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jueves, 3 de septiembre de 2015

Emmysalternatives 14/15 IV: Serie limitada y Telefilm

Telefilm

5. Stockholm, Pennsylvania (Lifetime)
Tras este verano sabemos que Lifetime es capaz de hacer gran televisión. Nos lo enseñó, a golpe de navajazos, la fabulosa Unreal. Pero hasta este momento era una cadena a la que no se podía tomar uno demasiado en serio. Stockholm, Pennsylvania es una película con una premisa muy complicada y arriesgada: una chica que ha vivido secuestrada durante años es rescatada y devuelta a su hogar, sin embargo padece Síndrome de Estocolmo y su madre, al borde de la locura, la sobreprotege. A partir de esta idea la película va deslizándose torpemente hacia un drama psicológico muy perturbador muy mal conducido. Al final queda un film que tiene ideas poderosas pero que se pasa de frenada en las situaciones que plantea. Da miedo pero también resulta grotesco.

4. Bessie (HBO)
La cineasta Dee Rees firma para HBO este biopic extremadamente convencional sobre la en absoluto convencional cantante de blues Bessie Smith. No es, en absoluto, un mal telefilm, pero es tan correcto e impersonal que imposibilita que el espectador logre conectar con el personaje. No puedes rodar la historia de una mujer volcánica, irascible, excesiva y pasional de una forma tan insípida. Está llamado a pelearse el Emmy con otro telefilm de HBO, el delirante Nightingale.

3. Worricker: Salting the Battlefield (BBC/PBS)
Con este telefilm se cierra la trilogía sobre el espía Worricker, encarnado por el siempre notable Bill Nighy. En este tercer acto Worricker tiene que hacer frente a todos los líos en los que se había metido con anterioridad. Aunque tiene un reparto excelente (Nighy, Bonham Carter, Fiennes, Williams, Jones…) no acaba nunca de despegar. Ni intriga ni asusta. Denuncia las oscuras conexiones entre gobiernos y armamentísticas pero nunca llega a ser especialmente incisivo. Una pena.

2. Derek Special (Channel 4/Netflix)
El nivel de los telefilms ha sido tan malo este año (y ya el del anterior no había sido bueno) que mis dos primeros puestos en esta lista son para dos capítulos especiales de series. Empecemos hablando del especial de navidad/final de serie de Derek, la comedia dramática negrísima de Ricky Gervais. El humor de Gervais, por bestia e hiriente no es para todo el mundo, sin embargo si te hace gracia y eres capaz de conectar con su retorcida sensibilidad Derek te llegará al corazón. Patética, humana, agria y entrañable al mismo tiempo. Así es la serie y así es este último capítulo que sirve como epitafio a un grupo de personajes muy divertidos y a los que es fácil cogerles cariño.

1. BoJack Horseman: Sabrina's Christmas Wish (Netflix)

BoJack Horseman es una de esas joyitas de la animación yankee actual que, por eso mismo, pasa bastante desapercibida. De hecho creo que es una de las mejores series de Netflix. Una comedia muy cínica, pesimista y desternillante sobre Hollywood y lo que le pasa a las estrellas cuando se apagan. Es decir, su decadencia laboral, emocional y personal. En este capítulo especial de Navidad, BoJack y su fiel escudero Todd (Aaron Paul haciendo del primo feliz de Jesse Pinkman) ven juntos un especial de Navidad de la sitcom por la que BoJack se hizo famoso. Una maravillosa parodia de los especiales temáticos, de las sitcoms de los 90, de los valores familiares y de la televisión en sí misma. Muy crítico pero también muy melancólico.

Serie Limitada

5. The Missing (BBC/Starz)
Si el nivel en telefilm es paupérrimo, en series limitadas (ese concepto) es fantástico. De hecho he tenido que dejar fuera a la interesantísima American Crime. De las cinco que incluyo la última posición es para The Missing, una serie que va de menos a más y que no se vuelve realmente adictiva hasta mitad de temporada. Eso sí, cuando explosiona lo hace por todo lo alto. Esta historia desesperada sobre dos padres que buscan durante años a su hijo desaparecido y que juega con los saltos en el tiempo es entretenidísima y a ratos hipnótica. Tendrá segunda temporada, teóricamente con un caso distinto.

4. Cucumber (E4/Logo TV)
Si la última creación de Russell T. Davies sólo está en esta categoría en mis Emmysalternatives es porque ninguno de sus actores se presentó a los Emmys. Aclarado eso, tengo que decir que me encantó Cucumber, esta historia de dos hombres homosexuales maduros que ven como sus vidas se vienen abajo el día que los problemas que han ido acumulando durante una década salen a la luz en forma de macro-explosión emocional. Esta miniserie es muy divertida, inteligente, ácida y también terrible. Además tiene uno de los momentos más impactantes y secos de la última temporada televisiva, con el Lalala de Massiel como banda sonora. Plantea cuestiones muy interesantes sobre las relaciones y sobre la importancia del sexo en las mismas. Es estimulante, nunca mejor dicho.

3. Wolf Hall (BBC/PBS)
La adaptación televisiva de las polémicas novelas históricas de Hilary Mantel, levantó una gran polémica en Reino Unido y admiración en el resto del mundo. ¿Por qué? Tanto la novela como la serie parten de la idea de que Thomas Cromwell, que llegó a ser la persona con más poder de Inglaterra en el reinado de Henry VIII, no era el villano sin escrúpulos que la historiografía inglesa dibujó durante siglos. En Wolf Hall, Cromwell no es más que un hombre que lucha por sobrevivir en medio de un campo de minas: la corte. La historia de cómo un hombre pobre llegó a ser el principal consejero del Rey. Desde luego tanto la serie como su protagonista son fascinantes. A todos aquellos que les interesen los juegos de poder tienen que verla, es una obra viscosamente maestra.

Sobre Wolf Hall: Un hombre (que no era) para la eternidad

2. The Honourable Woman (BBC/Sundance Channel)
La nueva ficción de Hugo Blick (The Shadow Line) es a la vez un estruendoso drama familiar, una adictiva narración de espías, un thriller psicológico y una obra eminentemente política. Todo en uno. Una producción muy ambiciosa que logra todo lo que se propone. Su visión de la política internacional como una ciénaga ya la hemos visto otras veces, sin embargo su aproximación al conflicto entre Israel y Palestina (o más bien a la ocupación que sufre Palestina por parte de Israel) es de las más estimulantes, inteligentes y realistas que he visto. Por poner un ejemplo, al lado de su retrato de este grave problema internacional, el que hace House of Cards parece una soberana tontería. Pero además de ser una ficción inteligente también es emotiva, incluso desoladora.

Sobre The Honourable Woman: 10 años intentando arreglar el conflicto entre Israel y Palestina: De The West Wing a The Honourable Woman


1. Olive Kitteridge (HBO)
Tengo la sensación de que llevo un año hablando de Olive Kitteridge. De tal forma que llego exhausto a la meta, unos Emmys dónde es la clara favorita para la victoria en la categoría reina de las series limitadas. La obra de Lisa Cholodenko ha recibido críticas dispares pero a mí me parece, desde ya (bueno, desde hace un año), una más de las grandes miniseries de HBO. Es decir, forma parte de ese maravilloso grupo dónde están Band of Brothers, Angels in America o John Adams. ¿Y por qué es tan buena Olive Kitteridge? Porque es un retrato desolador de las relaciones humanas, de la incomunicación humana. De la imposibilidad de trasmitir los sentimientos, del miedo a ser rechazado, del miedo a quedarte solo. La historia de esta profesora arisca que se protege a sí misma con la ironía es casi un milagro. Pocas veces la televisión se ha metido tan en las entrañas de un personaje. Durante décadas la seguimos a través de sus inseguridades y frustraciones. Es una historia dura y conmovedora. La derrota sin fin.

Sobre Olive Kitteridge: La vida te lleva por caminos sinuosos

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Emmysalternatives 14/15 III: Actores en Serie limitada/Telefilm

Actor de reparto

6. John Gallagher Jr. por Olive Kitteridge
No es sencillo interpretar a un personaje que, en esencia, se dedica a decir “no”. Gallagher Jr. da vida al hijo de Olive Kitteridge en su etapa adulta, cuando ya lejos de su madre, cada encuentro con ella termina en frustración y regreso de heridas producidas en el pasado. No es fácil ser el hijo de una persona que no es capaz de expresar sus sentimientos. Y lograr que veamos ese dolor que su personaje lleva arrastrando durante décadas es mucho más complicado de lo que padece. No es un personaje fácil, pero es un personaje que respira verdad. Gracias, en parte, a un trabajo honesto de su actor.

5. Anton Lesser por Wolf Hall
La historia ha pintado a Thomas More como un hombre de dios, inteligente y fiel a sus ideas. Wolf Hall, en cambio, lo dota también de esa lúgubre cara que todo actor que ejerce el poder tiene. El poder, ese mal que corrompe al hombre. Lesser crea un More brillante pero también sibilino. Astuto, concienzudo e intransigente. Es una delicia escucharlo hablar.


4. Bill Murray por Olive Kitteridge
Ser un viejo cascarrabias es un registro que Murray podría bordar hasta durmiendo. Es su papel habitual. Sin embargo en Olive Kitteridge coge ese arquetipo y lo baña en una humanidad muy cínica pero (perogrullada mediante) efectivamente muy humana. Es irónico pero también sensible, incluso dulce. Murray tiene muchos detractores pero también muchos fans. Yo soy, decididamente, uno de los segundos.

3. Damian Lewis por Wolf Hall
Otra encarnación de Henry VIII, el rey que mataba a sus esposas. Y van… Sin embargo, el trabajo de Lewis resulta refrescante. Su rey es a veces un monstruo y otras un niño inocente. Pasa de la sonrisa angelical a la ira desmedida. Es un rey al borde de la locura, regido por los más variopintos caprichos. Es, desde luego, un trabajo de gran lucimiento interpretativo.


2. Cory Michael Smith por Olive Kitteridge
En un reparto con actores como McDormand, Jenkins, Murray o Mullan, es difícil brillar y más si eres un chico joven y desconocido. Sin embargo me cautivó muchísimo Cory Michael Smith interpretando a ese chico destrozado en la adolescencia por la depresión de su madre. Sus secuencias con McDormand son preciosas, él es capaz de desprender una tristeza y una desesperanza que me rompieron el alma en mil pedazos. Me parece maravilloso lo que logra con un papel tan pequeño, con tan pocos diálogos.

1. Stephen Rea por The Honourable Woman
Rea es uno de esos actores británicos que si les das un mínimo de cancha se sacan de la manga un trabajo perfecto. Aquí interpreta a un espía británico intentado descubrir la verdad en medio de un complot que implica a las más altas instancias de algunos de los países más importantes del mundo. Todo ello con el eterno conflicto entre Israel y Palestina de fondo. Rea consigue impregnar a su personaje de una melancolía y un hartazgo que te llegan a tocar la fibra sensible. Es un señor trabajo de un actor en plena madurez que aún tiene mucho por ofrecer.

Actor

6. James Corden por The Wrong Mans
Que Corden es un valor en alza en el actual panorama cómico es innegable. Tras ser lo mejor de Into the Woods, presenta actualmente su propio late night en Estados Unidos. Antes de emprender la aventura americana rodó la segunda temporada de The Wrong Mans, una comedia absurda high-concept. Está realmente divertido. Su gran virtud es lograr ser a la vez entrañable y gracioso.

5. Ricky Gervais por Derek Special
Si Corden es un valor en alza, Gervais es uno de los grandes humoristas del mundo desde hace ya mucho tiempo. Derek, su última genialidad para la televisión es una serie a veces muy incómoda y otras profundamente sensible. Su personaje, el Derek del título, corre constantemente el riesgo de ser una parodia y sin embargo tiene muchísimos sentimientos. Gervais no es sólo un gran cómico, también puede ser un fantástico actor dramático.

4. Timothy Hutton por American Crime
Hutton encarna a la perfección a un padre que ha perdido a su hijo y cuyos errores del pasado y fantasmas del presente lo persiguen, allí a dónde vaya. Es un hombre en constante penitencia. Hutton lo dota de una dignidad enternecedora. La importancia de saber poner la otra mejilla.




3. James Nesbitt por The Missing
Si el personaje de Hutton pone la otra mejilla, el de Nesbitt se la parte a todo aquel que se interpone entre él y su hijo desaparecido. Transmitir la desesperación, la frustración y la obsesión de un padre al borde de la locura, no es fácil, sin embargo Nesbitt sale airoso del reto, entregando cada parte de su ser a un personaje devorado por la pérdida.


2. Mark Rylance por Wolf Hall
Si en actriz de serie limitada hay dos interpretaciones extraordinarias (McDormand y Gyllenhaal) en actor hay otras dos, la que vendrá a continuación y la del veterano Mark Rylance en la fabulosa Wolf Hall. Rylance interpreta a Thomas Cromwell, que llegó a ser mano derecha de Henry VIII y ha sido pintado, durante siglos, por la historiografía inglesa, como una figura tenebrosa. Sin embargo esta miniserie, que adapta una serie de libros que crearon mucha polémica en Reino Unido, dibuja a Cromwell como un superviviente lleno de claroscuros en un terreno pantanoso. Rylance le da al personaje una presencia, una imperturbabilidad y un aura trágica y oscura fascinantes. Lo dice todo con la mirada. En sus ojos cansados ha sido capaz de construir a un hombre fascinante, temido y odiado por media Inglaterra.

1. Richard Jenkins por Olive Kitteridge
Qué difícil es amar cuando esa persona no se deja amar, o más bien, no sabe demostrarte que le gusta que la ames. Jenkins interpreta a un pobre farmacéutico de buen corazón y de mejores formas que tiene una relación compleja con su complicada mujer y que de pronto se enamora de la candidez de su empleada. Él lo dota de una mezcla de inocencia y madurez cautivadora. Crea, en torno a su sonrisa, un mundo interior lleno de tristeza y soledad. Es un trabajo muy sutil, pero también muy intenso. Construye a un hombre y lo acompaña durante muchos años de su vida por todos los sinsabores que ésta le depara. A mí me llegó al alma.

martes, 1 de septiembre de 2015

Emmysalternatives 14/15 II: Actrices en Serie limitada/Telefilm

Actriz de reparto

6. Rosemarie DeWitt por Olive Kitteridge
Siento debilidad personal por Rosemarie DeWitt, es una actriz que me fascina desde que la vi en Rachel Getting Married. En Olive Kitteridge encarna a una madre depresiva que no es capaz de lidiar con su vida y de cuidar y proteger a su hijo. Es un papel tristísimo y ella lo dota de esa melancolía que desprende su rostro, incluso cuando está sonriendo. Me dejó, como siempre, con ganas de más.

5. Janet McTeer por The Honourable Woman
Pocas presentaciones necesita una actriz con dos nominaciones al Oscar a sus espaldas como McTeer. La veterana actriz inglesa vuelve a demostrar que es una fabulosa actriz de reparto, exprimiendo al máximo el complejo y escurridizo papel de jefa del servicio secreto que le regalan en The Honourable Woman. Se mantiene siempre en la retaguardia, haciéndonos dudar. El infinito poder de la duda.

4. Claire Foy por Wolf Hall
Hemos visto, a estas alturas, a muchas Anne Boleyn, y aún así Foy logra que creamos que es la primera vez que vemos a esta mujer. Ella y su sensualidad perversa, casi malsana. Es peligrosa e hipnótica. Foy ha construido una gran villana. Y las villanas en el audiovisual son pura gasolina.



3. Zoe Kazan por Olive Kitteridge
Deliciosamente odiosa. Así es el personaje de Kazan y, sobre todo, así lo logra ella transmitir, con su sonrisa y su bondad infinita. Kazan consigue que nunca estemos seguros del todo de si su personaje es así de inocente como nos hace creer o tiene un fondo oscuro. Podría resultar extremadamente simple y sin embargo no lo es, es un subidón de azúcar que viene a enrarecer la relación entre la pareja protagonista.

2. Regina King por American Crime
Fabulosa. King está fantástica como la hermana de un hombre negro detenido por haber asesinado, teóricamente, a dos blancos. Religión y conflicto racial se dan de la mano en un personaje frío como el hielo, enfurecido, completamente desencantado. King le imprime una rabia que impresiona. Huffman o Hutton están muy bien pero la auténtica reina del casting de American Crime es ella. Si alguien puede evitar que Sarah Paulson gane el Emmy que la Academia le debe desde hace tiempo es ella.

1. Lubna Azabal por The Honourable Woman

Todos aquellos que hayan visto Incendies, el terrible drama con el que Denis Villeneuve se dio a conocer en todo el mundo, saben ya que Lubna Azabal es una actriz monumental. Pues bien, en esta miniserie británica viene a confirmárnoslo, al encarnar otro papel extremo, imperturbable en su demolición interior. Una mujer maltratada por la vida, por un conflicto, el árabe-israelí, terrible, que le ha robado todo, incluso los sentimientos.

Actriz

6. Queen Latifah por Bessie
Para no pocos analistas de los Emmys si hay alguien que puede arrebatarle la victoria a Frances McDormand es Queen Latifah, gracias a su salvaje interpretación de la cantante de blues Bessie Smith. A su favor tiene que el telefilm está hecho para su completo lucimiento, en su contra, que dicho telefilm no está a su altura, lo cual termina por deslucir, un poco, su trabajo. De todas formas no se le puede negar entrega y carácter.

5. Kerry Godliman por Derek Special
Ella es la voz de la cordura en esa comedia negrísima, a la par que entrañable, que es Derek. En el capítulo de despedida de la serie, Godliman es todo amabilidad y cariño. Funciona tanto en su vertiente dramática como en la cómica y eso que su personaje haces las veces de “straight man” (straight woman, por lo tanto) en el show de Ricky Gervais y David Earl.



4. Felicity Huffman por American Crime
Tiene mucho mérito enfrentarse a un personaje tan desagradable, con el que resulta tan difícil de empatizar, de sentimientos tan inaccesibles y tan obstinado. Y eso es lo que hace Huffman al construir a esta dolorosa madre a la que le han asesinado a su hijo. Y lo hace con entereza, madurez y pasión. Mis respetos a una de las grandes actrices de la televisión americana.


3. Frances O’Connor por The Missing
De madre en duelo a madre en duelo. Si a Huffman le asesinaron a su hijo, el de O’Connor ha desaparecido. Y tras esa desaparición llega la ruptura de su matrimonio y el intento de levantar una nueva vida, lejos del dolor. Sin embargo el pasado regresa para volverla a poner contra las cuerdas. Frágil y rabiosa, O’Connor borda un personaje que navega por una catarata de sentimientos. Un trabajo que le permite lucirse.

2. Maggie Gyllenhaal por The Honourable Woman
Encabezan esta lista dos de las mejores interpretaciones televisivas de la temporada. En el segundo puesto he colocado a Maggie Gyllenhaal. La extraordinaria Maggie Gyllenhaal de The Honourable Woman. La actriz interpreta a una empresaria británica de origen israelí que se ve atrapada en medio del conflicto entre Israel y Palestina, con Estados Unidos y Reino Unido maniobrando en la sombra. Es una interpretación tan sutil como desgarradora. Quizás el mejor papel de su carrera. A mí su entereza, dignidad y traumas me dejaron roto.

1. Frances McDormand por Olive Kitteridge
No menos impactante emocionalmente es la Olive Kitteridge que construyó Frances McDormand en la miniserie homónima de HBO. De hecho creo que es uno de los personajes más densos sentimentalmente que he visto en mucho tiempo. Esta profesora incapaz de exteriorizar sus sentimientos, que está siempre a la defensiva, agazapada en su ironía es devastadora. Tras Fargo es lo mejor que le ha pasado a McDormand en toda su carrera. Un trabajo sensacional. Que se nota que está ejecutado desde las entrañas. McDormand entiende a Kitteridge y la abre en canal ante nuestros ojos.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Mis 10 miniseries de 2014

10. 24: Live another day (FOX)
Volvió Jack Bauer y con él volvieron todas las contantes del formato 24: acción a raudales, malos malísimos, politiqueo de alcantarilla, topos y macro-conspiraciones. Tras una primera mitad bastante anodina dónde nos estuvieron enredando en un ataque islamista sin mucho nervio, pasamos a una segunda parte soberbia, al nivel del mejor 24. Nunca, jamás, te fíes de los rusos (primera mención).

9. The Spoils of Babylon (IFC)
Cuando hice mis Emmysalternatives ya dije que la gracia de esta miniserie residía en lo travieso que es su propio concepto. Hacer una parodia de las películas río- bigger than life, tipo Giant (Stevens, 1956), en formato miniserie/sitcom con capítulos de 20 minutos y humor muy absurdo. A mucha gente le parecerá basura. A mí me hizo llorar de risa. 

8. 1864 (DR)
Quizás estemos ante la serie que más se desinfló en el 2014. El equipo de (todos en pie) Borgen haciendo una enmienda a la totalidad de la historia reciente de Dinamarca, era desde luego un must see de este año. Hasta el 6 capítulo rayó a un nivel soberbio, sobre todo cuando reflejaba lo enfermos de poder que estaban los políticos daneses, que se creían bendecidos por el poder divino. “Y del cielo bajó la bandera danesa, somos el pueblo elegido”. Sin embargo cuando nos enfrascamos de llenos en la guerra prusiano-danesa la serie empezó a deshilacharse, básicamente porque el triángulo amoroso central era previsible y carecía de toda profundidad. Una pena. Aún así es una serie interesante porque abre muchos terrenos de debate ligados a la religión y sobre todo a los conceptos de nación y estado.

7. Sonic Highways (HBO)
Esta miniserie documental sigue a los Foo fighters a lo largo de 8 capítulos, en el proceso de grabar su nuevo álbum, por 8 de las ciudades americanas más importantes en el terreno musical. De Los Ángeles a New York, pasando por Chicago o Nashville. Es un viaje por la cultura musical yankee. En una hora de duración no se puede ahondar demasiado en el alma de cada ciudad y de la música que la recorre, aún así es una miniserie muy interesante. Mi capítulo favorito, claro está, el de New Orleans.

6. The Game (BBC America)
Otra historia de espías en la Guerra Fría. Y otra que vuelve a funcionar, sobre todo en sus 3 últimos capítulos. El formato parece ser eterno, y con el regreso de las tensiones entre Occidente y Rusia, está más vivo que nunca. Una conspiración soviética fina y elegante para apoderarse de UK. Oh sí.

5. Cosmos: A SpaceTime Odyssey (FOX)
Había ganas de ver el nuevo Cosmos, una serie documental de entretenimiento sobre lo que es la ciencia en nuestros días. Y por lo menos a un servidor, no lo defraudó. Una bonita e inteligente forma de acercar a las nuevas generaciones al fascinante campo de la investigación científica. ¡Qué inmenso es el universo y qué perdidos estamos en él!

4. P’tit Quinquin (ARTE)
Sin duda alguna, la miniserie de autor del año. La tan sublime como ridícula P’tit Quinquin, del casi siempre delirante Bruno Dumont, uno de los grandes enfant terribles del cine actual. Mi experiencia previa con Dumont era bastante mala tras ver ese despropósito de nadería que es Hors Satan y, ese policíaco imposible llamado L’humanité. En esta miniserie para el canal ARTE vuelven a estar todos los elementos habituales del cineasta: lo incomprensible, lo incómodo, lo feo, lo aleatorio de la vida en un ambiente rural muy enfermo. Pero salpicado por secuencias soberbias, como la del arranque o la de la misa. P’tit Quinquin a veces te hará reír, siempre te turbará.

3. The Normal Heart (HBO)
He aquí la pequeña trampa de la lista. The Normal Heart no es una miniserie, es un telefilme, pero no me parecía bien dejarla fuera de la lista, porque desde luego la película de Ryan Murphy para HBO ha estado entre lo mejor del año. Las luchas dentro de la comunidad gay sobre la estrategia a seguir para combatir la epidemia del SIDA en los 80 era un tema poderoso, pero también peligroso. The Normal Heart lo afronta con sensibilidad pero también con dureza. ¿Nos faltaron cojones? Seguramente sí.

2. The Honourable Woman (BBC/Sundance Channel)
Si hice esta lista, además de porque soy un jodido enfermo obsesionado con hacer listas, fue porque había dos miniseries que necesitaba mentar como lo mejor del año. La primera es esta coproducción entre BBC y Sundance Channel, escrita y dirigida por Hugo Blick (The Shadow Line). A través de 8 capitulos el thriller de espías, el thriller político, el drama psicológico y el drama familiar se van fundiendo hasta alumbrar una de las grandes sorpresas del año seriéfilo. La brutal historia de una mujer (Maggie Gyllenhall, descomunal) que lucha por conseguir la paz entre Israel y Palestina, mientras arrastra su terrible pasado, y se ve apaleada en medio de una guerra con intereses económicos y políticos de por medio. En The Honourable Woman no vemos un “buenos contra malos”. La política internacional es mucho más compleja que eso. Para lograr la paz hay que derramar mucha sangre antes.

1. Olive Kitteridge (HBO)


Una de las ficciones que más me han impactado este año. Por no decir directamente que esta miniserie dirigida por Lisa Chodolenko ha sido el drama que más me ha destrozado en 2014. La historia de una mujer incapaz de exteriorizar sus sentimientos y que emplea el cinismo como escudo. Triste, delicada, inteligente, dura, profunda. Todo eso es Olive Kitteridge, tanto la ficción como el propio personaje que en una especie de milagro interpretativo encarna Frances McDormand. La mejor interpretación femenina del año, con permiso de Julianna Margulies y la anteriormente mentada Maggie Gyllenhaal. Sin duda alguna una de las mejores miniseries que ha hecho HBO. Y eso son palabras mayores. Si yo votara en los Golden Globes, optaría por ella antes que por True Detective y Fargo. Sí, lo he dicho.

viernes, 29 de agosto de 2014

10 años intentando arreglar el conflicto entre Israel y Palestina: De The West Wing a The Honourable Woman

Esta semana, Israel y Hamas han llegado a un acuerdo para establecer un alto el fuego indefinido en la Franja de Gaza. A la vez hemos leído que el presidente palestino, Mahmud Abbas, está trazando un plan para declarar unilateralmente el Estado de Palestina circunscribiéndolo a las fronteras de 1967: Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este como capital. De cara a obtener el apoyo de la comunidad internacional y el reconocimiento por parte de la ONU, salvando el veto de Estados Unidos que vería con buenos ojos esas fronteras.

La paz cuesta

En una de esas oportunas coincidencias que pasan de vez en cuando (por ejemplo, Masters of Sex hablando de racismo en Missouri a finales de los 50 mientras el racismo sigue muy vivo en el Missouri de 2014) BBC emitió The Honourable Woman mientras Israel invadía Gaza. Esta serie de 8 episodios, escrita y dirigida en su totalidad por Hugo Blick (vamos, como fusionar a Pizzolatto y Fukunaga en un solo hombre), entra de lleno en el conflicto entre Israel y Palestina, repartiendo ostias a diestro y siniestro. Sobre todo a Estados Unidos.

Precisamente, en el gran valedor de Israel, hace justamente 10 años la The West Wing post-Sorkin se atrevió a intentar arreglar el conflicto. La trama, que monopolizó el final de la quinta temporada y el arranque de la sexta, fue un fascinante juego de política ficción. Una década entre dos ficciones muy diferentes, un mismo e irresoluble conflicto. Si en The West Wing se plantea desde una dimensión política y militar y desde una óptica idealista. En The Honourable Woman se hace desde el mundo del espionaje y el terrorismo y con una visión cínica y pesimista del mundo.

Se encuentran dos hombres, un pesimista y un optimista, y el primero le dice al otro “el conflicto entre Israel y Palestina no puede ir a peor” y el optimista le contesta “sí, sí puede”. Esta “chiste” lo contaban en The West Wing en uno de los capítulos centrados en esa historia. Es el conflicto que siempre puede ir a peor y en el que más está involucrado occidente porque tanto Reino Unido como Estados Unidos son responsables del mismo.

En The Honourable Woman se propone una resolución del problema oscura, violenta, una conspiración truculenta para llegar a un fin puro: la paz. En The West Wing en cambio todo gira en torno al diálogo de paz, conversaciones, Camp David, cesiones de ambas partes. Sin embargo ambas lanzan una terrible hipótesis, para que deje de derramarse sangre, primero habrá que derramar más. Ambas presentan un ataque terrorista que hace que los actores en liza: Israel, Hamas, Fatah y Estados Unidos, tengan que posicionarse y resituarse en las coordenadas político-estratégicas. Ambas también sostienen que toda solución pasa porque Estados Unidos cambie su actual política con respecto a Oriente Próximo y su apoyo sin fisuras a todo lo que haga Israel. Si en The West Wing, una serie americana, el empeño del Presidente conducía hacia un proceso real de acuerdo entre ambos bandos; en The Honourable Woman, una serie británica muy oscura, el papel de Estados Unidos es mucho más complejo (y desagradable), llevando a su máxima expresión lo de “el fin justifica los medios”.

Un Presidente imposible, un Arafat ficticio

Como consecuencia de sus diferentes tonos y géneros, en The West Wing se aborda una resolución total del conflicto, una negociación sobre las fronteras, los ejércitos y sí… Jerusalén. Al final del proceso lo único que queda por acordar es que hacer con Jerusalén, la joya de la corona, objetivo irrenunciable para ambos bandos. Sin embargo, en estos 10 años el conflicto se ha complicado más. En estos 10 años Israel ha seguido expandiéndose y creando colonias por territorio Palestino con el beneplácito de unos Estados Unidos cuya única acción es decir que eso está mal, como si fuera una madre regañando a su hijo por obligación ante la mirada de desconocidos. Cada nueva colonia es una losa más de cara a llegar a una resolución. Si lo que por lo visto quiere proponer Abbas de volver a las fronteras del 67 se llevara a cabo, Israel tendría que desalojar de sus casas a más medio millón de colonos judíos. 600.000 para ser exactos. Esa acción implica un coste político (y económico también, ojo) inasumible para un gobierno israelí, no ya para este gabinete de derecha radical, para cualquiera, la sociedad israelí está demasiado obcecada, encerrada en sí misma como para darse cuenta de que se han convertido en algo que deberían odiar.

Quizás por todo esto, The Honourable Woman nos presenta a personajes idealistas a los que la vida, y la realpolitik, los va destrozando a lo largo de sus capítulos. Lente e inexorablemente vemos como la protagonista, Nessa, interpretada por una soberbia (mejor que nunca, me atrevería a decir) Maggie Gyllenhaal, va deshaciéndose por dentro mientras sólo es capaz de conservar la fachada de sí misma. Una mujer honorable agarrada a una idea, la paz, rodeada de lobos que la usan como a la Reina en el ajedrez, para cualquier cosa con tal de salvar al Rey. Showtime promocionó la segunda temporada de Homeland con el slogan “Why kill a man when you can kill an idea?” y en el caso de esta serie podríamos decir “¿Por qué no matar a un hombre para poder realizar sus ideas?”. Si en The West Wing, un hombre era lo suficientemente grande para arreglar uno de los conflictos más enconados del planeta, en The Honourable Woman nos dicen que por muy grande que sea una persona, este conflicto lo devora en su inmensidad.

El drama político de NBS presenta a la política exterior como arma de transformación ligada a los compromisos y los acuerdos. A la negociación. En cambio el thriller de espías de BBC, nos dice que la política exterior ahora, como en la Guerra Fría, se vuelve a jugar en el terreno de los agentes, las conspiraciones y las acciones encubiertas. Las palabras no producen actos, los actos producen palabras. La política exterior post-11S es una enorme ciénaga en la que te tienes que llenar de lodo hasta el cuello si quieres obtener éxitos. Este retorno a la escéptica y peligrosa Guerra Fría lo dibuja muy bien la serie de Blick gracias a los personajes que interpretan los fantásticos Stephen Rea, Janet McTeer y Eve Best, esos tres poderosos y oscuros actores del espionaje británico. De hecho el personaje de Rea es un trasunto transparente del George Smiley de John Le Carré: quemado, taciturno e inteligente. En The West Wing había unos héroes (los yankees) y unos cabezones (los israelís y los palestinos), en The Honourable Woman nadie es bueno ni malo, nadie tiene la razón absoluta, todos tienen sus motivos y sus métodos, a menudo muy oscuros. Sí, definitivamente estamos volviendo a la Guerra Fría.

PD: Me gustaría escribir sobre The Honourable Woman largo y tendido y entrando de lleno en ella. Por si no lo hago quiero decir que es una historia escrita con precisión y hondura, y dirigida con mucho estilo, clavando sus raíces en las formas del cine negro y el thriller político. Junto con True Detective, Fargo, Halt and catch fire y Gomorra, es uno de los 5 mejores estrenos televisivos de estos 2/3 de 2014 que ya hemos dejado atrás.