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martes, 29 de diciembre de 2015

Mis 50 ficciones televisivas de 2015: del 50 al 26

50. Bloodline (Netflix)
El equipo detrás de Damages, volvió al mundo seriéfilo de la mano de Netflix para contarnos la historia de una familia, cuya estabilidad salta por los aires al regresar a casa la oveja negra de la misma. Bloodline es un drama familiar que se cuece a fuego lento, pero que va increscendo hasta llegar a tres capítulos finales sensacionales. Su mejor baza es un reparto fabuloso. Su principal hándicap que requiere paciencia. Slow tv en estado puro.

49. Deutschland 83 (RTL/Sundance Channel)
Pocas veces el mundo del audiovisual ha reflexionado sobre la Guerra Fría desde la perspectiva de los alemanes (tanto occidentales como orientales). Deutschland 83 lo hace, completando, en cierta forma, el retrato que construye The Americans en USA a través de los puntos de vista americano y ruso. Deutschland 83 sigue los pasos de un joven espía de la RDA que se hace pasar por un militar en la RFA. A través de sus relaciones personales y profesionales vamos descubriendo cómo era la Alemania de la Guerra Fría y cuán cerca estuvo de saltar por los aires. Para todos aquellos interesados en la historia contemporánea será una delicia.

48. Okkupert (TV2)
USA desarrolla una forma de auto-abastecerse energéticamente, se terminan las reservas de petróleo y Noruega, que acaba de aupar a un Primer Ministro preocupado por los efectos del cambio climático, paraliza la extracción de crudo, a pesar de las amenazas de la Unión Europea y Rusia. Ante tamaña crisis energética, Rusia, con el beneplácito de la UE, ocupa pacíficamente Noruega, poniendo a su gobierno en una terrible situación. Okkupert nos ofrece una distopía que huele a presente. Plausible y peligrosa. Gobiernos secuestrando la voluntad popular de países que no son los suyos. Creo que esto ya lo hemos vivido.

47. Community (Yahoo)
La sexta y última temporada de Community tuvo momentos brillantes (el cap de la mano gigante y, sobre todo, la series finale) pero también tuvo capítulos muy anodinos. La irregularidad congénita de la serie de Dan Harmon se agudizó, aunque los golpes de genio de sus guionistas permitieron que la serie siguiera siendo interesante. No vimos a la mejor Community, pero aún así siguió siendo una de las comedias más ingeniosas de la televisión. 

47. Rick and Morty (Adult Swim)
De una serie de Dan Harmon, a otra. La animación permite a la sci-fi explorar mundos e ideas que en imagen real, por cuestiones presupuestarias y/o técnicas, son difíciles de llevar a cabo. Rick and Morty aborda temas complejos, acercándolos al espectador medio y construyendo, a la vez, una comedia negrísima. Dejad volar a vuestra imaginación y a vuestra risa.


45. Togetherness (HBO)
La crisis de la mediana edad puede ser muy dura. Sobre todo cuando descubres que estás insatisfecho con tu vida. Tanto a nivel profesional como emocional. Eso es lo que les pasa a los cuatro protagonistas de Togetherness. No les gustan sus vidas y eso hace que sufran y que hagan sufrir a los que los rodean. Esta comedia dramática resulta enternecedora porque consigue transmitir la terrible sensación de estar completamente perdido.

44. Unbreakable Kimmy Schmidt (Netflix)
La comedia con el opening más pegadizo y la canción más descacharrante (Pinor Noir) del año, tenía que estar en esta lista. Unbreakable Kimmy Schmidt sigue los primeros pasos por NYC de una chica que estuvo durante años encerrada en un búnker por el líder de una secta. Con una premisa tan bestia, cabría esperar que la serie fuera más ácida y salvaje, pero no, Kimmy Schmidt es entrañable y dulce. Risas garantizadas.

43. Mom (CBS)
La sitcom tragicómica protagonizada por Anna Faris y Allison Janney sigue siendo una de las series más graciosas de la televisión. A mí siempre me hace reír. Combina con maestría las carcajadas con las puñaladas emocionales. Tras un chiste sobre drogas o vaginas (o ambas cosas) da un giro dramático y te deja al borde de la lágrima. Tiene ese don.


42. Girls (HBO)
Aunque no haya sido mi temporada favorita de la serie de Lena Dunham (ni mucho menos), Girls sigue siendo una de las series que más me interesan de la televisión, incluso cuando no me la creo. Dunham es una autora relevante porque tiene una voz propia y una forma estimulante de ver el mundo, o más bien, de vernos a nosotros, veinteañeros a la deriva.  Tengo muchas ganas de enfrentarme al quinto asalto.

41. El Ministerio del Tiempo (TVE)
El gran logro de El Ministerio del Tiempo es demostrarnos que en España se puede hacer una serie para el público masivo inteligente, divertida y didáctica. Éste es el camino que debería seguir nuestra televisión pública. Nuestra historia y nuestra cultura son dos minas de oro que no han sido aún suficientemente explotadas. Y no podemos entender el mundo en el que vivimos sino reflexionamos primero sobre nuestro pasado.

40. American Crime (ABC)
El oscarizado guionista de 12 years a slave, John Ridley, ha alumbrado en ABC una lúcida, compleja e inteligente reflexión sobre el racismo, la violencia y el dolor que éste produce. En American Crime no hay buenos, ni malos, sólo personas intentando sobrevivir en circunstancias extremas. American Crime ha sido, sin duda alguna, una de las apuestas más arriesgadas de las networks americanas este año.

39. Jordskott (SVT)
Lo policíaco, lo paranormal y la denuncia, se dan la manos en Jordskott, una serie que gira en torno a la desaparición de unos niños en un pueblo rural de Suecia, dónde la contaminación y la destrucción de la naturaleza provoca estragos. Jordskott podría haberse estrellado, y sin embargo, es todo un triunfo en todos y cada uno de los planos en los que juega. Quizás sea demasiado fría, pero logra que el espectador se zambulla en el micro-mundo que crea.

38. Downton Abbey (ITV)
Y Downton Abbey llegó a su fin. Tras 6 temporadas y varias décadas narrativas, los Crawley y su servicio se han despedido de los espectadores. Termina así el gran culebrón de qualité de la televisión. Un drama salpicado de comedia que lograba hacer que te sintieras como en casa al sentarte a verlo. Julian Fellowes se propuso contarnos el paso de la sociedad inglesa de la época victoriana a los preámbulos de la II Guerra Mundial. Y lo consiguió. Downton Abbey es, en el fondo, la crónica de la decadencia de la nobleza británica.

37. Catastrophe (E4)
Dos cuarentones se acuestan repetidas veces durante un viaje de trabajo de él a Londres. Ella se queda embarazada. Ambos tienen que lidiar con las consecuencias y afrontar la madurez vital juntos. Catastrophe es una de las series más genuinamente graciosas de la televisión de este año. Nada es fingido en ella. Las personas somos así: somos lo peor, por eso nos queremos los unos a los otros.

36. The Knick (Cinemax)
Un drama médico/racial (ojo al concepto) en la Nueva York de principios del S.XX. Eso es The Knick. Pero lejos de ser una serie de época, es una de las obras más modernas, arriesgadas y extremas de la televisión actual. Hipnótica, escalofriante e intensa. Drogas, vísceras y violencia se cruzan en una serie que te atrapa en su mundo sórdido y frío. Visualmente hay pocas series más estimulantes hoy en día. Steven Soderbergh es un maestro.

35. Inside Amy Schumer/Amy Schumer Live at the Apollo (Comedy Central/HBO)
2015 es el año en que el schumerismo implosionó salpicándolo todo. La cómica americana ha sabido construir a través de su programa de sketches, su rom-com de Hollywood y sus apariciones públicas una reflexión sobre el machismo imperante en la sociedad. Si bien es cierto que Trainwreck no deja de ser un film tradicional que se cree mejor, y más transgresor, de lo que es, Inside Amy Schumer ha sido capaz de edificar un discurso feminista muy poderoso que ha sido capaz de hacer reír y hacer reflexionar.

34. Silicon Valley (HBO)
En un mundo en el que las grandes empresas tecnológicas cada vez son más poderosas, era imprescindible rodar una sátira que nos explicara sus entresijos y nos mostrara lo salvaje que es esa industria. Silicon Valley es esa sátira. Es una serie graciosa, aguda e inteligente. Tiene una larga vida por delante, porque hay mucha tela que cortar en el universo de las multinacionales tecnológicas.

33. Unreal (Lifetime)
¿Cómo son las entrañas de un programa de un reality? Incluso más nauseabundas que su apariencia. Unreal nos muestra cómo se manipula la realidad para construir un relato televisivo adictivo. Y al hacerlo se convierte ella misma en adictiva. La diferencia radica en que Unreal es televisión de calidad sobre televisión basura, y Everlasting (la copia nada disimulada de The Bachelor) es sólo eso: basura.

32. 1992 (Sky Italia)
Esta serie es, quizás, uno de los mejores y más completos retratos de la corrupción que se han hecho en televisión. 1992 narra el colapso del sistema político italiano, noqueado por una devastadora corrupción que gangrena las entrañas de sus principales partidos, noqueando a la todopoderosa Democracia Cristiana. Un caldo de cultivo que llevaría a la llegada al poder de Silvio Berlusconi. Todo ello está contado a través de diversos personajes, cuyas vidas se ven afectadas por el clima sociopolítico. 1992 es una serie demasiado desequilibrada (personajes muy interesantes, frente a otros que no lo son) pero no por ello deja de ser interesante. Y más cuando en nuestro Estado estamos viviendo algo similar.

31. Better Call Saul (AMC)
No era fácil rodar un spin-off de una de las mejores series de la televisión, Breaking Bad, y salir airoso. Pues bien, Better Call Saul no sólo es respetuosa con el universo de la serie madre, sino que además es una obra independiente sensacional. No se mueve en las coordinadas de peligro constante de Breaking Bad, pero aún así resulta apasionante. Una sensacional forma al servicio de un relato que va de menos a más, explicándonos como el pobre Jimmy se convirtió en el caradura Saul. Todo un éxito.

30. Cucumber (E4)
Las insatisfacciones que vamos acumulando a lo largo de nuestras vidas pueden terminar estallando llevándose todo por delante. En Cucumber, una pareja, a priori sólida, salta por los aires  enseñándonos que lo que parecía amor y confianza, escondía frustración y rencor. Cucumber es una comedia negrísima (God save UK) y un drama terrible. Tiene además una de las secuencias más impactantes del año, presidida por el La la la de Massiel.

29. Halt and catch fire (AMC)
Si en la primera temporada de Halt and catch fire vimos la expansión de los PC, en la segunda nos mostraron el inicio de las redes sociales. Quizás perdió parte del factor sorpresa que la hizo tan hipnótica en su primer curso, pero Halt and catch fire volvió a ser una de las series más sorprendentes (y con más personalidad) de la televisión. Larga vida a Donna y Cameron, esas pioneras en un mundo de hombres.

28. Bron/Broen (SVT/DR)
Con su tercera temporada Bron/Broen ha revalidado su título de “la gran serie nórdica”. Es difícil estar a su nivel, básicamente porque pocas series a nivel mundial leen tan bien la sociedad que retratan. Bron/Broen se sumerge en las miserias de las, a priori, paradisíacas sociedades nórdicas, mostrándonos que no es oro todo lo que reluce. Las pacíficas y avanzadas sociedades nórdicas también tienen desequilibrios, problemas, integrismos y peligros. En esta temporada han sacado a relucir la proliferación de postulados de extrema derecha. Y lo han bordado. Otro caso adictivo.

27. Parks and Recreation (NBC)
Tras dar un salto hacia el futuro en el final de su penúltima temporada, Parks and Recreation, una de las mejores sitcoms de la historia televisión, se despidió con una entrega rodada por y para los fans. Entrañable hasta el coma diabético. Graciosa, preciosa y emotiva. Leslie Knope y sus compañeros del servicio municipal de parques de Pawnee han tenido una gran vida. Tan grande como la serie, que será considerada con el paso de los años un clásico de la comedia televisiva.

26. Wolf Hall (BBC)
¿Hasta qué punto es real la historia que nos inseminan desde niños? Si la historia la cuentan los que ganan, cómo sabemos que los que pierden están justamente representados. Wolf Hall viene a cuestionar el dibujo que ha hecho la historiografía inglesa de Thomas Cromwell, mano derecha de Henry VIII, que siempre ha sido dibujado como un animal sediento de poder. En la piel del gran Mark Rylance, Cromwell se vuelve un personaje fascinante. Un superviviente en las entrañas del poder. 

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Emmysalternatives 14/15 XI: Episodios de Drama

10. Get the rope de The Knick.
Dirigido por Steven Soderbergh. Escrito por Jack Amiel y Michael Begler.
The Knick no es una serie fácil. Es una ficción gélida y distante. Casi siempre desasosegante y muchas veces hasta desagradable. No busca empatizar con el espectador. Sin embargo también es, constantemente, hipnótica. Soderbergh no se embarcó en este proyecto para cobrar el cheque. Es, sin duda alguna, uno de sus mejores trabajos como director. Por ello que la Academia haya reconocido su compleja e innovadora labor nominándolo a mejor director por este episodio es justo. La forma en que el director rodó unas sucias y terribles revueltas raciales es para sacarse el sombrero y aplaudir. Este drama sobre cirujanos a comienzos del S.XX es una serie poderosa y diferente. Ahí reside su importancia.

9. Five-O de Better Call Saul.
Dirigido por Adam Bernstein. Escrito por Gordon Smith.
Este capítulo, conocido popularmente como Better Call Mike, es además de un enorme vehículo de lucimiento para dicho personaje, una desgarradora reflexión sobre el peso de la culpa y el ansia de venganza. Dirigido con maestría por Bernstein y escrito con precisión por Smith, que está nominado al Emmy a mejor guionista de drama por este episodio, Five-O se te clava en la retina. Sensacional.

8. Eldorado de Boardwalk Empire
Dirigido por Tim Van Patten. Escrito por Howard Korder y Terence Winter.
Hemos llegado a la última estación. Se ha terminado uno de los relatos televisivos más ambiciosos y fascinantes de los últimos años. Y lo ha hecho por todo lo alto con el melancólico y grisáceo Eldorado, dirigido por ese maestro llamado Tim Van Patten, que suma una nueva nominación por esta serie al Emmy. Única mención para un drama que fue perdiendo visibilidad con el paso de sus temporadas. Una pena, Boardwalk Empire no era perfecta, pero cuando acertaba, te dejaba tiritando.

7. There’s Something Else Going On de Homeland
Dirigido por Seith Mann. Escrito por Patrick Harbinson.
Nos estamos perdiendo algo. Nos estamos perdiendo algo. Efectivamente, Carrie tenía razón. Algo no cuadraba en el complejo puzle de esta temporada en Homeland y cuando nos dimos cuenta fue ya demasiado tarde. Vi los últimos 15 minutos de este episodio con la boca abierta y los puños cerrados. Pocas series pueden resultar tan tensas y excitantes como Homeland. Muy pocas. Un capítulo dirigido y escrito magistralmente. Sensible y feroz.

6. Guest de The Leftovers.
Dirigido por Carl Franklin. Escrito por Damon Lindelof y Kath Lingenfelter.
Tras el fantástico Two boats and a helicopter (1x03), The Leftovers confirmó con este sexto episodio que era una serie a la que había que prestar mucha atención. Guest, el capítulo dedicado a Nora, es hipnótico y desolador. Uno de los episodios más tristes de la temporada televisiva. Ver a esta mujer rompiéndose poco a poco hasta ese final aterradoramente catártico quema. Franklin sabe pegarse a Carrie Coon como una lapa, persiguiéndola hasta el derrumbe.

5. Mother’s Mercy de Game of Thrones.
Dirigido por David Nutter. Escrito por David Benioff y D.B. Weiss.
Shame! Shame! Shame! Como ya pasara el año anterior con The Children, todas las tramas de la temporada terminan de explotar en este festival narrativo, que nos deja para la historia el paseo de la vergüenza de Cersei Lannister y los minutos más comentados del año televisivo: ¿qué pasó al final del capítulo? ¿qué pasará a partir de ahora?. Es el único episodio nominado en los Emmys tanto en dirección como en guion.

4. Hardhome de Game of Thrones.
Dirigido por Miguel Sapochnik. Escrito por David Benioff y D.B. Weiss.
Hardhome es el mayor alarde técnico de la temporada. Por ello la ausencia de Sapochnik en la categoría de mejor dirección resulta tan sorprendente. Los 30 minutos de acción que tiene el capítulo te dejan exhausto y destrozado. Todos y cada uno de los segundos de la estancia de Jon Snow en Casa Austera son terribles y tensos. Diversión en esta puro. HBO quemando billetes como si no hubiera un mañana (lo cual se notó, por ejemplo, en el penúltimo episodio). Pero además, el capítulo tiene dos secuencias fabulosas entre Tyrion y Daenerys, pura teoría política envasada en diálogos chispeantes.

3. Lost Horizon de Mad Men.
Dirigido Paul Abraham. Escrito por Semi Chellas y Matthew Weiner.
Don huye. Joan se planta. Peggy vuela. Lost Horizon es un episodio catártico para los tres. Un punto de inflexión vital. Es aquí, ya llegando al suelo, cuando Don acelera su caída. Joan pone el broche a su viaje de empoderamiento. Y Peggy asume su realidad, su vida, sus deseos y sus frustraciones, las mete en una caja y emprende el camino hacia un futuro prometedor. Es un capítulo muy importante para Mad Men en cuanto a macro-relato. Semi Chellas y Matthew Weiner están nominados al Emmy por este guion tan preciso e inteligente.

2. Winning Ugly de The Good Wife.
Dirigido por Rosemary Rodriguez. Escrito por Erica Shelton.
La política es una ciénaga de la que no puedes escapar una vez que mojas tus pies en ella. Winning Ugly es un thriller político de primer nivel. Un episodio durísimo sobre las negrísimas entrañas del sistema político americano. Los partidos están podridos. El régimen electoral también. La democracia es más un simulacro que una realidad. Pocas veces la serie de los King fue tan pesimista. Pocas veces ha dado tanto miedo. Este episodio es espeluznante porque te lo crees, porque transpira verdad por los cuatro costados. ¡Oh Alicia!

1. Person to Person de Mad Men.
Dirigido y escrito por Matthew Weiner.

Después de ver Person to Person me fui a llorar a la ducha. A llorar por el fin de una era. A llorar porque Weiner había cerrado la historia de Don Draper, Peggy Olson y compañía de una forma maravillosa. Person to Person es un capítulo emotivo e ingenioso. Duro y sensible. Escrito con un cariño y una pasión por la perfección admirables. Weiner es un genio. Y lo sabe, por eso tiene un ego que no le cabe en el cuerpo. Esta oda final al teléfono, a las relaciones persona a persona, es fascinante. Sin más. Un guion al que no le falta nada. Inteligente hasta el último fotograma. A priori es el favorito para ganar el Emmy a mejor guion, pero no hay que descartar a Game of Thrones o al otro episodio de Mad Men.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Mis 10 rookies de 2014

Ha sido muy difícil hacer esta lista, porque quizás 2014 ha sido el año televisivo con mejores estrenos que he vivido jamás. Me he dejado fuera varias series que me encantan, como Happy Valley, The Missing y sobre todo, You're the worst, entrañablemente irónica.


10. Looking (HBO)
A mucha gente Looking le pareció una decepción mayúscula. A mí no. Es verdad que sus primeros capítulos son bastante mediocres, pero desde el episodio embotellado de Jonathan Groff y Raul Castillo la serie se convirtió en una ficción muy interesante, y sobre todo, sensible. Esta historia de unos amigos gays en San Francisco fue, para mí, un lugar calentito donde acurrucarme y pensar en mi vida. Pensar en los miedos, las frustraciones, los sueños… La disfruté un montón.

9. The Knick (Cinemax)
Este drama médico de época dirigido por Steven Soderbergh es casi como una sacudida violenta al panorama seriéfilo. Arriesgado y gélido tanto formal como narrativamente.  A ratos repulsivo y a ratos hipnótico. Esta serie es como un bisturí que se adentra en nuestro cuerpo sin ningún miramiento. Cortando y punzando. A mí a veces me sacaba del relato, o yo me salía. Hacía que me sintiera muy perdido. En cambio en otras ocasiones no podía quitar los ojos de la pantalla. Es una fascinante y sucia aproximación a la medicina avanzada en tiempos primitivos. Pero también al problema racial, por ejemplo.

8. Gomorra (Sky Italia)
El mundo seriéfilo se rige por un aplastante anglocentrismo, en el que el 90% de series que vemos son o yankees o british. Por eso cuando una serie no anglófona irrumpe en dicho mundo, muchos nos lanzamos a verla con la nítida intención de quererla. Antes fueron series escandinavas como Bron/Broen o Borgen, o series francesas como Les Revenants, este año la gran serie de habla no inglesa, por lo menos en repercusión, fue sin duda Gomorra, que aún así es una producción de un canal subsidiario de Robert Murdoch. Esta historia de un clan mafioso en Nápoles ha sido, sin duda alguna, un placer. El poder lo abrasa todo.

7. Broad City (Comedy Central)
En mi afán por demostrarme a mí mismo que puedo contenerme, devoré Broad City en dos días, en lugar de en una madrugada. Conecté al instante con esta versión en modo despiporre on de las Girls de Lena Dunham. Sin duda alguna fue la serie con la que más me reí este 2014. Las aventuras y desventuras de Abbie e Ilana, unas veinteañeras a la deriva, en el New York de las 1000 oportunidades, son un placer de ver y disfrutar. Jamás olvidaré la secuencia de "he meado un condón".

6. The Affair (Showtime)
Ella dijo, él dijo, posiblemente ambos mintieran. Este drama sobre dos matrimonios en crisis que implosionan por un affaire de verano, ha sido la gran revelación de este otoño seriéfilo. Un juego narrativo en el que en el espectador nunca sabe dónde está, si algo de lo que le cuentan es cierto, si ha caído en la trampa. Además, The Affair es un relato desolador sobre las grandes y pequeñas fracturas que nos van transformando lentamente. A nosotros mismos y a las personas a las que amamos. Esperemos que no se les vaya de las manos, por ahora es una serie notable.

5. The Leftovers (HBO)
Había bastantes ganas de fustigar a Damon Lindelof y sin embargo, tras un inicio tibio, The Leftovers terminó convirtiéndose en un drama soberbio sobre lo herida que está nuestra sociedad. En un segundo desaparecen millones de personas y los que quedan en el mundo, los restos, se sumen en una honda crisis. Este drama de personajes nos muestra a un grupo de zombies sociales vagar lenta e inexorablemente hacia la desesperación. Sin rumbo, solos incluso cuando están acompañados. Si es que somos tan frágiles…

4. Halt and catch fire (AMC)
Aunque la serie anterior terminó por eclipsarla, en cuanto a exposición tanto en medios como en redes, este drama sobre los pioneros de la informática personal en los años 80, fue mi gran placer del verano seriéfilo. Una serie fascinante sobre hombres y mujeres que ante ponen sus ideas y su ambición ante todo. Una ficción sobre la pasión por inventar algo nuevo, por avanzar hacia el horizonte. Formalmente soberbia, con un reparto y una galería de personajes muy interesantes, Halt and catch fire fue todo un placer. Le ha costado a AMC, pero ha vuelto a dar a luz a una serie buena de verdad.

3. Transparent (Amazon)
Por fin Amazon dio con la tecla adecuada gracias Transparent, una comedia dramática de autor sobre una familia peculiar que se ve sacudida por la decisión del padre de ser lo que siempre quiso ser: una mujer. La serie de Jill Soloway aborda con mucha sensibilidad los miedos y esperanzas de una mujer encerrada en el cuerpo de un hombre durante toda su vida, y las consecuencias que ello tiene no sólo en su vida, sino también en las de sus hijos. Es una aproximación brillante tanto a la familia como a la sexualidad.


2. Fargo (FX)
¿Coger lo mejor del mundo de los Coen, hacerlo tuyo y crear una historia completamente diferente pero que mantenga lazos respetuosos con su relato padre? Guau Noah Hawley, te has lucido. La primera temporada de Fargo ha sido adictiva y brillante, ha ido de menos a más hasta desembocar en una traca final de episodios de una tensión increíble. Ha generado un grupo de personajes llamados a ser recordados durante décadas. Yo era muy escéptico, pero no podía estar más equivocado, Fargo es una serie descomunal. Un regalo para los que disfrutamos con las buenas historias tanto como con los productos visualmente cuidados al milímetro.


1. True Detective (HBO)


Tras el boom inicial que la elevó a obra maestra instantánea, se ha ido consolidando una corriente que le resta méritos a la serie de Nic Pizzolatto, como respuesta a ese sobre-dimensionamiento. Ni tanto ni tan poco. True Detective no es el mesías que la televisión esperaba, pero desde luego sí es una gran serie. Oscura, enigmática, profunda, adictiva. Yo vi sus ocho capítulos en estado de trance. Es verdad que la disfruté más al principio que al final, al contrario que Fargo, pero aún así me parece una apuesta, tanto formal como narrativamente, espectacular.

lunes, 15 de septiembre de 2014

A punto de explosionar

THE KNICK y MANHATTAN


De los estrenos seriéfilos de este verano, casi toda la atención se ha centrado en dos. Por un lado en el regreso de Damon Lindelof a la televisión de la mano de HBO con el drama existencial (¿?) The Leftovers. Y por otro lado, en Halt and catch fire, el drama sobre los pioneros de la informática que ha permitido a AMC apuntarse su primer tanto (en cuanto a calidad) en bastante tiempo. Ambas series con sus personajes atormentados han eclipsado (en cuanto a visibilidad) a otros dos estrenos que nada tienen que envidiarles (en cuanto a excelencia): el drama médico-histórico The Knick emitido en el canal secundario de HBO: Cinemax; y el drama científico-histórico Manhattan, segunda serie de producción propia de WGN America, tras el fracaso en cuanto a críticas de su primaveral Salem. Estas cuatro ficciones del cable, han sido junto con la británica The Honourable Woman, y las veteranas The Killing, Orange is the new black, Rectify y Masters of Sex, lo más interesante de la época estival. Y por lo tanto las primeras series destacables de la temporada televisiva 2014-2015.

Cirugía en la incubadora

Tras el éxito cosechado por su telefilm Behind the candelabra, el oscarizado director Steven Soderbergh se vuelve a asociar con la HBO, pero esta vez para lanzar una serie que sitúe a su segundo canal, Cinemax, en el mapa de las televisiones de calidad. El proyecto elegido es The Knick, la aséptica y gélida aproximación de Soderbergh al mundo de la cirugía en el Nueva York de principios del S.XX. El director de Traffic y Erin Brockovich dirige los ocho capítulos de esta primera temporada (ya está renovada para una segunda), repitiendo la jugada del último vencedor del Emmy a mejor director, Cary Fukunaga (True Detective). Soderbergh dirige The Knick, precisamente como un cirujano se adentraría en el corazón de un paciente. Con distancia, con precisión y de la forma más aséptica y fría posible. Casi parece que en lugar de mover la cámara, estuviera operando a los guiones. Una apuesta formal arriesgada, que lleva el estilo de sus últimos dramas con connotaciones médicas (Contagion y Side Effects) a un nivel de riesgo y osadía estética mayor. Desde luego se nota su impronta.

Por lo demás, The Knick presenta un mundo que poco se asemeja al que las ficciones protagonizados por médicos nos tienen acostumbrados. No se anda, además, con paños calientes. Es una serie desagradable cuando necesita serlo para potenciar el mensaje de que la medicina aún estaba en pañales. Si Halt and catch fire nos presentaba el nacimiento de los ordenadores personales, The Knick nos muestra el amanecer de la medicina moderna. La sangre, las entrañas y las drogas bailan entre sí hasta envolvernos en una atmósfera que es a la vez hiperrealista y pesadillesca. Clive Owen consigue dotar al protagonista de una presencia imponente, hay un puñado de secundarios interesantes (el gestor del hospital, el cirujano negro), y además aborda con bastante crudeza la discriminación racial (y la económico-social) de una sociedad aún primitiva. En un panorama televisivo cada vez más congestionado, el principal mérito de The Knick es el ser una ficción diferente, con un estilo tanto narrativo como visual muy reconocibles.

El hombre es una bomba para sí mismo y para quienes lo rodean

Ayer mismo, The Imitation Game, la gran apuesta de The Weinstein Co. de cara a la venidera temporada de premios cinematográficos se alzó con el premio del público en el Festival de Toronto, el gran escaparate crítico e industrial de los filmes de cara a los Oscars. La película combina una vertiente científica (Alan Turing, el matemático), una bélica (II Guerra Mundial), una de espionaje (de las propias autoridades a sus trabajadores de cara a descubrir a topos) y una emocional (la homosexualidad del protagonista). Exactamente este mismo combo de elementos es el que sustenta Manhattan, la serie que posiblemente más me ha interesado en los últimos meses. Esta ficción creada por Sam Shaw (que antes había escrito capítulos de Masters of Sex como los fantásticos Catherine y Fallout), está ambientada en la ciudad-campamento en medio del desierto que levantó USA para alojar a los científicos que debían dar a luz a la bomba atómica. Estamos, por lo tanto, chapoteando en medio de una II Guerra Mundial, que los aliados aún no tenían a favor, con dos equipos de científicos internamente enfrentados, y que a su vez necesitan construir la bomba antes que sus homólogos nazis. Una carrera desesperada por la supervivencia.

Manejando conceptos y razonamientos científicos que obviamente se le escapan al espectador medio, Manhattan ha sido capaz de crear un drama muy poderoso apoyándose en los demás elementos (el psicológico de sentirse atrapado, el emocional de estarlo), construyendo un conjunto de personajes muy interesante. Además de centrarse en los propios científicos, es capaz de dotar de profundidad a sus mujeres, envolviéndonos en sentimientos tan oscuros como el miedo, la paranoia o la frustración. Más que un drama sobre la bomba atómica, Manhattan es un drama sobre los seres humanos que volcaron sus entrañas en el alumbramiento de la misma. Con su factura casi de western post-apocalíptico, la serie logra transmitir esa sensación de aislamiento y control absoluto que atenaza a sus personajes. La lectura política que hace de las estrategias del gobierno americano, ahondan en ese desasosiego vital pero también social. En tiempos de guerra, la libertad es un bien sacrificable. Lejos de presentarnos a unos héroes, lo que aquí tenemos son hombres atormentados. Lejos de hablar de un país que lucho por la libertad, ponen en duda las decisiones tomadas por los altos mandos militares, políticos y científicos americanos. No estamos ante un cantar de gesta. Eran tiempos oscuros. Muy oscuros.