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jueves, 15 de enero de 2015

Estrenos cálidos para noches de invierno frías

En esta pequeña parte del mundo llamada Galicia, el invierno ha arrancado a golpe de temperaturas bajo mínimos, humedad hasta los huesos y lluvias torrenciales. Ya no es tanto que haga frío, sino que el frío no es algo exterior, sino que lo vas arrastrando dentro de tus huesos. Para luchar contra esa sensación de vivir en una burbuja de hielo, desde esa gran parte del mundo llamada USA, han llegado en la última semana 4 estrenos bastante cálidos, porque o son comedias o tienen un toque desenfadado, a los que les he podido hincar el diente. De menor a mayor placer que me han generado:
                       
Galavant (ABC)   
¿Una sitcom musical los cuentos de hadas y los relatos medievales posmodernos? Sí, eso es lo que ha hecho ABC de la mano de (ovación) Alan Menken. El resultado es una serie absurda todo el tiempo, a ratos graciosa y a ratos bochornosa. No sé si me gusta o si la odio, pero me he visto sus 4 capítulos. Se pasa volando, tiene un buen personaje (el Rey), y los chromas cutres marca de la casa ABC. No es una serie que le recomendaría a un amigo, pero aquellos a los que les gusten los musicales o los chistes sexuales chorras, puede provocarles alguna carcajada. Aún no he decidido si la seguiré viendo.

- Marvel’s Agent Carter (ABC)
No soy fan de Marvel. De hecho, de todas las cosas que ha producido el mundo Marvel (aka empresa de dominación cultural mundial), la que más me ha gustado ha sido su último film estrenado, Guardians of the Galaxy, y en menor medida los Captain America. Así que me acerqué a Agent Carter por una única razón: me encanta su protagonista, la magnética Hayley Atwell. Así que me senté a ver sus dos primeros capítulos con prácticamente ninguna expectativa, y me terminó sorprendiendo para bien. La serie sigue los pasos de la agente Carter tras el final del primer film del Captain America, intentando sobrellevar lo en ella acontecido y conseguir triunfar en un mundo de hombres, como el del espionaje de aquella época post-II Guerra Mundial. La ficción mezcla con bastante gracia elementos del cine de espías, del cine negro, del cine de gangsters y de la ciencia ficción. El resultado es una serie bastante divertida, que sin ser nada del otro mundo engancha gracias a la personalidad de su protagonista, y sobre todo al carisma que desprende Atwell. Creo que me la voy a quedar.

Togetherness (HBO)

HBO acoge a los hermanos Duplass, autores que se han ido labrando un nombre dentro de la comedia dramática indie yankee. Y lo hace con esta serie sobre un matrimonio, la hermana de ella y el mejor amigo de él, sumidos en una crisis vital. Vamos, lo que ha hecho Cesc Gay en España con películas como En la ciudad o Una pistola en cada mano, pero con un tono más cómico y ligero. Su primer capítulo no es nada del otro mundo, pero es muy entretenido, tiene un par de secuencias realmente graciosas, los actores están muy bien y hay bastante química grupal. Si sus compañeras de programación, Girls y Looking, arrojan una mirada incisiva sobre  la crisis de los 20/30 años, Togetherness apunta hacia la generación siguiente, la que se encuentra ahora mismo en torno a los 40.

- Empire (FOX)
El salto a la televisión del polémico director Lee Daniels, del brazo de su guionista en The Butler, Danny Strong, no ha podido llegar en un momento mejor. Justo en medio del parón invernal de Shondaland, Empire viene a cubrir el locurote total que son Scandal (Escándalo, en este rincón) y How to get away with murder. Este drama (¿?), narra las disputas entre los miembros de una familia de músicos que controla una gran discográfica, por hacerse con el control de la misma, tras la salida de la matriarca de presión. Música comercial digna de la factoría Jay-C, homosexualidad, conflictos raciales, navajeo y mucho mucho trashismo. Todo eso y más, ofrece Empire, una serie tan loca como divertida, tan delirante como graciosa. Me la quedo, sobre todo por esa matriarca pasada de rosca de nombre Cookie, interpretada por un torbellino de nombre Taraji P. Henson. Henson es lo que Viola Davis no fue capaz de ser en Murder: la negra chunga chiflada definitiva. La serie está cosechando unas audiencias increíbles en la moribunda FOX (3.8 en demos su estreno, 4.0 su segundo episodio), así que ya podemos afirmar que estamos ante el primer éxito televisivo del año.

jueves, 9 de enero de 2014

Nadando sobre tiburones

REVENGE


¡La siguiente ronda de morfina la paga la menda!

La tercera temporada de Revenge estaba siendo la temporada de la resurrección y la expiación de los pecados cometidos durante su segunda entrega: madres que no ardieron, iniciativas sin rumbo, cambios de acera innecesarios y sobre todo (y por culpa de todo esto) nulo avance de la trama principal: la venganza. Cuando digo que estaba es porque en el último capítulo, Homecoming (3x11), todo ha volado por los aires. Revenge ha saltado una manada entera de tiburones en 40 minutos, ni Scandal (Escándalo para los amigos) es capaz de quemar tanta trama en tan poco tiempo. Ni el Escándalo de Shonda ni nadie. Una locura, y una tomadura de pelo, y una gozada, todo en uno.

El plan maestro de esta temporada parecía claro, encaminar a la serie hacia la consumación de la venganza de Emanda. Pues ya no. Todos estábamos muy contentos por el nivel de bitcherismo de la temporada con constantes duelos de perras entre Emanda y Victoria (Emily VanCamp y Madeleine Stowe, el presente y el futuro del botox, divarracas nivel supremo), dispuestos a disfrutar de la recta final. Pues ya no. En el último capítulo, Revenge ha enredado tanto las cosas que si ABC no decide cancelarla, y tal como está ABC lo dudo, aún hay serie para rato. Y eso, obviamente, es una tomadura de pelo al espectador y sin embargo no puedo dejar de aplaudir el espectáculo pirotécnico. Revenge es ahora mismo más culebrón bananero* de lo que nunca fue, la venganza está paralizada y su protagonista al borde del precipicio. Y eso sí que me parece interesante, ver a la manipuladora Emanda en clara desventaja frente a sus enemigos y con sus alianzas comprometidas o dañadas.

Empieza tras este capítulo ya no sé si una nueva serie, pero desde luego si una nueva etapa centrada en enseñarnos como la protagonista va a salir del atolladero actual en el que se encuentra. Parecía que llegábamos al final, que la trama no podría estirarse más. Ilusos. Los responsables televisivos saben que siempre se puede forzar la cuerda un poco más, el riesgo a romperla es lo de menos, la responsabilidad con el espectador no es relevante, ya se sabe, todo por la pasta.

* [Espoilers a gogo]: Habían tirado de centenares de elementos de culebrón clásicos antes (las escaleras han dado mucho juego en esta serie) pero la amnesia es junto a la ciega que recobra la vista y el embarazo simulado (que también ha usado Revenge y que ha terminado su recorrido en este cap) mi favorito. En el momento en que descubrimos que Emanda está amnésica (ojo, podría ser una estratagema, claro, con esta muchacha nunca se sabe y no sabemos cómo llegó al hospital exactamente) mis risas se debieron de escuchar en todo el edificio. Hace bien la serie en usar todos estos giros tróspidos del género sin tomárselos en serio. Al fin y al cabo esa debe ser la clave de un culebrón de prime time de hoy en día, saber reírse de sí mismo para lograr entretenernos. PD: Ya puestos podían volver a Daniel Greyson mudo, le harían un gran favor a la humanidad.