Leftovers, Damon Lindelof se atrevió a coger uno de los universos de superhéroes (¿?) más icónicos del S.XX, Watchmen, para crear una secuela respetuosa con el material original, concebida para lanzar una dura reflexión sobre el problema racial estadounidense y que, al final, habla, sobre todo, del amor, de la necesidad humana de querer a alguien y ser querido y de los sacrificios que ello conlleva. Poderosísima.


7. The Crown (Netflix) (N)

Los Windsor entran en la convulsa década de los 70 cambiando de reparto (el nuevo es incluso mejor) y conjugando sus líos amorosos con las demandas de un país en crisis. The Crown es brillante cuando más política se pone (las apariciones de Harold Wilson, el capítulo de la mina, el de Gales) y flaquea un poco cuando se centra en los desaguisados sentimentales de Margarita y Carlos. Pero siempre (incluso en el capítulo del Duque de Edimburgo) es apasionante y entretenidísima. Qué buen escritor es Peter Morgan.


6. Dark (Netflix) (N)

Esta serie tiene una capacidad infinita de volarme la cabeza. Los saltos en el tiempo (y en las generaciones) sólo son la herramienta que usa para explorar todas las miserias y emociones humanas. Oscurísima, desoladora, asfixiante. Una vez que te resitúas en quién es quién (y en qué año se encuentra) es una delicia adictiva que te atormenta mientras la ves y se queda en tu cabeza pululando, en forma de teorías, en forma de miedos.


5. The Virtues (Channel 4/Filmin) (N)

Todo lo que nos ha pasado a lo largo de nuestra vida nos configura como personas. Entender nuestro pasado es la única forma de entender nuestro presente. En The Virtues, Shane Meadows retrata el viaje de un hombre destrozado, completamente roto, a sus orígenes para intentar buscar una salvación a sí mismo, para comprender qué le pasó y poder sobrevivir a su dolor. Es durísima y preciosa a la vez.


4. Fleabag (Prime Video) (N)

La primera temporada de Fleabag era muy interesante y fresca pero el salto de calidad que ha dado en su segunda entrega es espectacular. Phoebe Waller-Bridge es la mejor escritora de dramedias que hay actualmente en el panorama audiovisual. Resulta imposible no identificarse con esta mujer de treinta y pico a la deriva profesional, sentimental y emocionalmente, cargada de taras, traumas y frustraciones, que usa el cinismo como gasolina para seguir hacia adelante. Cargada de diálogos y situaciones para enmarcar.

3. Years and Years (BBC/HBO España) (N)

Y&Y es una distopía hiperrealista que nos dibuja un futuro inmediato desolador, donde Europa está paralizada por el odio, consumida por las crecientes desigualdades económicas y sociales y secuestrada por políticos autoritarios. Russell T. Davies explora este rico universo narrativo a través de los bandazos que va dando una familia que lucha por sobrevivir en tiempos cada vez más convulsos. Es muy emocionante porque transpira humanismo. Y, al final, es un poco esperanzadora.


2. Succession (HBO) (+15)

En una de sus múltiples reflexiones (pérfidas) para la Historia, el ex-secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger dijo sobre el dictador panameño Noriega que era un hijo de puta, pero que era su (del gobierno USA) hijo de puta. Algo así nos pasa a nosotros con los Roy (una versión ficcionada de los Murdoch), este clan multimillonario que se devora entre sí para controlar el emporio mediático familiar, mientras se defienden, a su vez, de los ataques exteriores. (Ejercer) el poder es apasionante y enfermizo. La peor de las drogas con las que ha lidiado la humanidad. Incluso peor que el amor. Succession se confirma en su segunda temporada como la serie más inteligente, retorcida y cínica de la actualidad y su reparto como el mejor del momento.



1. Chernobyl (HBO) (N)

En términos estrictamente narrativos, Chernobyl es una obra inconmensurable, escrita con una precisión y una capacidad de conjugar análisis sociopolítico con retrato humano sobresalientes. En términos extra-narrativos, Chernobyl se convirtió en un acontecimiento que sedujo a seriéfilos y no seriéfilos y nos recordó, en los tiempos de Netflix, lo maravilloso que puede ser el visionado semanal de las series y la capacidad de las mismas de generar debate e influir en la opinión pública. Más allá de las trampas históricas, Chernobyl es prácticamente perfecta. Triste, dura, emocionante. Una fotografía en movimiento de un imperio (la URSS) poco antes de su colapso.

Bonus Track: Game of Thrones (HBO)

Las dos últimas temporadas de Game of Thrones tienen muchos problemas, consecuencia directa de la nada disimulada necesidad de sus creadores de finiquitar la serie para pasar a otra cosa. El relato se merecía más. La historia ha aterrizado donde debía hacerlo, pero no de la forma en que debía. Se ha precipitado como un río que desemboca en forma de salto. Y aún así, la temporada está llena de secuencias para la Historia. Mi momento favorito es, sin duda, ese "the thing we do for love" con el que Bran the Broken dota a la serie de una estructura casi circular. Uno de los relatos televisivos más grandes jamás contados.