Mostrando entradas con la etiqueta Foxcatcher. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Foxcatcher. Mostrar todas las entradas

domingo, 22 de febrero de 2015

Los No-Oscar 2014 VII: Película

10. Obvious Child
El film de Gillian Robespierre me hizo reír a carcajadas pero también me emocionó de una forma muy extraña. Pensaba que iba a ver una comedia ácida y me encontré con un film que me dejó tocado durante un par de días. Una comedia que subvierte las normas de la romcom, para acabar construyendo un film rotundamente romántico y optimista. El problema no es el género, es cómo lo usas, ¡estúpido! Además es a la vez una mirada crítica a los veinteañeros sin rumbo entre los que me incluyo, y en cierta forma un film que denuncia ciertos valores conservadores que pululan por los productos culturales que consumimos, de forma aparentemente inofensiva.

9. Pride
Teniendo en cuenta el actual clima sociopolítico, Pride es una película muy pertinente. No porque hable de los derechos de los homosexuales o de la lucha por su supervivencia de los mineros. Sino porque afronta ambas cuestiones desde una óptica casi de clase. O más que de clase, de poder. La unión de los actores que actúan en los márgenes del sistema, de cara a construir una mayoría que pueda defenderse contra los actores que actúan en los centros de poder. En ese sentido la dulce, amorosa y combativa Pride, parece ideada por el mismísimo Gramsci. Más allá de la dimensión política del film, estamos ante una película tierna, que maneja muy bien las emociones y los elementos cómicos y que, sobre todo, crea una maravillosa galería de personajes.

8. Winter Sleep
Hay películas que cuando las estás viendo, las disfrutas intensamente, pero que al salir del cine y empezar a correr las horas, se diluyen en la memoria, hasta quedar reducidas a pequeños y borrosos recuerdos. En el otro extremo, estarían situadas aquellas películas que mejoran con el paso de los días, de las semanas, de los meses. Un buen ejemplo de estas últimas es Winter Sleep. Estar durante 3 horas y 15 minutos sentado en una butaca incómoda hizo que mirara muchas veces el reloj e intentara que mi escoliosis no me diera demasiado la lata. Cuando salí del teatro (durante 10 min antes de meterme entre pecho y espalda otras 2 h y 15’ de Mr. Turner) estaba un poco decepcionado. Me había gustado, tenía conversaciones realmente fascinantes y era un tratado de lo terrible que es ser pasivo-agresivo con las personas a las que quieres. Pero se me había hecho pesada, creía que le sobraban bastantes minutos y alguna trama (los hermanos endeudados). Sin embargo con el paso del tiempo me gusta más. No sólo porque he olvidado el dolor de espalda, sino sobre todo porque es una película que he necesitado madurar para poder apreciar en toda su grandeza. Los seres humanos muchas veces queremos lo que no podemos tener y dañamos lo que tenemos, y en ese proceso nos desgastamos lentamente, consumiéndonos en nuestra propia frustración. Somos terrible y mágicamente incomprensibles, incluso (o sobre todo) para nosotros mismos.

7. A most violent year
Comenzó con muy buenas críticas, pero rápidamente se disolvió en la carrera de premios. Quizás apurar su estreno no fue una buena idea. Quizás Cannes 2015, como hizo este año la película de la que hablaremos a continuación hubiera sido una buena idea. Pero más allá de esto, A most violent year es una película muy interesante, oscura, seca, fría. Un relato preciso de cómo funciona la corrupción, de cómo nuestras ciudades languidecen sumidas en el crimen. Su discurso era válido para los años 80 y sigue siendo válido hoy. JC Chandor se confirma como uno de los nuevos cineastas americanos más interesantes.

6. Foxcatcher
Tras su exitoso paso por Cannes, Foxcatcher se convirtió, de inmediato, en una favorita clara de cara a los Oscar, pero en otoño comenzó a desaparecer de las apuestas y al final, aunque está presente en las grandes categorías, no logró colarse en Mejor Película. No será porque no tenga nivel para estarlo. Es un gran drama psicológico de autor, rodado con mucha personalidad (y autoconsciencia, ojo), frío, asfixiante, hipnótico. La caída de tres hombres que se van destrozando mutuamente hasta precipitarse irremediablemente hacia la tragedia. La tragedia de la ambición, de la necesidad de triunfar, aunque te lleve a la locura (Whiplash y Nightcrawler van, precisamente por esta misma línea). El sueño americano abrasa.

5. Relatos Salvajes
Hacer de la corrupción una comedia descacharrante, de la desesperación, carcajada. Esa es la idea básica de Relatos Salvajes. Su ambicioso objetivo que cumple con creces. Tan crítica, inteligente y ácida como divertida y graciosa. Necesitamos más comedias de nivel y necesitamos más cine crítico. Relatos Salvajes, una demostración retorcida de cine social en clave de thriller y comedia negra, es todo esto y más. Una de las grandes películas del año a nivel mundial. Una demostración de que desde lo local se puede hablar de lo universal, de que en el mundo globalizado casi todos tenemos los mismos problemas sistémicos.

4. Deux jours, une nuit
Una mujer tiene un fin de semana para salvar su puesto de trabajo convenciendo a sus compañeros para que renuncien a su bonus, recomponerse a sí misma y curar a su malherido matrimonio. Todo ello durante dos días y una noche tortuosas en las que los Dardenne, a través de la mejor Marion Cotillard que yo ha haya visto, nos escupen a la cara lo terrible que se ha vuelto el mundo en el que vivimos. Pero el encanto del film está justamente en su humanismo. Podría dibujar este sistema como una opresión constante en la que comes o te comen. Podría ser Hobbes y no lo es. A pesar de todas las cosas malas que le pasan a la protagonista, hay esperanza, hay gente buena que se cruza en su camino. No todo es negro. No todo está perdido. Aún podemos tener fe en el ser humano.

3. Interstellar
Pongo a Interstellar en esta posición porque más allá de los problemas que tiene (para mí, como siempre en Nolan el principal son los personajes), o de que haya sido una ligera decepción, la disfruté muchísimo. Fueron casi 3 horas en el cine de puro gozo. Este año hubo 5 películas que vi en el cine que me hicieron muy feliz. Dos se van a jugar el Oscar (Boyhood y Birdman) y las otras tres ocupan este pódium. De todas ellas, Interstellar me parece la peor, o más bien la más criticable, la que teniendo metas más altas, comete más fallos o llega menos lejos en sus objetivos. Pero eso no quiere decir que el viaje interestelar de Christopher Nolan no me parezca puro cine. Diversión en estado puro. La película tiene esas ansias de impresionar, de maravillar, de innovar. Y a mí esas ansias me lo compensan todo. El cine como evasión, como un viaje trepidante por mundos que jamás veré.

2. Mommy
La quinta película de Xavier Dolan fue el film de 2014 con el que más conecté emocionalmente. A pesar de que en absoluto cuenta historias que me hayan pasado a mí o presente personajes que pueda reconocer en mi vida. Conecté con ella porque está cargada de sentimientos muy bien presentados y explicados. Es una película de una rabia y una sensibilidad especiales. He hablado (y escrito) tanto sobre ella que ya no sé qué añadir. Es una película que radiografía con mucho tacto y personalidad lo que implica ser adolescente e hijo, pero también adulta y madre, en un mundo cada vez más desconectado y volátil. Un mundo en el que nuestras conexiones se debilitan, en el que hemos dejado de vivir en nuestras calles y casas, para vivir dentro de nosotros mismos, intentando escapar de nuestros problemas nos hemos obligado a vivir parapetados en ellos. Mommy es un canto a la esperanza porque nos dice que no hay que tener miedo a vivir.

1. Gone Girl

Frente a la sensibilidad de Mommy, David Fincher y Gillian Flynn proponen un viaje a un mundo en el que nos hemos vuelto insensibles. En el que la frustración nos ha corroído, y lo único que nos hacemos es daño a nosotros mismos y a los que nos rodean. Al calor de la crisis económica, la superficialidad de los barrios suburbiales, la telebasura y la corrupción moral, nos presentan la historia de un matrimonio que se hace daño mutuamente, desangrándose en una guerra sin final a la vista, permaneciendo encadenados el uno al otro, odiando a las personas en las que se han convertido. Gone Girl nos relata cuán perdidos estamos, pero no nos propone ninguna salida. Por eso es una película tan agria, tan pesimista. Fincher se confirma como el cronista de un mundo occidental cada día más oscuro, lastrado por problemas sistémicos irresolubles. Nos susurra, otra vez más, que estamos rotos por dentro.

sábado, 21 de febrero de 2015

Los No-Oscar 2014 VI: Montaje y Dirección

MONTAJE

5. Spencer Averick por Selma
El gran reto de Selma es mezclar la esfera íntima, pequeña, como las reuniones políticas o las discusiones matrimoniales, con la esfera pública, los discursos, la iglesia, las manifestaciones. Y el montaje logra congeniar perfectamente ambas escenas, hacer la transición entre los dos mundos de forma muy natural. Obviamente dónde brilla (al igual que la dirección o la fotografía) es en las secuencias de las manifestaciones, que están montadas con una elegancia y una fuerza increíbles.

4. Lee Smith por Interstellar
A estas alturas sabemos que montar las películas de Christopher 1 millón de planos Nolan, tiene un mérito increíble. Es una lucha titánica contra al ego de Nolan y la ingente cantidad de material que rueda. En Interstellar, Smith vuelve hacer un trabajo de primera poniendo orden narrativo en el caos de ideas (tanto argumentales como visuales) del director. Todas las secuencias de acción espacial están muy bien resueltas y las tramas espacio-temporales distanciadas están bien atadas. Otra vez ningunean su trabajo, aunque este año había demasiados rivales de altura.

3. Douglas Crise y Stephen Mirrione por Birdman
Si primero la discusión giró sobre la persistente batería de Antonio Sánchez, luego la misma se trasladó al montaje del film. ¿Si el falso plano-secuencia son 12 planos cosidos podría decirse que Birdman tenía un gran montaje? Si consideramos la planificación como parte del montaje, es decir, que Birdman es una película montada antes de ser rodada, sí. Si no, pues posiblemente su no nominación al Oscar sea lógica. Yo soy del primer grupo, creo que Birdman es una película en la que dirección, fotografía y montaje tuvieron que concebirse al unísono, como una actividad conjunta. Y desde luego el trabajo es brillante.

2. Jay Cassidy, Stuart Levy y Conor O’Neill por Foxcatcher
El montaje de Foxcatcher es, en gran medida, el “culpable” de que el film sea lo gélido que resulta ser. Y sin embargo es un montaje muy fluido, las distintas secuencias no están cosidas de forma abrupta, sino que te van conduciendo unas a otras en una sucesión de pequeños puñetazos, de pequeñas roturas. Miller monta un puzzle y lo van rellenando pero sin tener la menor intención de completarlo nunca. El montaje de Foxcatcher juega con eso precisamente. Con lo que no nos  muestra entre secuencia y secuencia, lo que se ha producido entre fundido a negro y fundido a negro.

1. Kirk Baxter por Gone Girl

Tras ganar dos Oscar con las dos anteriores películas de Fincher al lado de Angus Wall, Baxter se ha quedado fuera de la nominación por su excelente trabajo en Gone Girl, ese juego de máscaras, mentiras y medias verdades, en el que el montaje es tan importante de cara a estructurar el relato como indeleble a la hora de narrarlo. Mérito doble, pues. La secuencia de la huida y el descubrimiento del macro-engaño, la del sexo sanguinario, la de la entrevista… Gone Girl está plagada de secuencias que más allá de lo bien dirigidas que están, cuentan con un montaje brillante. Algún día caerá el tercer Oscar. Seguro.

DIRECTOR

5. Ava DuVernay por Selma
Si con Damien Chazelle ya iba convencido de que me encontraría con un director con un estilo personal muy marcado y estimulante, he de reconocer que con DuVernay, creía que me iba a encontrar con un trabajo solvente pero impersonal. Craso error. Lo que eleva a Selma de drama sociopolítico interesante a film poderoso es la dirección de DuVernay (y la fotografía, el montaje y la banda sonora). Incluso aquellos a los que Selma no les ha gustado aplauden el pulso y el estilo con el que DuVernay rodó las secuencias de las manifestaciones. Pero Selma y el trabajo de su director es mucho más que eso, es un drama consciente de que las imágenes son tan poderosas como las palabras. Lejos de confiar en que la fuerza de Martin Luther King sostendría la película, DuVernay se esfuerza por elaborar una puesta en escena muy potente. Buen trabajo, sus imágines emocionan.

4. Christopher Nolan por Interstellar
Poco que decir a estas alturas sobre Christopher Nolan. En la vorágine de amor/odio a la que nos empujan los nolanistas y los antinolanistas, es difícil esgrimir argumentos razonables. A mí me gustan mucho las películas de Nolan, me parecen diversión en estado puro y aplaudo su ambición, sus ganas de forzarnos a pensar, de desafiarnos, Interstellar como perfecto ejemplo de todo ello. Creo que es capaz de construir secuencias de acción fabulosas, pero también soy muy crítico con la sobresaturación de planos a la que nos somete. ¿Por qué usar diez plano cuando te llega con uno? En ese debate interno me encuentro. Nolan sí o Nolan no. Aún no he llegado a una conclusión. Por ahora, Nolan sí, pero con peros.

3. Damien Chazelle por Whiplash
Chazelle abordó su trabajo partiendo de la base de que el guion es un lienzo casi en blanco en el que poder pintar infinidad de imágenes. Lo que logró fue una película adrenalínica con un don extraordinario para escupir planos extraordinarios, de esos que impactan tanto que sientes como la saliva, el sudor y la sangre te mojan. Chazelle tiene una desbordante capacidad de pensar en imágenes, de sumergirnos en la historia, de insuflarnos frenesí. Una auténtica pena que se quedara fuera de los Oscar frente al impersonal trabajo de Morten Tyldum. He aquí una estrella en ciernes.

2. Xavier Dolan por Mommy
En su quinta película, Dolan confirma lo ya observado en la anterior, Tom a la fèrme, ha madurado como director de una forma extraordinaria. El manierismo de antaño ha dado paso a una preciosa obsesión por el rostro humano. Esos planos cortos, epidérmicos, se combinan con imágenes preciosas del espacio como territorio liberador. Nosotros somos nuestra propia cárcel, lo que nos rodea es la constante posibilidad de liberarnos de nosotros mismos. Por eso en la que es sin duda una de las secuencias del año cinematográfico, el protagonista abre literalmente el plano. Rompamos con lo que nos atrapa. Seamos libres. El Xavier Dolan director es más libre que nunca. Y tiene un extraordinario don para producir sentimientos a través de sus imágenes.

1. David Fincher por Gone Girl

Si partimos de la base de que David Fincher es (con permiso del maestro Scorsese) mi director favorito del cine actual, era bastante predecible que lo colocara en el primer puesto por su excelente trabajo en Gone Girl. Entre los dos planos circulares poderosísimos que abren y cierran la película, Fincher compone un thriller-cebolla, en el que debajo de cada secreto hay otro secreto más. Mueve la cámara por esa capa gris que cubre a los protagonistas, apuntando en sus rostros todas las miserias que esconden debajo de la piel. La cámara los escruta hasta desnudarlos. Es un trabajo sutil. Preciso. Casi quirúrgico. Nadie maneja la tensión y el humor negro como él. Por eso es el gran autor del thriller americano de las últimas décadas. Obviamente, en mi humilde opinión.

jueves, 19 de febrero de 2015

Los No-Oscar 2014 IV: Actores

ACTOR DE REPARTO

5. Bill Nighy por Pride
Nighy es uno de esos fantásticos secundarios veteranos que produce el Reino Unido que siempre mejoran, con su mera presencia, la obra de la que forman parte. Jamás veréis a Bill Nighy firmando una mala interpretación, está siempre bien, siempre al servicio de la historia. En Pride regresa a un género que maneja a la perfección, la comedia dramática (de Love Actually a About time, por citar dos), y lo hace con otro personaje cargado de secretos y sentimientos. Pero en esta ocasión está incluso más sensible que de costumbre. Su voz, sus caras y sus movimientos físicos despiertan una tristeza inmensa, la de un hombre que ha vivido con miedo a ser él mismo toda su vida.

4. Michael Fassbender por Frank
Gracias a la marciana Frank podemos decir ya que Michael Fassbender está bien hasta con careta. También podemos decir que tiene talento para la comedia. Y confirmar lo que ya sabíamos, su talento no tiene límite y sus agallas tampoco. En Frank interpreta a un genio de la música con serios trastornos mentales que vive con una cabeza de cartón sobre su cabeza. Estamos ante una interpretación entre delirante y fascinante. Un trabajo muy físico y que desde luego es completamente diferente a todo lo que había hecho Fassbender hasta ahora. Por no decir que es completamente diferente a cualquier interpretación que hayamos podido ver este año. Bordea el ridículo para terminar siendo sensacional.

3. Alfred Molina por Love is strange
Al principio de la carrera de premios se especuló con la posibilidad de que Alfred Molina pudiera colarse en los Oscar gracias a este profesor que echan de su trabajo por casarse con su novio de toda la vida y que tiene que hacer frente al hecho de tener que vivir alejado del mismo mientras encuentran un piso más económico dónde vivir. Entre la resignación, la frustración y el dolor, Molina compone un personaje lleno de matices y que desborda sentimientos. Todas sus secuencias con John Lithgow son maravillosas, de una ternura que te desarma. Es uno de esos trabajos en los que ya no ves a un personaje, sino a una persona real.

2. Dominic West por Pride
Alejándose de sus papeles habituales de dandy de mediana edad, West se atreve aquí a interpretar a un homosexual desinhibido y carismático. Podría haberse estrellado pero en cambio firma una de las interpretaciones más divertidas y sensibles de su carrera. Sin cortés, sin ataduras, Dominic West insufla a la pantalla de una enorme vitalidad. Fantástico en el terreno cómico pero también tierno y rotundo en el dramático. Ha sido toda una sorpresa verlo de esta forma.

1. Channing Tatum por Foxcatcher

Si bien es cierto de que Tatum fue promocionado como actor protagonista por el film de Bennett Miller, digo que es el mejor secundario que se ha quedado fuera de los Oscar este año, partiendo de la base de que creo que la primera hora de Foxcatcher es un Tatum vs. Carrell y la segunda, Carrell vs. Ruffalo. Si bien al principio el relato gira en torno a él, se va diluyendo hasta convertirse casi en una sombra, en un alma en pena que transita por los planos. Tatum conduce a su personaje desde la inocencia, la jovialidad, el entusiasmo, del inicio del film, hasta la derrota del final, hasta ese hombre casi deshumanizado, consumido, desesperanzado. Los prejuicios que se tienen contra Channing Tatum no deberían impedir ver que aquí hace una interpretación fantástica.

ACTOR PROTAGONISTA

5. Antoine-Olivier Pilon por Mommy
Mommy necesitaba a un actor principal capaz de saltar de la rabia y la alegría desbordada a la sensibilidad y la ternura. Que fuera a la vez enérgico y taciturno. Pilon lo logra con creces. Dolan ha dado un paso atrás en su tarea como actor para crecer como autor. No podría haber acertado más. Ni en un millón de años él hubiera podido componer este personaje. Pilon es transparente, capta todos los sentimientos del personaje y los retiene en su rostro. Su trabajo es algo precioso de ver.

4. Miles Teller por Whiplash
La ópera prima de Damien Chazelle pivota en torno al antagonismo visceral entre dos monstruos obsesionados con el arte, con el éxito. Si JK Simmons es el trueno, Miles Teller es la tormenta. Simmons no sólo no se lo come, sino que es capaz de medirse a él, conformando el dúo cinematográfico más estimulante del 2014. Whiplash confirma el talento innato de Teller para bucear por las entrañas de chavales obsesionados con sus sueños, y lo ratifica como el mejor actor de su generación. Ahí es nada.

3. Timothy Spall por Mr. Turner
Desde su victoria en Cannes sobre el nominado al Oscar Steve Carrell, Spall estuvo en todas las quinielas de premios. El poco respaldo cosechado por Mr. Turner en su propio país, frente a The Theory of Everything y The Imitation Game, ambas protagonizadas por dos de los actores británicos más en boga, lo dejaron pronto fuera de la terna. Que ello no nos lleve a engaño. Timothy Spall hace un trabajo enormemente sutil como el taciturno J.M.W. Turner, el maestro de la luz. Más allá de la imitación física, con esos escupitajos y esos ruidos guturales, hay un precioso trabajo de construcción de un hombre sensible y sencillo. Enamorado del mundo que lo rodeaba, de la potencia de las imágenes que la naturaleza y el hombre podían crear juntos.

2. Jake Gyllenhaal por Nightcrawler
Otra vez Jake Gyllenhaal se ha quedado a las puertas de la nominación al Oscar. Sin embargo, Nightcrawler lo ha elevado a la categoría de actor de culto, y estrella absoluta del cine indie americano. En los márgenes de la industria, Gyllenhaal está construyendo una carrera llena de títulos y autores interesantes. En Nightcrawler se zambulle en un personaje tan alucinado como repulsivo, transforma su voz y su rostro hasta hacernos olvidar que es él el que está detrás de la bestia. Un trabajo apabullante, de esos que estremecen.

1. Oscar Isaac por A most violent year

El Al Pacino de los 70 se ha reencarnado en un tal Oscar Isaac, que a finales de año se convertirá en una de las personas más conocidas de la industria gracias a esa bomba taquillera (y cultural) que será Star Wars Ep. VII. Isaac lleva un lustro cocinando su condición de actor indie a tener muy en cuenta. Yo personalmente lo descubrí en el Ágora de Alejandro Amenábar, pero como todos, imagino, me enamoré de él en Inside Llewyn Davis. Sacar adelante ese protagonista agrio, autodestructivo, complejo, era una labor titánica, pero Isaac lo bordó. 

martes, 17 de febrero de 2015

Los No-Oscar 2014 II: Fotografía y Diseño de producción

FOTOGRAFÍA

5. Sharone Meir por Whiplash
Poco se ha hablado de la fantástica fotografía de luces y sombras muy marcadas de Whiplash. Precisamente esa exposición constante a la que somete a los planos (y a sus personajes) hace que la película se convierta en toda una experiencia física, todo lo que pasa en plano lo podemos observar, el movimiento de los instrumentos, los fluidos que expulsan los protagonistas, sus rostros siempre al borde de la histeria. Un fantástico trabajo.

4. André Turpin por Mommy
Si Mommy desprende tanta vitalidad es, en gran medida, por la fotografía de Turpin, con esos tonos amarillos y esos infinitos cielos azules. Estamos ante una fotografía que es pura luminosidad. Y eso se transmite al espectador. Mommy podría haber sido una película terriblemente dura, triste, y sin embargo tiene un halo esperanzador, transmite ganas de vivir, Dolan y Turpin trabajan muy bien juntos, se complementan perfectamente, y el resultado es una película llena de energía, sobre todo en las secuencias diurnas y rodadas en el exterior.

3. Bradford Young por Selma
Tras maravillarnos el año pasado con su lubezkiano trabajo para la malickiana Ain’t them bodies saints, este año Bradford Young se ha confirmado como uno de los directores de fotografía a tener en cuenta en las próximas décadas con A most violent year y Selma. Young da al film de DuVernay un look visual entre añejo y ensoñado. Como si fuera un sueño fugaz de una siesta. O como si estuviera bañado en gas lacrimógeno. Apaga los contrastes para sumir al conjunto en la niebla y casa muy bien con el estilo que DuVernay le imprime a las secuencias (sobre todo a las que retratan la violencia).

2. Jeff Cronenweth por Gone Girl
El principal pero que se le puede poner al trabajo de Cronenweth es que no aporta nada nuevo a su propio estilo, simplemente lo perfecciona, lo pule. El estilo visual del dúo Fincher-Cronenweth está tan definido, con esa fotografía gris azulado para el día y naranja para la noche que, efectivamente, Gone Girl no presenta ninguna diferencia con respecto, sobre todo, a las dos anteriores películas de uno de los mejores dúos artísticos del cine actual. Dicho esto, obviamente la fotografía vuelve a ser excelente, sobre todo en los espacios cerrados y en las secuencias nocturnas. Una película que habla de personas de vidas grises que se mueven entre las penumbras y las mentiras, necesitaba a un director de fotografía que supiera iluminar esos sentimientos, esas entrañas podridas, y Cronenweth es ese director, sabe perfectamente como pintarnos las partes más oscuras del ser humano, como atenuar los rostros o cómo convertir al espacio en otro protagonista.

1. Hoyte Van Hoytema por Interstellar

Van Hoytema se ha convertido en el último lustro en uno de los directores de fotografía más interesantes del panorama actual. Desde su extraordinaria (e injustamente ninguneada) fotografía de Tinker, Tailor, Soldier, Spy hasta su sutil trabajo para la Her de Spike Jonze. En su trabajo más ambicioso da una nueva estética al cine de Nolan, menos oscura y nocturna, más desgastada, como ese mundo al borde de la destrucción. Interstellar combina la suciedad de los planetas, las naves y las casas, con la espectacular recreación de un espacio lleno de misterios. La luz en Hoytema es esperanzadora, cálida. Una jodida maravilla.

DISEÑO DE PRODUCCIÓN

5. Kim Jennings y Elizabeth Keenan por Selma
Hemos visto muchas recreaciones de los años 60 en Estados Unidos. Esas ciudades y esos barrios residenciales de blancos. Pero muy pocas veces hemos echado un ojo a las ciudades americanas desde la perspectiva de los negros. Cómo eran sus casas, sus cafeterías y sus calles. El pueblo de Selma se convierte en un pequeño teatro en el que Ava DuVernay mezcla a dos razas condenadas, finalmente, a entenderse, y lo hace con una recreación muy interesante.

4. Jess Gonchor y Kathy Lucas por Foxcatcher
Si Foxcatcher es una película tan gélida, tan lapidaria, tan perfeccionista, trazada con líneas rectas pero que habla de personajes tan torcidos, es, en parte, gracias a su espectacular diseño de producción. Esos espacios agobiantemente amplios. Esa opulencia feísta. Esa frialdad asfixiante que provocan esas estancias tan inhóspitas. Bennett Miller sabía muy bien lo que la historia necesitaba. Un señor trabajo.

3. Donald Graham Burt y Douglas A. Mowat por Gone Girl
Año tras año vemos como la Academia ignora a trabajos muy interesantes (y relevantes narrativamente) por el mero hecho de estar ambientados en la actualidad o en el pasado reciente. Las casas abiertas pobladas de sentimientos encerrados, que pueblan Gone Girl, componen, desde luego, un diseño de producción muy estimulante y medido al milímetro. No es un trabajo que luzca, pero ayuda a construir el clima del film como muy pocos este año.

2. Ondrej Nekvasil y Beatrice Brentnerova por Snowpiercer
Ese tren en el que cada vagón es un mundo completamente distinto al anterior, merecía más reconocimiento. En general, Snowpiercer lo merecía. El diseño de producción no sólo es brillante y detallista, sino que además está cargado de mucha mala ostia. Un trabajo muy imaginativo y sin el que la película no sería ni la mitad de divertida y estimulante. El diseño de producción hace que el recorrido por ese tren de desgracias y maravillas sea puro gozo visual.

1. Kevin Thompson y George DeTitta Jr. por Birdman

Hace 2 años, la Academia decidió darle el Oscar en esta categoría a Lincoln frente a uno de los diseños de producción más brutales que jamás haya visto servidor, el de Anna Karenina. Este año, el de Birdman, tan relevante narrativamente como aquel, ni siquiera ha podido colarse en la terna. Ha pagado caro, supongo, el hecho de que la película esté ambientada en la actualidad. Más que en ninguna película de este año, los decorados son parte fundamental del film, puesto que tuvieron que amoldarse a la perfección a la planificación que Iñárritu y Lubezki hicieron a la hora de rodar ese monumental  plano-secuencia falso. El Oscar debería ganarlo The Grand Budapest Hotel, pero Birdman debería haber estado nominada en esta categoría. 

sábado, 31 de enero de 2015

No es país para tanta oscuridad

LOS OSCAR 2014 / 2


El hombre perdido en la propia niebla que genera

Si en el anterior post sobre los Oscar de este año, hablé sobre la representación de las minorías, hoy vengo a pronosticar que cuando echemos la vista atrás, recordaremos 2014 como un gran año para los dramas americanos que cuestionan al dichoso sueño americano. Y esta enorme cosecha no está justamente representada en los Oscar. Nightcrawler, Gone Girl y A most violent year suman entre las tres, 2 nominaciones (Pike y el guion de Gilroy). Foxcatcher ha logrado 5 nominaciones, incluidas director, actor, secundario y guion, pero se ha quedado fuera de mejor película. Sólo Whiplash, el sueño americano convertido (literalmente) en sangre, sudor y lágrimas, he llegado a la categoría reina, aunque su director, el nuevo niño talento que ha surgido en el cine USA, Damien Chazelle, no ha logrado la nominación. Frente a ellas, la Academia ha nominado hasta 4 (es decir, la mitad) films que observan el pasado con benevolencia: American Sniper (la Guerra de Irak), The Imitation Game (la II GM y la posguerra), The Theory of Everything (la segunda mitad del S. XX) y The Grand Budapest Hotel (la Europa pre - I GM). Completan el Big 8, Birdman, una mirada incisiva sobre el mundo del espectáculo en particular, y nuestras sociedades en general; Selma, un buen estudio de caso sobre la lucha por los derechos civiles en los años 60 en Estados Unidos; y la favorita, Boyhood, que nos habla de la turbulenta década pasada en Estados Unidos, tanto en el plano cultural como en el sociopolítico, desde una perspectiva crítica pero optimista, luminosa.

Que la Academia haya decidido minusvalorar a los grandes thrillers americanos del año, y en cambio se haya volcado con películas cuquis, no debería sorprendernos. El año pasado fue un oasis en el desierto. Es verdad que en los últimos Oscar venció un drama muy crudo sobre la esclavitud y que entre las nominadas había filmes bastante duros, como The Wolf of Wall  Street, sobre los excesos del mundo financiero o Dallas Bayers Club sobre el SIDA, la homofobia, el Gobierno, y las farmacéuticas. Pero en la edición anterior, la complaciente Argo se impuso a películas bastante complejas o críticas, como Zero Dark Thirty o Django Unchained; y en la de 2011, la de The Artist y Hugo, la selección de films nominados no podía ser más blanca, más allá de The Tree of life, que aún así no era un thriller desesperanzador, ni mucho menos. Teniendo en cuenta esto, no deberíamos estar sorprendidos. Sin embargo, yo lo estoy. Por un lado, porque estas películas de la América sucia me han gustado mucho, han conseguido capturar mi atención, hacerme pensar. Y por otro lado, porque The Imitation Game me da mucha rabia, como ya había dicho anteriormente, The Theory of Everything me parece una película muy menor (lo cuqui-británico no me representa), y creo que American Sniper es una película fallida y maniquea, que evita meterse en todos los charcos y que ni siquiera trata la cuestión de los veteranos con hondura.

La frustración aumenta también porque esta cosecha de thrillers psicológicos (en mayor o menor medida todos lo son), me recuerda mucho al cine de los años 70. De hecho Nightcrawler y A most violent year huelen más a Scorsese que gran parte de las últimas películas que el maestro ha dirigido. A nadie se le escapa que quizás la década de los 70 fuera la más rica y viva del cine americano. Aquella década de la generación que cambió Hollywood, que diría Peter Biskind, compuesta por el propio Scorsese, Coppola, Cimino, Hooper, Bogdanovic, Friedkin, Spielberg o Lucas. En aquellos años, lograron el Oscar a la mejor película los dos primeros Godfather, The French Connection, The Deer Hunter (la comparación con American Sniper es terrible para el film de Eastwood) y One flew over the cuckoo’s nest. Y entre las nominadas estuvieron films como Network, Taxi Driver, All the President’s Men (las tres perdieron frente a Rocky, todo sea dicho), Apocalypse Now, Dog day afternoon, Norma Rae, Coming home, Nashville, Jaws, The Last Picture Show o All that jazz, por citar sólo algunas películas americanas nominadas en aquella época (ya no voy a incluir a Cries and Whispers o A Clockwork Orange). Esto no quiere decir que no hubiera en aquella época películas cuquis o menores nominadas, claro que las había, films como A touch of class (¿quién dijo cuqui-británico?). Pero los thrillers oscurísimos no se veían arrinconados. Las películas valientes, osadas, tenían tanta presencia como los filmes más clásicos, más tradicionales. Quizás esté cayendo, paradójicamente, en la misma estrategia que le critico a la mitad de películas nominadas este año: ser demasiado benevolente con el pasado, pero de verdad creo que es preocupante que la Academia corriera más riesgos en 1979 que en 2015.

Aquel terriblemente hermoso New York, New York

Dicho todo esto, quiero dejar claro que no niego el avance que ha hecho la Academia en los últimos tiempos. Es obvio que en la última década, las películas nominadas al Oscar han sido más oscuras, complejas, arriesgadas y relevantes que sus homónimas de décadas pasadas (los 80 y los 90). Que la mayoría aplastante de filmes academicistas de antaño ha dejado paso al cine independiente y al cine de autor. En los 80, No country for old men y The Departed no hubieran ganado el Oscar a la mejor película. Whiplash no hubiera logrado 5 nominaciones, incluida mejor película, y ni Boyhood ni Birdman serían las favoritas de cara a la victoria en 1997. Cuando critico las ausencias del resto de grandes thrillers americanos del año, no quiero decir que yo los hubiera nominado. Sí hubiera metido, sin duda, a Gone Girl y Foxcatcher (además de a Whiplash, claro) y quizás a la aséptica A most violent year, pero no creo que Nightcrawler sea una de las 10 mejores películas del año. Sin embargo, sí creo que es mejor y más interesante que las tres películas nominadas que critiqué brevísimamente antes. Y sobre todo, sin ser una gran película, sí que arroja una visión punzante sobre nuestro tiempo. Últimamente reflexiono mucho sobre esto último, lo valioso que resulta poder ver buenas películas que nos ayuden a explicar en qué punto de la historia nos encontramos, cómo son nuestras sociedades, hacia dónde nos dirigimos. Y creo que los Oscar también deberían servir para eso. Para que cuando en 2050 miremos a las nominadas de 2014, podamos ver nítidamente cómo éramos por aquel entonces, y lo jodidos que estábamos.

jueves, 20 de marzo de 2014

10 películas anglo en las que quiero creer en 2014

La respuesta a ¿de qué puedo escribir? es siempre ¿por qué no una lista eh, por qué no? Y aquí está, 10 películas anglófonas para este 2014, no incluyo a Lars Von Trier porque ya he visto lo que ha hecho (cuán travieso eres Lars) ni a Boyhood de Linklater porque ya se vio y ya nos han dicho que es buena, y la gracia de esta lista es ver cuantas ostias me meto a final de año. Tampoco está Malick, básicamente porque con él nunca se sabe si se puede o no contar. Ni ninguno de los tres directores daneses que profundizan sus carreras en la maquinaria yankee: Vinterberg, Scherfig y Bier. He dejado fuera al cine de habla no inglesa porque tampoco hay mucha información por ahí suelta, habrá que esperar a Cannes, pero este año vuelve Kusturica, los Dardenne regresarán a la costa azul por primavera y mi chico, Xavier Dolan, tiene otra peli. 25 años, quinta película señores. ¿Y el cine español? Creo que se merece lista propia, pero para ir abriendo boca, estrenan directores como Rosales, Rodríguez o Monzón, en Austin han hablado maravillas de 10.000 km y yo me muero de ganas de ver Magical Girl de Carlos Vermut.

10. Foxcatcher

¿Soy un actor serio ya? ¿Y ahora? ¿Y ahora? ¿Falta mucho?

Dir: Bennett Miller
Rep: Steve Carell, Channing Tatum, Mark Ruffalo
¿Qué? La historia pivota sobre un luchador profesional medalla de oro en los Juegos de Los Ángeles y un multimillonario amigo suyo. De fondo, el asesinato del primero.
¿Por qué? Bennett Miller tiene en su haber dos dramas tan sólidos como Capote y Moneyball, el tráiler pinta bien y puede ser el salto definitivo de Steve Carrell a las grandes ligas interpretativas. La fotografía es de Greig Fraser, el hombre detrás de la fabulosa fotografía (¡la secuencia nocturna del asalto a la casa!) de Zero Dark Thirty

9. Big eyes

¿Dónde te has metido Amy? ¿Y qué animal llevas en la cabeza?

Dir: Tim Burton
Rep: Amy Adams, Christoph Waltz, Krysten Ritter, Jason Schwartzman
¿Qué? La historia real de una gran pintora fotógrafa cuyas obras son firmadas por su marido
¿Por qué? Todas las informaciones sobre este proyecto apuntan a que puede ser el regreso de Tim Burton a las grandes ligas después de que su carrera haya ido artísticamente a la deriva en los últimos años. Un drama sólido con dos de los actores del momento y ¡GRACIAS! sin Johnny Depp. Parece ser la gran apuesta de la Weinstein para la próxima carrera de premios. La música obviamente será de Danny Elfman y la fotografía de Bruno Delbonnel, nominado aún este año al Oscar por Inside Llewyn Davis.

8. Maps to the stars

¡Vísceras! ¡Más vísceras!

Dir: David Cronenberg
Rep: John Cusak, Jualianne Moore, Robert Pattinson, Mia Wasikowska, Olivia Williams
¿Qué? La película gira en torno a un escritor de libros de autoayuda, su familia camino a la perdición y una actriz neurótica
¿Por qué? Cronenberg dirigiendo un drama psicológico es un seguro de vida. Que su protagonista sea John Cusak un serio peligro, que estén en el reparto Julianne Moore y Olivia Williams dos seguros de vida.

7. The imitation game

Posando en la premiere de The Fifth Estate

Dir: Morten Tyldum
Rep: Benedict Cumberbatch, Keira Knightley, Charles Dance, Mark Strong
¿Qué? Biopic sobre el brillante matemático Alan Turing, clave para vencer a los nazis y procesado tras la contienda por Gran Bretaña acusado de ser homosexual.
¿Por qué? Tyldum da el salto del cine islandés al cine británico para contar la historia de uno de los personajes de los que más se ha hablado en los últimos tiempos, uno de los grandes cerebros del S. XXI. ¿Nazis, gayers, Cumberbatch, Tywin Lannister? Apesta a Oscars. Si se sale del puro academicismo y ofrece una mirada personal puede ser una muy buena película. La música es del habitual de Aronofsky, Clint Mansell y la fotografía del español Oscar Faura (Lo imposible)

6. Trash

Let Bartlet be Bartlet

Dir: Stephen Daldry
Rep: Martin Sheen, Rooney Mara
¿Qué? Una historia con tintes de realismo mágico con niños desamparados, un cura y una trabajadora de una ONG.
¿Por qué? A pesar de los palos (muchos de ellos merecidos, otros no tanto) que recibió Extremely Loud and Incredibly Close, Daldry sigue siendo uno de los cineastas más relevantes de las últimas décadas. Los niños se le dan bien, Martin Sheen es uno de los más grandes actores vivos y la carrera de Mara está en claro ascenso. Puede salir de aquí un drama blandito y vacío al estilo Slumdog Millionarie, pero aún así, estará mucho mejor rodado.

5. Interstellar

Hoy, el jardín, mañana, el espacio

Dir: Christopher Nolan
Rep: Matthew McConaughey, Jessica Chastain, Anne Hathaway
¿Qué? Viaje a través del espacio, agujeros de gusano mediante
¿Por qué? Porque aunque Nolan es muy criticable sus películas son divertidas. Es verdad que lo de construir personajes no es lo suyo, pero sorprender con high-concepts cada vez más high sí. Lo rodean tres de los actores más en forma del cine actual. La música corre a cargo del atronador Hans Zimmer, como no, pero en la fotografía no estará su mano derecha, Wally Pfister que dirige Trascendence, el otro high-concept del curso, sino el brillante Hoyte van Hoytema.

4. A most violent year

DIOSA

Dir: J.C. Chandor
Rep: Oscar Isaac, Jessica Chastain, David Oyelowo, Albert Brooks
¿Qué? Una familia de inmigrantes en medio del mar de corrupción y violencia que era el New York de los años 80.
¿Por qué? Chandor es junto con Jeff Nichols (que es posible que estrene este año, aunque no es seguro, por eso no lo incluí) el director americano joven con mayor proyección de la actualidad. Tras Margin Call y All is lost, A most violent year puede ser el film que lo sitúe en las grandes ligas. La historia parece bastante ambiciosa y el reparto es muy sólido. Ojalá no me equivoque, porque tengo muchas ganas de ver esta película.

3. Carol


Dir: Todd Haynes
Rep: Cate Blanchett, Rooney Mara, Sarah Paulson, Kyle Chandler
¿Qué? La historia de amor entre una mujer madura y casada y una chica joven en la América de los años 50
¿Por qué? El melodrama fue uno de los grandes géneros del Hollywood clásico y sin embargo ha caído en desgracia. Por suerte aún hay algún osado dispuesto a rescatarlo del ostracismo. Y el que mejores resultados ha logrado en las últimas décadas es Todd Haynes en cine con Far from Heaven y en tele con Mildred Pierce. Espero un drama desaforado lleno de claroscuros con interpretaciones increíbles. Y creo que espero bien. La fotografía corre a cargo de su habitual Edward Lachman y la música del notable Carter Burwell.

2. Inherent Vice

Simplemente JAJAJAJA

Dir: Paul Thomas Anderson
Rep: Joaquin Phoenix, Josh Brolin, Benicio del Toro, Sean Penn
¿Qué? Un detective, una femme fatale, un crimen, Los Ángeles corroídos de corrupción de los años 60.
¿Por qué? El enorme Paul Thomas Anderson adaptando a Thomas Pynchon, buceando en el noir a golpe de cinismo y con Joaquin Phoenix a su lado. No hay más que añadir. Paul Thomas Anderson puede refrescar a un género a la deriva desde L.A. Confidential, y expandir su arte hacia nuevas fronteras, además de que pocos cineastas han demostrado moverse tan bien entre el drama-thriller y la comedia. El director de fotografía es Robert Elswitt que ganó su Oscar con la brillante fotografía de la andersoniana There Will Be Blood.

1. Gone Girl

Ben Affleck de risas con David Fincher.
Sí, es posible, sí sí estos dos, de risas, sí, no es una invención de vuestra cabeza
... o a lo mejor sí

Dir: David Fincher
Rep: Ben Affleck, Rosamund Pike, Neil Patrick Harris
¿Qué? Una mujer desaparece el día de su aniversario de boda y su marido es señalado como el principal sospechoso.

¿Por qué? David Fincher dirigiendo un thriller criminal basado en un libro del que la gente habla maravillas (además de un giro final muy sorprendente por lo visto). Eso es todo amigos. Un servidor no necesita nada más, ¿cómo no confiar en el hombre que me regaló Zodiac, Seven, The Game, Fight Club y Millenium? Nadie construye las intrigas como él. Nadie. El principal peligro es un reparto que podríamos calificar como ecléctico. A bordo, el mismo equipo que lo acompañó en The Social Network (obra maestra) y Millenium. Jeff Cronenwth, molas.