martes, 31 de diciembre de 2013

Mis series de 2013 (II)

5. Mad Men

La Mujer. Punto.

Este año le salieron a la serie de Weiner las primeras críticas de calado real. Algunas tenían razón, otras simplemente le tenían ganas al padre de la criatura. Mad Men no fue la mejor serie de 2013, pero sigue jugando por el título. Le faltó este año un “EL capítulo” y lo perdido que estaba Don Draper le pasó factura al primer tramo de temporada, pero joder, Mad Men sigue siendo una gozada, sobre todo sus guiones (y Elisabeth Moss DIOSA).

4. Game of Thrones

Secretos de moda ¡Jo qué noche!

Esta tercera temporada ha sido sin duda la mejor de Game of Thrones. La que menos aristas ha tenido (aunque tuvo tramas más flojas que otras) con los Lannister capitaneando el barco (para mi regocijo) y una Khalisee recuperada para la causa. Hasta Jon Snow me pareció más interesante. Lo mejor, como siempre en GoT, los fascinantes juegos de poder. Ah, y claro, la puta Boda Roja (vaya trabajo de dirección el de Nutter en ese capítulo…), que ya es historia de la televisión.

3. Borgen

#perrasnórdicas, de mayor quiero ser danés

Tercera mención a Dinamarca (<3 <3 <3) en esta lista. Directo desde Copenhagen llega el mejor drama político de la televisión desde The West Wing. BOOM. Ala, ya lo he dicho. Borgen seguía en sus dos primeras temporadas los pasos de la líder de un pequeño partido que por una serie de acontecimientos llega a convertirse en PM. Seguía. La tercera temporada ha jugado con otro molde y hasta aquí puedo leer. Ese triángulo complejo y peligroso compuesto por política, medios de comunicación y familia sigue funcionando a las mil maravillas. Borgen es una serie que radiografía la política y la sociedad danesas (escandinavas me atrevería a decir) y se las presenta a un espectador que cree inteligente. Y esa postura, la de confiar en la inteligencia del espectador es digna de ser aplaudida. También la de defender una televisión pública de calidad e independiente o la de meter el bisturí en el anquilosado sistema de partidos.

2. The Good Wife

Y todo saltó por los aires

Lo malo de tomar en consideración el año natural en lugar de la temporada televisiva es que muchas veces no sabes que estás analizando, en el caso de The Good Wife el segundo tramo de su 4ª temporada y el primero de su 5ª. Por suerte ambos son la ostia. Así, sin más rodeos. Pero con lo que los críticos y los espectadores se están quedando es con el arranque de esta temporada. Simple y llanamente soberbio, con boda roja florickiana incluida. Si gente como Shonda o Sutter se sacan los giros de la manga, los King se los trabajan durante 15 capítulos. Por eso The Good Wife está aquí, porque ninguna serie cuida su escritura como ella. Alicia no es la buena esposa del título, hace tiempo que ha dejado de serlo, mucho más del que nos pensábamos, está jugando ya en la misma sucia liga que el resto. Y amo eso tanto como la amo a ella.

1. Breaking Bad

Nada que añadir

Curiosamente es la primera vez que escribo sobre la segunda parte de la última temporada de Breaking Bad. Esa puta locura. ESA PUTA LOCURA. Sí lo había hecho (a mis amigos, lo siento fellas) sobre Ozymandias. Cosas como “posiblemente el mejor capítulo que haya visto en mi puta vida” o “han cogido un poema del puto Shelley y han hecho el capítulo central de la serie sobre él, sobre sus cimientos, joder, putos genios” (sí, uso mucho puto, lo sé). Y casi todo es aplicable a la recta final en general. La perfección era esto. Sembraron durante un lustro y ahora se han hinchado a recoger. El tiempo nos lo dirá, pero empiezo a ver meridianamente claro que Breaking Bad es una serie de las grandes de la historia teniendo unos niveles de calidad medios distintos a los de sus rivales. The Wire y The Sopranos mantenían más o menos el tipo en todas sus temporadas (para gustos colores) pero, seamos sinceros, la primera temporada de Breaking Bad simplemente “está bien” y la segunda “está muy bien”, el resto, bombas cada vez de mayor alcance. Yeah science!

domingo, 29 de diciembre de 2013

Mis series de 2013 (I)

10. Bron/Broen


En verano vi The Bridge, la adaptación yankee de esta serie sueco-danesa (<3) y como me gustó mucho y todo el mundo (entiéndase mi TL) me bombardeó con lo buena que era la origina, decidí hacer trampa y ponerme a ver directamente la segunda temporada. Sí, soy un chico muy malo. El resultado es que Bron/Broen me encantó. El caso (con un poso de terrorismo medioambiental y crítica al sistema productivo occidental) me parece muy interesante, la imposible pareja protagonista también y sobre todo me pareció brillante como son capaces de construirles un mundo y una personalidad compleja a todos los personajes accesorios de la trama criminal. Ole. Nos llevan años de ventaja.

9. The Killing


Si arriba escogí la original sobre la copia, ahora me quedo con la copia porque la original, la danesa (<3) Forbrydelsen, no la he visto aún, aunque le tengo muchas ganas a su segunda y tercera temporadas. Yo soy de esas personas que defendió siempre a The Killing perdonándole las trampas baratas de guion por la atmósfera y la química de los protagonistas. Esta tercera temporada ha elevado el tono (salvo por el derrape final) yendo a lo importante del caso y al fondo de la psicología de Linden y Holder. Netflix la ha resucitado por segunda vez para una última temporada. Gracias.

8. Shameless US


Otro remake yankee, en este caso de una serie británica de culto. Mi gran lugar feliz. Los Gallagher me alegran el corazón mientras se enfangan en el lodo descongelado de Chicago. Hay risas, hay amor, hay humor negro, sexo, muerte, drogas y pobreza cool. No se puede pedir más. Bueno sí, que Fiona e Ian encuentren a alguien que los quiera y los cuide como ellos se merecen.

7. Treme


Última temporada de una de mis series favoritas, Treme, una panorámica del New Orleans post-Katrina bañada en música. Una de las series que más me duelen y que más disfruto. Pocas galerías de personajes tan rica y trabajada hemos visto en televisión. Tiene ya un lugar entre las grandes. David Simon, sigue así.

6. House of Cards


Esta terrible trama político-criminal lideró mi clasificación de rookies, aquí se conforma con el sexto puesto, ya se sabe, hay que respetar a nuestros mayores. Pocas series me han atrapado tanto este año, la devoré cual hiena comiendo la carne de su víctima. Frank Underwood estaría orgulloso de mí, no hay ni un solo depredador en la televisión actual a su nivel.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Las rookies de 2013 (II)

5. Rectify

Nunca se olvida como andar en bici

Sundance Channel ha irrumpido en el mundo seriéfilo con Top of the lake y Rectify, difícil edificar una imagen de marca tan nítida con tan poco. Profundizando en ese género-concepto-corriente-estilo narrativo que es la slow tv, esta serie sigue los pasos de un chico que sale del corredor de la muerte tras muchos años. Es una serie contemplativa, casi conceptual. Magnética.

4. Orange is the new black

Yo de mayor quiero ser negra

La reina del bing watching televisivo de 2013 fue Orange is the new black, que además aprovechó la escasez seriéfila veraniega. La serie femenina coral más interesante y poliédrica de la televisión. Es en su retrato de este grupo de criminales dónde la amiga Jenji Kohan da el do de pecho. El equilibrio entre drama y comedia es digno de aplaudir. Y después, claro, el capítulo de la gallina y la secuencia que pone fin a la temporada.

3. Masters of Sex

Johnson y Masters

Para salvar a Showtime de sí misma llegó Masters of Sex, o cómo investigar, hablar y vivir en torno al sexo en los años 50. Delicada, moderna (en muchos sentidos), graciosa y muy accesible (los elementos culebronescos que le adjudican sus detractores son ciertos) Masters of Sex ha gustado mucho, aunque sus detractores la odian mucho. Lo mejor, la trama de Allison Janney (y devolvernos a la mejor Allison Janney).

2. The Americans

Una caliente Guerra Fría

Algunos la acusaron de fría y aburrida. Yo prefiero verla como una serie compleja y sutil. Los primeros tres capítulos me costaron, a partir del cuarto todo fue amor y devoción. The Americans es una serie sin apenas aristas, digna sucesora de Justified en FX. Si le sumamos a lo mucho que me gusta a mí el mundo del espionaje, los conflictos ideológicos y maritales de una pareja de espías rusos en la USA de Reagan, lo único que podía pasar es que yo amara esta serie. Y sí, la amo.

1. House of Cards US

El Mal les desea un Feliz Año Nuevo

Si The Americans es una serie sin aristas, estable, rotunda, House of Cards US es todo lo contrario. Llena de altibajos, de momentos pasados de rosca, estamos ante un producto excesivo, apabullante. La House of Cards británica me fascinaba en su cruel retrato de la ambición sin medida. Esta versión americana me parece más humana, y quizás menos cínica. Kevin Spacey está inmenso, para bien y para mal. Y técnicamente (que era dónde patinaba la british) joder, ¡qué burrada!

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Las rookies de 2013 (I)

10. Brooklyn Nine-Nine

Andy Samberg es mi rey de la comedia

Tiene un humor muy blanco, sí. Pero me parece una serie con mucho encanto que ha logrado una buena dinámica de grupo y que tiene un protagonista con mucho carisma. Sí, sé que mucha gente odia a Andy Samberg, pero yo soy un poco muy fan de sus exageraciones. Es la única sitcom de esta lista, así de mal está el género.

9. Hannibal

En la boca del lobo
Hacer una serie tan oscura e insana como esta en una network tiene mucho mérito. Que una operación tan arriesgada te salga bien, más. Hannibal, además de ser una de las series mejor dirigidas (y fotografiadas) de la televisión actual es un cuento perverso que te mete de lleno en un truculento camino hacia la locura. Fue de menos a más hasta embriagarnos. Muchas ganas de ver la segunda temporada.

8. Orphan Black

Una de las grandes parejas cómicas (y múltiples) de este año

Esta serie ha sido uno de mis grandes placeres seriéfilos del año. Me lo he pasado como un enano en esta historia de conspiraciones imposibles hecha con cuatro duros pero con mucho humor y con Ella. La Diosa revelación del 2013: Tatiana Maslany.

7. Dates

El mejor trabajo de Geraldine Chaplin fue parir
Vi Dates en modo bing watching en un tren de larga distancia a través del estado español. Y me tocó. Es divertida, es graciosa, es tierna, es cruda y es inteligente. Este baile de citas no podría estar mejor escrito e interpretado ¡qué delicia!

6. Please like me

Ti, déixate vir

Se nos dijo que era la respuesta australiana a Girls en clave gayer, y algo de eso hay. Su protagonista, al igual que Lena Dunham, hace un yo me lo guiso, yo me lo como, y el personaje que se guarda para sí es igual de repulsivo, y aún así tenemos que amarlo en su maldad cotidiana y excentricidad pasada de rosca. Alrededor un grupo de personajes con mucho encanto. Please like me es televisión de autor. Y muy buena.

martes, 24 de diciembre de 2013

Acabando el año. Treme 4x03

TREME - Dippermouth Blues


La "magia" del cine

Llegamos al final del año 2008. Entre las celebraciones del año nuevo, la esperanza, se cuela una terrible y húmeda sensación de derrota, de cansancio. Sobrevivir cansa. Perder una y otra vez y aún así tener que levantarse, también. A nuestros personajes les falta dinero pero se mantienen firmes en su esencia, en la esencia de si mismos, de su ciudad, de su forma de vida. Frente a la corrupción de dentro y las injerencias de fuera, frente a la adversidad, lo único que les queda es ser fieles a sí mismos. Sí, la defensa de la esencia, es uno de los anclajes de New Orleans como mundo de vida y de Treme como serie.

A partir de aquí, alguna pincelada de las tramas hasta el 4x03
La muerte es un tema que el cine y la televisión (y por supuesto todas las artes en general) han tratado profusamente a lo largo de los años. Es normal, la muerte es un elemento fundamental de nuestras vidas. El fin. El fin de verdad para los que se van y un fin de ciclo, de época, de estado emocional para los que se mueven a su alrededor, para los satélites del planeta que implosiona. Treme que siempre ha sido un relato centrado en el discurrir de la vida de un grupo de personas, ha jugado con la muerte desde su primera temporada con el suicidio de uno de sus protagonistas. Si aquella vez vimos la destrucción mental y emocional de un hombre, ahora vemos la destrucción física de un hombre que no está preparado para morir. "Cuando caer es todo lo que nos queda, claro que importa como cae un hombre" es una frase que siempre me ha parecido fascinante aunque soy incapaz de recordar dónde la la leí o escuché. El Jefe Lambreaux quiere caer sin arrodillarse, seguir siendo fiel a sí mismo, sacando a su banda de indios en el Mardi Gras por las calles de New Orleans. No puede hacerlo, pero morirá en el intento, porque caer es todo lo que le queda, por eso cose, impasible ante su deterioro físico. No puedo arreglar su cuerpo pero sí puede mantener su alma en pie. 

El imparable camino hacia la muerte del Jefe Lambreaux y sus seres queridos está siendo el motor de esta última temporada de Treme. La secuencia en la que su hijo y su mujer embarazada (con plano incluido a la barriga creciente de esta) se cruzan con un funeral (al estilo New Orleans, con música y un grupo de gente bailando) me revolvió el estómago. No pude no pensar en Stroheim y Greed (1924), y esa secuencia de la boda de los protagonistas con una marcha fúnebre colándose por una ventana. ¡Vaya maestro del encuadre! Pero lo que allí era una advertencia del destino (o incluso una condena) aquí no es más que el recordatorio de que la vida se acaba para unos y sigue para otros, que una vida es un mundo pero que el mundo no es una vida, aunque se construye sobre estas.

Su vida es lo que DJ Davis quiere emplear para mantener en pie el mundo al que ama. Sí, la esencia de ese mundo. Si malvivir dentro del sistema no lo cambia quizás haya que convertirse en el sistema. Ante la muerte de los locales de música de New Orleans, habrá que luchar por abrirlos de nuevo. La música no solo es hacer música, ni tocarla, la música es también luchar porque otros la hagan y la toquen. La vida no es solo vivirla, es también generar nueva vida, no en el sentido estricto de engendrar hijos, de la reproducción, sino en el sentido de afectar otras vidas generando sentimientos. Al Jefe Lambreaux apenas le queda cuerpo, pero está cosiendo un traje lleno de sentimientos.