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lunes, 30 de diciembre de 2019

Mi series favoritas de 2019

30. The Morning Show (Apple TV+) (N)

Abro la lista con la primera gran apuesta audiovisual de la nueva plataforma de Apple, The Morning Show, una serie dramática sobre la misoginia imperante en las grandes empresas mediáticas. Un remedo de Sorkin para demoler a los Harvey Weinstein de la industria audiovisual. A pesar de construir un discurso sobre el presente, The Morning Show parece una serie de network de hace 20 años. Con sus dosis medidas de trascendencia, culebrón y estrellas luciéndose. Definitivamente un Sorkin sin sus diálogos brillantes. Jennifer Aniston está fantástica, una estrella con mayúsculas.

29. Now Apocalypse (Starz/Starzplay) (N)

El gran aliciente de Now Apocalypse, la serie más sexy y sudorosa del año, es que no se parece a nada de lo que se hace en la televisión ahora mismo. Es 100% Gregg Araki, ese cineasta convertido en director de culto y último autor del queer cinema americano de los 90 que sigue haciendo, en esencia, el mismo audiovisual: desenfadado, arriesgado y extremadamente personal. Now Apocalypse aborda un hipotético asedio alienígena analizando la forma en la que viven los millenials urbanitas: entre el trabajo basura y las marismas sexo-emocionales. No es una de las mejores obras de Araki, pero es un placer tenerlo de vuelta. Una pena que haya sido cancelada.

28. The Boys (Prime Video) (N)

Tras una década de hegemonía del Marvel Cinematic Universe en el mundo de los superhéroes, es refrescante que se estén produciendo, desde dentro del propio sistema, relatos a la contra. El primero de esta lista es The Boys, una serie en la que los superhéroes son una panda de ratas inmundas, amorales, ególatras y terriblemente egoístas. Humor negro y mala hostia a raudales.

27. Big Little Lies (HBO) (N)

¿Era necesario continuar la historia de las 5 de Monterrey? No, pero la segunda temporada de Big Little Lies sigue siendo muy disfrutable, más por sus secundarias (Meryl Streep hacía mucho tiempo que no estaba tan bien y Laura Dern pide a gritos su propia sitcom), que por sus protagonistas (y aún así Nicole Kidman vuelve a estar desgarradora).

26. 1994 (Netflix) (N)

Si hay un año especialmente trascendente en la historia reciente de México es 1994, marcado por el asesinato del candidato presidencial príista Luis Donaldo Colosio. Con Colosio murió la última oportunidad de regeneración del PRI, tras 70 años en el poder. Pero también la esperanza de transformación de un país carcomido por la violencia, la corrupción y la desigualdad. Una obra metódica y excelentemente documentada sobre la podredumbre del poder.

25. The Loudest Voice (Showtime/Movistar Series) (N)

Roger Ailes, cerebro detrás de Fox News, fue uno de los hombres más influyentes de las últimas décadas en Estados Unidos. Desde su cadena bombardeó a la opinión pública para lograr el apoyo de la misma a la política internacional y al recorte de libertades de la presidencia de Bush hijo y desde la misma aupó a Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. The Loudest Voice lo muestra, con toda la crudeza, como un ser repulsivo, derechista y codicioso. Se complementa a la perfección con Vice de Adam McKay y, supongo, con Bombshell, que también aborda la figura de Ailes, pero centrándose en exclusiva en el escándalo de abusos a mujeres que consiguió tumbarlo.

24. Undone (Prime Video) (N)

Soy un fanático de la ciencia ficción, posiblemente sea mi género favorito y en esta lista hay unas cuantas series sci-fi. Undone, una maravilla visual, explora la memoria, la culpa y el dolor, a través de una mujer marcada a fuego por el fantasma de su padre. Alma, tras sufrir un accidente, adquiere una nueva forma de concebir el tiempo, que rompe la linealidad con la que los humanos lo concebimos. De esta forma pasado y presente se entremezclan en su cabeza, mientras ella intenta descubrir por qué murió su padre. Somos lo(s) que nos han hecho.

23. Paquita Salas (Netflix) (N)

De largo la mejor temporada de la comedia de los Javis, gracias a un plantel de secundarias en estado de gracia, sobre todo una desatada Yolanda Ramos, y unas tramas mucho mejor planteadas y más profundas emocionalmente. Imposible no reírse en todos y cada uno de sus capítulos.



22. Hierro (Movistar +) (N)

El equipo gallego de Portocabo viajó hasta la isla de El Hierro para construir un whodunit refrescante, que huye de los giros artificiosos que muchas veces han lastrado al subgénero, desvela a mitad de temporada quién cometió el asesinato que marca el inicio del relato, explota su peculiar escenario y construye personajes potentes con mucho que contar. Candela Peña está pletórica.


21. Fosse/Verdon (FX/HBO España) (N)

La dupla Gwen Verdon/Bob Fosse está detrás de algunos de los mayores logros del musical moderno. Y Fosse/Verdon disecciona la relación entre marido y mujer y autor y musa, para certificar que, efectivamente, sin Verdon no habría existido Fosse. Una pareja artística irrepetible.




20. Castle Rock (Hulu/Movistar Series) (+6)

Hay una decena de adaptaciones de obras de Stephen King fantásticas, de Carrie a La milla verde, pasando por La zona muerta, Dolores Clairbone, Cadena Perpetua o, por supuesto, El resplandor. Y Castle Rock es una de ellas. En esta segunda entrega, la ficción de Hulu bebe, principalmente, de Misery y Salem's Lot, para construir una de las historias más terroríficas y desgarradoras del año. La Annie Wilkes de Lizzy Caplan es casi tan buena como la de Kathy Bates. Y da aún más pena.

19. Euphoria (HBO) (N)

Sam Levinson ha levantado en HBO una de las series adolescentes más radicales de la historia de la televisión. Su Euphoria, a caballo entre el frenesí y la tristeza ofrece una panorámica salvaje sobre lo que significa ser adolescente hoy en día. Los miedos, los deseos, las frustraciones, las heridas que produce crecer en este mundo.

18. The Handmaid's Tale (Hulu/HBO España) (-17)

La primera mitad de la temporada parecía certificar que The Handmaid's Tale era una ficción agotada, repetitiva, alargada. Sin embargo, en su segunda mitad se recuperó de esa sensación de hastío para preparar el terreno a un salto narrativo rotundo: de la opresión a la resistencia. La cuarta temporada puede ser tan buena como lo es Elisabeth Moss, que se arranca la piel a jirones en cada capítulo.

17. The Expanse (Prime Video) (N)

Una de las dimensiones más notables de la (gran) ciencia ficción es la política. The Expanse, la gran soup opera de nuestro tiempo, abraza esa dimensión para hablar de cómo los seres humanos no se cansan de odiarse y asesinarse entre sí, sea en la Tierra, en Marte o en una galaxia muy lejana. Así, el universo funciona como una metáfora de nuestro planeta. Tan hermoso, tan misterioso... tan peligroso.


16. When They See Us (Netflix) (N)

Ava DuVernay se ha sacudido el estrepitoso fracaso de su aventura en Disney, volviendo al tema central de su obra: el racismo sistémico en Estados Unidos. Para ello reconstruye el proceso judicial, el encarcelamiento y la exoneración de los 5 de Harlem, un grupo de chavales afroamericanos acusados y sentenciados injustamente. Si la serie funciona en su retrato del proceso, brilla al mostrar sus consecuencias, cómo el racismo destroza la vida de las personas y gangrena nuestras democracias.


15. The Good Fight (CBS All Access/Movistar Series) (-13)

La gran serie de los Estados Unidos de Trump volvió a mostrarse tan punzante como en sus anteriores temporadas, sin embargo resbaló en una trama peliaguda ética y políticamente: ¿el autoritarismo justifica saltarse la ley para combatirlo? Por momento la serie estuvo a punto de inmolarse, sin embargo volvió a salir airosa y a confirmar que nadie ha entendido jamás tan bien la coletilla "de rabiosa actualidad" como los King.

14. Star Trek: Discovery (CBS All Access/Netflix) (+4)

Discovery es el mayor entretenimiento de la televisión actual. La serie que mejor conjuga un hedonista sentido del espectáculo y la fascinación por la aventura espacial con una profundidad temática que no rehuye los dilemas morales a los que se enfrenta la humanidad hoy en día. Hay algo más peligroso para nuestra supervivencia que las máquinas o lo desconocido: nosotros mismos.

13. The OA (Netflix) (N)

La cancelación más dolorosa e incomprensible del año. No sólo porque su segunda temporada es excelsa, superior a la primera, sino porque la serie estaba planeada para tener 5 temporadas y el relato queda totalmente inconcluso. Esta fantasía a través del tiempo y del espacio nos deja alguno de los momentos más emocionantes y sobrecogedores del año. Una epopeya sobre el poder del amor (no sólo el romántico).

12. Mindhunter (Netflix) (N)

A falta de películas de David Fincher (sequía que está a punto de terminar), buena es Mindhunter, un viaje a la mente de los asesinos pero, sobre todo, a la psique de los investigadores que los persiguen. Visionarla genera un enorme desasosiego porque cae sobre uno con toda su dureza. Queremos más temporadas de Holden y Bill luchando contra el mal dentro y fuera del sistema.

11. BoJack Horseman (Netflix) (-7)

A falta de ver la traca final, la otra mitad de esta temporada, que finiquitará para siempre a BoJack, Diane, Princess y compañía, el relato comienza a oler a final, sin atropellos, sin prisas, con coherencia narrativa y emocional. La tristeza, la soledad y la depresión pocas veces fueron mejor exploradas.

10. Mr. Robot (USA Network/Movistar Series) (N)

Sam Esmail cierra por todo lo alto la serie que lo ha situado como uno de los guionistas más valientes y estimulantes de la actualidad. Mr. Robot comenzó siendo un alegato contra la usura neoliberal y ha terminado siendo uno de los relatos más salvajes y libres de la última década a golpe de giros narrativos y puñaladas emocionales. El sistema está podrido, dale el golpe final a la estaca. Menuda salvajada de historia.

9. Veep (HBO) (N)

Y Veep llegó a su final. Menuda temporada. Más salvaje, oscura y retorcida que nunca. Selina Meyer destruyó todo lo que quería con tal de alcanzar el poder. El camino hasta el mismo estuvo lleno de risas, corruptelas y momentos embarazosos. La serie con los mejores diálogo de la década, la serie con la que más me he reído en mi vida, la serie que me encantaría ser capaz de escribir.

8. Watchmen (HBO) (N)

Tras la soberbia The Leftovers, Damon Lindelof se atrevió a coger uno de los universos de superhéroes (¿?) más icónicos del S.XX, Watchmen, para crear una secuela respetuosa con el material original, concebida para lanzar una dura reflexión sobre el problema racial estadounidense y que, al final, habla, sobre todo, del amor, de la necesidad humana de querer a alguien y ser querido y de los sacrificios que ello conlleva. Poderosísima.


7. The Crown (Netflix) (N)

Los Windsor entran en la convulsa década de los 70 cambiando de reparto (el nuevo es incluso mejor) y conjugando sus líos amorosos con las demandas de un país en crisis. The Crown es brillante cuando más política se pone (las apariciones de Harold Wilson, el capítulo de la mina, el de Gales) y flaquea un poco cuando se centra en los desaguisados sentimentales de Margarita y Carlos. Pero siempre (incluso en el capítulo del Duque de Edimburgo) es apasionante y entretenidísima. Qué buen escritor es Peter Morgan.


6. Dark (Netflix) (N)

Esta serie tiene una capacidad infinita de volarme la cabeza. Los saltos en el tiempo (y en las generaciones) sólo son la herramienta que usa para explorar todas las miserias y emociones humanas. Oscurísima, desoladora, asfixiante. Una vez que te resitúas en quién es quién (y en qué año se encuentra) es una delicia adictiva que te atormenta mientras la ves y se queda en tu cabeza pululando, en forma de teorías, en forma de miedos.


5. The Virtues (Channel 4/Filmin) (N)

Todo lo que nos ha pasado a lo largo de nuestra vida nos configura como personas. Entender nuestro pasado es la única forma de entender nuestro presente. En The Virtues, Shane Meadows retrata el viaje de un hombre destrozado, completamente roto, a sus orígenes para intentar buscar una salvación a sí mismo, para comprender qué le pasó y poder sobrevivir a su dolor. Es durísima y preciosa a la vez.


4. Fleabag (Prime Video) (N)

La primera temporada de Fleabag era muy interesante y fresca pero el salto de calidad que ha dado en su segunda entrega es espectacular. Phoebe Waller-Bridge es la mejor escritora de dramedias que hay actualmente en el panorama audiovisual. Resulta imposible no identificarse con esta mujer de treinta y pico a la deriva profesional, sentimental y emocionalmente, cargada de taras, traumas y frustraciones, que usa el cinismo como gasolina para seguir hacia adelante. Cargada de diálogos y situaciones para enmarcar.

3. Years and Years (BBC/HBO España) (N)

Y&Y es una distopía hiperrealista que nos dibuja un futuro inmediato desolador, donde Europa está paralizada por el odio, consumida por las crecientes desigualdades económicas y sociales y secuestrada por políticos autoritarios. Russell T. Davies explora este rico universo narrativo a través de los bandazos que va dando una familia que lucha por sobrevivir en tiempos cada vez más convulsos. Es muy emocionante porque transpira humanismo. Y, al final, es un poco esperanzadora.


2. Succession (HBO) (+15)

En una de sus múltiples reflexiones (pérfidas) para la Historia, el ex-secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger dijo sobre el dictador panameño Noriega que era un hijo de puta, pero que era su (del gobierno USA) hijo de puta. Algo así nos pasa a nosotros con los Roy (una versión ficcionada de los Murdoch), este clan multimillonario que se devora entre sí para controlar el emporio mediático familiar, mientras se defienden, a su vez, de los ataques exteriores. (Ejercer) el poder es apasionante y enfermizo. La peor de las drogas con las que ha lidiado la humanidad. Incluso peor que el amor. Succession se confirma en su segunda temporada como la serie más inteligente, retorcida y cínica de la actualidad y su reparto como el mejor del momento.



1. Chernobyl (HBO) (N)

En términos estrictamente narrativos, Chernobyl es una obra inconmensurable, escrita con una precisión y una capacidad de conjugar análisis sociopolítico con retrato humano sobresalientes. En términos extra-narrativos, Chernobyl se convirtió en un acontecimiento que sedujo a seriéfilos y no seriéfilos y nos recordó, en los tiempos de Netflix, lo maravilloso que puede ser el visionado semanal de las series y la capacidad de las mismas de generar debate e influir en la opinión pública. Más allá de las trampas históricas, Chernobyl es prácticamente perfecta. Triste, dura, emocionante. Una fotografía en movimiento de un imperio (la URSS) poco antes de su colapso.

Bonus Track: Game of Thrones (HBO)

Las dos últimas temporadas de Game of Thrones tienen muchos problemas, consecuencia directa de la nada disimulada necesidad de sus creadores de finiquitar la serie para pasar a otra cosa. El relato se merecía más. La historia ha aterrizado donde debía hacerlo, pero no de la forma en que debía. Se ha precipitado como un río que desemboca en forma de salto. Y aún así, la temporada está llena de secuencias para la Historia. Mi momento favorito es, sin duda, ese "the thing we do for love" con el que Bran the Broken dota a la serie de una estructura casi circular. Uno de los relatos televisivos más grandes jamás contados.

viernes, 29 de diciembre de 2017

Mis series favoritas de 2017

30. Vergüenza (Movistar +) (N)
Juan Cavestany, uno de los principales agitadores de la comedia española de la última década, ha desembarcado en Movistar + con una serie que deshecha cualquier atisbo de sutileza. Vergüenza es una disección sin grises del “cuñao” y de la nula vergüenza propia de este arquetipo tan típicamente español y la inmensa vergüenza ajena que genera en los que lo rodean. El resultado son más de 200 minutos de hilarante bochorno.

29. The Good Place (NBC) (N)
La única sitcom que consumo hoy por hoy es The Good Place, una serie que en su segunda temporada salta el tiburón y cambia de premisa al final de cada capítulo. Un bukkake de ingenio. El cielo nunca fue más divertido. Ni nunca estuvo tan plagado de miseria humana.

28. The Marvelous Mrs. Maisel (Amazon) (N)
A finales de los años 50 una mujer aterriza, casi por accidente, en el mundo de la comedia. Sin embargo el camino hasta llegar a ser una comediante no va a resultar fácil. La nueva ficción de Amy Sherman Palladino (Gilmore Girls) está llena de encanto, frases inteligentísimas, una fascinación extraña por la clase alta cosmopolita y personajes entrañables. Vamos, lo de siempre en su universo creativo. Eso sí, esta serie no podría existir sin Rachel Brosnahan. Puro carisma.

27. GLOW (Netflix) (N)
Mientras Orange is the new black da síntomas de agotamiento, la factoría de Jenji Kohan saca su lado más juguetón en GLOW, una dramedia divertidísima sobre el mundo de la lucha femenina en los años 80. Vintage, graciosa y sí, reivindicativa, la serie acierta al mostrar a sus heroínas sin ahorrarnos sus más bochornosos defectos. Alison Brie y Betty Gilpin están inmensas.

26. Dark (Netflix) (N)
La primera serie alemana de Netflix demuestra en primer lugar, mucha sabiduría sobre la ficción audiovisual que se ha hecho en Europa en las últimas décadas (es imposible no pensar en Les Revenants al verla); y en segundo lugar, un gran respeto por la ciencia ficción y esa sub-sección fascinante de la misma que son los viajes en el tiempo. Dark no inventa nada, pero juega muy bien con elementos prestados para construir una serie que se devora, que tiene una atmósfera logradísima y que puede llegar a hipnotizar.

25. Mr. Robot (USA Network) (N)
En su segunda y polémica temporada, Mr. Robot saltó el tiburón. Liberada de las expectativas creadas en torno a ella, esta tercera entrega, kamikaze y desatada, ha funcionado gracias a su exceso narrativo y discursivo. El mundo se va a la mierda. Y no parece que nadie quiera arreglarlo de verdad. La serie de Sam Esmail es tan naif como subversiva.

24. Dear White People (Netflix) (N)
La adaptación a formato seriado de la exitosa película indie homónima de Justin Simien, entra a degüello a explorar el conflicto racial que atenaza a Estados Unidos. Desde la hipocresía blanca hasta las contradicciones de los afroamericanos. Nadie está a salvo en esta ficción cargada de cinismo. Es una obra no sólo pertinente, sino también mordaz.

23. Alias Grace (Netflix) (N)
El tándem Mary Harron – Sarah Polley lleva a cabo una modélica (y a ratos hipnótica) adaptación de la obra de Margaret Atwood. Alias Grace bucea en el machismo sistémico e histórico a través de una mujer compleja, llena de aristas. Sin el sugerente trabajo de Sarah Gadon, Alias Grace no se sostendría, ella dota a la protagonista de fragilidad y rabia, impotencia e inteligencia.

22. La Zona (Movistar +) (N)
Tras un accidente nuclear en la (irreal) estación de Nogales, se decreta una zona de exclusión. En dicho espacio crece el crimen organizado y la corrupción florece, anegándolo todo. La Zona no acaba de exprimir su estimulante espacio narrativo, pero construye personajes interesantes, una atmósfera muy conseguida y un caldo de cultivo del que pueden salir temas interesantísimos. Aún no es una gran serie, pero si cuenta con una segunda temporada podría serlo.

21. One Mississippi (Amazon) (+8)
Tig Notaro se abre completamente en One Mississippi. El mayor ejercicio de striptease emocional de la televisión actual. La serie retrata, ficcionada, su complicada vida y lo hace con mucho humor. Desde los abusos que sufrió cuando era niña hasta su cáncer. El resultado es una obra muy tierna pero también muy mordaz. En esta temporada Notaro muestra los vomitivos abusos (machistas) de poder de un jefe guay… y pajillero. Era Louis C.K. Notaro no se corta. Y hay que agradecérselo mucho.

20. Gomorra (Sky Italia) (-5)
A estas alturas caben pocas dudas sobre la posición de Gomorra en el olimpo del audiovisual sobre la mafia. Tensa, oscura, zafia, realista y entretenidísima. Gomorra recrea los espacios ocupados por la mafia, las complejas dinámicas de poder que tienen lugar en su seno y la violencia que generan. Es una serie estimulante. Siempre.

19. Herrens Veje (DK) (N)
Adam Price, la mente detrás de Borgen, una de las series capitales de la última década, regresa a la televisión danesa con un drama religioso, como si el mismísimo Dreyer hubiera resucitado. La primera temporada de Algo en que creer aún no ha finalizado, pero su originalidad y profundidad hacen de ella una de las series más importantes del año. ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Un análisis extraordinario de lo divino y, sobre todo, de lo humano.

18. Mindhunter (Netflix) (N)
El gran maestro del thriller audiovisual de las últimas dos décadas, David Fincher, emprende en Mindhunter una deconstrucción del género. Huyendo de la estrategia básica de “una obra, un caso”, esta serie propone una brillante reflexión sobre los asesinos en serie y sobre las formas de analizarlos y contenerlos. Desde el más inmenso respeto a los clásicos noventeros del género (de El silencio de los corderos a Seven), Mindhunter teje una madeja de crimen, pulsiones insanas y trampas psicológicas en la que los protagonistas y los espectadores caemos irremediablemente. Podemos estar ante una obra audiovisual importante.

17. Manhunt Unabomber (Discovery Channel) (N)
Lo mejor que se puede decir de Manhunt es que es como su protagonista: metódica. Una caza del criminal perfectamente planteada, bien escrita, dirigida e interpretada. Más allá de lo entretenida que es, este relato sobre la persecución de Unabomber, uno de los terroristas más famosos de las últimas décadas, destaca por su reflexión sobre lo importante que es el lenguaje. A menudo pensamos que lo más maravilloso que tenemos los seres humanos son nuestros sentimientos, pero en realidad lo que nos ha permitido evolucionar ha sido nuestra capacidad de comunicarnos usando el lenguaje, desde sus elementos más sencillos hasta los más complejos. Manhunt Unabomber es, en última instancia, una apología de la importancia del lenguaje.

16. Rick and Morty (Adult Swim) (N)
La serie de ficción de Dan Harmon y Justin Roiland sigue siendo uno de los ejercicios de metatelevisión y exploración de narrativas más estimulantes y atrevidos de la actualidad. Divertidísima y ácida, por no decir directamente corrosiva. Rick and Morty está plagada de personajes despreciables y preñada de tramas imposibles. Entre risas nos escupe las miserias de nuestras actuales sociedades. Esta serie ha hecho del high-concept su retrete.

15. Big Little Lies (HBO) (N)
Pocas series han despertado este año el entusiasmo que generó Big Little Lies. Millones de personas en todo el mundo se engancharon a este whodunit peculiar. Alguien ha muerto, alguien lo ha matado. Pero lo importante son las bondades y contradicciones de un grupo de señoras bien. Big Little Lies tiene el mérito de ser tan entretenida y adictiva como su premisa promete. Si bien es cierto que el excelente reparto de esta serie resultaría fascinante hasta en una lectura dramatizada del guion de Waterworld. Mujeres rabiosamente empoderadas y unidas. Sí, señoras.

14. Halt and catch fire (AMC) (+6)
La última temporada de Halt and catch fire es un regalo para los fans acérrimos de una serie que siempre fue minoritaria, pero que cuenta con las alabanzas de la seriefilia. Alejándose de la exploración de nuevos conflictos, prefirió apostarlo todo a sus personajes. La decisión resultó exitosa porque durante las temporadas anteriores habían construido cuatro protagonistas sensacionales. El final de Halt and catch fire ha sido sensible, sentido y emocionante. Imposible no disfrutarlo.

13. The Good Fight (CBS All Access) (N)
Tras esa obra mayúscula de la última década televisiva que fue el drama judicial The Good Wife, Michelle y Robert King se tomaron un juguetón respiro con la mordaz BrainDead, para finalmente volver al universo narrativo de TGW con The Good Fight, otra mirada a la corrupción de Chicago y a la podredumbre existente en los ámbitos legales, a través de los ojos de tres mujeres en diferentes situaciones vitales. Los King controlan perfectamente los resortes narrativos y el ecosistema que retratan. Por eso The Good Fight es otro triunfo. ¡Larga vida a los King!

12. Girls (HBO) (+9)
Lena Dunham ha escupido las miserias de toda una generación, la suya y la mía, a lo largo de las seis temporadas de Girls, una obra capital de la cultura millenial. Llegados al final no queda más que aplaudir la osadía de algunos capítulos y tramas y agradecer la construcción agria e inconformista que hace de sus personajes. Girls es una serie que supura.

11. Better Things (FX) (N)
Pamela Adlon retrata en Better Things las miserias y grandezas de la vida de una mujer madura. Que sea mujer y que está en la madurez de su vida son las claves de esta serie, sincera, inteligente y entrañable. Adlon no se anda con bromas, en su obra lo muestra todo y entra a degüello a analizar la maternidad, los conflictos generacionales, las miserias sentimentales y, especialmente, la felicidad cotidiana. Las pequeñas cosas, las mejores cosas.

10. Master of None (Netflix) (N)
La primera temporada de Master of None tenía capítulos sensacionales, sin embargo carecía de cohesión. En cambio esta segunda entrega ha funcionado como una unidad narrativa, una preciosa aproximación a lo que implica amar (o intentarlo) en el S.XXI. Mordaz, sensible, ingeniosa y llena de maravillosas referencias. Aziz Ansari sabe lo que hace y es uno de los autores más interesantes del panorama televisivo actual. ¡Viva Italia!

9. Game of Thrones (HBO) (-8)
El mayor fenómeno cultural de la década de los 10 ha emprendido su final con una primera parte de temporada atropellada. Cuando Game of Thrones es buena apabulla. Pero a esta temporada se le han notado las costuras. Benioff y Weiss parecen haber llegado exhaustos al final y sólo quieren cerrar su obra magna. A diferencia de todas las temporadas anteriores, en ésta han primado los giros de guion a los personajes, quemar trama a las conversaciones inteligentes. He disfrutado como un enano, otro año más, pero no puedo obviar los defectos de una temporada brutalmente irregular. Y a pesar de eso, sigue siendo La Serie.

8. Veep (HBO) (-)
El año en el que la presidencia de Estados Unidos pasó a estar ocupada por un multimillonario enloquecido que juguetea con la extrema derecha, Veep, la sátira política más brillante de las últimas décadas vio en la realidad a su mayor rival. Sin embargo, Selina Mayer nunca decepciona y si Trump es un personaje absurdo, ella no lo iba a ser menos, ahora que se encuentra en los márgenes del poder. Aunque los late night americanos, sustentados sobre la ingente carroña de la Administración Trump le andan a la zaga, Veep sigue siendo la comedia más inteligente y con más mala hostia de la televisión.

7. Twin Peaks. The Return (Showtime) (N)
La relevancia de Twin Peaks para la historia de la televisión está fuera de toda duda. Adelantada a su tiempo, marcó la senda que seguirían las series que abrirían la 3ª edad de oro de la ficción televisiva. 20 años después, el tándem David Lynch – Mark Frost, regresó a la televisión para sacudir de nuevo el tablero televisivo. Si en los 90 demostraron que se podía hacer gran audiovisual en la televisión, reclamando un nuevo modelo televisivo, ahora han parido la más kamikaze obra de autor perpetrada en la televisión. Twin Peaks. The Return, lleva hasta las últimas consecuencias lo apuntada en el último capítulo de Twin Peaks. Es una pesadilla fascinante, críptica y, deliberadamente, esquiva. El mal está en todas partes pero la esperanza también.

6. Feud: Bette and Joan (FX) (N)
La enésima antología de la factoría Murphy vuelve a demostrar que a este hombre no se le acaban las buenas ideas. Pero Feud 1, la historia de enemistad entre Bette Davis y Joan Crawford, es más que una buena idea. Es una obra perfectamente ejecutada, escrita con mordacidad, pero también con cariño y respeto. Una carta de amor al cine y a las mujeres que lo hacen posible. Una obra militantemente feminista.

5. BoJack Horseman (Netflix) (-)
La cuarta temporada de BoJack Horseman, la serie animada humanística (concepto), analiza mordazmente el trumpismo, el matrimonio, la asexualidad, la paternidad o la depresión, entre otros muchos temas. Es a la vez graciosa y desoladora, mordaz y sensible. La vida duele, da igual que animal seas.

4. The Crown (Netflix) (-1)
Peter Morgan no tenía fácil lograr que la segunda temporada de The Crown resultara tan fascinante como la primera. Principalmente porque la década política que cubre, 1950, no fue especialmente fascinante en el Reino Unido. Marcó, en realidad, el comienzo del declive del país, tanto a nivel interno como, sobre todo, externo. Ni Eden ni Macmillan son Churchill. Siendo consciente de ello, situó los sentimientos y deseos del triángulo protagonista (Isabel II, su esposo y su hermana) en el centro de la ficción. Y triunfó. A destacar los capítulos 4 (el de Margarita), 6 (el del crítico) y 8 (el de Jackie Kennedy. Claire Foy no es de este mundo, su Isabel II es una de las grandes interpretaciones de nuestro tiempo.

3. The Deuce (HBO) (N)
La sexta ficción de David Simon explora territorio conocido: la ciudad y las derivas de los procesos de transformación y ocupación del espacio urbano; y profundiza en territorios que sólo había rozado Simon hasta ahora: el empoderamiento femenino. Sí, el ex – periodista de Baltimore lo ha vuelto a hacer. Siempre certero (no como El Roto, certero de verdad). Una de las mentes más clarividentes provenientes de la cultura de masas.

2. The Handmaid’s Tale (Hulu) (N)
Segunda mención a Margaret Atwood en esta lista es gracias a la impecable y absorbente adaptación de una de sus novelas más icónicas, The Handmaid’s Tale. Una distopía que narra cómo se ha establecido una pseudo-teocracia en Estados Unidos, que lamina todos los derechos de las mujeres y defenestra a todo opositor. En esta pesadilla sociopolítica, las mujeres fértiles tienen que servir de incubadoras de los hijos de las mujeres infértiles de los cargos del nuevo régimen. The Handmaid’s Tale da mucho miedo. A menudo, incluso, te obliga a apartar la mirada, porque lo que narra es tan vomitivo y desolador que te interpele directamente como espectador-ciudadano. No dejes que esto suceda. Nunca.


1. The Leftovers (HBO) (N)

Y al final el gran viaje emocional de The Leftovers, la distopía a la vuelta de la esquina de Damon Lindelof, era el de Nora Durst. Para la historia queda ya el cuento (¿la verdad?) que Nora, a punto de derrumbarse, le cuenta a Kevin. A lo largo de tres impresionantes y arriesgadas temporadas, The Leftovers ha construido una panorámica del sufrimiento y sí, el amor, lo que conlleva amar y ser amado. Una obra magna del audiovisual del S.XXI.