miércoles, 9 de septiembre de 2015

Emmysalternatives 14/15 VII: Episodios de Comedia

10. Connection Lost de Modern Family
Dirigido por Steven Levitan. Escrito por Megan Ganz y Steven Levitan.

Modern Family ya no es lo que era. Esta temporada ha sido, con diferencia, la peor de la serie. ¿Eso quiere decir que es mala? No, en absoluto, simplemente que ya no tiene el nivel de antaño. Ni en los gags, ni en las relaciones entre los personajes. Sin embargo, Connection Lost, el capítulo del Ipad fue sensacional. Un prodigio narrativo. Risas garantizadas. Prometido.

9. Crazy Love de Shameless
Dirigido por Anthony Hemingway. Escrito por John Wells.

Este es uno de los capítulos más angustiosos de Shameless. Un episodio que no te deja respirar tranquilo en ningún momento, en el que temes que algo terrible vaya a pasar. El culpable es Ian, que este año ha tenido una de las tramas más importantes de la serie. Su road trip es tan triste como inquietante. Duele. Mucho.

8. Election Night de Veep
Dirigido por Chirs Addison. Escrito por Simon Blackwell y Tony Roche.

La verdad es que casi cualquier guion de esta temporada de Veep podría haber entrado en esta lista. La serie ha estado, al igual que el año pasado, en estado de gracia permanente. He escogido la season finale porque una noche electoral siempre da juego pero ésta, tan peculiar ella, más. Desternillante.

7. The Symbolic Exemplar de Transparent. Dirigido por Jill Soloway. Escrito por Faith Soloway.

Este capítulo tiene uno de los momentos más desoladores y emocionantes de la temporada 14/15, ese número musical en el que a Maura le parten el corazón sus hijos. Condensa de forma perfecta de qué va la serie: no tanto sobre Maura y su propia auto-aceptación sino de los serios problemas afectivos y emocionales que tienen sus hijos. Al final ella, que es la que está dando el gran paso de vivir como una mujer, es la única capaz de mantenerse a flote. Quema.

6. Emotional Consequences of Broadcast Television de Community
Dirigido por Rob Schrab. Escrito por Dan Harmon y Chris McKenna.

Para cerrar Community, Harmon & cia, se sacaron de la manga uno de los mejores capítulos de la serie que recuerda, por la exploración de posibilidades, al descomunal Remedial Chaos Theory con sus líneas temporales. En este capítulo los personajes juegan con la idea de cómo serán sus vidas en el séptimo año desde que se conocieron. Vamos, como sería una séptima temporada de Community según sus propios protagonistas. El rey de la meta-televisión dando su último puñetazo en la mesa. Brillante de principio a (sobre todo) fin.

5. Looking for a plot de Looking
Dirigido por Andrew Haigh. Escrito por Jhoni Marchinko.
Reconozco que la muerte de un ser querido es un tema que me interesa mucho. Que siempre me ha conmovido cuando lo veo bien retratado en el audiovisual. Looking for a plot es el capítulo más extraño de Looking y también uno de los más inspirados. Mezcla con inteligencia y sensibilidad el drama y la comedia negra. La muerte de un padre es uno de los momentos más trascendentales de la vida de toda persona. Looking mezcla con sabiduría recuerdos del pasado y emociones del presente para componer un retrato muy maduro y divertido del dolor.

4. 12 Angry Men Inside Amy Schumer de Inside Amy Schumer
Dirigido por Ryan McFul y Amy Schumer. Guionista jefe, Jessi Klein.

De pocos programas (así, en general) se ha hablado más este año que del homenaje/parodia de Amy Schumer a 12 Angry Men. Y cuando uno lo ve, lo entiende perfectamente. Es ácido, descacharrante y provocador. Un jurado compuesto por 12 hombres tiene que decidir si Amy Schumer está lo suficientemente buena para salir en televisión. En la primera votación, sólo un hombre se niega a declarar que Schumer no está lo suficientemente buena. Lo que pasa a partir de ahí es comedia crítica en estado puro.

3. Cop Story de Louie
Dirigido y escrito por Louis C.K.

A diferencia de la temporada pasada, en esta ocasión Louie no ha tenido un capítulo emblemático que estuviera claramente por encima del resto, como pasó con So did the fat lady. Sin embargo, C.K. nos ha regalado, otra vez más, una temporada redonda, dónde yo destacaría este Cop Story. Louie se reencuentra con el ex - novio policía de su hermana y este prácticamente lo fuerza a quedar una noche con él. Esa noche se convierte en un enorme desastre pero también en un retrato desolador de la madurez como estado de derrota total y de la soledad en la ciudad. Vamos, algunos de los principales temas de la serie condensados en 20 fabulosos minutos.

2. Leslie & Ron de Parks and Recreation. Dirigido por Beth McCarthy-Miller. Escrito por Michael Schur.

La última temporada de Parks and Recreation está llena de capítulos preciosos pero el episodio embotellado en el que Leslie y Ron arreglan sus diferencias es precioso y graciosísimo. ¿Por qué Parks es una serie tan especial y querible? Todas las respuestas en 20 minutos.

1. Valerie gets what she really wants de The Comeback
Dirigido por Michael Patrick King. Escrito por Michael Patrick King y Lisa Kudrow.


Quizás pueda parece una opción extraña este último episodio de The Comeback, como mejor capítulo cómico del año. Pero es el que más disfruté, el que más me emocionó y el que más me sorprendió. ¿Qué es más importante? El amor de la gente importante en tu vida o el amor de tus fans, de tu público. El ego o el cariño. En la vida todo son prioridades. The Comeback nos cuenta como nuestros miedos e inseguridades hacen que nos olvidemos de qué es lo que de verdad vale la pena. Al final todos queremos ser felices. Y como somos animales sociales, la felicidad se alcanza al lado de las personas a las que amamos. Sean amigos, parejas o familia. Es precioso el mensaje que lanza la serie. El capítulo además es divertidísimo y ácido, como siempre, y sella una ruptura, en el tramo final, con su forma para explotar al máximo su fondo. Y funciona. Tanto a nivel de dirección como de guion es un episodio redondo.

España: una década de ausencia en los Oscar


Desde hace 11 años ninguna película española ha estado nominada al Oscar de habla no inglesa. La última que lo logró fue Mar Adentro de Alejandro Amenábar, que además consiguió el cuarto Oscar español en esta categoría, tras los logrados por Volver a empezar, Belle Époque y Todo sobre mi madre. 11 largos años de sequía. Durante esta década la que más cerca ha estado de la nominación ha sido Icíar Bollaín con También la lluvia, que logró entrar en la preselección de 9 films, aunque no consiguió una plaza en el quinteto final. Tras dos años en los que enviamos películas sin ningún tipo de opción, 15 años y un día y Vivir es fácil con los ojos cerrados, este año la preselección de la Academia ha generado esperanzas. Magical Girl de Carlos Vermut, obra de culto instantáneo de nuestra cinematografía, parte como favorita frente a la fabulosa Loreak y a la última película de Gracia Querejeta, Felices 140, para lograr ser la seleccionada por la Academia española. En una competición en la que participan decenas de películas de todo el mundo es fundamental tener una película diferente, especial, atrevida, que se marque a fuego en la memoria y que pueda generar ruido y Magical Girl es esa película, sin duda alguna.

Pero, ¿por qué es importante lograr la nominación al Oscar? Nos guste más o menos los Oscar son el gran escaparate anual del cine. Por eso es fundamental lograr que nuestras películas se cuelen y sobre todo que así puedan acceder al mercado norteamericano. El tándem Festival de Toronto – Carrera por los Oscar es, junto a los grandes festivales competitivos (Cannes, Berlín, Venecia), el gran centro de promoción de nuestro cine más allá de nuestras fronteras. Magical Girl, que puede estar en la carrera por el Oscar este año, ya se presentó el año pasado en Toronto, al igual que La isla mínima, y este año se verá allí ma ma. Es la gran puerta a la distribución en el resto del mundo.

¿Por qué el cine español ha estado tan ausente en la última década en la carrera por el Oscar?

En primer lugar, porque cada vez más países envían sus films a la Academia americana. Para que nos hagamos una idea, entre 1959 y 1987, España logró 13 nominaciones al Oscar. Entre 1988 y 2014, ha logrado 7, prácticamente la mitad. Es decir, durante las décadas en que en España se hacían muy pocas películas y había poco autores (Berlanga, Armiñán, Saura, Garci…) la presencia de nuestro cine en los Oscar era muy superior a la obtenida en las últimas tres décadas, en las que la producción de films ha aumentado, así como el número de cineastas y los focos de producción (ya no sólo se produce en Madrid, también Catalunya, País Vasco, Andalucía o Galicia producen films).

En segundo lugar, porque el calendario nos perjudica. El gran escaparate del cine español es el Festival de Donostia. Allí se estrenan año tras año gran parte de los mejores films españoles del curso. Este año, por ejemplo, competirán allí Cesc Gay con Truman o Agustí Villaronga con El Rey de La Habana. Y tendrán sus premieres mundiales los últimos films de Alejandro Amenábar, Álex de la Iglesia e Imanol Uribe. El año pasado compitieron en Donostia La Isla Mínima, Magical Girl y Loreak, sí, la ganadora del Goya y dos de las tres preseleccionadas para el Oscar. Pero más importante que todo ello, las tres mejores películas españolas del 2014. Establecida la importancia de Donostia, su situación en el calendario es terrible para la carrera por los Oscar. El festival se celebra después de la preselección y el resultado de ésta se anuncia durante el mismo. ¿Qué implica esto? Que las películas que vayan a competición en el festival tienen que lograr la preselección sin haber sido aún exhibidas públicamente. Es decir, mediante pases privados para académicos. Lo cual dificulta mucho que logren colarse en la terna. Justamente eso fue lo que le pasó a La isla mínima el año pasado. El film era elegible, puesto que se iba a estrenar en cines antes del plazo máximo (30 de septiembre), todo el mundo que la había visto en los susodichos pases privados hablaba maravillas del film, pero no logró entrar. Después triunfó en Donostia y en la taquilla y todo el mundo se echó las manos a la cabeza. Pero es normal que esto pase. ¿Un académico, aunque le guste una película, se va a arriesgar a votarla cuando aún no se ha estrenado y no sabe cuál será la reacción de la crítica y el público, y por lo tanto el empuje que pueda tener de cara a los premios? Yo no creo que lo hiciera a no ser que estuviera totalmente seguro de su éxito. Este año ni Truman ni El Rey de La Habana eran elegibles, ambas películas competirán en Donostia pero se estrenarán en octubre, tras el cierre del plazo. Con lo cual es posible que nos encontremos a alguna de ellas en la preselección del año que viene, 12 meses después de su estreno, con su carrera comercial finalizada. Desde hace unos años se debate la posibilidad de que Donostia cambie de fechas, no por esta cuestión, que al fin y al cabo es secundaria para el Festival, sino por su coincidencia en el tiempo con Venecia y Toronto. Si esto sucediera la preselección española para el Oscar podría verse beneficiada.

En tercer lugar, la ausencia de nuestro cine en las secciones oficiales de Cannes, Berlín y Venecia. Si Donostia se ha convertido, prácticamente, en el único escaparate internacional del cine español es porque año tras año ninguna película española logra estar en las secciones oficiales de los tres grandes festivales europeos. Más allá de Almodóvar en Cannes y alguna agradable sorpresa como Balada triste de trompeta en 2010 en Venecia, nuestro cine pasa completamente desapercibido. Y nos guste más o menos de estos tres festivales, sobre todo de Cannes, obviamente, salen todos los años los principales films de habla no inglesa, y por lo tanto los que se pelearán por conseguir la nominación al Oscar. No siempre es así, sin ir más lejos Ida no se había estrenado en ninguna de estas tres citas, pero se fue labrando una carrera internacional y un aura de film de culto que le permitió llegar a los Oscar y ganar. Si Magical Girl es finalmente la seleccionada por nuestra Academia desde luego éste es el ejemplo. A estas alturas del año parece claro ya que la húngara Son of Saul, que ganó el premio al mejor director Gran Premio del Jurado en Cannes, tiene ¾ del Oscar de habla no inglesa en el bolsillo. Esto demuestra la importancia de estar presente en estos festivales. Pero aún tenemos más pruebas. De las 7 películas españolas nominadas al Oscar desde el 88, sólo 2, las de Garci (Asignatura aprobada y El abuelo), no estuvieron en la tríada Cannes-Berlín-Venecia. En la Croissette, compitió Todo sobre mi madre de Pedro Almodóvar. En la Mostra, Mujeres al borde de un ataque de nervios, también de Almodóvar y Mar Adentro, de Alejandro Amenábar. Y en la gélida Berlín, Belle Époque de Fernando Trueba y Secretos del corazón de Montxo Armendáriz. Esto no quiere decir que no se pueda estar en los Oscar sin competir en estos festivales, ahí están Ida o El secreto de sus ojos, que se había estrenado en Donostia, para demostrarnos que no tiene por qué ser así, pero desde luego ayuda, y mucho. Ojalá la enviada española tenga suerte este año. Ojalá sea la inmensa, impactante y demoledora Magical Girl de Carlos Vermut (aunque Loreak también me parece una película maravillosa, conste en acta).

*Actualización 29/09/2015: La Academia española seleccionó a Loreak como su representante en los Oscar. 

martes, 8 de septiembre de 2015

Emmysalternatives 14/15 VI: Actrices de Comedia

Actriz de reparto 

6. Aubrey Plaza por Parks and Recreation
Las miradas de odio de April siempre me harán reír. Pase el tiempo que pase. Plaza se apoderó del personaje hasta hacerlo completamente suyo. Es difícil resultar entrañable cuando tu principal actividad es odiar a todo el mundo. Y sin embargo lo consigue. Plaza tiene una mirada muy expresiva y un gran control tanto de su rostro como de su cuerpo. April es un personaje mucho más complejo de lo que podría parecer a simple vista. Gracias por estas siete temporadas Aubrey.

5. Gaby Hoffman por Transparent
Hoffman consiguió clavarse en la retina de muchos espectadores interpretando a la estrambótica hermana de Adam en la Girls de Lena Dunham. Pero ha sido en la Transparent de Jill Soloway dónde ha logrado confirmarse como una actriz valiente y a tener muy en cuenta. Aquí también interpreta a un personaje en crisis vital constante. Desborda energía y compromiso. Es un trabajo muy completo. Ojalá tengamos Hoffman para rato.

4. Melanie Lynskey por Togetherness
Lynskey interpreta a una mujer sumida en una doble crisis: una matrimonial y otra vital. Su matrimonio se está muriendo por culpa de la rutina. Su vida va sin rumbo porque no hay en ella nada que la motive. La primera temporada de Togetherness es un viaje de autodescubrimiento para sus personajes. Y de todos esos viajes, el más emotivo y entrañable es el de Lynskey, porque ella le imprime una hondura y una calidez a su personaje muy especiales.

3. Lauren Weedman por Looking
En una serie en la que todo el reparto es masculino, salvo tú, puede resultar difícil encontrar tu sitio. Weedman no sólo lo encuentra sino que además es el personaje más cómico de toda la ficción. Cada frase que dice es una pulla. Tiene una gestualidad muy graciosa. Y además, es capaz de moverse con soltura entre la comedia cínica y el drama intimista. En el capítulo que le han regalado esta temporada da un auténtico recital. Pocos personajes me han hecho reírme más esta temporada.

2. Anna Chlumsky por Veep
Si hay alguien que pueda derrotar a Janney en los Emmys es Chlumsky, sobre todo porque tiene una secuencia fabulosa en la que toda su endeble estabilidad salta por los aires. Más contra las cuerdas que nunca, Chlumsky ha firmado su mejor temporada en Veep. Ella es la voz de la cordura que se deja pervertir por el circo que la rodea. Casi como si fuera la Lisa Simpson de Veep. Es un pilar fundamental de la serie.


1. Allison Janney por Mom

Lo de Janney en Mom es un festival non stop. Da igual que sean secuencias con chistes de coños o droga, o escenas de fuerte carga dramática. Ya da igual. Borda lo que le echen. Está a otro nivel. Si en la primera temporada estuvo fantástica en esta segunda entrega aún ha estado mejor. Siempre hilarante y a veces desoladora. La vida, esa cabrona.


Actriz

6. Amy Schumer por Inside Amy Schumer
¿Hay alguien más de moda en el panorama audiovisual americano que Amy Schumer? Posiblemente no. Schumer ha logrado llevar debates de rabiosa actualidad como el de violación a la televisión, ofreciendo un punto de vista personal, agrio y polémico. Como actriz-presentadora ha demostrado una gran vis cómica y un compromiso enorme con sus propias ideas. Inside Amy Schumer es, casi siempre, un salto sin red.

5. Mindy Kalling por The Mindy Project
Otra actriz que hace prácticamente de sí misma en su propia serie es Mindy Kalling. La cómica tiene el honor, en mi humilde opinión, de ser la jefa de la mejor sitcom de la pasada temporada. Más allá de lo bien escrita que está The Mindy Project, gran parte de su éxito radica en la química imposible entre Kalling y Messina y en el carisma y vis cómica de ella. Todo un triunfo.


4. Emmy Rossum por Shameless
Mi idolatrada Emmy Rossum baja del primer puesto que le di el año pasado a este cuarto puesto, no es que ella no haya estado tan bien como siempre, es que ha sido la peor temporada de su personaje, la gran Fiona Gallagher. Su trama a ratos resultó demencial. Sin embargo Rossum brilló siempre que su personaje acabó acorralado emocionalmente. Está muy rota y aún estamos muy lejos de que se reconstruya. Emmy Rossum sigue teniendo la mirada más triste de la televisión y la sonrisa más luminosa. ¿Qué más se puede pedir?

3. Julia-Louis Dreyfuss por Veep
Frente a nuevas generaciones de cómicas (en esta lista hay unas cuantas), Dreyfuss sigue insistiendo en Veep que ella es la reina. Por cuarto año consecutivo camina con paso firme hacia la victoria en esta categoría en los Emmys. Sus principales amenazas son la pujante Schumer y la consagrada Poehler. Aún así, yo no apostaría contra Dreyfuss. Esta temporada ha vuelto a estar fantástica: incómoda, descacharrante, absurda, odiable y patética. Ha conseguido convertir a Selina Meyer en un icono, el retrato definitivo de los políticos que son la nada más absoluta.

2. Amy Poehler por Parks and Recreation
Si Selina Meyer es un icono, Leslie Knope no se queda atrás. Y paradójicamente representa todo lo contrario a Meyer: los ideales, la inteligencia y el trabajo duro. La obsesiva y optimista Leslie Knope que compone Amy Poehler es uno de los grandes personajes de la historia de las sitcoms. Así de claro. Es bastante vergonzoso que al igual que le pasó a Steve Carell por The Office, Poehler vaya a quedarse sin haber ganado el Emmy. Da igual, ha ganado un billete a la historia y sobre todo al corazón de millones de personas. Su victoria me haría muy feliz, aunque no sea mi primera opción.

1. Lisa Kudrow por The Comeback
Mi candidata a la victoria es Lisa Kudrow. La increíble, inmensa, osada y arrebatadora Lisa Kudrow de The Comeback. Pocos trabajos ha habido este año más comprometidos y arriesgados. Lisa Kudrow no es Valerie Cherish, pero podría haberlo sido. Una estrella de sitcoms en decadencia obsesionada con volver a triunfar, obsesionada con el amor del público. Kudrow logra ser a la vez tierna y patética. Desternillante y dramática. Supura una tristeza y una melancolía terribles pero también una pasión y una inocencia maravillosas. Está fabulosa, es imposible no reírte con/de Cherish y emocionarte con ella. Es todo un striptease interpretativo. Siempre será recordada por ser Phoebe pero el gran papel de Kudrow es éste.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Emmsyalternatives 14/15 V: Actores de Comedia

Actor de reparto

6. Andre Braugher por Brooklyn Nine-Nine
De los 6 nominados de los Emmys sólo incluyo a dos en mi lista, uno de ellos es Braugher y en la última posición. Este veterano de la televisión logra que su imperturbable capitán sea pura comedia desde la más impasible seriedad. Es la pareja perfecta para Andy Samberg pero además funciona como un reloj con todo el reparto.



5. Noel Fisher por Shameless
Ser un capullo entrañable no es una labor fácil. Fisher lo logra gracias a la expresividad de su cara. Puede dar miedo y acto seguido resultar muy dulce. Ser un criminal para después parece un perro apaleado. Tiene además una gran vis cómica. Si le dan buenos papeles puede llegar a ser un actor muy interesante, tiene múltiples registros.


4. Robert Michael Morris por The Comeback
Conseguir transformar a un personaje como Mickey que es a priori una mera caricatura (peluquero con pluma) en una persona llena de sentimientos, desternillante y querible tiene mucho mérito. Morris no tiene miedo a nada, ni a hacer el completo ridículo ni a exponerse emocionalmente. Es un trabajo valiente. Y gracioso, muy gracioso.


3. Tituss Burgess por Unbreakable Kimmy Schmidt
No ha habido este año una secuencia con la que me haya reído más que con el videoclip de Peeno Noir. Ni una sola. Aún a día de hoy cuando estoy triste me la pongo y acabo llorado, pero de risa. Burgess está divertidísimo en Unbreakable Kimmy Schmidt. Esa mezcla entre inocencia y cinismo lo convierte en un personaje muy especial. Podría haber sido un desastre porque es un personaje muy extremo y que puede llegar a resultar irritable. Sin embargo funciona. Burgess es descacharrante y  a veces, hasta emotivo. Sería un fantástico ganador del Emmy.

2. Chris Pratt por Parks and Recreation
Ahora que el prattismo se ha convertido en una corriente de amor masivo por la figura de Chris Pratt, la nueva y resplandeciente estrella de Hollywood, puede parece oportunista defender el trabajo del actor en Parks and Recreation. Sin embargo, ante todo resulta pertinente hacerlo. Pratt ya era un gran actor cómico mucho antes de dedicarse a hacer action hero socarrones. De hecho, en Parks demuestra que es capaz de manejar tan bueno ese humor irónico y arrogante como uno más entrañable y hasta bobalicón. Su Andy no podría ser más diferente que sus personajes en Guardians of the Galaxy y Jurassic World. Y ahí reside el mérito. Es más, Pratt está mucho mejor en Parks que en esos dos blockbusters, en mi humilde opinión. Por encima este año tuvo un capítulo de total lucimiento: el descacharrante e imaginativo The Johnny Karate Super Awesome Musical Explosion Show.

1. Cameron Monaghan por Shameless

Sólo hay dos actores doble nominados en esta patraña que son mis Emmysalternatives, uno es Jon Hamm (era tan obvio que lo iba a meter en actor de drama que no lo considero spoiler), el otro es Cameron Monaghan, que además de interpretar al Joker en Gotham afrontó su temporada más compleja y lucida en Shameless. Desde el capítulo uno de la temporada vemos como Ian comienza a romperse. Termina por explotar y al final comienza a reconstruirse. Todo un viaje por lo doloroso y terrible que resulta ser bipolar. Lo difícil que es tanto para uno, como para la gente que te quiere. Cómo afecta a las relaciones familiares y amorosas. Cómo te despoja de tu independencia, de tu libertad. Monaghan expresa de forma fantástica toda la catarata de sentimientos que sufre su personaje. Es maravilloso lo que logra.

Actor

6. William H. Macy por Shameless
En las últimas temporadas venía sosteniendo que Frank estorbaba ya en Shameless. Sin embargo en esta última entrega le han dado un arco propio muy interesante, como acompañante de una joven doctora hacia la muerte por culpa de un terrible cáncer terminal. Y H. Macy ha sabio exprimir al máximo esa historia. Gracioso, canalla, divertido y sensible. Dotando a Frank de una nueva capa de profundidad.

5. Andy Samberg por Brooklyn Nine-Nine
El humor es algo muy personal. A mí, hoy por hoy, pocas personas me hacen más gracia que Andy Samberg. Da igual que los chistes no sean buenos (aunque en B99 suelen funcionar), su mera cara, cuerpo y forma de hablar y gesticular me hacen gracia. Y aunque la serie ha logrado construir un gran plantel de personajes secundarios, él sigue siendo la estrella del show.


4. Jonathan Groff por Looking
En mi opinión, Jonathan Groff ha demostrado en esta temporada de Looking que es algo más que una cara angelical. Ha tenido momentos cómicos y dramáticos muy interesantes. Pero sobre todo dónde se ha lucido ha sido en los momentos incómodos. A mitad de temporada Patrick pronuncia un speech en su fiesta de disfraces terrible. De hecho tuve que parar el capítulo porque me resultaba incomodísimo ver como se inmolaba ante todos sus amigos. Y gran parte del mérito es de Groff, por lograr que resulte creíble.

3. Chris Messina por The Mindy Project
Gran parte del éxito de The Mindy Project radica en la química entre Kalling y Messina y en el sorprendente punch cómico de éste. El actor ha hecho tan suyo a Danny Castellano que en todos y cada uno de sus gags lo borda. Se lo conoce al dedillo. Sabe ser a la vez rancio e ingenioso, duro y tierno. Es puro carisma.



2. Louis C.K. por Louie
Todos los que me conocen saben lo mucho que yo admiro a Louis C.K. Ha sido mi guía vital en el último lustro. Otro año más ha vuelto a estar descomunal en su serie interpretando a una versión de sí mismo en estado de crisis permanente. Y ahí radica el mérito del trabajo de C.K. como intérprete. No está siendo el mismo, está construyendo una versión de sí mismo que no es la real, para hablar de las cosas que le atormentan. ¿Cómo sería yo si mi vida fuera a la deriva? ¿Si estuviera insatisfecho? ¿Si fuera infeliz? Tanto en el terreno cómico como en el dramático es un trabajo maravilloso.

1. Jeffrey Tambor por Transparent
Jeffrey Tambor ganó este Emmy hace ya un año, cuando Amazon puso a disposición de sus clientes Transparent, una serie que supo leer el problema de los derechos de las personas transexuales y adelantarse a un debate que hoy en día está muy candente, tanto en el terreno artístico como en el socio-político. Desde aquel momento Tambor tiene el Emmy porque su interpretación de Maura es de esas que marcan una carrera y que calan fuerte en los espectadores. Es un trabajo delicado, lúcido, serio y emocionante. Una genialidad. Casi un milagro. Si a eso le unimos que Jeffrey Tambor es un gran actor televisivo que aún no ha ganado el Emmy, su victoria es inevitable.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Emmysalternatives 14/15 IV: Serie limitada y Telefilm

Telefilm

5. Stockholm, Pennsylvania (Lifetime)
Tras este verano sabemos que Lifetime es capaz de hacer gran televisión. Nos lo enseñó, a golpe de navajazos, la fabulosa Unreal. Pero hasta este momento era una cadena a la que no se podía tomar uno demasiado en serio. Stockholm, Pennsylvania es una película con una premisa muy complicada y arriesgada: una chica que ha vivido secuestrada durante años es rescatada y devuelta a su hogar, sin embargo padece Síndrome de Estocolmo y su madre, al borde de la locura, la sobreprotege. A partir de esta idea la película va deslizándose torpemente hacia un drama psicológico muy perturbador muy mal conducido. Al final queda un film que tiene ideas poderosas pero que se pasa de frenada en las situaciones que plantea. Da miedo pero también resulta grotesco.

4. Bessie (HBO)
La cineasta Dee Rees firma para HBO este biopic extremadamente convencional sobre la en absoluto convencional cantante de blues Bessie Smith. No es, en absoluto, un mal telefilm, pero es tan correcto e impersonal que imposibilita que el espectador logre conectar con el personaje. No puedes rodar la historia de una mujer volcánica, irascible, excesiva y pasional de una forma tan insípida. Está llamado a pelearse el Emmy con otro telefilm de HBO, el delirante Nightingale.

3. Worricker: Salting the Battlefield (BBC/PBS)
Con este telefilm se cierra la trilogía sobre el espía Worricker, encarnado por el siempre notable Bill Nighy. En este tercer acto Worricker tiene que hacer frente a todos los líos en los que se había metido con anterioridad. Aunque tiene un reparto excelente (Nighy, Bonham Carter, Fiennes, Williams, Jones…) no acaba nunca de despegar. Ni intriga ni asusta. Denuncia las oscuras conexiones entre gobiernos y armamentísticas pero nunca llega a ser especialmente incisivo. Una pena.

2. Derek Special (Channel 4/Netflix)
El nivel de los telefilms ha sido tan malo este año (y ya el del anterior no había sido bueno) que mis dos primeros puestos en esta lista son para dos capítulos especiales de series. Empecemos hablando del especial de navidad/final de serie de Derek, la comedia dramática negrísima de Ricky Gervais. El humor de Gervais, por bestia e hiriente no es para todo el mundo, sin embargo si te hace gracia y eres capaz de conectar con su retorcida sensibilidad Derek te llegará al corazón. Patética, humana, agria y entrañable al mismo tiempo. Así es la serie y así es este último capítulo que sirve como epitafio a un grupo de personajes muy divertidos y a los que es fácil cogerles cariño.

1. BoJack Horseman: Sabrina's Christmas Wish (Netflix)

BoJack Horseman es una de esas joyitas de la animación yankee actual que, por eso mismo, pasa bastante desapercibida. De hecho creo que es una de las mejores series de Netflix. Una comedia muy cínica, pesimista y desternillante sobre Hollywood y lo que le pasa a las estrellas cuando se apagan. Es decir, su decadencia laboral, emocional y personal. En este capítulo especial de Navidad, BoJack y su fiel escudero Todd (Aaron Paul haciendo del primo feliz de Jesse Pinkman) ven juntos un especial de Navidad de la sitcom por la que BoJack se hizo famoso. Una maravillosa parodia de los especiales temáticos, de las sitcoms de los 90, de los valores familiares y de la televisión en sí misma. Muy crítico pero también muy melancólico.

Serie Limitada

5. The Missing (BBC/Starz)
Si el nivel en telefilm es paupérrimo, en series limitadas (ese concepto) es fantástico. De hecho he tenido que dejar fuera a la interesantísima American Crime. De las cinco que incluyo la última posición es para The Missing, una serie que va de menos a más y que no se vuelve realmente adictiva hasta mitad de temporada. Eso sí, cuando explosiona lo hace por todo lo alto. Esta historia desesperada sobre dos padres que buscan durante años a su hijo desaparecido y que juega con los saltos en el tiempo es entretenidísima y a ratos hipnótica. Tendrá segunda temporada, teóricamente con un caso distinto.

4. Cucumber (E4/Logo TV)
Si la última creación de Russell T. Davies sólo está en esta categoría en mis Emmysalternatives es porque ninguno de sus actores se presentó a los Emmys. Aclarado eso, tengo que decir que me encantó Cucumber, esta historia de dos hombres homosexuales maduros que ven como sus vidas se vienen abajo el día que los problemas que han ido acumulando durante una década salen a la luz en forma de macro-explosión emocional. Esta miniserie es muy divertida, inteligente, ácida y también terrible. Además tiene uno de los momentos más impactantes y secos de la última temporada televisiva, con el Lalala de Massiel como banda sonora. Plantea cuestiones muy interesantes sobre las relaciones y sobre la importancia del sexo en las mismas. Es estimulante, nunca mejor dicho.

3. Wolf Hall (BBC/PBS)
La adaptación televisiva de las polémicas novelas históricas de Hilary Mantel, levantó una gran polémica en Reino Unido y admiración en el resto del mundo. ¿Por qué? Tanto la novela como la serie parten de la idea de que Thomas Cromwell, que llegó a ser la persona con más poder de Inglaterra en el reinado de Henry VIII, no era el villano sin escrúpulos que la historiografía inglesa dibujó durante siglos. En Wolf Hall, Cromwell no es más que un hombre que lucha por sobrevivir en medio de un campo de minas: la corte. La historia de cómo un hombre pobre llegó a ser el principal consejero del Rey. Desde luego tanto la serie como su protagonista son fascinantes. A todos aquellos que les interesen los juegos de poder tienen que verla, es una obra viscosamente maestra.

Sobre Wolf Hall: Un hombre (que no era) para la eternidad

2. The Honourable Woman (BBC/Sundance Channel)
La nueva ficción de Hugo Blick (The Shadow Line) es a la vez un estruendoso drama familiar, una adictiva narración de espías, un thriller psicológico y una obra eminentemente política. Todo en uno. Una producción muy ambiciosa que logra todo lo que se propone. Su visión de la política internacional como una ciénaga ya la hemos visto otras veces, sin embargo su aproximación al conflicto entre Israel y Palestina (o más bien a la ocupación que sufre Palestina por parte de Israel) es de las más estimulantes, inteligentes y realistas que he visto. Por poner un ejemplo, al lado de su retrato de este grave problema internacional, el que hace House of Cards parece una soberana tontería. Pero además de ser una ficción inteligente también es emotiva, incluso desoladora.

Sobre The Honourable Woman: 10 años intentando arreglar el conflicto entre Israel y Palestina: De The West Wing a The Honourable Woman


1. Olive Kitteridge (HBO)
Tengo la sensación de que llevo un año hablando de Olive Kitteridge. De tal forma que llego exhausto a la meta, unos Emmys dónde es la clara favorita para la victoria en la categoría reina de las series limitadas. La obra de Lisa Cholodenko ha recibido críticas dispares pero a mí me parece, desde ya (bueno, desde hace un año), una más de las grandes miniseries de HBO. Es decir, forma parte de ese maravilloso grupo dónde están Band of Brothers, Angels in America o John Adams. ¿Y por qué es tan buena Olive Kitteridge? Porque es un retrato desolador de las relaciones humanas, de la incomunicación humana. De la imposibilidad de trasmitir los sentimientos, del miedo a ser rechazado, del miedo a quedarte solo. La historia de esta profesora arisca que se protege a sí misma con la ironía es casi un milagro. Pocas veces la televisión se ha metido tan en las entrañas de un personaje. Durante décadas la seguimos a través de sus inseguridades y frustraciones. Es una historia dura y conmovedora. La derrota sin fin.

Sobre Olive Kitteridge: La vida te lleva por caminos sinuosos