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domingo, 30 de noviembre de 2014

Hasta que nos olamos, Cineuropa (2014)

CINEUROPA

Pelegrín, mascota del Xacobeo 93, leyenda de por vida

Ayer terminé mi Cineuropa 2014. Ese pequeño festival no competitivo (mi Little Little Little Toronto) que con mucho esfuerzo se organiza cada año en esta ciudad tan pequeña y de clima tan complicado en otoño llamada Santiago de Compostela. Ese pequeño festival que alegra mi mes de noviembre y me permite ver el cine que de otra forma no podría ver. También es mi pequeño Cannes, que mitiga un poco el hecho de que posiblemente jamás vaya ni a Cannes ni a Toronto. Creo que el nivel de películas que vi fue mejor el año pasado, o quizás simplemente es que el año pasado yo era tal desastre vital que abracé Cineuropa como bote de salvación. No lo sé. Aún así mis 10 (+1) películas me han aportado algo. Al final, supongo, que esa es la magia del cine.

Empezando por el final, ese mini-maratón de 6 horas que me metí entre pecho y espalda (la segunda aún está adolorida) ayer de Kis uykusu (Winter Sleep) y Mr. Turner. La primera me decepcionó un poco y la segundo me sorprendió otro tanto. Quizás me esperaba que la película que le dio por fin la Palma de Oro a Nuri Bilge Ceylan iba a ser una obra descomunal. Y no lo es. Tampoco creo que lo pretenda. Es un relato hondo y sangrante sobre un grupo de personajes doblemente encerrados, en sí mismos, y en el espacio que los rodea, el frío invierno en medio de ninguna parte en Anatolia. Ceylan rueda maravillosamente, pero a la película le sobra metraje, 3 horas, 10 minutos es demasiado tiempo. A Mr. Turner también le sobran algunos minutos en su tramo final, en el que parece que Mike Leigh no sabe como echar el cierre a la historia del pintor británico J. M. W. Turner. Aún así es una poderosa y entretenida película sobre el proceso de creativo y la pasión artística. Entre Leigh y el director de fotografía, Dick Pope, pintan (no pude resistirme al juego de palabras) alguno de los planos más hermosos que he visto en mi vida. Así de rotundo me pongo. Y claro, Timothy Spall está fantásticamente contenido en un personaje de formas rudas y mirada tierna.

Siguiendo de atrás hacia adelante, el viernes vi Plemya (The Tribe), que causó sensación en la Semana de la Crítica en Cannes y está nominado en los EFA en la categoría de ópera prima junto a La Herida y 10.000 km. Entré en ella sin saber qué iba a ver y desde luego me sorprendió. Una película protagonizada por sordomudos, en la que no se subtitula el lenguaje de signos y que tampoco tiene música. El cine desnudo. O incluso más, el cine hecho carne. La película es pura atmósfera y fatalidad. Ese internado terrible en el que está ambientada parece una pesadilla de esas que te despiertan por la noche sudando. Violenta y seca, es, desde luego, todo un descubrimiento. Mi última semana en Cineuropa comenzó con el extraño León de Oro de Venecia, A Pigeon Sat on a Branch Reflecting on Existence, que cerró la trilogía sobre el ser humano del sueco Roy Andersson. Si el año pasado vi Gente en sitios, este año vi esta película. Un conjunto de piezas cómicas muy absurdas, de las cuales algunas funcionaban muy bien y otras se caían con todo el equipo. No me parece una gran película, pero me arrancó alguna risa y sí que tiene gags muy inspirados y inteligentes.

El plano icónico de Leviathan

En la segunda semana vi otras cuatro películas: Leviafan (Leviathan), Force Majeure (Turist), Mommy y Magical Girl. Leviathan del ruso Andrei Zvyagintsev, es una sucesión de puñetazos al estómago. El film cuenta la historia de un hombre al que expropian la casa por un precio ínfimo y como en su lucha por hacer justicia se va viendo atrapado por los perversos mecanismos del poder, no voy a volver a citar a El proceso de Kafka por decimonovena vez este mes, pero vamos, que de eso habla. Una película necesaria sobre tiempos sombríos. Turist es la segunda mejor comedia negra (negrísima) del año, tras Relatos Salvajes. La historia de cómo una familia se va desintegrando tras sufrir un amago de alud, y que el padre huyera despavorido dejando a su mujer e hijos tirados. Un complejo vacacional de lujo se convierte en una cárcel de rencillas, miedos y frustraciones. Los ricos también lloran. En Magical Girl, Carlos Vermut sigue construyendo ese mundo tan perverso suyo que comenzó con la monumental Diamond Flash. La historia de tres personajes va encajando mientras el relato nos oculta, precisamente, las piezas más interesantes que llevan a ese encaje. No eres travieso ni nada Vermut. Visualmente es una maravilla, pero quizás me esperaba más, quizás Diamond Flash me parezca narrativamente más osada, más ambiciosa. Aún así, una de las grandes películas españolas de este año, sin duda.

En la primera semana vi Phoenix y Miss Julie. Dos películas, como Magical Girl, sobre mujeres rotas. Phoenix es un melodrama sobre el final de la II Guerra Mundial y los restos del naufragio nazi que bucea en lo perversos que podemos llegar a ser los humanos con tal de salvarnos. La película tiene unos 20 minutos finales brutales. Ha habido muchísimo nivel en actrices este año en mi Cineuropa, me da pena no reconocer el trabajo de Nina Hoss en mi palmarés ficticio, porque su composición es de una sutileza que desgarra. En cambio la que no es sutil es Jessica Chastain en Miss Julie. Tampoco podía serlo, porque ese personaje necesitaba desenfreno. Una niña rica cargada de problemas se obsesiona con su sirviente, cargado de resquemor, y lo que pasa a partir de ahí es una explosión constante de odio y deseo. El problema de la película de Liv Ullmann es que sus personajes cambian de parece 50 veces en 120 minutos, y al final el espectador acaba mareado. Quizás la película más floja que he visto este año en el festival. Antes del comienzo del mismo ya había visto una de las películas que más ha gustado en la ciudad, Deux jours, une nuite, de los hermanos Dardenne. La película cuenta el deambular de una mujer (soberbia Marion Cotillard) intentando convencer a sus compañeros de trabajo para que renuncien a un bono a cambio de que ella pueda mantener su trabajo. Y durante ese proceso vemos como ella misma va lidiando con sus problemas internos y sentimentales. Una señora película, maltratada tanto en Cannes como en las nominaciones de los EFA.

Antes me salté, con toda la intención del mundo, Mommy, porque quería hablar de ella en último lugar. Sí, como cabía esperar, ha sido mi película favorita de este Cineuropa. Dolan se ha hecho mayor. Dolan y yo nos hemos hecho mayores. Mommy es una obra adulta sobre unos personajes que por mucho que intenten ponerse de pié siempre terminan tropezando. La historia de una madre con un hijo enfermo al que no puede controlar. La historia de un hijo que quiere hacer las cosas bien pero que a veces es incapaz de controlar todas sus ansias y acaba siendo peligroso. La historia de una vecina de clase media encerrada en sus miedos, que encuentra en esa atípica familia su válvula de escape. Mommy es una catarata de sentimientos guiada por una dirección que es puro cariño, pura sensibilidad. El año pasado le di el premio gordo a Xavi (ya es como de mi familia), y sí, este año, volveré a cometer la misma osadía. Los veinteañeros tenemos mucho que decir, y más los que son unos genios como Dolan. Ahí va mi palmarés, he sudado tinta china para cuadrarlo y conseguir colar a todas las películas relevantes que he visto. Ahora entiendo un poquito más lo complicado que es ser jurado y tener que repartir tu amor entre tanto gran cine y circunscribirte a las reglas de los Festivales Clase A como Cannes o Donostia (sólo un ex aquo, dos premios por película). Si lo hiciera otro día quizás sería distinto, pero el que me ha salido hoy es este. Suerte a toda esta gente de cara a la Carrera de premios que empieza.

Xavier Dolan con su Premio Especial del Jurado de Cannes, sacando la folclórica que lleva dentro

Pelegrín de Ouro: Mommy de Xavier Dolan. Por emocionarme, hacerme sentir miedo y, sobre todo, por insuflarme ganas de vivir.
Gran Premio del Jurado: Leviafan (Leviathan) de Andrei Zvyagintsev. Por hablar de la Europa que se nos está viniendo encima y analizar al poder en toda su brutalidad.
Mejor Director: Ruben Östlund por Force Majeure (Turist). Por crear un espacio hermosamente cruel para unos personajes tan cabrones.
Mejor Actriz: Anne Dorval y Suzanne Clément por Mommy. Por interpretar a dos mujeres apaleadas por la vida e imprimirles, precisamente, mucha de esta última.
Mejor Actor: Timothy Spall por Mr. Turner. Por hacer un trabajo sutil y preciso creando no sólo a un artista, sino también a un hombre.
Mejor guion: Jean-Pierre y Luc Dardenne por Deux jours, une nuite. Por hablar de la Europa que sufrimos día a día y por ser profundamente humanistas.
Premio Especial del Jurado: Kis uykusu (Winter Sleep) de Nuri Bilge Ceylan. Por mostrar que encerrarnos con nuestros demonios sólo causa mucho dolor.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Hasta que nos olamos, Cineuropa

CINEUROPA


Pelegrín*, mascota, mito, leyenda

Cineuropa es un festival de cine que se organiza en noviembre en Santiago de Compostela, mi nido en los últimos 8 años, y que trae, para decirlo en pocas palabras, lo mejor del cine festivalero del año. Un lujo. Tres semanas maravillosas del mejor cine de autor, todo un privilegio para una ciudad tan pequeña y que sacude con mucha fuerza su vida cultural. Terminada esta micro-explicación paso a hablar del festival de este año, o más bien de mi festival de este año, de mi Bono 10 (+2). 

Como pasa en todos los festivales a mí se me han escapado este año Tots volem el millor per ella de Mar Coll (por trabajo, guau siempre he querido decir esto), Enemy de Denis Villeneuve (por problemas con la digitalización de la copia no pudo ser exhibida en el festival) y Touch of sin (por problemas de agenda, y eso que en mi agenda solo hay un rastrojo de los de John Ford y John Wayne). Tampoco he ido este año al maratón, que cierra el festival a caballo entre el viernes y el sábado y que es un Little Sitges condensado en 15 horas delirantes de cine. De entre lo que vi lo que menos me gustó fue Stray Dogs de Tsai Ming-Liang, que provocó que la mitad de la sala huyera a lo largo de la sesión. El director tailandés es uno de los chicos mimados de los festivales, un cineasta extremo, muchas veces inaccesible, aquí se entrega a planos fijos interminables. Podría decir que en el film no pasa nada, pero no soy Carlos Boyero, que durante su proyección en Venecia escapó a los 15 minutos. Entre planos alargados hasta la tortura hay unas cuantas secuencias (todas en las que salen los niños) de valor, profundas, duras, tiernas, cine social de primera. Mi gran decepción de este año fue L'inconnu du lac, un noir de sexo explícito en paisajes preciosos, una película turbadora, desde luego, pero quizás demasiado pequeña, con un final pasado de rosca. Lo mejor la simbiosis entre sexo y bosque y la naturalidad con la que Alain Guiraudie dirige. Mi affaire con el cine francés, siempre muy presente en Cineuropa, lo completó Quai d'Orsay de Tavernier, una comedia de diálogos frenéticos sobre el equipo dirigente del Ministerio de Exteriores francés. Una comedia negra política siempre es de agradecer, aunque acabe resultando un poco repetitiva.

La película que ganó el Premio del Público en la Sección Oficial fue la flamenca The Broken Circle Breakdown. Tiene una primera hora buena, salpicada de gran música y compuesta con bonitos sentimientos, sin embargo la recta final carga demasiado las tintas en una historia ya de por sí brutalmente dramática (cómo la enfermedad de su hija de 7 años afecta a una pareja de músicos country) y la comparación con la reciente La guerre est déclarée (Doncelli, 2011) tampoco le hace ningún favor. Mientras que la película mejor puntuada en Panorama Internacional fue Like father, like son de Koreeda, que ya había ganado el Premio del Público en Donostia. Koreeda confirma, con este relato de niños intercambiados al nacer, que es el cineasta más tierno del cine actual y que nadie refleja la profundidad de la infancia como él. Mientras veía la película tenía el corazón en un puño, estaba totalmente embriagado, como un niño ante un robot. Sin embargo, según pasaron las horas la película fue menguando en mi recuerdo, terminado el embrujo lo tópico que es el personaje del padre rico lastra un poco la película, que aún así es cine de primera, bonito, necesario. La otra película japonesa que vi fue la actualización de Cuentos de Tokio del maestro Ozu que ha hecho el veterano Yôji Yamada, Tokyo Family. 2 horas y media que se pasan volando, una película graciosa, tradicional, ágil, pero que se resulta un poco anticuada en el plano moral y social, quizás.

Toni Servillo, protagonista de La grande bellezza

La mejor hora de mi Cineuropa me la regaló Paolo Sorrentino en La grande bellezza, un retrato de la nada en la Italia del bunga bunga. Ensimismado en la esquina de la segunda fila no aplaudí con las orejas de milagro, o porque no tenía el cuello ni la espalda para muchos festejos. El problema de la película es que Sorrentino la alarga demasiado y que incluye alguna secuencia indigna en su obviedad (casi todas las que tienen que ver con la Iglesia), aún así, de verdad, allí donde estéis Sorrentino y Servillo, gracias. Otra que tiene alguna secuencia fallida es Gente en sitios, el nuevo manifiesto surrealista de Juan Cavestany, el autor que más aire fresco está trayendo al cine español en los últimos tiempos. Gente en sitios es la obra de un kamikaze del cine. Monumental a ratos, absurda siempre, errada a veces, películas como ésta hacen creer a uno en las posibilidades del cine español más allá de sus lugares temáticos y estilísticos de confort. En cambio, sólida como una roca y a piñón fijo camina Child's Pose de Calin Peter Netzer, o cómo una madre posesiva intenta salvar a un hijo que no quiere ser salvado tras cometer un Farruquito en un pueblo próximo a Bucarest. Junto a La grande bellezza, Gloria o Wadjda suena fuerte para los Oscar, que el nuevo cine rumano siga consolidándose es El Bien. Aunque la película más desgarradora y que menos tregua concede a su espectador es La herida, ópera prima del montador Fernando Franco, que posiblemente termine siendo mi película española favorita del 2013. En ella seguimos (en una sucesión terrible de primeros planos) a una mujer desgarrada por un trauma pasado que le impide ser feliz, que la empuja a la fatalidad. A esta mujer la interpreta Marian Álvarez, que es como diría Rosarillo una monstrua, dudo que haya 5 interpretaciones en el cine mundial mejores que esta este año, amazingquetecagasenergy, la ansiedad y el sufrimiento eran esto.

Cierro mi crónica (perdón géneros periodísticos por si os sentís profanados con el calificativo) con dos películas que pincharon dos de mis canciones favoritas. En The Congress, Ari Folman embarca a una Robin Wright mitad real-mitad animada en una serie de revoluciones tecnológicas a golpe de irrealidad. Y la pone a cantar If it be your will de Leonard Cohen, y yo no puedo no morir de amor. Mientras que mi película favorita ha sido Tom à la fèrme, del quebequés Xavier Dolan, con el que tengo una conexión especial, porque siento que ambos estamos creciendo juntos. Dolan, que tiene 2 años menos que yo, tiene a sus espaldas 4 películas que me gustan y todo un mundo propio que las respalda. Le tengo cariño. Y Tom à la ferme es un cambio de tercio, una decisión radical, una película escurridiza. Tom viaja al Quebec profundo para el funeral de su novio y todo lo que pasa desde que llega a su destino es una subyugante pesadilla. Tanto nos conocemos Xavier y yo que decidió cerrar la película con un viaje en coche a ritmo de Going to a town de Rufus Wainwright, una de las canciones que más me trastornan cuando suenan en el momento adecuado. Y aquel momento lo era.

Ya que Cineuropa no es un festival competitivo, me he arrancado yo a convertirlo en uno. Si hay algo que me gusta es hacer listas y dar premios ficticios.

Xavier Dolan, el ganador de mi Cineuropa, disfrazado de Señora de Rojo en Venecia

Pelegrín* de Ouro: Tom à la ferme de Xavier Dolan por sumergirnos en un mar de deseos y temores, de pasiones y fatalidades
Gran Premio del Jurado: The Congress de Ari Folman por forzarnos a cuestionar nuestro rumbo y nuestras prioridades
Mejor Director: Xavier Dolan por Tom à la ferme por hacer una película a la vez hermosa y nauseabunda
Mejor Actriz: Marian Álvarez por La herida por dar una lección interpretativa que se recordará durante mucho tiempo
Mejor Actor: Toni Servillo por La grande bellezza por hacernos comprender a un personaje tan complejo en su banalidad
Mejor Guión: Calin Peter Netzer y Razvan Radulescu por Child's Pose por analizar a la familia y al dolor sin caer en sentimentalismos forzados

*El Pelegrín es el muñequito de la primera imagen, la mascota oficial del Xacobeo 93, el Cobi gallego.