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miércoles, 9 de septiembre de 2015

España: una década de ausencia en los Oscar


Desde hace 11 años ninguna película española ha estado nominada al Oscar de habla no inglesa. La última que lo logró fue Mar Adentro de Alejandro Amenábar, que además consiguió el cuarto Oscar español en esta categoría, tras los logrados por Volver a empezar, Belle Époque y Todo sobre mi madre. 11 largos años de sequía. Durante esta década la que más cerca ha estado de la nominación ha sido Icíar Bollaín con También la lluvia, que logró entrar en la preselección de 9 films, aunque no consiguió una plaza en el quinteto final. Tras dos años en los que enviamos películas sin ningún tipo de opción, 15 años y un día y Vivir es fácil con los ojos cerrados, este año la preselección de la Academia ha generado esperanzas. Magical Girl de Carlos Vermut, obra de culto instantáneo de nuestra cinematografía, parte como favorita frente a la fabulosa Loreak y a la última película de Gracia Querejeta, Felices 140, para lograr ser la seleccionada por la Academia española. En una competición en la que participan decenas de películas de todo el mundo es fundamental tener una película diferente, especial, atrevida, que se marque a fuego en la memoria y que pueda generar ruido y Magical Girl es esa película, sin duda alguna.

Pero, ¿por qué es importante lograr la nominación al Oscar? Nos guste más o menos los Oscar son el gran escaparate anual del cine. Por eso es fundamental lograr que nuestras películas se cuelen y sobre todo que así puedan acceder al mercado norteamericano. El tándem Festival de Toronto – Carrera por los Oscar es, junto a los grandes festivales competitivos (Cannes, Berlín, Venecia), el gran centro de promoción de nuestro cine más allá de nuestras fronteras. Magical Girl, que puede estar en la carrera por el Oscar este año, ya se presentó el año pasado en Toronto, al igual que La isla mínima, y este año se verá allí ma ma. Es la gran puerta a la distribución en el resto del mundo.

¿Por qué el cine español ha estado tan ausente en la última década en la carrera por el Oscar?

En primer lugar, porque cada vez más países envían sus films a la Academia americana. Para que nos hagamos una idea, entre 1959 y 1987, España logró 13 nominaciones al Oscar. Entre 1988 y 2014, ha logrado 7, prácticamente la mitad. Es decir, durante las décadas en que en España se hacían muy pocas películas y había poco autores (Berlanga, Armiñán, Saura, Garci…) la presencia de nuestro cine en los Oscar era muy superior a la obtenida en las últimas tres décadas, en las que la producción de films ha aumentado, así como el número de cineastas y los focos de producción (ya no sólo se produce en Madrid, también Catalunya, País Vasco, Andalucía o Galicia producen films).

En segundo lugar, porque el calendario nos perjudica. El gran escaparate del cine español es el Festival de Donostia. Allí se estrenan año tras año gran parte de los mejores films españoles del curso. Este año, por ejemplo, competirán allí Cesc Gay con Truman o Agustí Villaronga con El Rey de La Habana. Y tendrán sus premieres mundiales los últimos films de Alejandro Amenábar, Álex de la Iglesia e Imanol Uribe. El año pasado compitieron en Donostia La Isla Mínima, Magical Girl y Loreak, sí, la ganadora del Goya y dos de las tres preseleccionadas para el Oscar. Pero más importante que todo ello, las tres mejores películas españolas del 2014. Establecida la importancia de Donostia, su situación en el calendario es terrible para la carrera por los Oscar. El festival se celebra después de la preselección y el resultado de ésta se anuncia durante el mismo. ¿Qué implica esto? Que las películas que vayan a competición en el festival tienen que lograr la preselección sin haber sido aún exhibidas públicamente. Es decir, mediante pases privados para académicos. Lo cual dificulta mucho que logren colarse en la terna. Justamente eso fue lo que le pasó a La isla mínima el año pasado. El film era elegible, puesto que se iba a estrenar en cines antes del plazo máximo (30 de septiembre), todo el mundo que la había visto en los susodichos pases privados hablaba maravillas del film, pero no logró entrar. Después triunfó en Donostia y en la taquilla y todo el mundo se echó las manos a la cabeza. Pero es normal que esto pase. ¿Un académico, aunque le guste una película, se va a arriesgar a votarla cuando aún no se ha estrenado y no sabe cuál será la reacción de la crítica y el público, y por lo tanto el empuje que pueda tener de cara a los premios? Yo no creo que lo hiciera a no ser que estuviera totalmente seguro de su éxito. Este año ni Truman ni El Rey de La Habana eran elegibles, ambas películas competirán en Donostia pero se estrenarán en octubre, tras el cierre del plazo. Con lo cual es posible que nos encontremos a alguna de ellas en la preselección del año que viene, 12 meses después de su estreno, con su carrera comercial finalizada. Desde hace unos años se debate la posibilidad de que Donostia cambie de fechas, no por esta cuestión, que al fin y al cabo es secundaria para el Festival, sino por su coincidencia en el tiempo con Venecia y Toronto. Si esto sucediera la preselección española para el Oscar podría verse beneficiada.

En tercer lugar, la ausencia de nuestro cine en las secciones oficiales de Cannes, Berlín y Venecia. Si Donostia se ha convertido, prácticamente, en el único escaparate internacional del cine español es porque año tras año ninguna película española logra estar en las secciones oficiales de los tres grandes festivales europeos. Más allá de Almodóvar en Cannes y alguna agradable sorpresa como Balada triste de trompeta en 2010 en Venecia, nuestro cine pasa completamente desapercibido. Y nos guste más o menos de estos tres festivales, sobre todo de Cannes, obviamente, salen todos los años los principales films de habla no inglesa, y por lo tanto los que se pelearán por conseguir la nominación al Oscar. No siempre es así, sin ir más lejos Ida no se había estrenado en ninguna de estas tres citas, pero se fue labrando una carrera internacional y un aura de film de culto que le permitió llegar a los Oscar y ganar. Si Magical Girl es finalmente la seleccionada por nuestra Academia desde luego éste es el ejemplo. A estas alturas del año parece claro ya que la húngara Son of Saul, que ganó el premio al mejor director Gran Premio del Jurado en Cannes, tiene ¾ del Oscar de habla no inglesa en el bolsillo. Esto demuestra la importancia de estar presente en estos festivales. Pero aún tenemos más pruebas. De las 7 películas españolas nominadas al Oscar desde el 88, sólo 2, las de Garci (Asignatura aprobada y El abuelo), no estuvieron en la tríada Cannes-Berlín-Venecia. En la Croissette, compitió Todo sobre mi madre de Pedro Almodóvar. En la Mostra, Mujeres al borde de un ataque de nervios, también de Almodóvar y Mar Adentro, de Alejandro Amenábar. Y en la gélida Berlín, Belle Époque de Fernando Trueba y Secretos del corazón de Montxo Armendáriz. Esto no quiere decir que no se pueda estar en los Oscar sin competir en estos festivales, ahí están Ida o El secreto de sus ojos, que se había estrenado en Donostia, para demostrarnos que no tiene por qué ser así, pero desde luego ayuda, y mucho. Ojalá la enviada española tenga suerte este año. Ojalá sea la inmensa, impactante y demoledora Magical Girl de Carlos Vermut (aunque Loreak también me parece una película maravillosa, conste en acta).

*Actualización 29/09/2015: La Academia española seleccionó a Loreak como su representante en los Oscar. 

sábado, 7 de febrero de 2015

Las 5 (-1) películas de los Goya 2014

2014, el año de La Isla Mínima


Esta noche se entregan en Madrid los premios de la Academia de Cine Español, esos cabezudos con el rostro del que quizás sea el mayor maestro de la luz y las sombras de la historia de España, Francisco de Goya. Estos días en la prensa hemos podido ver cómo nos han bombardeado hablando del gran año en taquilla de un cine español que cual Astérix y Obélix ha resistido el ataque del enésimo año de crisis económica y el salvaje aumento del IVA. Lo cierto es que estamos ante un año claramente distorsionado por ese éxito descomunal que fue Ocho apellidos vascos, que es verdad que películas como El niño, La Isla Mínima o Relatos Salvajes, han cosechado muy buenas cifras, pero que de todas formas seguimos ante un panorama sombrío. En España no existe una industria cinematográfica. El dinero cosechado por Ocho apellidos vascos no se va a traducir en la apuesta por nuevas producciones de menor tamaño. Mediaset lo invertirá en su próxima producción megalómana. Están en su derecho, obviamente. Si aquí hubiera una industria, los grandes éxitos económicos servirían para financiar films más pequeños, más arriesgados, retroalimentando al sistema. Si aquí hubiera una industria no habría tantos profesionales en el paro, malviviendo. Ni casi todo el entramado cinematográfico se sostendría sobre el apoyo de las subvenciones y TVE. En los buenos tiempos, aquellos de la bonanza económica, se perdió la oportunidad de poner los cimientos a un verdadero entramado industrial sobre el que asentar nuestro audiovisual (incluyo aquí también a la televisión). Ahora, en una época de crisis, ya no global, sino del propio sector cinematográfico, ya es tarde, lo que puede hacer el cine español es sobrevivir, y desde luego este año ha sido un gran año en esa tarea.

Al entrar a hablar del binomio taquilla/calidad, creo que este año confirma, como pocos, que el género cinematográfico principal de nuestro cine debe ser el thriller. Más allá de grandes éxitos cómicos esporádicos (este año Ocho apellidos vacos, el enésimo Torrente y Mortadelo y Filemón) y de algún gran drama de autor consagrado, el thriller es el género que mejor conciencia, en España, el éxito económico y el artístico. 4 de las 5 películas nominadas este año al Goya a la Mejor Película son thrillers (Relatos Salvajes es un thriller/comedia negra). Sorprende, dado el respaldo que ha tenido el género tanto público como crítico, que de las últimas 10 ganadoras del Goya, sólo 2 hayan sido thrillers, Celda 211 (2009) y No habrá paz para los malvados (2011). Si en aquellos dos años, la Academia, reconoció el trabajo de dos maestros del género como Daniel Monzón y (sobre todo) Enrique Urbizu, este año, salvo monumental sorpresa, será el turno de otro de los grandes cineastas españoles de la última década, Alberto Rodríguez. Su La Isla Mínima está llamada hoy a arrasar, pudiendo llegar sus premios hasta los dos dígitos. Lo cual, no acabará por reflejar el fantástico año (creativamente hablando) del cine español. Pocas veces han estado nominadas a Mejor Película tres obras del nivel de La Isla Mínima, Relatos Salvajes y Magical Girl.

La Isla Mínima es un thriller brillante sobre el caldo de cultivo socio-político, que se ha ido cociendo poco a poco en este país hasta explotar en esta crisis sistémica que vivimos. De aquella España post-franquista, oscura, turbia, plagada de secretos y concesiones terribles, estos lodos de corrupción en los que andamos enfangados. Rodríguez mezcla esa España negra de los crímenes que quedan envueltos en una nebulosa, es decir, la España de las niñas de Alcáser, con una reflexión sobre ese monstruo que no hemos diseccionado correctamente llamado franquismo, y lo que obtiene es un film de primer nivel, sólido, visualmente fascinante (la fotografía de Alex Catalán posiblemente sea una de las mejores que se han hecho jamás en nuestro cine), que tiene algún altibajo narrativo (está mejor hecha que contada, en mi humilde opinión), pero que captura tu atención durante todo su metraje. No aporta nada nuevo, pero sigue puliendo ese thriller español tan necesario, a medio camino entre la autoría y la taquilla.

Relatos Salvajes ha sido una de las grandes sensaciones entre el público cinéfilo del último año. Los argentinos tienen un don para hacer films que obligatoriamente tienen que gustarle a todo el mundo (en mayor o menor medida). Si hace unos años parieron (también con dinero español) esa pequeña  y delicada maravilla llamada El secreto de sus ojos, este año nos traen una de las mejores comedias negras de los últimos años, a nivel global. Los brutales, desternillantes y demoledores relatos de Damián Szifrón, pintan un panorama de su país, esa Argentina en la que la corrupción es la norma, con la que espectadores de todo el mundo, y sobre todo nosotros, podemos sentirnos identificados. Ese estado de corrupción política y económica, pero también social y moral, se parece terriblemente al que nosotros padecemos cada día con más intensidad. En cuanto a los relatos en sí, en mi opinión van en un genial increscendo, de menor a mayor calidad, calado y diversión. El último, esa boda de niños bien, me ha regalado los minutos más graciosos y lapidarios del cine que he visto en 2014. Érica Rivas, esa diosa.

Magical Girl es la niña bonita de Twitter (y del Festival de San Sebastián, dónde ganó la Concha de Oro y el premio al mejor director), la película más valiente, radical y osada del año. Para los que ya conocíamos a Vermut gracias a la aún más salvaje y kamikaze Diamond Flash, ha sido la confirmación de que estamos ante el que será uno de los cineastas españoles más importantes de las próximas décadas. La consolidación de un genio con un mundo propio retorcido y fascinante. Este puzle de personajes rotos que se van rompiendo aún más los unos a los otros, que juega con las elipsis narrativas con esa brillantez que sólo la mala ostia y el respeto total por la inteligencia (y la imaginación) del espectador pueden proveer, es, sin duda, mi película española favorita de 2014 y una de mis películas favoritas del año en general.

El niño ha sido sin duda alguna el gran bluff del cine español de 2014. El equipo de Celda 211 rodeado por uno de los repartos más apabullantes de los últimos años (Tosar, Fernández, López, Lennie) acercándose a ese micro-mundo tan fascinante como peligroso de la frontera afro-española. Era un must see del año. Telecinco lanzó una descomunal campaña publicitaria durante el Mundial de Fútbol y la audiencia respondió, pero, más allá de los alardes técnicos (las secuencias marítimas son fantásticas), El niño es una película bastante vacía, con mecanismos de guion muy tópicos, muy descompensada en la densidad de sus dos tramas principales y que no termina de enganchar, más allá de las secuencias de acción y de los momentos más íntimos con Tosar, Fernández y Lennie de por medio. No es una mala película, simplemente es fallida, y no debería estar nominada en Mejor Película, dejando fuera a, por ejemplo, 10.000 km o Hermosa Juventud.

Me gustaría hablar ahora de Loreak, pero no me han dejado verla. No llegó a los cines más allá del País Vasco y las grandes ciudades estatales, no me la trajeron a Cineuropa (supongo que por indisponibilidad de copias) y en Filmin no se estrena hasta la semana que viene (¡qué decisión más inteligente!). Voy  a intentar no hablar de política. Pero son estos pequeños detalles los que indican que algo no funciona en España a nivel ya no sólo político, sino cultural. Loreak y A Esmorga (que se estrenará más allá de Galicia a partir de marzo (deduzco que más allá de Galicia significa Madrid)) son la demostración práctica de que todo aquel cine que no está hablado en castellano o catalán e impulsado desde Madrid o Barcelona, no existe. La eterna tensión sobre la que se ha construido el Estado de las Autonomías entre Madrid, como CCAA castellana más importante, y Cataluña, no deja sitio para nada ni nadie más, ni para ningún tipo de debate sosegado. No hay aire que respirar. Esto sin entrar en la vomitiva (no se me ocurre ninguna palabra mejor) cuestión del doblaje de las cintas españolas no habladas en castellano. ¿Es tan difícil asumir que España es un país tan rico, diverso y complejo? ¿Cuándo va a parar el proceso de castellanización de todo el país? España es un estado políticamente descentralizado, pero culturalmente centralista. Es muy triste, me jode y sí, al final he entrado en política.

Para terminar, tanto La Isla Mínima como Relatos Salvajes serían grandes ganadoras, pero al igual que el año pasado fui acérrimo defensor de La herida, este año lo soy de Magical Girl. Ahora, en verde mis apuestas y en rojo lo que yo premiaría:

Película: La Isla Mínima / Magical Girl
Director: Alberto Rodríguez por La Isla Mínima / Carlos Vermut por Magical Girl
Actor: Javier Guitiérrez por La Isla Mínima / Luis Bermejo por Magical Girl
Actriz: Bárbara Lennie por Magical Girl / Bárbara Lennie por Magical Girl
Guion original: Carlos Vermut por Magical Girl / Damián Szifrón por Relatos Salvajes
Guion adaptado: Javier Fesser, Claro García y Cristóbal Ruiz por Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo / Carlos Asorey e Ignacio Vilar por A Esmorga
Actor de reparto: José Sacristán por Magical Girl / José Sacristán por Magical Girl
Actriz de reparto: Carmen Machi por Ocho Apellidos Vascos/ Carmen Machi por Ocho Apellidos Vascos
Fotografía: Alex Catalán por La Isla Mínima / Alex Catalán por La Isla Mínima
Montaje: José M. G. Moyano por La Isla Mínima / Pablo Barbieri y Damián Szifrón por Relatos Salvajes
Música original: Julio de la Rosa por La Isla Mínima / Julio de la Rosa por La Isla Mínima
Dirección novel: Carlos Marques-Marcet por 10.000 km / Carlos Marques-Marcet por 10.000 km
Actriz revelación: Nerea Barros por La Isla Mínima / Natalia Tena por 10.000 km

Actor revelación: Dani Rovira por Ocho Apellidos Vascos / David Verdaguer por 10.000 km

domingo, 30 de noviembre de 2014

Hasta que nos olamos, Cineuropa (2014)

CINEUROPA

Pelegrín, mascota del Xacobeo 93, leyenda de por vida

Ayer terminé mi Cineuropa 2014. Ese pequeño festival no competitivo (mi Little Little Little Toronto) que con mucho esfuerzo se organiza cada año en esta ciudad tan pequeña y de clima tan complicado en otoño llamada Santiago de Compostela. Ese pequeño festival que alegra mi mes de noviembre y me permite ver el cine que de otra forma no podría ver. También es mi pequeño Cannes, que mitiga un poco el hecho de que posiblemente jamás vaya ni a Cannes ni a Toronto. Creo que el nivel de películas que vi fue mejor el año pasado, o quizás simplemente es que el año pasado yo era tal desastre vital que abracé Cineuropa como bote de salvación. No lo sé. Aún así mis 10 (+1) películas me han aportado algo. Al final, supongo, que esa es la magia del cine.

Empezando por el final, ese mini-maratón de 6 horas que me metí entre pecho y espalda (la segunda aún está adolorida) ayer de Kis uykusu (Winter Sleep) y Mr. Turner. La primera me decepcionó un poco y la segundo me sorprendió otro tanto. Quizás me esperaba que la película que le dio por fin la Palma de Oro a Nuri Bilge Ceylan iba a ser una obra descomunal. Y no lo es. Tampoco creo que lo pretenda. Es un relato hondo y sangrante sobre un grupo de personajes doblemente encerrados, en sí mismos, y en el espacio que los rodea, el frío invierno en medio de ninguna parte en Anatolia. Ceylan rueda maravillosamente, pero a la película le sobra metraje, 3 horas, 10 minutos es demasiado tiempo. A Mr. Turner también le sobran algunos minutos en su tramo final, en el que parece que Mike Leigh no sabe como echar el cierre a la historia del pintor británico J. M. W. Turner. Aún así es una poderosa y entretenida película sobre el proceso de creativo y la pasión artística. Entre Leigh y el director de fotografía, Dick Pope, pintan (no pude resistirme al juego de palabras) alguno de los planos más hermosos que he visto en mi vida. Así de rotundo me pongo. Y claro, Timothy Spall está fantásticamente contenido en un personaje de formas rudas y mirada tierna.

Siguiendo de atrás hacia adelante, el viernes vi Plemya (The Tribe), que causó sensación en la Semana de la Crítica en Cannes y está nominado en los EFA en la categoría de ópera prima junto a La Herida y 10.000 km. Entré en ella sin saber qué iba a ver y desde luego me sorprendió. Una película protagonizada por sordomudos, en la que no se subtitula el lenguaje de signos y que tampoco tiene música. El cine desnudo. O incluso más, el cine hecho carne. La película es pura atmósfera y fatalidad. Ese internado terrible en el que está ambientada parece una pesadilla de esas que te despiertan por la noche sudando. Violenta y seca, es, desde luego, todo un descubrimiento. Mi última semana en Cineuropa comenzó con el extraño León de Oro de Venecia, A Pigeon Sat on a Branch Reflecting on Existence, que cerró la trilogía sobre el ser humano del sueco Roy Andersson. Si el año pasado vi Gente en sitios, este año vi esta película. Un conjunto de piezas cómicas muy absurdas, de las cuales algunas funcionaban muy bien y otras se caían con todo el equipo. No me parece una gran película, pero me arrancó alguna risa y sí que tiene gags muy inspirados y inteligentes.

El plano icónico de Leviathan

En la segunda semana vi otras cuatro películas: Leviafan (Leviathan), Force Majeure (Turist), Mommy y Magical Girl. Leviathan del ruso Andrei Zvyagintsev, es una sucesión de puñetazos al estómago. El film cuenta la historia de un hombre al que expropian la casa por un precio ínfimo y como en su lucha por hacer justicia se va viendo atrapado por los perversos mecanismos del poder, no voy a volver a citar a El proceso de Kafka por decimonovena vez este mes, pero vamos, que de eso habla. Una película necesaria sobre tiempos sombríos. Turist es la segunda mejor comedia negra (negrísima) del año, tras Relatos Salvajes. La historia de cómo una familia se va desintegrando tras sufrir un amago de alud, y que el padre huyera despavorido dejando a su mujer e hijos tirados. Un complejo vacacional de lujo se convierte en una cárcel de rencillas, miedos y frustraciones. Los ricos también lloran. En Magical Girl, Carlos Vermut sigue construyendo ese mundo tan perverso suyo que comenzó con la monumental Diamond Flash. La historia de tres personajes va encajando mientras el relato nos oculta, precisamente, las piezas más interesantes que llevan a ese encaje. No eres travieso ni nada Vermut. Visualmente es una maravilla, pero quizás me esperaba más, quizás Diamond Flash me parezca narrativamente más osada, más ambiciosa. Aún así, una de las grandes películas españolas de este año, sin duda.

En la primera semana vi Phoenix y Miss Julie. Dos películas, como Magical Girl, sobre mujeres rotas. Phoenix es un melodrama sobre el final de la II Guerra Mundial y los restos del naufragio nazi que bucea en lo perversos que podemos llegar a ser los humanos con tal de salvarnos. La película tiene unos 20 minutos finales brutales. Ha habido muchísimo nivel en actrices este año en mi Cineuropa, me da pena no reconocer el trabajo de Nina Hoss en mi palmarés ficticio, porque su composición es de una sutileza que desgarra. En cambio la que no es sutil es Jessica Chastain en Miss Julie. Tampoco podía serlo, porque ese personaje necesitaba desenfreno. Una niña rica cargada de problemas se obsesiona con su sirviente, cargado de resquemor, y lo que pasa a partir de ahí es una explosión constante de odio y deseo. El problema de la película de Liv Ullmann es que sus personajes cambian de parece 50 veces en 120 minutos, y al final el espectador acaba mareado. Quizás la película más floja que he visto este año en el festival. Antes del comienzo del mismo ya había visto una de las películas que más ha gustado en la ciudad, Deux jours, une nuite, de los hermanos Dardenne. La película cuenta el deambular de una mujer (soberbia Marion Cotillard) intentando convencer a sus compañeros de trabajo para que renuncien a un bono a cambio de que ella pueda mantener su trabajo. Y durante ese proceso vemos como ella misma va lidiando con sus problemas internos y sentimentales. Una señora película, maltratada tanto en Cannes como en las nominaciones de los EFA.

Antes me salté, con toda la intención del mundo, Mommy, porque quería hablar de ella en último lugar. Sí, como cabía esperar, ha sido mi película favorita de este Cineuropa. Dolan se ha hecho mayor. Dolan y yo nos hemos hecho mayores. Mommy es una obra adulta sobre unos personajes que por mucho que intenten ponerse de pié siempre terminan tropezando. La historia de una madre con un hijo enfermo al que no puede controlar. La historia de un hijo que quiere hacer las cosas bien pero que a veces es incapaz de controlar todas sus ansias y acaba siendo peligroso. La historia de una vecina de clase media encerrada en sus miedos, que encuentra en esa atípica familia su válvula de escape. Mommy es una catarata de sentimientos guiada por una dirección que es puro cariño, pura sensibilidad. El año pasado le di el premio gordo a Xavi (ya es como de mi familia), y sí, este año, volveré a cometer la misma osadía. Los veinteañeros tenemos mucho que decir, y más los que son unos genios como Dolan. Ahí va mi palmarés, he sudado tinta china para cuadrarlo y conseguir colar a todas las películas relevantes que he visto. Ahora entiendo un poquito más lo complicado que es ser jurado y tener que repartir tu amor entre tanto gran cine y circunscribirte a las reglas de los Festivales Clase A como Cannes o Donostia (sólo un ex aquo, dos premios por película). Si lo hiciera otro día quizás sería distinto, pero el que me ha salido hoy es este. Suerte a toda esta gente de cara a la Carrera de premios que empieza.

Xavier Dolan con su Premio Especial del Jurado de Cannes, sacando la folclórica que lleva dentro

Pelegrín de Ouro: Mommy de Xavier Dolan. Por emocionarme, hacerme sentir miedo y, sobre todo, por insuflarme ganas de vivir.
Gran Premio del Jurado: Leviafan (Leviathan) de Andrei Zvyagintsev. Por hablar de la Europa que se nos está viniendo encima y analizar al poder en toda su brutalidad.
Mejor Director: Ruben Östlund por Force Majeure (Turist). Por crear un espacio hermosamente cruel para unos personajes tan cabrones.
Mejor Actriz: Anne Dorval y Suzanne Clément por Mommy. Por interpretar a dos mujeres apaleadas por la vida e imprimirles, precisamente, mucha de esta última.
Mejor Actor: Timothy Spall por Mr. Turner. Por hacer un trabajo sutil y preciso creando no sólo a un artista, sino también a un hombre.
Mejor guion: Jean-Pierre y Luc Dardenne por Deux jours, une nuite. Por hablar de la Europa que sufrimos día a día y por ser profundamente humanistas.
Premio Especial del Jurado: Kis uykusu (Winter Sleep) de Nuri Bilge Ceylan. Por mostrar que encerrarnos con nuestros demonios sólo causa mucho dolor.

martes, 1 de abril de 2014

10 películas para un año de cine español que promete

Con ese fenómeno de masas que está siendo 8 apellidos vascos y, según las críticas, el Festival de Málaga con más nivel en años, ha arrancado con fuerza el cine español de 2014. A partir de ahora veremos si estas 10 películas que aquí traigo, el éxito enorme de taquilla que será Torrente 5, y alguna apuesta arriesgada como Open Windows o Autómata, logran que sea un año importante para nuestra cinematografía.

10. La vida inesperada

Mira que solecito más bueno eh, si es que somos más majos

Dir: Jorge Torregrosa
Rep: Javier Cámara, Raúl Arévalo, Carmen Ruiz
¿Qué? Un actor fracasado que reside en Nueva York es visitado por su primo, al que parece que la vida sí que ha sonreído.
¿Por qué? Esta película hizo un Garci estrenándose para unos pocos, pudiéndose así presentar a los últimos Goya. El resultado fue 0 nominaciones y cerrarse las puertas de los próximos Goya. Una jugada maestra. Aún así surgió el rumor de que la película era muy buena, estrenada en el Festival de Málaga, y aunque fuera maltratada por el palmarés, el rumor se ha convertido en clamor, un mar de muy buenas críticas. El guion es de Elvira Lindo. Los protagonistas Javier Cámara y Raúl Arévalo, ni más ni menos.

9. Stella cadente

Un rey sin reino

Dir: Luis Miñarro
Rep: Àlex Brendemühl, Lola Dueñas, Bárbara Lennie, Àlex Batllori, Francesc Garrido
¿Qué? El breve y convulso reinado de Amadeo de Saboya
¿Por qué? Luis Miñarro es un hombre clave para entender el cine español más arriesgado, desde su labor como productor ha estado detrás de películas como El muerto y tan feliz, La mosquitera o Cosas que nunca te dije. Tras muchos años como productor da el salto a la dirección llevando a la gran pantalla una parte de nuestra historia poco analizada: el fugaz reinado de Amadeo de Saboya. Promete ser una apuesta aséptica, artie, alejada del cine comercial. Veremos el resultado.

8. La ignorancia de la sangre

Si por soportar a Paz Vega no me dan el Goya no me lo van a dar nunca

Dir: Manuel Gómez Pereira
Rep: Juan Diego Botto, Alberto San Juan, Paz Vega
¿Qué? Un detective sevillano se ve inmerso en dos peligrosos y complejos casos, uno centrado en la mafia rusa, otro en el terrorismo islámico.
¿Por qué? Un thriller que pesca en el revuelto río del terrorismo islámico en España y en el rico caladero de la mafia rusa es un film a tener en cuenta. Aunque sólo sea por lo atrevido de la propuesta. A su favor juega también tener a Juan Diego Botto como el detective Falcón (protagonista de una saga escrita por Robert Wilson). En su contra, que Manuel Gómez Pereira es un director anodino y que Paz Vega es... Paz Vega.

7. La isla mínima

Los 80, la maravillosa era del bigote

Dir: Alberto Rodríguez
Rep: Raúl Arévalo, Javier Gutiérrez, Antonio De la Torre, Jesús Carroza
¿Qué? Dos policías son enviados desde Madrid a Andalucía para investigar el asesinato de dos chicas cuyos cadáveres aparecen en las marismas del Guadalquivir.
¿Por qué? Alberto Rodríguez es uno de los cineastas más relevantes del cine español, y un maestro del thriller. No soy un gran fan de Grupo 7, pero creo que es un film valioso y marca (como otras películas, como las de Urbizu o el más adelante mentado Monzón) uno de los caminos a seguir por el cine español: el del thriller policiaco.

6. Todos están muertos

Una actriz sin miedo a asomarse al precipicio

Dir: Beatriz Sanchís
Rep: Elena Anaya, Macarena García, Angélica Aragón, Patrick Criado
¿Qué? Un estrella del rock de los 80 agorofóbica vive encerrada en su casa dependiendo de su hijo y su madre, que un día trae de vuelta a Diego, su hijo muerto, que regresa a casa en forma de fantasma.
¿Por qué? El toque sobrenatural puede echar un poco hacia atrás, pero el cine español ha demostrado dominar el drama familiar y la protagonista es esa actriz casi milagrosa llamada Elena Anaya, que acaba de ganar el premio a mejor actriz (ex aequo) en Málaga, donde la película recibió muy buenas críticas y sumó también el Premio Especial del Jurado. Ver dónde han terminado aquellos jóvenes que hicieron la movida madrileña es interesante, y el título del film, muy travieso.

5. Murieron por encima de sus posibilidades

Que Raúl Arévalo esté en todas partes es El Bien

Dir: Isaki Lacuesta
Rep: Sergi López, Raúl Arévalo, Ariadna Gil, Emma Suárez, Eduard Fernández, Josep María Pou, José Coronado, Jordi Vilches
¿Qué? Unos internos de psiquiátrico planean sacar a España de la crisis secuestrando a un banquero
¿Por qué? La crisis y la corrupción analizadas desde el punto de vista de unos locos. ¿Cómo coño no me va apetecer ver esta película? La clave residirá en si Lacuesta opta por ser un poco más accesible que de costumbre. En el reparto hasta 5 actores ganadores del Goya, y además Josep María Pou y Sergi López.

4. 10.000 km

Como hacer la envolvente sin dejar opción a que te hagan la cobra

Dir: Carlos Marques-Marcet
Rep: Natalia Tena, David Verdaguer
¿Qué? La historia de amor de una pareja abocada a vivir separados durante un año, con un océano entre ambos.
¿Por qué? Tras obtener muy buenas críticas en el Festival de Austin ha arrasado en el palmarés del Festival de Málaga: Biznaga de Oro, mejor director, actriz ex aequo para Natalia Tena (Game of Thrones) y guion novel. ¿Y si es la Stockholm de este año? A mí que me encantan estas películas pequeñas de parejas sumidas en problemas, me apetece muchísimo. Tengo muchas expectativas.

3. Jirafas, rinocerontes e hipopótamos

Rosales, siempre un paso más allá

Dir: Jaime Rosales
Rep: Torbe, Ingrid García Jonsson, Jaunma Calderón
¿Qué? Una pareja de Carabanchel decide ponerse a rodar escenas de sexo para comercializar en internet.
¿Por qué? Parece ser que tras dos películas demasiado inaccesibles, experimentales, Jaime Rosales va a volver a un cine un poco más convencional (dentro de lo convencional que puede ser Rosales). El protagonista es un famoso actor porno, la fotografía del nuevo chico bonito del cine español: Pau Esteve Birba. Se estrenará en algún festival, el sueño sería sección oficial en Cannes, pero ay los sueños, sueños son.

2. El niño

Dos monstruos

Dir: Daniel Monzón
Rep: Luis Tosar, Sergi López, Eduard Fernández, Bárbara Lennie
¿Qué? El complejo entramado del narcotráfico a caballo entre África y Europa, con el Estrecho de Gibraltar como campo de batalla.
¿Por qué? Es la película española más esperada del 2014. La anterior cinta del dúo Monzón-Tosar, Celda 211, fue uno de los mayores éxitos de crítica, público y premios de nuestro cine reciente. Otro thriller frío y emocionante es lo que prometen. Y nosotros estamos deseando verlo.

1. Magical Girl

Bárbara Lennie, la diva turbia que tanto necesitaba el cine español

Dir: Carlos Vermut
Rep: Bárbara Lennie, Israel Elejalde, José Sacristán, Luis Bermejo
¿Qué? Un padre sin dinero quiere comprarle a su hija un vestido de un famoso manga,  y acaba envuelto en un peligroso y sórdido mundo.
¿Por qué? Vi hace medio año Diamond Flash. Había leído cosas muy interesantes sobre ella. La película emblema de eso que está llamando el nuevo underground español. Creo que es pronto para avistar una corriente así, pero ojalá en un par de años se vea con nitidez. Lo cierto es que algo se está moviendo en el cine español. Entre el post-humor de Cavestany, la financiación de guerrilla que demuestra que se puede hacer grandes películas con poco dinero como Stockholm o la manada de profesionales salidos de la ESCAC, estamos ante un cambio en nuestro cine. Este último año ha dado buena muestra de ello, para mí las dos mejores películas españolas del 2013 fueron dos óperas primas, la ya mentada Stockholm de Rodrigo Sorogoyen y La Herida de Fernando Franco. En un año en el que estrenaron De la Iglesia, Almodóvar, Coixet, Trueba o Querejeta, lo más estimulante lo rodaron dos directores noveles, como Sorogoyen y Franco. Hay vida más allá de los autores de renombre, gente con muy buenas ideas. Y uno de esos nuevos cineastas es Carlos Vermut, que construyó una historia demencial a base de retazos cargados electrizantes. Ahora, ya con más dinero, vuelve al ataque sin parece ser, renunciar a la construcción de un mundo muy personal, rabiosamente personal. Hay ganas de cambio.