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domingo, 22 de febrero de 2015

Los No-Oscar 2014 VII: Película

10. Obvious Child
El film de Gillian Robespierre me hizo reír a carcajadas pero también me emocionó de una forma muy extraña. Pensaba que iba a ver una comedia ácida y me encontré con un film que me dejó tocado durante un par de días. Una comedia que subvierte las normas de la romcom, para acabar construyendo un film rotundamente romántico y optimista. El problema no es el género, es cómo lo usas, ¡estúpido! Además es a la vez una mirada crítica a los veinteañeros sin rumbo entre los que me incluyo, y en cierta forma un film que denuncia ciertos valores conservadores que pululan por los productos culturales que consumimos, de forma aparentemente inofensiva.

9. Pride
Teniendo en cuenta el actual clima sociopolítico, Pride es una película muy pertinente. No porque hable de los derechos de los homosexuales o de la lucha por su supervivencia de los mineros. Sino porque afronta ambas cuestiones desde una óptica casi de clase. O más que de clase, de poder. La unión de los actores que actúan en los márgenes del sistema, de cara a construir una mayoría que pueda defenderse contra los actores que actúan en los centros de poder. En ese sentido la dulce, amorosa y combativa Pride, parece ideada por el mismísimo Gramsci. Más allá de la dimensión política del film, estamos ante una película tierna, que maneja muy bien las emociones y los elementos cómicos y que, sobre todo, crea una maravillosa galería de personajes.

8. Winter Sleep
Hay películas que cuando las estás viendo, las disfrutas intensamente, pero que al salir del cine y empezar a correr las horas, se diluyen en la memoria, hasta quedar reducidas a pequeños y borrosos recuerdos. En el otro extremo, estarían situadas aquellas películas que mejoran con el paso de los días, de las semanas, de los meses. Un buen ejemplo de estas últimas es Winter Sleep. Estar durante 3 horas y 15 minutos sentado en una butaca incómoda hizo que mirara muchas veces el reloj e intentara que mi escoliosis no me diera demasiado la lata. Cuando salí del teatro (durante 10 min antes de meterme entre pecho y espalda otras 2 h y 15’ de Mr. Turner) estaba un poco decepcionado. Me había gustado, tenía conversaciones realmente fascinantes y era un tratado de lo terrible que es ser pasivo-agresivo con las personas a las que quieres. Pero se me había hecho pesada, creía que le sobraban bastantes minutos y alguna trama (los hermanos endeudados). Sin embargo con el paso del tiempo me gusta más. No sólo porque he olvidado el dolor de espalda, sino sobre todo porque es una película que he necesitado madurar para poder apreciar en toda su grandeza. Los seres humanos muchas veces queremos lo que no podemos tener y dañamos lo que tenemos, y en ese proceso nos desgastamos lentamente, consumiéndonos en nuestra propia frustración. Somos terrible y mágicamente incomprensibles, incluso (o sobre todo) para nosotros mismos.

7. A most violent year
Comenzó con muy buenas críticas, pero rápidamente se disolvió en la carrera de premios. Quizás apurar su estreno no fue una buena idea. Quizás Cannes 2015, como hizo este año la película de la que hablaremos a continuación hubiera sido una buena idea. Pero más allá de esto, A most violent year es una película muy interesante, oscura, seca, fría. Un relato preciso de cómo funciona la corrupción, de cómo nuestras ciudades languidecen sumidas en el crimen. Su discurso era válido para los años 80 y sigue siendo válido hoy. JC Chandor se confirma como uno de los nuevos cineastas americanos más interesantes.

6. Foxcatcher
Tras su exitoso paso por Cannes, Foxcatcher se convirtió, de inmediato, en una favorita clara de cara a los Oscar, pero en otoño comenzó a desaparecer de las apuestas y al final, aunque está presente en las grandes categorías, no logró colarse en Mejor Película. No será porque no tenga nivel para estarlo. Es un gran drama psicológico de autor, rodado con mucha personalidad (y autoconsciencia, ojo), frío, asfixiante, hipnótico. La caída de tres hombres que se van destrozando mutuamente hasta precipitarse irremediablemente hacia la tragedia. La tragedia de la ambición, de la necesidad de triunfar, aunque te lleve a la locura (Whiplash y Nightcrawler van, precisamente por esta misma línea). El sueño americano abrasa.

5. Relatos Salvajes
Hacer de la corrupción una comedia descacharrante, de la desesperación, carcajada. Esa es la idea básica de Relatos Salvajes. Su ambicioso objetivo que cumple con creces. Tan crítica, inteligente y ácida como divertida y graciosa. Necesitamos más comedias de nivel y necesitamos más cine crítico. Relatos Salvajes, una demostración retorcida de cine social en clave de thriller y comedia negra, es todo esto y más. Una de las grandes películas del año a nivel mundial. Una demostración de que desde lo local se puede hablar de lo universal, de que en el mundo globalizado casi todos tenemos los mismos problemas sistémicos.

4. Deux jours, une nuit
Una mujer tiene un fin de semana para salvar su puesto de trabajo convenciendo a sus compañeros para que renuncien a su bonus, recomponerse a sí misma y curar a su malherido matrimonio. Todo ello durante dos días y una noche tortuosas en las que los Dardenne, a través de la mejor Marion Cotillard que yo ha haya visto, nos escupen a la cara lo terrible que se ha vuelto el mundo en el que vivimos. Pero el encanto del film está justamente en su humanismo. Podría dibujar este sistema como una opresión constante en la que comes o te comen. Podría ser Hobbes y no lo es. A pesar de todas las cosas malas que le pasan a la protagonista, hay esperanza, hay gente buena que se cruza en su camino. No todo es negro. No todo está perdido. Aún podemos tener fe en el ser humano.

3. Interstellar
Pongo a Interstellar en esta posición porque más allá de los problemas que tiene (para mí, como siempre en Nolan el principal son los personajes), o de que haya sido una ligera decepción, la disfruté muchísimo. Fueron casi 3 horas en el cine de puro gozo. Este año hubo 5 películas que vi en el cine que me hicieron muy feliz. Dos se van a jugar el Oscar (Boyhood y Birdman) y las otras tres ocupan este pódium. De todas ellas, Interstellar me parece la peor, o más bien la más criticable, la que teniendo metas más altas, comete más fallos o llega menos lejos en sus objetivos. Pero eso no quiere decir que el viaje interestelar de Christopher Nolan no me parezca puro cine. Diversión en estado puro. La película tiene esas ansias de impresionar, de maravillar, de innovar. Y a mí esas ansias me lo compensan todo. El cine como evasión, como un viaje trepidante por mundos que jamás veré.

2. Mommy
La quinta película de Xavier Dolan fue el film de 2014 con el que más conecté emocionalmente. A pesar de que en absoluto cuenta historias que me hayan pasado a mí o presente personajes que pueda reconocer en mi vida. Conecté con ella porque está cargada de sentimientos muy bien presentados y explicados. Es una película de una rabia y una sensibilidad especiales. He hablado (y escrito) tanto sobre ella que ya no sé qué añadir. Es una película que radiografía con mucho tacto y personalidad lo que implica ser adolescente e hijo, pero también adulta y madre, en un mundo cada vez más desconectado y volátil. Un mundo en el que nuestras conexiones se debilitan, en el que hemos dejado de vivir en nuestras calles y casas, para vivir dentro de nosotros mismos, intentando escapar de nuestros problemas nos hemos obligado a vivir parapetados en ellos. Mommy es un canto a la esperanza porque nos dice que no hay que tener miedo a vivir.

1. Gone Girl

Frente a la sensibilidad de Mommy, David Fincher y Gillian Flynn proponen un viaje a un mundo en el que nos hemos vuelto insensibles. En el que la frustración nos ha corroído, y lo único que nos hacemos es daño a nosotros mismos y a los que nos rodean. Al calor de la crisis económica, la superficialidad de los barrios suburbiales, la telebasura y la corrupción moral, nos presentan la historia de un matrimonio que se hace daño mutuamente, desangrándose en una guerra sin final a la vista, permaneciendo encadenados el uno al otro, odiando a las personas en las que se han convertido. Gone Girl nos relata cuán perdidos estamos, pero no nos propone ninguna salida. Por eso es una película tan agria, tan pesimista. Fincher se confirma como el cronista de un mundo occidental cada día más oscuro, lastrado por problemas sistémicos irresolubles. Nos susurra, otra vez más, que estamos rotos por dentro.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Proyecto EFA (2014)

Como ya hice el año pasado, me he visto todas las nominadas en las categorías fuertes de los European Film Awards, que premian lo mejor del "año" producido y exhibido en nuestro continente. De las categorías paralelas que se han ido inventando sobre la marcha quiero destacar el nivelazo que hay en Discovery, que premia a óperas primas. El cine europeo tiene futuro. Como estoy convencido de ello, y de que debemos valorar y defender más lo nuestro, lo que se hace en Europa con mucho esfuerzo y mucha dificultad, este proceso de ver las películas nominadas ha sido un placer. De verdad. Para la selección de los candidatos que yo hubiera nominado en cada categoría tengo en cuenta sólo las películas preseleccionadas y por lo tanto nominables. Así, por España competían 3 films de 2013: La herida, Vivir es fácil con los ojos cerrados y Caníbal, y 1 de 2014: Hermosa Juventud. Las arbitrarias normas y calendario caótico siguen lastrando unos premios que deberían ser un gran acontecimiento y que sin embargo pasan muy desapercibidos.




Guion


Ebru Ceylan y Nuri Bilge Ceylan por Kis uykusu (Winter Sleep) (ganará)
Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne por Deux jours, une nuit (debería ganar)
Steven Knight por Locke
Rebecca Lenkiewicz y Pawel Pawlikowski por Ida
Oleg Negin y Andrei Zvyaginstev por Leviafan (Leviathan)

Puede pasar de todo en esta categoría. Que venza Ida en una noche de victoria aplastante como el año pasado la de La grande bellezza. Que se impongan Winter Sleep o Leviathan ya sea para consolidar su victoria en película y director o como premio de consolación. O hasta que se vea recompensado el doblemente nominado Steve Knight por Locke o los maltratados hermanos Dardenne. Ida es una película que funciona más por silencios que por palabras, aún así cada vez que sus protagonistas hablan, sus frases son limpias, profundas. Es una obra de escritura sencilla, pero redonda. Todo lo contrario que Winter Sleep, más de 3 horas de conversaciones y duelos dialécticos cargados de amargura. El guion tiene sus altibajos, pero desde luego es encomiable la osadía. En un punto intermedio entre ambas estaría el guion de Leviathan, que combina con destreza hondos silencios con conversaciones llenas de tensión y fatalidad. El lucido guion de Locke tiene el indudable mérito de presentar a un único personaje hablando por teléfono con las personas que componen su deshilachada vida. Es un reto y Knight sale vivo del mismo, eso sí, no todas las conversaciones son igual de interesantes. Otra película que gira en torno al periplo vital de su protagonista de conversación en conversación es Deux jours, une nuit. Que logra frente a cierta artificialidad de la que adolece Locke, imprimir puro realismo. Un maravilloso viaje por los miedos y sentimientos humanos, por su pureza y por sus tinieblas. Sorprende, teniendo en cuenta que está nominada en mejor película, no encontrarse aquí con Turist, cuyo negrísimo guion es carne de premios.

Mis nominados:
Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne por Deux jours, une nuit
Fernando Franco por La herida
Rebecca Lenkiewicz y Pawel Pawlikowski por Ida
Ruben Östlund por Force Majeure (Turist)
Lars von Trier por Nymphomaniac


Actor


Brendan Gleeson por Calvary
Tom Hardy por Locke
Alexey Serebryakov por Leviafan (Leviathan)
Stellan Skarsgård por Nymphomaniac
Timothy Spall por Mr. Turner

A priori esta es una categoría bastante abierta. No me sorprendería la victoria de ninguno de los cinco, quizás sólo descartaría al sólido Brendan Gleeson de Calvary, que realiza una interpretación muy sentida pero que brilla mucho menos que sus rivales y lo hace, además, en una película menor. De los otros cuatro, a priori el favorito parece Timothy Spall que logró, gracias a Mr. Turner, el premio al mejor actor en Cannes y que está en la carrera por el Oscar. Su retrato de Turner es sensacional, tanto en su vertiente de artista como en su dimensión más íntima. Spall firma, con mucho cariño, el mejor trabajo de su carrera.

No poca gente apunta a que la mejor opción de Leviathan de lograr algún galardón es una victoria de su protagonista, Alexey Serebryakov, que interpreta a un pobre perro viejo apaleado en medio de ninguna parte, por el sistema, por sus relaciones afectivas, por sus miedos, por sus propios problemas interiores. Un señor trabajo. No descartaría la victoria de Tom Hardy, que sostiene Locke plano a plano, en un trabajo que es pura osadía. Sin él la película se podría haber estrellado, con él es un viaje a lo más hondo de la mente de un hombre que pelea en mil batallas distintas. Cierra la terna uno de los actores europeos más importantes de las últimas décadas, el danés Stellan Skarsgård, y que firma en Nymphomaniac una de las mejores interpretaciones de su carrera. Lleva al personaje desde la inocencia a la malicia, desde la tranquilidad a la desesperación, para terminar escupiéndonos que todos los hombres estamos rellenados con la misma basura. Espectacular.

Mis nominados
Johannes Bah Kuhnke por Force Majeure (Turist)
Tom Hardy por Locke
Alexey Serebryakov por Leviafan (Leviathan)
Stellan Skarsgård por Nymphomaniac
Timothy Spall por Mr. Turner


Actriz


Marian Álvarez por La herida
Valeria Bruni Tedeschi por Il capitale humano
Marion Cotillard por Deux jours, une nuit
Charlotte Gainsbourg por Nymphomaniac
Agata Kulesza por Ida
Agata Trzebuchowska por Ida

Categoría difícilmente previsible, en principio la victoria debería estar entre el dúo protagonista de Ida y esa gran dama del cine europeo que es Marion Cotillard. De las Agatas, decir que tanto Kulesza como Trzebuchowska componen en Ida, dos preciosos retratos de la soledad humana, y lo hacen a través de dos miradas de una expresividad maravillosa. De Cotillard, decir que la de Deux jours, une nuit, es, de verdad, una de las mejores interpretaciones de su carrera. La de una mujer a punto de romperse en mil pedazos y que sin embargo se mantiene de pie, digna en la derrota. Otras dos grandes damas del cine europeo de los últimos 10 años son la también francesa, Charlotte Gainsbourg y la italiana Valeria Bruni Tedeschi. La primera se entrega, una vez más, a la espiral de locura que le prepara von Trier en Nymphomaniac. A veces repulsiva, a veces punzante, Gainsbourg demuestra que interpreta desde las entrañas. La segunda, construye en Il capitale umano a una mujer adinerada de vida vacía y sueños rotos. Una mujer desesperada. Bruni Tedeschi le aporta las dosis de fragilidad e ironía necesarias.

Mmmm, me suena que había una sexta nominada… ¡ah sí! Una tal Marian Álvarez, la actriz que hizo mi interpretación favorita del cine mundial de 2013. Así de rotundo. Lo he dicho ya tantas veces que ya no sé si soy capaz de seguir diciéndolo, lo que hace Álvarez en La herida no es interpretar, es ser, ser alguien que está completamente destrozado por dentro. Es de los trabajos más brutales que he visto en mi vida. Un año después de haber visto la película sigue poniéndome los pelos de punta. Su interpretación me da aún hoy ganas de llorar. Un terrible desgarro.

Mis nominadas:
Marian Álvarez por La herida
Marion Cotillard por Deux jours, une nuit
Charlotte Gainsbourg por Nymphomaniac
Scarlett Johansson por Under the skin
Agata Kulesza por Ida
Agata Trzebuchowska por Ida


Director


Nuri Bilge Ceylan por Kis uykusu (Winter Sleep)
Steve Knight por Locke
Ruben Östlund por Force Majeure (Turist)
Pawel Pawlikowski por Ida
Paolo Virzi por Il capitale umano
Andrei Zvyagintsev por Leviafan (Leviathan)

Dicen los EFA que por lo visto Nymphomaniac se ha dirigido y escrito sola, así misma, como bajo un hechizo de magia negra, por eso no está nominado Lars von Trier en ninguna de las dos categorías. Nada tiene que ver con lo hipócritas que somos, ni esas cosas. Al bueno de Lars le ha pasado justo lo contrario que a Steve Knight, que por lo visto escribe y dirige muy bien (además de que su película está montada de lujo y su protagonista es un hacha) pero, oh, resulta que finalmente la película no es tan buena. La Academia de Cine Europeo reconoce el difícil trabajo de Knight en Locke, al conseguir rodar una película dentro de un coche con dinamismo. Otro que ha logrado la nominación en dirección sin que su película esté en la categoría reina es Paolo Virzi, el cerebro detrás de Il capitale umano. Está llamado a ser uno de los grandes directores italianos de las próximas décadas, pero desde luego es el eslabón débil de este sexteto. El ruso Andrei Zvyagintsev, confirma en Leviathan su condición de gran autor continental, y lo hace exprimiendo el lacónico espacio físico de su historia, para crear una atmósfera de opresiva derrota. Otro que explota la importancia del espacio físico es el sueco Ruben Östlund en Turist, una comedia negrísima sobre eso que podríamos llamar “los problemas del primer mundo”, ambientado en un resort de lujo acosado por la nieve, al igual que sus protagonistas lo están por lo vacías que son sus existencias. Para el final dejo a los que a priori son los dos grandes favoritos de cara a la victoria, el turco Nuri Bilge Ceylan, que llega con el aval de la Palma de Oro de Cannes que ganó su Winter Sleep y el mérito de haber rodado una terrible y asfixiante radiografía del ser humano, sirviéndose de sus actores y unos decorados mínimos; mientras que el polaco Pawel Pawlikowski ha rodado en Ida una hermosa carta de amor al cine europeo de autor, una puesta en escena medida al milímetro, hermosa hasta el dolor. Mi voto sería para él, sin o con Lars von Trier de por medio.

Mis nominados:
Fernando Franco por La herida
Mike Leigh por Mr. Turner
Ruben Östlund por Force Majeure (Turist)
Pawel Pawlikowski por Ida
Lars von Trier por Nymphomaniac
Andrei Zvyagintsev por Leviafan (Leviathan)


Película


Force Majeure (Turist)
Ida
Kis uykusu (Winter Sleep)
Leviafan (Leviathan)
Nymphomaniac

Quizás estemos ante el año más atípico de los EFA. El año de la victoria del este sobre el oeste. La única de las grandes cinematografías europeas occidentales que ha colado a alguna representante en la categoría reina es la escandinava (que eso sí, tiene 2 películas). Ni Francia, ni UK, ni Alemania, ni Italia, ni España. En cambio sí están las soft-europeas Rusia y Turquía, y la gran potencia de la UE del este, Polonia. De hecho resulta muy difícil imaginar que el premio a mejor película europea del “año” (o como los EFA miden los años) no sea una producción del este. Llegados a este punto, la victoria parece estar entre Ida, a priori la gran favorita, y Winter Sleep, la Palma de Oro de Cannes. Ida es una preciosa carta de amor al cine europeo, a Dreyer, a Bergman, a Bresson. Un maravilloso relato sobre la soledad, sobre las heridas del tiempo, sobre la familia, sobre la mujer, sobre la fe. La suya sería una victoria muy justa. Winter Sleep también habla de la familia y del espacio, esas dos cárceles vitales, se alarga demasiado pero tiene momentos de drama psicológico de altura. Las otras tres nominadas son: Leviathan, una feroz crítica a la corrupción y la violencia en la Rusia de nuestros días. ¿Qué puede hacer uno cuando lo único que le espera es la derrota? El poder, ese cáncer. Turist, una fantástica comedia negra sobre una familia sueca de clase alta a la que un falso alud hace que se le salten las costuras hasta estallar en mil pedazos. Agria y contundente, no tiene para con sus personajes demasiada compasión. Y Nymphomaniac, la mastodóntica obra de Lars von Trier sobre los deseos humanos más peligrosos e irrefrenables. Un desolador estudio de la condición humana que diría Hannah Arendt. Toda una experiencia, lo mejor que ha hecho von Trier en años y una película maltratada injustamente por lo controvertida que es la figura de su creador.

Mis nominadas:
Deux jours, une nuit
Force Majeure (Turist)
Ida
La herida
Leviafan (Leviathan)
Nymphomaniac

domingo, 30 de noviembre de 2014

Hasta que nos olamos, Cineuropa (2014)

CINEUROPA

Pelegrín, mascota del Xacobeo 93, leyenda de por vida

Ayer terminé mi Cineuropa 2014. Ese pequeño festival no competitivo (mi Little Little Little Toronto) que con mucho esfuerzo se organiza cada año en esta ciudad tan pequeña y de clima tan complicado en otoño llamada Santiago de Compostela. Ese pequeño festival que alegra mi mes de noviembre y me permite ver el cine que de otra forma no podría ver. También es mi pequeño Cannes, que mitiga un poco el hecho de que posiblemente jamás vaya ni a Cannes ni a Toronto. Creo que el nivel de películas que vi fue mejor el año pasado, o quizás simplemente es que el año pasado yo era tal desastre vital que abracé Cineuropa como bote de salvación. No lo sé. Aún así mis 10 (+1) películas me han aportado algo. Al final, supongo, que esa es la magia del cine.

Empezando por el final, ese mini-maratón de 6 horas que me metí entre pecho y espalda (la segunda aún está adolorida) ayer de Kis uykusu (Winter Sleep) y Mr. Turner. La primera me decepcionó un poco y la segundo me sorprendió otro tanto. Quizás me esperaba que la película que le dio por fin la Palma de Oro a Nuri Bilge Ceylan iba a ser una obra descomunal. Y no lo es. Tampoco creo que lo pretenda. Es un relato hondo y sangrante sobre un grupo de personajes doblemente encerrados, en sí mismos, y en el espacio que los rodea, el frío invierno en medio de ninguna parte en Anatolia. Ceylan rueda maravillosamente, pero a la película le sobra metraje, 3 horas, 10 minutos es demasiado tiempo. A Mr. Turner también le sobran algunos minutos en su tramo final, en el que parece que Mike Leigh no sabe como echar el cierre a la historia del pintor británico J. M. W. Turner. Aún así es una poderosa y entretenida película sobre el proceso de creativo y la pasión artística. Entre Leigh y el director de fotografía, Dick Pope, pintan (no pude resistirme al juego de palabras) alguno de los planos más hermosos que he visto en mi vida. Así de rotundo me pongo. Y claro, Timothy Spall está fantásticamente contenido en un personaje de formas rudas y mirada tierna.

Siguiendo de atrás hacia adelante, el viernes vi Plemya (The Tribe), que causó sensación en la Semana de la Crítica en Cannes y está nominado en los EFA en la categoría de ópera prima junto a La Herida y 10.000 km. Entré en ella sin saber qué iba a ver y desde luego me sorprendió. Una película protagonizada por sordomudos, en la que no se subtitula el lenguaje de signos y que tampoco tiene música. El cine desnudo. O incluso más, el cine hecho carne. La película es pura atmósfera y fatalidad. Ese internado terrible en el que está ambientada parece una pesadilla de esas que te despiertan por la noche sudando. Violenta y seca, es, desde luego, todo un descubrimiento. Mi última semana en Cineuropa comenzó con el extraño León de Oro de Venecia, A Pigeon Sat on a Branch Reflecting on Existence, que cerró la trilogía sobre el ser humano del sueco Roy Andersson. Si el año pasado vi Gente en sitios, este año vi esta película. Un conjunto de piezas cómicas muy absurdas, de las cuales algunas funcionaban muy bien y otras se caían con todo el equipo. No me parece una gran película, pero me arrancó alguna risa y sí que tiene gags muy inspirados y inteligentes.

El plano icónico de Leviathan

En la segunda semana vi otras cuatro películas: Leviafan (Leviathan), Force Majeure (Turist), Mommy y Magical Girl. Leviathan del ruso Andrei Zvyagintsev, es una sucesión de puñetazos al estómago. El film cuenta la historia de un hombre al que expropian la casa por un precio ínfimo y como en su lucha por hacer justicia se va viendo atrapado por los perversos mecanismos del poder, no voy a volver a citar a El proceso de Kafka por decimonovena vez este mes, pero vamos, que de eso habla. Una película necesaria sobre tiempos sombríos. Turist es la segunda mejor comedia negra (negrísima) del año, tras Relatos Salvajes. La historia de cómo una familia se va desintegrando tras sufrir un amago de alud, y que el padre huyera despavorido dejando a su mujer e hijos tirados. Un complejo vacacional de lujo se convierte en una cárcel de rencillas, miedos y frustraciones. Los ricos también lloran. En Magical Girl, Carlos Vermut sigue construyendo ese mundo tan perverso suyo que comenzó con la monumental Diamond Flash. La historia de tres personajes va encajando mientras el relato nos oculta, precisamente, las piezas más interesantes que llevan a ese encaje. No eres travieso ni nada Vermut. Visualmente es una maravilla, pero quizás me esperaba más, quizás Diamond Flash me parezca narrativamente más osada, más ambiciosa. Aún así, una de las grandes películas españolas de este año, sin duda.

En la primera semana vi Phoenix y Miss Julie. Dos películas, como Magical Girl, sobre mujeres rotas. Phoenix es un melodrama sobre el final de la II Guerra Mundial y los restos del naufragio nazi que bucea en lo perversos que podemos llegar a ser los humanos con tal de salvarnos. La película tiene unos 20 minutos finales brutales. Ha habido muchísimo nivel en actrices este año en mi Cineuropa, me da pena no reconocer el trabajo de Nina Hoss en mi palmarés ficticio, porque su composición es de una sutileza que desgarra. En cambio la que no es sutil es Jessica Chastain en Miss Julie. Tampoco podía serlo, porque ese personaje necesitaba desenfreno. Una niña rica cargada de problemas se obsesiona con su sirviente, cargado de resquemor, y lo que pasa a partir de ahí es una explosión constante de odio y deseo. El problema de la película de Liv Ullmann es que sus personajes cambian de parece 50 veces en 120 minutos, y al final el espectador acaba mareado. Quizás la película más floja que he visto este año en el festival. Antes del comienzo del mismo ya había visto una de las películas que más ha gustado en la ciudad, Deux jours, une nuite, de los hermanos Dardenne. La película cuenta el deambular de una mujer (soberbia Marion Cotillard) intentando convencer a sus compañeros de trabajo para que renuncien a un bono a cambio de que ella pueda mantener su trabajo. Y durante ese proceso vemos como ella misma va lidiando con sus problemas internos y sentimentales. Una señora película, maltratada tanto en Cannes como en las nominaciones de los EFA.

Antes me salté, con toda la intención del mundo, Mommy, porque quería hablar de ella en último lugar. Sí, como cabía esperar, ha sido mi película favorita de este Cineuropa. Dolan se ha hecho mayor. Dolan y yo nos hemos hecho mayores. Mommy es una obra adulta sobre unos personajes que por mucho que intenten ponerse de pié siempre terminan tropezando. La historia de una madre con un hijo enfermo al que no puede controlar. La historia de un hijo que quiere hacer las cosas bien pero que a veces es incapaz de controlar todas sus ansias y acaba siendo peligroso. La historia de una vecina de clase media encerrada en sus miedos, que encuentra en esa atípica familia su válvula de escape. Mommy es una catarata de sentimientos guiada por una dirección que es puro cariño, pura sensibilidad. El año pasado le di el premio gordo a Xavi (ya es como de mi familia), y sí, este año, volveré a cometer la misma osadía. Los veinteañeros tenemos mucho que decir, y más los que son unos genios como Dolan. Ahí va mi palmarés, he sudado tinta china para cuadrarlo y conseguir colar a todas las películas relevantes que he visto. Ahora entiendo un poquito más lo complicado que es ser jurado y tener que repartir tu amor entre tanto gran cine y circunscribirte a las reglas de los Festivales Clase A como Cannes o Donostia (sólo un ex aquo, dos premios por película). Si lo hiciera otro día quizás sería distinto, pero el que me ha salido hoy es este. Suerte a toda esta gente de cara a la Carrera de premios que empieza.

Xavier Dolan con su Premio Especial del Jurado de Cannes, sacando la folclórica que lleva dentro

Pelegrín de Ouro: Mommy de Xavier Dolan. Por emocionarme, hacerme sentir miedo y, sobre todo, por insuflarme ganas de vivir.
Gran Premio del Jurado: Leviafan (Leviathan) de Andrei Zvyagintsev. Por hablar de la Europa que se nos está viniendo encima y analizar al poder en toda su brutalidad.
Mejor Director: Ruben Östlund por Force Majeure (Turist). Por crear un espacio hermosamente cruel para unos personajes tan cabrones.
Mejor Actriz: Anne Dorval y Suzanne Clément por Mommy. Por interpretar a dos mujeres apaleadas por la vida e imprimirles, precisamente, mucha de esta última.
Mejor Actor: Timothy Spall por Mr. Turner. Por hacer un trabajo sutil y preciso creando no sólo a un artista, sino también a un hombre.
Mejor guion: Jean-Pierre y Luc Dardenne por Deux jours, une nuite. Por hablar de la Europa que sufrimos día a día y por ser profundamente humanistas.
Premio Especial del Jurado: Kis uykusu (Winter Sleep) de Nuri Bilge Ceylan. Por mostrar que encerrarnos con nuestros demonios sólo causa mucho dolor.