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sábado, 7 de febrero de 2015

Las 5 (-1) películas de los Goya 2014

2014, el año de La Isla Mínima


Esta noche se entregan en Madrid los premios de la Academia de Cine Español, esos cabezudos con el rostro del que quizás sea el mayor maestro de la luz y las sombras de la historia de España, Francisco de Goya. Estos días en la prensa hemos podido ver cómo nos han bombardeado hablando del gran año en taquilla de un cine español que cual Astérix y Obélix ha resistido el ataque del enésimo año de crisis económica y el salvaje aumento del IVA. Lo cierto es que estamos ante un año claramente distorsionado por ese éxito descomunal que fue Ocho apellidos vascos, que es verdad que películas como El niño, La Isla Mínima o Relatos Salvajes, han cosechado muy buenas cifras, pero que de todas formas seguimos ante un panorama sombrío. En España no existe una industria cinematográfica. El dinero cosechado por Ocho apellidos vascos no se va a traducir en la apuesta por nuevas producciones de menor tamaño. Mediaset lo invertirá en su próxima producción megalómana. Están en su derecho, obviamente. Si aquí hubiera una industria, los grandes éxitos económicos servirían para financiar films más pequeños, más arriesgados, retroalimentando al sistema. Si aquí hubiera una industria no habría tantos profesionales en el paro, malviviendo. Ni casi todo el entramado cinematográfico se sostendría sobre el apoyo de las subvenciones y TVE. En los buenos tiempos, aquellos de la bonanza económica, se perdió la oportunidad de poner los cimientos a un verdadero entramado industrial sobre el que asentar nuestro audiovisual (incluyo aquí también a la televisión). Ahora, en una época de crisis, ya no global, sino del propio sector cinematográfico, ya es tarde, lo que puede hacer el cine español es sobrevivir, y desde luego este año ha sido un gran año en esa tarea.

Al entrar a hablar del binomio taquilla/calidad, creo que este año confirma, como pocos, que el género cinematográfico principal de nuestro cine debe ser el thriller. Más allá de grandes éxitos cómicos esporádicos (este año Ocho apellidos vacos, el enésimo Torrente y Mortadelo y Filemón) y de algún gran drama de autor consagrado, el thriller es el género que mejor conciencia, en España, el éxito económico y el artístico. 4 de las 5 películas nominadas este año al Goya a la Mejor Película son thrillers (Relatos Salvajes es un thriller/comedia negra). Sorprende, dado el respaldo que ha tenido el género tanto público como crítico, que de las últimas 10 ganadoras del Goya, sólo 2 hayan sido thrillers, Celda 211 (2009) y No habrá paz para los malvados (2011). Si en aquellos dos años, la Academia, reconoció el trabajo de dos maestros del género como Daniel Monzón y (sobre todo) Enrique Urbizu, este año, salvo monumental sorpresa, será el turno de otro de los grandes cineastas españoles de la última década, Alberto Rodríguez. Su La Isla Mínima está llamada hoy a arrasar, pudiendo llegar sus premios hasta los dos dígitos. Lo cual, no acabará por reflejar el fantástico año (creativamente hablando) del cine español. Pocas veces han estado nominadas a Mejor Película tres obras del nivel de La Isla Mínima, Relatos Salvajes y Magical Girl.

La Isla Mínima es un thriller brillante sobre el caldo de cultivo socio-político, que se ha ido cociendo poco a poco en este país hasta explotar en esta crisis sistémica que vivimos. De aquella España post-franquista, oscura, turbia, plagada de secretos y concesiones terribles, estos lodos de corrupción en los que andamos enfangados. Rodríguez mezcla esa España negra de los crímenes que quedan envueltos en una nebulosa, es decir, la España de las niñas de Alcáser, con una reflexión sobre ese monstruo que no hemos diseccionado correctamente llamado franquismo, y lo que obtiene es un film de primer nivel, sólido, visualmente fascinante (la fotografía de Alex Catalán posiblemente sea una de las mejores que se han hecho jamás en nuestro cine), que tiene algún altibajo narrativo (está mejor hecha que contada, en mi humilde opinión), pero que captura tu atención durante todo su metraje. No aporta nada nuevo, pero sigue puliendo ese thriller español tan necesario, a medio camino entre la autoría y la taquilla.

Relatos Salvajes ha sido una de las grandes sensaciones entre el público cinéfilo del último año. Los argentinos tienen un don para hacer films que obligatoriamente tienen que gustarle a todo el mundo (en mayor o menor medida). Si hace unos años parieron (también con dinero español) esa pequeña  y delicada maravilla llamada El secreto de sus ojos, este año nos traen una de las mejores comedias negras de los últimos años, a nivel global. Los brutales, desternillantes y demoledores relatos de Damián Szifrón, pintan un panorama de su país, esa Argentina en la que la corrupción es la norma, con la que espectadores de todo el mundo, y sobre todo nosotros, podemos sentirnos identificados. Ese estado de corrupción política y económica, pero también social y moral, se parece terriblemente al que nosotros padecemos cada día con más intensidad. En cuanto a los relatos en sí, en mi opinión van en un genial increscendo, de menor a mayor calidad, calado y diversión. El último, esa boda de niños bien, me ha regalado los minutos más graciosos y lapidarios del cine que he visto en 2014. Érica Rivas, esa diosa.

Magical Girl es la niña bonita de Twitter (y del Festival de San Sebastián, dónde ganó la Concha de Oro y el premio al mejor director), la película más valiente, radical y osada del año. Para los que ya conocíamos a Vermut gracias a la aún más salvaje y kamikaze Diamond Flash, ha sido la confirmación de que estamos ante el que será uno de los cineastas españoles más importantes de las próximas décadas. La consolidación de un genio con un mundo propio retorcido y fascinante. Este puzle de personajes rotos que se van rompiendo aún más los unos a los otros, que juega con las elipsis narrativas con esa brillantez que sólo la mala ostia y el respeto total por la inteligencia (y la imaginación) del espectador pueden proveer, es, sin duda, mi película española favorita de 2014 y una de mis películas favoritas del año en general.

El niño ha sido sin duda alguna el gran bluff del cine español de 2014. El equipo de Celda 211 rodeado por uno de los repartos más apabullantes de los últimos años (Tosar, Fernández, López, Lennie) acercándose a ese micro-mundo tan fascinante como peligroso de la frontera afro-española. Era un must see del año. Telecinco lanzó una descomunal campaña publicitaria durante el Mundial de Fútbol y la audiencia respondió, pero, más allá de los alardes técnicos (las secuencias marítimas son fantásticas), El niño es una película bastante vacía, con mecanismos de guion muy tópicos, muy descompensada en la densidad de sus dos tramas principales y que no termina de enganchar, más allá de las secuencias de acción y de los momentos más íntimos con Tosar, Fernández y Lennie de por medio. No es una mala película, simplemente es fallida, y no debería estar nominada en Mejor Película, dejando fuera a, por ejemplo, 10.000 km o Hermosa Juventud.

Me gustaría hablar ahora de Loreak, pero no me han dejado verla. No llegó a los cines más allá del País Vasco y las grandes ciudades estatales, no me la trajeron a Cineuropa (supongo que por indisponibilidad de copias) y en Filmin no se estrena hasta la semana que viene (¡qué decisión más inteligente!). Voy  a intentar no hablar de política. Pero son estos pequeños detalles los que indican que algo no funciona en España a nivel ya no sólo político, sino cultural. Loreak y A Esmorga (que se estrenará más allá de Galicia a partir de marzo (deduzco que más allá de Galicia significa Madrid)) son la demostración práctica de que todo aquel cine que no está hablado en castellano o catalán e impulsado desde Madrid o Barcelona, no existe. La eterna tensión sobre la que se ha construido el Estado de las Autonomías entre Madrid, como CCAA castellana más importante, y Cataluña, no deja sitio para nada ni nadie más, ni para ningún tipo de debate sosegado. No hay aire que respirar. Esto sin entrar en la vomitiva (no se me ocurre ninguna palabra mejor) cuestión del doblaje de las cintas españolas no habladas en castellano. ¿Es tan difícil asumir que España es un país tan rico, diverso y complejo? ¿Cuándo va a parar el proceso de castellanización de todo el país? España es un estado políticamente descentralizado, pero culturalmente centralista. Es muy triste, me jode y sí, al final he entrado en política.

Para terminar, tanto La Isla Mínima como Relatos Salvajes serían grandes ganadoras, pero al igual que el año pasado fui acérrimo defensor de La herida, este año lo soy de Magical Girl. Ahora, en verde mis apuestas y en rojo lo que yo premiaría:

Película: La Isla Mínima / Magical Girl
Director: Alberto Rodríguez por La Isla Mínima / Carlos Vermut por Magical Girl
Actor: Javier Guitiérrez por La Isla Mínima / Luis Bermejo por Magical Girl
Actriz: Bárbara Lennie por Magical Girl / Bárbara Lennie por Magical Girl
Guion original: Carlos Vermut por Magical Girl / Damián Szifrón por Relatos Salvajes
Guion adaptado: Javier Fesser, Claro García y Cristóbal Ruiz por Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo / Carlos Asorey e Ignacio Vilar por A Esmorga
Actor de reparto: José Sacristán por Magical Girl / José Sacristán por Magical Girl
Actriz de reparto: Carmen Machi por Ocho Apellidos Vascos/ Carmen Machi por Ocho Apellidos Vascos
Fotografía: Alex Catalán por La Isla Mínima / Alex Catalán por La Isla Mínima
Montaje: José M. G. Moyano por La Isla Mínima / Pablo Barbieri y Damián Szifrón por Relatos Salvajes
Música original: Julio de la Rosa por La Isla Mínima / Julio de la Rosa por La Isla Mínima
Dirección novel: Carlos Marques-Marcet por 10.000 km / Carlos Marques-Marcet por 10.000 km
Actriz revelación: Nerea Barros por La Isla Mínima / Natalia Tena por 10.000 km

Actor revelación: Dani Rovira por Ocho Apellidos Vascos / David Verdaguer por 10.000 km

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Vivir es difícil con estos mínimos plazos


Esta mañana la Academia española de cine ha dado a conocer la terna de 3 películas que lucharán por ser el film preseleccionado por España para la categoría de mejor película de habla no inglesa en los próximos Oscars. Las elegidas han sido la última vencedora en los Goya, Vivir es fácil con los ojos cerrados de David Trueba, la triunfadora en el último Festival de Málaga, 10.000 km, ópera prima de Carlos Maqués-Marcet, y El niño, actual número 1 en la taquilla española, un thriller de Daniel Monzón. Una terna, por lo tanto, bastante lógica y coherente (no como el año pasado con el querejetazo), y más conociendo el consevadurismo académico. Sin embargo, las primeras críticas no se han hecho esperar. La principal de todas ellas gira en torno a la ausencia de La isla mínima, de Alberto Rodríguez en el grupo de seleccionables. El thriller, que es una de las películas más esperadas del cine español de este año, se estrenará en Donostia en unos días, y aunque fue visionada por académicos en pases especiales, no ha logrado colarse. Obviamente, sin haber visto la película, es difícil criticar la decisión de la Academia con argumentos, en realidad estamos ante una indignación construida sobre un futuro hipotético: el de que la cinta sea tan buena como muchos esperamos. Desde principios de año tanto La isla mínima como Magical Girl de Carlos Vermut, eran las dos películas españolas que con más ansia esperaba, por ello no verlas en la preselección española me decepciona, pero aún no sé si la Academia erró o no. Por un lado quiero creer que sí, por otro, prefiero pensar que no. Lo cierto es que en los últimos años, sólo una vez, la película enviada al Oscar en septiembre fue la misma que terminó vendiendo en febrero en los Goya: Blancanieves de Pablo Berger.

A cinco años vista

2010
Preselección Oscar: El baile de la victoria
Goya Mejor Película: Celda 211 (terna Oscar año siguiente)

2011
Preselección Oscar: También la lluvia
Goya Mejor Película: Pa Negre (terna Oscar año siguiente)

2012:
Preselección Oscar: Pa Negre
Goya Mejor Película: No habrá paz para los malvados

2013:
Preselección Oscars: Blancanieves
Goya Mejor Película: Blancanieves

2014:
Preselección Oscar: 15 años y un día
Goya Mejor Película: Vivir es fácil con los ojos cerrados (terna Oscar año siguiente)

En el último lustro, 4 de las 5 películas ganadoras del Goya al mejor film han competido en el Festival de Donostia. Sólo la taquillera Celda 211 no lo hizo. Mientras que de las preseleccionadas por España para los Oscar, sólo 2 se estrenaron también en Donostia. Siendo curioso el caso de Pa Negre que fue seleccionada al año siguiente de su estreno tras su rotunda victoria en los Goya, algo que le puede pasar también este año a Vivir es fácil con los ojos cerrados, film que no poca gente ve como el favorito a ser el nombre que se anuncie el próximo día 25 de septiembre.

Por otra parte, mientras Pa Negre o Vivir es fácil, entraron en la terna del año siguiente, otras películas que se estrenaron también en Donostia, como Blancanieves o Caníbal, lo hicieron en su mismo año. Gracias a pases previos a los académicos, envío de dvd’s etc. Quizás la Academia debería poner orden en esta cuestión. Establecer unas reglas más claras, favorecer que las películas, especialmente las que aún no se han estrenado porque competirán por la Concha de Oro, puedan competir en igualdad de condiciones a pesar de tener el hándicap de no poderse haber estrenado aún.

A nuestro cine le conviene que en su festival más importante compitan algunas de las mejores cintas del año, pero también poder elegir para enviar a los Oscar entre lo mejor que hemos producido en cada hornada de cine. Sin embargo, a pesar de los problemas (y amiguismos en un mundo tan pequeño) del proceso de selección (de los que también adolecen los propios Goyas), es verdad que el proceso está fuertemente condicionado por dos causas. Por un lado Donostia no puede adelantarse en el calendario, al verse precedida por Venecia, Toronto y Telluride. Y por otro lado, y sobre todo, los estrictos y reducidos plazos de la Academia americana para recibir las propuestas enviadas para competir por el Oscar de habla no inglesa. Este año, por ejemplo, el plazo termina el 30 de septiembre. 3 meses antes de que termine el año. Y esto genera una serie de problemas en las grandes cinematografías de habla no inglesa (Francia, Italia, Alemania, España, Canadá, los países escandinavos, México, Argentina, Brasil…), los productores tienen que decidir si les compensa estrenar sus películas antes para contar con más opciones de ser seleccionadas por sus países, o estrenar a lo largo del otoño, cuando las posibilidades de sus films en las taquillas nacionales son más halagüeñas. El año pasado, la favorita al premio de mejor film de habla no inglesa, La vie d’Adèle, no pudo ser seleccionada por Francia porque sus productores se negaron a adelantar el estreno del film, considerando que les traería menos beneficios esa nominación (e incluso victoria) que el dinero que pensaban que harían en la fecha de estreno establecida.

Además, estos plazos enturbian los procesos de selección, al escoger los países películas que a menudo aún no se han visto en sus cines o en sus festivales nacionales frente a otras que sí. Debido en gran parte a que estos films han triunfado en festivales internacionales como Cannes, Berlín o Venecia. Aquí, en los últimos 5 años ha pasado, 2 veces con El baile de la Victoria y También la lluvia. Y en nuestro caso, pueden votar todos los académicos, pero en otros países seleccionan las películas comités, y no es la primera vez que se denuncian amaños o interferencias gubernamentales. Por lo tanto, el actual proceso de selección de las nominadas a los Oscar, no causa problemas sólo a España, aunque aquí tengamos el añadido de que el Festival de Donostia sea posterior a la primera selección y que transcurra antes y durante la ronda final. Es un problema global que en última instancia perjudica a la propia categoría, al nivel de la misma.

Frente a los argumentos de los países para justificar que se alargara el plazo de selección. Desde Estados Unidos, la Academia puede esgrimir que los comités que forma para ver y escoger la terna de 9 films que lucharán por la estatuilla necesitan todo ese tiempo para realizar su trabajo. Que la cantidad de films que les llega cada año es más ingente. 76 films el año pasado. Sin embargo, si constituyen 3 comités, que vean entre 20-30 films cada uno, ¿no pueden elaborar la terna durante el mes de diciembre? Se nos dice que estos académicos son gente mayor que no trabaja a menudo y que por lo tanto tiene tiempo libre para dedicarse a ello. Si es así, ¿no les pueden pagar la estancia en un balneario 10-15 días y proyectarles 2 films cada día? Teniendo así la terna preparada para el inicio de las votaciones de las nominaciones al Oscar. ¿No ganaríamos todos con un proceso con unos plazos más amplios y menos rígidos? Sin embargo, va a ser bastante complicado que llegue a pasar. ¿Por qué la Academia americana va a invertir más dinero, recursos y complicarse más a la hora de llevar a cabo el proceso en la única categoría que su cine no puede competir? Y en esas estamos, quizás en un callejón sin salida de cara a mejorar la lucha por este premio.


PD: Tanto porque es la que más me gusta como porque creo que es la mejor opción de cara a los Oscars, yo votaría a 10.000 km.