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martes, 25 de agosto de 2015

Emmysalternatives 14/15 I: Actores invitados

Todos los que me conocen saben lo mucho que me gusta hacer listas y lo freak que soy de la televisión. Por eso disfruto diseñando mis Emmys perfectos. Llevo varios haciéndolos, aunque el año pasado fue la primera vez que los hice en este santo hogar. Empleo mucho tiempo de mi vida viendo series y escribiendo sobre ellas, esto es, en mi opinión, lo mejor de la temporada 14/15 en la televisión americana. Un pequeño homenaje a todas esas personas que me han hecho la vida un poco más feliz en el último año. Las normas de estos Emmysalternatives son: sólo pueden ser elegibles aquellos que lo eran para los Emmys, es decir, que figuraban en sus papeletas; respeto las categorías de los Emmys con dos salvedades, en mejor comedia y en mejor drama nomino a 10 series, en vez de a 7, y fusiono dirección y guion en mejor capítulo. Dicho lo cual, here we go!

Actor invitado en serie cómica

6. Seth Rogen por Broad City
Rogen firmó esta temporada dos apariciones estelares fantásticas, por un lado en The Comeback, interpretándose a sí mismo, y por otro, en Broad City, como sudoroso ligue de Abbie. Me reí muchísimo con él y sus efluvios. Larga vida a Seth.




5. Paul Giamatti por Inside Amy Schumer
A estas alturas Paul Giamatti ha demostrado, sobradamente, que es uno de los mejores actores del mundo. En 12 Angry Men Inside Amy Schumer, esa parodia brutal que Schumer hizo de 12 Angry Men, tranformando el juicio en “¿estoy suficientemente buena para salir en la televisión?”, Giamatti brilla. Suyo es el papel de jurado más difícil de convencer de que Schumer está lo suficientemente buena y sus duelos con Hawkes son lo más divertido de un episodio que será recordado durante mucho tiempo. Un todoterreno.

4. John Hawkes por Inside Amy Schumer
Si Giamatti heredó el papel de Ed Begley, Hawkes tuvo que lidiar con el recuerdo de Henry Fonda, moldearlo y convertirlo en pura comedia. La operación se saldó con un mayúsculo éxito. Su personaje conduce el episodio, manteniendo siempre la entereza y salpicando sus intervenciones con momentos de comedia total. Jamás podré olvidarme de su arenga sobre el uso del consolador.

3. Jon Hamm por Unbreakable Kimmy Schmidt
Jon Hamm jamás ha ganado un Emmy, ya fuera por ser Don Draper o por sus apariciones en 30 Rock. Este año se encuentra, de nuevo, ante la ocasión de firmar un doblete gracias a Don Draper pero también a la nueva serie de Tina Fey, Unbreakable Kimmy Schmidt, dónde interpreta al perverso (a la par que encantador) líder de una secta. Es un personaje excesivo y Hamm lo clava. Su principal rival en esta categoría, a priori, es el hombre que encabeza esta lista.

2. Michael Rapaport por Louie
Las estrellas invitadas de Louie no han tenido el reconocimiento que se merecen por parte de los Emmys. Sólo Melissa Leo ha sido galardonada por la academia. Este año han nominado a Pamela Adlon, pero no han tenido en cuenta a Rapaport por interpretar el tarado y vulnerable ex – cuñado de Louie, en el que quizás fuera el mejor capítulo de la temporada, Cop Story. Una pena que no lo hayan nominado, es un trabajo sensacional tanto a nivel cómico como dramático.

1. Bradley Whitford por Transparent
Sí, Whitford es el gran rival de Jon Hamm en esta categoría. A su favor tiene el Critic’s Choice y brillar en una de las comedias del año, Transparent. Desde el final de The West Wing, Bradley Whitford no había tenido un personaje tan interesante en la televisión como esta compañera de proceso vital de la protagonista. Resulta entrañable, divertido y emotivo. Es un trabajo precioso.

Actriz invitada en serie cómica

6. Tina Fey por Unbreakable Kimmy Schmidt
Este personaje es el más paródico y menos denso de los que están en la lista. Lo que hace Tina Fey con esta abogada inepta no deja de ser un sketch de Saturday Night Live. Y claro, ella domina el terreno y el registro al dedillo. Por eso funciona a pesar de lo estridente que pueda resultar la inclusión de su personaje en la historia.



5. Patricia Clarkson por Broad City
A Patricia Clarkson le das tres líneas de guion y te hace un personaje interesante. Esta sufriente madre es a la vez desternillante y trágica. Te hace reír y te da mucha pena. Clarkson se entregó a las locuras de Abbie e Ilana y demostró, una vez más, que es una actriz fabulosa.




4. Susie Essman por Broad City
Ser la madre de la chiflada de Ilana no es un reto fácil. Exige tener una gran vis cómica y nulo sentido del ridículo. La trama que comparten ambas, comprando mercancía a los chinos es hilarante. Essman está divertidísima.




3. Octavia Spencer por Mom
Tras el fracaso de la adaptación yankee de Polseres Vermelles, Spencer volvió a Mom, después de que su personaje saliera de la cárcel, reconvertida en sierva del señor. Esta nueva versión de sí misma en clave beata funcionó a la perfección. Cada duelo entre Spencer y Janney fue un placer. Es lo que tiene medir cara a cara a dos actrices tan buenas.

2. Rhea Perlman por The Mindy Project
Más allá de que la relación amorosa haya funcionado a las mil maravillas, uno de los elementos que han hecho a The Mindy Project ser una serie mucho mejor esta temporada es el personaje de Perlman, la posesiva y desconfiada madre de Danny Castellano. Perlman coge todos los tópicos de madre controladora y los convierte en pura comedia. Su contraste con Mindy fue pura comedia.

1. Pamela Adlon por Louie
El personaje de Pamela Adlon en Louie es quizás el más desternillantemente cruel de la televisión actual. Su humor negrísimo, su forma de jugar con los sentimientos del pobre Louie y su forma de auto-protegerse atacando a veces resultan hasta desagradables de ver, pero siempre es descacharrante. Algunas de mis mejores risas de este año se las debo a ella. No es una mala persona, simplemente está dañada y se niega a aceptarlo. Morir matando. Adlon tiene el carácter y el sentido de la comedia necesarios para este papel. No me imagino a nadie más haciéndolo. Sólo ella, que conoce muy bien a CK, podría interpretarlo.

Actor invitado en serie dramática

6. Cameron Monaghan por Gotham
A mí Gotham me acabó exasperando, tiene material para ser una buena serie pero se pierde en casos sin interés. Una de las mejores cosas que tuvo su primera temporada fue la irrupción de Cameron Monaghan interpretando al Joker antes del Joker. Ese chaval perturbado, moldeado a base de ostias de la vida. La secuencia del interrogatorio es tremenda, Monaghan da miedo de verdad.

5. Richard Schiff por Manhattan
Manhattan ha pasado más desapercibida de lo que merecía. Es una serie densa, oscura e interesante sobre cómo los americanos llegaron a desarrollar la bomba atómica. Pero sobre todo sobre las miserias de dicho proceso. En ella sale Richard Schiff, que es un actor por el que yo tengo devoción desde The West Wing, como un oscuro agente en busca de posibles topos dentro del campamento dónde los científicos estaban realizando sus investigadores. No es, desde luego, un trabajo agradable, pero sí muy hondo.

4. Reg E. Cathey por House of Cards
De los seis actores que hubiera nominado yo al Emmy el único que puede conseguirlo es Cathey, que un año más vuelve a dar vida a ese cocinero que tiene como mejor (o peor) cliente a Frank Underwood. Cathey compone un personaje incrédulo. Un auténtico superviviente que sabe que la vida es un valle de lágrimas en el que hay que luchar para no hundirse. Representa a todos aquellos que ya no creen en la política, porque conocen sus miserias de cerca.


3. David Hyde Pierce por The Good Wife
De todos los actores que figuran en esta categoría es el que tiene más minutos en pantalla y un arco más amplio y complejo. David Hyde Pierce encarna al rival electoral de Alicia Florick. Un hombre, al igual que Alicia, que se ve sumido en la espiral de basura que acompaña al mundo de la política profesional. A la vez astuto e inocente el personaje requería un actor de su tamaño, siempre tan sutil, tan agudo.

2. Oliver Platt por The Good Wife
Siempre es un placer ver a Oliver Platt, es un actor secundario descomunal. En la última temporada de The Good Wife interpreta a un multimillonario republicano al que le apasiona tener discusiones morales y/o ideológicas. Sus duelos con Christine Baranski fueron maravillosos.



1. Lars Mikkelsen por House of Cards
Mikkelsen afronta en la tercera temporada de la excesiva House of Cards un personaje tan goloso como peligroso, ese brillantemente nauseabundo presidente Petrov, álter ego de Vladimir Putin. Desde luego no es una interpretación sutil, pero sí es una de esas que no se olvidan fácilmente. El resultado es de una viscosidad muy turbadora.


Actriz invitada en serie dramática

6. Patricia Arquette por Boardwalk Empire
La ganadora del Oscar Patricia Arquette, volvió a Boardwalk Empire para darle un cierre a su personaje, esa mujer fuerte y manipuladora con la que se identifica un Nucky Thompson contra las cuerdas. No pudo brillar tanto como la temporada anterior, pero aún así siguió siendo magnética. Es lo que tiene ser una gran actriz.


5. Elizabeth Reaser por Mad Men
Don Draper está tan perdido en sí mismo que se enamora de un fantasma del pasado, de una camarera que ha huido de su familia, de su pueblo, para empezar una nueva vida. Se enamora de los recuerdos del hombre que fue. Esa camarera es Elizabeth Reaser. Sexy, trágica, huidiza y en última instancia, atrapada. Brillante.



4. Diana Rigg por Game Of Thrones
Rigg ha logrado su tercera nominación consecutiva al Emmy en esta categoría y es la única de las nominadas de este año que incluyo en mi lista. Su Lady Olenna es un personaje delicioso, con sus pullas, su retorcido sentido del humor y sus caras de estupor. Este año la han puesto contra las cuerdas y Rigg pudo dar rienda suelta a su registro dramático en la sensacional conversación con el Septón Supremo, aquella de “vosotros sois la minoría y nosotros la mayoría”.

3. Lois Smith por The Americans
Todas las actrices de esta lista, salvo Smith, tienen arcos que trascienden durante varios capítulos. De hecho, cuatro de ellas son personajes que han aparecido en más de una temporada de sus series. Por eso tiene tanto mérito lo que hace Lois Smith en The Americans, que en apenas unos minutos, durante un único capítulo, dibuja a toda una mujer fascinante. Esta señora mayor que ha padecido la muerte por culpa de la guerra y que ayuda voluntariosamente en el negocio familiar es lo más entrañable de la televisión de la última temporada. La conversión entre Smith y Keri Russell fue sensacional.

2. Julianne Nicholson por Masters of Sex
Si algo se salvó de la caída en picado que sufrió Masters of Sex en su segunda entrega fue la descomunal Julianne Nicholson, que encarnó con entereza y sensibilidad a una doctora moribunda que se aferraba a su trabajo y a su dignidad para seguir en pie. Confirmando así que es una actriz que a la menor ocasión que le dan, brilla.



1. Kiernan Shipka por Mad Men
A lo largo de estas listas insistiré bastante en mis loas al reparto femenino de Mad Men. Shipka era una niña pequeña cuando entró en la serie de Matthew Weiner, a lo largo de estos 8 años se ha transformado en una mujer y también en una actriz con aura. Ha sido capaz de plasmar con credibilidad una catarata de sentimientos enterrados en una constante pose de desidia. En esta última temporada la trama la ha empujado a madurar, y de pronto, dejó de ser una niña enfadada, para ser una mujer responsable. Su última secuencia, fregando los platos, es preciosa. Y su cara. Su cara.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

We need to talk about Gotham

Más de esto, por favor



En el micro-mundo seriéfilo hay un debate, o más bien un conflicto, un cisma, en torno al formato procedimental. No suele hablarse de ello, pero cuando sale a la luz crea discusiones más o menos encarnizadas entre los defensores y los detractores (fans vs. haters). El problema reside en que muchas veces la discusión no es civilizada. Algunos haters abordan el procedimental desde la condescendencia, considerándolo un formato menor frente al serializado y muchos fans se indignan rápidamente acusando a los detractores de snobs. En cierta forma cuando se habla de este tema, se está dirimiendo una batalla aún más amplia: drama de network vs. drama de cable (de “calidad”, se entiende). Lo cual es inexacto y más hoy en día cuando muchos dramas generalistas han abrazado la serialidad, como Revenge, por decir uno que he visto hace poco y que precisamente tuvo unos primeros 10 capítulos procedimentales.

Si no lleváramos el debate al terreno de la ofensa personal (o más bien, de sentirse ofendido personalmente), quizás podríamos llegar a un punto de entendimiento dentro de nuestros gustos particulares. Yo, personalmente, prefiero la serialidad, pero eso no quita que vea series procedimentales. No suelo usar este argumento porque en mi cabeza suena igual que “no soy homófobo, muchos amigos míos son gays” o “no soy machista, tengo un montón de amigas”. Por eso no digo, que no odio el formato, que de hecho mi serie favorita en la actualidad es un procedimental: The Good Wife, claro. Como el argumento me genera vergüenza propia, prefiero evitarlo y decir que para que el formato procedimental sea el adecuado para una serie que yo quiera ver, tiene que cumplir dos requisitos:
- los casos han de ser interesantes
- los casos han de hacer avanzar a los personajes y a las tramas de fondo

Y estos requisitos ni si quiera son sine qua non. Puedo disfrutar de un procedimental que sólo cumpla uno de ellos en su totalidad y el otro de forma digna. Por ejemplo, las dos series de Shonda Rhimes (no voy a contar a Murder, que sólo la produce) en emisión. Greys tiene unos casos que hacen avanzar a los personajes, aunque muchas veces no me interesen demasiado (aunque suelen entretenerme). Scandal (Escándalo, para los amigos), por lo general tiene unos casos que me divierten muchísimo, aunque en realidad aporten muy poco al panorama general de la serie. Después, claro está, te encuentras con series como The Good Wife con casos brillantes que hacen avanzar el relato y edifican a los personajes. Pero incluso podemos coger un ejemplo de procedimental más puro, porque generalmente se asocia a lo policíaco: X-Files. Sí, los mejores capítulos son los mitológicos no-procedimentales, pero aún así los capítulos “normales” son muy buenos, de hecho tienen alguno excelente.

Esto viene a cuento (sí, tiene una raíz inmediata este post de desvarío) de que todas las semanas mientras veo Gotham me paso sus 40 minutos de duración pensando: “joder, deja de ser un procedimental de una puta vez”. Pero no me atrevo a decirlo demasiado alto porque temo que me fustiguen y me tachen de hater de los procedimentales sin ser nada de eso que diría Isabel, La Vecina de Valencia. De hecho, que el mejor capítulo de la serie por el momento haya sido el único que no ha tenido caso, creo que reafirma mi opinión. Los casos de Gotham son aburridísimos, no hacen avanzar la trama, no construyen a los personajes “buenos”, y los villanos principales están totalmente desconectados de los mismos. Un despropósito. Podría sostenerse que si la serie empezara a dotarse de casos interesantes, debería seguir siendo procedimental. Sin embargo yo creo que tampoco funcionaría. Lo mejor de Gotham son sus grandes villanos, algo que ha heredado en realidad del universo audiovisual de Batman, por eso el último Batman de Nolan fue tan decepcionante, justamente porque no tiene villanos de nivel. ¿No sería mejor partir la temporada en dos mitades separadas por la pausa navideña y centrar cada una en la lucha de Gordon contra un villano de altura? Incluso se podría, dentro de esa gran caza (o partida de ajedrez, más bien) introducir pequeños casos episódicos relacionados con la misma (peones, siguiendo la metáfora). Gotham está agotándose en un formato que no le va bien. Y a la vez está dejando quedar mal a un formato que puede generar series fantásticas.

Pd: Está feo eso de jugar con títulos de películas para poner títulos de post, pero no pude evitarlo. Así que ya puestos, si no la habéis visto, id a sufrir con We need to talk about Kevin de Lynne Ramsay, insensatos.

lunes, 27 de octubre de 2014

Una colección de otoño decepcionante



Aunque aún hay algún estreno pendiente para las próximas semanas, como por ejemplo esa versión loquísima (aún más) de Homeland en clave marujil que será States of Affairs de NBC, podríamos decir que casi todo el pescado está vendido. Y por desgracia la cosecha de estrenos ha sido muy decepcionante. Las networks prosiguen su camino hacia la irrelevancia mientras que las cadenas de cable han optado este otoño por programar series veteranas, tras el alud de estrenos de la temporada estival. Si antes el otoño era el cuatrimestre más potente para un seriéfilo y el verano el más flojo, quizás podamos decir que este año se han invertido las tornas. El cable (+ las plataformas) sólo nos ha ofrecido dos estrenos relevantes: The Affair en Showtime y sobre todo Transparent, en Amazon; a la espera de que BBC America estrene el 5 de Noviembre, su drama de espías The Game.

Mientras que en las networks, la serie más esperada, Gotham, está siendo una decepción, y da la sensación de que a la cadena que mejor le han funcionado sus nuevas ficciones es a (redoble de tambores) la CW (!!!), con The Flash y Jane the Virgin. Mientras, en ABC pueden estar contentos por haber logrado por fin un bloque de comedias familiares sólido y por el exitazo de audiencias que es La Noche en Shondaland de los jueves. Sin embargo sus comedias románticas se han caído con todo el equipo y más allá de miércoles-jueves tienen serios problemas todas las noches. A CBS le ha funcionado Scorpion, pero la enésima serie de Kevin Williamson, Stalker, no. Madam Secretary ha recibido unas cuantas ostias, todas ellas muy merecidas, pero a mí me entretiene (es una serie sobre política, era imposible que no lo hiciera). A FOX sólo le ha funcionado Gotham, pero sus audiencias caen semana a semana y su calidad sigue sin aparecer. Por lo demás es una cadena en ruinas con audiencias vergonzosas más allá de la noche de comedia de los domingos. Y ya en último lugar tenemos a NBC, arrastrando sus problemas de siempre. De sus estrenos me quedo con A to Z, la única sitcom que he comprado este otoño, a falta de ver Marry me, también de la cadena y que ya ha emitido dos episodios.

Teniendo en cuenta lo dicho, he aquí las series que me he agenciado en estos dos meses de estrenos otoñales, en rojo las que aún no he decidido si me voy a quedar o no, en naranja las que seguiré viendo sí o sí aunque no sean nada del otro mundo y en verde las que me atrevería a recomendar, porque de verdad son relevantes.

- A to Z (NBC)
Hablé de A to Z hace muy poco, así que no me voy a extender mucho. Lo mejor que tiene son sus dos actores protagonistas (Milioti y Feldman) y su idea/macro-estructura: contar la evolución de un noviazgo desde que nace (A) hasta que termina (B). Lo peor, todo lo que no es el centro amoroso, porque no saben disimular que está ahí para llenar los 20 minutos de cada episodio. Las audiencias están siendo terribles así que es posible que NBC la cancele.

- Gotham (FOX)
Había muchas expectativas en torno a Gotham y la mayoría de ellas se han ido por el coladero. No es que sea una mala serie, es que es un drama sin garra, temeroso de ser más arriesgado. Es verdad que SHIELD o Arrow necesitaron muchos capítulos para pegar un salto de calidad (o eso es lo que dicen los que las siguieron viendo), y por lo tanto quizás Gotham también necesite plantar los cimientos antes de crecer. Emitirse a las 8 de la tarde hace que sea mucho menos oscura de lo que debería. Y el formato procedimental es un gran error. Ojo, no tengo nada en contra de los procedimentales, de hecho a continuación hablaré de dos series que lo son (más o menos) y a las que les viene bien serlo (a una más que a la otra). Simplemente creo que a Gotham no le viene bien. Sería más interesante hacer temporadas de 16 capítulos, partidas por la mitad, desarrollando una trama central en torno a un gran villano en cada en cada una de esas mitades. Por ahora, lo mejor han sido los malos con vocación de continuidad (sobre todo el Pingüino y Fish Mooney) y lo peor unos casos sosísimos (desde el señor de los globos, hasta el último a lo Fringe, pasando por el pica-ojos).

- Jane the Virgin (CW)
Una médica le inyecta accidentalmente la muestra de semana que su hermano guardó antes de que le extirparan sus testículos por culpa del cáncer, a una joven latina que había prometido llegar virgen al matrimonio. Esta no es la premisa inicial de la nueva comedia de 40 minutos de CW. No, es sólo una pequeña parte de la misma. El piloto nos escupe todos los clichés del culebrón, formando una mezcolanza loquísima que lo único que puede provocar en el espectador es un gozoso y constante oyoyoyoyoyoyoyoy. Pero lo importante es que el monstruo de Frankestein funciona. La serie es divertida, sobre todo si la ves en compañía para ir comentando cada uno de los detalles. No sé si la vería yo solo, pero con amigos y alcohol delante, es un buen plan nocturno.

- Madam Secretary (CBS)
Ser la pareja de baile de la mejor serie en antena (The Good Wife) puede ser una putada o una bendición, dependiendo de si estás o no a la altura de las circunstancias. Madam Secretary no lo está porque la invaden los lugares comunes (sobre todo en la esfera familiar) y porque sus casos no nos están contando nada que no nos hubiera contado ya The West Wing. Sí, tiene una buena protagonista en esa secretaria de Estado con buenas intenciones interpretada por Téa Leoni, y es una serie razonablemente entretenida, pero no es una gran serie. A mí me gusta porque me gusta mucho la política americana pero no es una serie que recomendaría, demasiado blandita, demasiado God bless America. Además, habrá que ver si la trama conspirativa de fondo cobra protagonismo y si son capaces de desarrollarla sin hacer el ridículo.

- How to get away with murder (ABC)
HTGAWM o simplemente Murder (cada cual la llama como le parece), ha venido a completar la noche de los jueves de ABC producida por Shondaland y a expandir el shondismo, incluso más allá de la propia Shonda Rhimes, que no escribe este drama ¿judicial?, sino que simplemente la produce. Y lo ha hecho hacia territorios más oscuros y locos creando una serie con tantas influencias que es imposible ponerse de acuerdo en las mismas. Yo la definiría como un Damages meets thrillers teenagers de los 90. Sí, estamos ante algo así de loco. Obviamente la gente la compara, además de con Scandal, con un amplio ramillete de dramas que va desde The Good Wife hasta Revenge. Un batiburrillo encocado. Y como con Scandal, funciona. En este caso más es, efectivamente, más. Murder es jodidamente divertida y delirantemente absurda. Sus mayores hándicaps residen en que Viola Davis no llena un personaje que debería ser majestuoso (aunque cada vez que aparece sin peluca dan ganas de aplaudir) y que más allá del gayer, los pupilos son muy poco interesantes. A su favor juega que hace un retrato muy sucio del sexo, que tiene un caso de fondo razonablemente interesante (sin ser Damages, claro) y que dibuja una galería de personajes que no sólo son malas personas, sino que también son conscientes de que lo son (cosa que no pasa en Scandal).

- The Affair (Showtime)
O cómo contar una aventura romántico-sexual extra-conyugal desde los dos puntos de vista y en flashbacks. Lo que hace a The Affair una serie muy interesante es sobre todo su estructura. Cada capítulo está dividido en dos, la primera parte nos cuenta la versión de él (Dominic West) y la segunda la de ella (Ruth Wilson, la actriz que más brilla) de los mismos acontecimientos, todo ello relatado por cada uno frente a un detective en el presente, muy a lo True Detective, sí. Hasta ahora sólo se han emitido dos episodios, pero desde luego estamos ante un drama muy interesante, sobre todo si bucea en la sexualidad y la culpa.

- Transparent (Amazon)
En mi anterior post hice un repaso a esta primera temporada de la comedia dramática de Jill Soloway. Poco tengo que añadir a lo ya dicho. Transparent es una serie maravillosa. Inteligente, crítica, irónica y sensible. Cuando la ves te hace pensar y te hace sentir. No se le puede pedir más a una obra audiovisual. Debemos dar las gracias porque una serie así haya salido adelante, hace que la televisión (aunque sea producida por una plataforma de streaming) avance como arte.