sábado, 28 de marzo de 2015

Los #BlogosDeOro: 2015


Por segundo año consecutivo, en cinedepatio.com han organizado los Blogos de Oro, la excusa perfecta para que gente con blogs y fan fatales de los premios, elijamos lo mejor del año anterior a nivel mundial. Mañana se anunciarán en Twitter los más votados en cada categoría, poniendo punto y final a un proceso de votaciones que ya empezó hace más de un mes. En la primera ronda, le di mucho amor a Mommy, que como podréis ver no se comió un colín. Entre las nominadas hay alguna sorpresa interesante (Bárbara Lennie, eres una Diosa) pero hay categorías calcadas de los Oscar (hola, Robert Duvall), lo cual me ha sorprendido bastante. A continuación voy a señalar lo que yo voté en la segunda ronda y lo que creo que va a pasar. Aviso que como estoy bastante senil y soy un completo desastre, hay en categorías en las que no sé muy bien si voté a X o a Y (¿Desplat o Zimmer? ¿Iñárritu o Linklater?). En verde, mis apuestas.

MEJOR BANDA SONORA
Alexander Desplat por The Grand Budapest Hotel
Hans Zimmer por Interstellar
Johann Johansson por The Theory of Everything
Justin Hurwitz por Whiplash
Tyler Bates por Guardians of the Galaxy

Aunque en los Oscar hubiera votado a Desplat, porque me parece el compositor de cine más relevante de la última década, y su banda sonora para Budapest me parece maravillosa, aquí creo recordar que voté a Zimmer. Quiero dejar claro que no soy defensor de Zimmer. De hecho, por eso mismo lo voto, porque su música para Interstellar me pareció espectacular, de una fuerza apabullante. En los Blogos de Oro debería ganar Desplat, pero no me extrañaría que se impusiera la coñera banda sonora de Guardians of the Galaxy.

MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN
Big Hero 6
The Boxtrolls
How to train your dragon 2
The LEGO Movie
Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo

Una de las grandes sorpresas de las nominaciones de los Oscar, por no decir la mayor sorpresa, fue que The LEGO Movie no estuviera nominada. Teniendo en cuenta esa ausencia y la gran cantidad de fans que tiene, apuesto que en los Blogos de Oro ganará LEGO, aunque yo creo que voté por The Boxtrolls, sí, soy público cautivo de Laika, y su aproximación a la lucha de clases me pareció muy interesante.

MEJORES EFECTOS ESPECIALES
Captain America: The Winter Soldier
Dawn of the Planet of the Apes
Guardians of the Galaxy
Interstellar
X-Men: Days of Future Past

En los Oscar venció Interstellar, yo voté a Interstellar y teniendo en cuenta que la película está nominada tanto en dirección como en guion en los Blogos de Oro, deberíamos estar ante una victoria cantada. La sorpresa podría darla Dawn of the Planet of the Apes. Claro que yo creí que eso iba a pasar en los Oscar, y fracasé estrepitosamente en mi quiniela. Así que no volveré a cometer el mismo error.

MEJOR ACTOR DE REPARTO
Robert Duvall por The Judge
Ethan Hawke por Boyhood
Edward Norton por Birdman
Mark Ruffalo por Foxcatcher
J.K. Simmons por Whiplash

Más allá del Big 4 de secundarios del año (Simmons, Norton, Ruffalo, Hawke) no había en esta categoría más que el vacío. De ahí que Duvall se colara en los Oscar y vuelva a estar (sorprendentemente) nominado aquí, cuando su película pasó sin pena ni gloria entre los cinéfilos (o eso creía yo). El ganador será, claramente, J.K. Simmons, y yo voté a Norton porque aunque Simmons está inmenso, su trabajo me parece más sencillo que el que lleva a cabo Edward Norton, que se expone totalmente ante la cámara y modula su voz y sus gestos desde lo más histriónico a lo más sutil.

MEJOR ACTRIZ DE REPARTO
Patricia Arquette por Boyhood
Laura Dern por Wild
Keira Knightley por The Imitation Game
Emma Stone por Birdman
Mery Streep por Into the Woods

Al igual que en el caso de Simmons, es imposible dudar de la victoria de Patricia Arquette. Y no seré yo el que diga que no se lo merece. Me parece que está extraordinaria en Boyhood. Un trabajo de una madurez increíble. Entre sus méritos y que la única rival de nivel que tiene es Emma Stone, repito, no puedo perder, como bien han demostrado todos los premios americanos.

MEJOR ACTOR PRINCIPAL
Benedict Cumberbatch por The Imitation Game
Javier Gutiérrez por La isla mínima
Jake Gyllenhaal por Nightcrawler
Michael Keaton por Birdman
Eddie Redmayne por The Theory of Everything

En esta categoría, al contrario que en las de reparto, en los Blogos sí que hemos innovado y han entrado Jake Gyllenhaal, el gran damnificado de las nominaciones al Oscar y el ferrolano Javier Gutiérrez. A pesar de las innovaciones sigo creyendo que se repetirá el resultado de los Oscar y ganará Redmayne, aunque yo voté a Keaton. Básicamente porque lo que Michael Keaton hace en Birdman me conmovió de verdad. Me parece un salto sin red al vacío de su propia existencia.

MEJOR ACTRIZ PRINCIPAL
Marion Cotillard por Deux jours, une nuit
Felicity Jones por The Theory of Everything
Bárbara Lennie por Magical Girl
Julianne Moore por Still Alice
Rosamund Pike por Gone Girl          

No concibo aún a entender qué le ve la gente a la interpretación de Felicity Jones en The Theory of Everything, pero aquí está, como en todos los premios habidos y por haber, rodeada de cuatro trabajos fantásticos. Aunque en los Oscar iba, como todos, con Julianne Moore, para mí la gran interpretación del año (femenina, masculina, protagonista, secundaria, me da igual) es la de Rosamund Pike como The Amazing Amy. Acojonante, fascinante, salvaje. Un trabajo de una sutilidad y un contorsionismo interpretativo digno de haber arrasado en todos los premios. Aún así, Julianne Moore volverá a ganar aquí, básicamente porque todos amamos a Julianne Moore.

PEOR PELÍCULA
Hercules
Lucy
Ninja Turtles
Transcendence
Transformers: Age of Extinction

Sólo he visto una de las cinco nominadas, Transcendence, que precisamente es la que voté de número 1 en la primera ronda, y de largo la peor película que vi en 2014. Simplemente delirante. Como no he visto las demás, no tengo ni idea de quién puede ganar. He apostado por las Tortugas Ninja, simplemente por inclinarme por alguna.

MEJOR GUION
Alejandro G. Iñarritu, Nicolás Giacobone, Alexander Dinelaris y Armando Bo por Birdman
Gillian Flynn por Gone Girl
Dan Gilroy por Nightcrawler
Wes Anderson por The Grand Budapest Hotel
Damien Chazelle por Whiplash

Este premio debería ser el único que es imposible que se le escape a Birdman en los Blogos de Oro. No creo que nadie cuestione la calidad de esta pieza de orfebrería narrativa. Quizás Gone Girl pueda dar la sorpresa, y también sería una victoria justa. Pero aún así, sigo creyendo que Birdman será la película más votada en esta categoría.

MEJOR PELÍCULA ESPAÑOLA 
10.000 km
El niño
La isla mínima
Magical Girl
Relatos Salvajes

No tengo muy claro si ganará La isla mínima o Magical Girl. He apostado por la primera porque lo ha ganado todo en España (salvo la Concha de Oro), pero Magical Girl tiene muchos seguidores, sobre todo en Twitter y la blogosfera. Servidor, uno de ellos. La verdad es que  más allá de la fallida El niño, las otras cuatro películas son magníficas. Pero Magical Girl está un peldaño por delante por la osadía de la propuesta y el derroche de personalidad de Carlos Vermut. Una película hipnótica.


MEJOR DIRECTOR
Alejandro G. Iñárritu por Birdman
Christopher Nolan por Interstellar
David Fincher por Gone Girl
Richard Linklater por Boyhood
Wes Anderson por The Grand Budapest Hotel

Tengo el pálpito de que ganará Linklater, pero eso también pensé en los Oscar y al final venció Iñárritu. Los cinco son grandes cineastas. No recuerdo ya si voté por Iñárritu o por Linklater, pero cualquiera de ellos será un gran ganador, por supuesto. Ambos hacen un ejercicio de alarde creativo pocas veces visto. Linklater aferrándose a su idea y Iñárritu a su puesta en escena. Además, me alegra un montón ver aquí a David Fincher, claro.

MEJOR CORTOMETRAJE
Caramelo
Díselo tú
Máquinas
McGuffin
The Rattle of Benghazi


Creo recordar que voté por Maquinas porque me pareció una propuesta muy turbia. Vi hace tiempo todos los cortos candidatos, y en modo maratón, así que tengo su recuerdo muy borroso. A ver cual gana, como en Peor Película, he apostado por uno tirando de suerte más que de conocimiento.

MEJOR PELÍCULA
Birdman
Boyhood
The Grand Budapest Hotel
Interstellar
Whiplash

Curiosamente como ya le había pasado en los Globos de Oro, Gone Girl logró estar entre las más votadas en dirección y guion pero no ha entrado en la categoría de mejor película en estos Blogos de Oro. Una auténtica pena, porque la disección que Fincher y Flynn hacen de la América suburbial post-crisis económica es demoledora. El duelo, al igual que en dirección, será Birdman vs. Boyhood. Voté por Birdman porque es mi película favorita del 2014. Así de claro. Boyhood posiblemente sea mi segunda película favorita del año, con lo cual que ganara me parecería fantástico. Ambas son dos películas que recordaré dentro de 30 años. Y eso es lo que le pido al gran cine, que perdure en mi memoria, hasta que mi memoria aguante.

jueves, 26 de marzo de 2015

Una cartografía de las relaciones afectivas

LOOKING - Segunda temporada


Spoilers a mansalva sobre el segundo año de Patrick y compañía

Este domingo HBO emitió el final de la segunda temporada de Looking. Ayer se confirmó lo que todos nos temíamos, la cadena cancela la serie, pero emitirá un capítulo especial para cerrar las tramas abiertas. La decisión es lógica, teniendo en cuenta las ínfimas audiencias y la nula repercusión en premios. Aunque ya estaba concienciado para que terminara, me ha dolido la noticia porque soy uno de esos insensatos que la van a echar mucho de menos. Su primera temporada no acabó de convencerme, aunque ya encontré en ella elementos muy interesantes, sobre todo a partir de su ecuador. Pero esta segunda entrega me ha parecido sensacional. Hay mucha gente que sigue creyendo que es una serie errada, que no acaba de tener unos objetivos claros ni de generar unos personajes realmente interesantes. Otros, en cambio, nos hemos enamorado de la ficción de Andrew Haigh y Michael Lannan hasta las trancas. Supongo, que como casi siempre, será en el punto intermedio entre ambas posturas dónde cabría situar la realidad. Pero desde luego, este artículo será una defensa a ultranza de la serie. Sentiría que me estoy engañando a mí mismo sino es así. Con ello no quiero decir que Looking sea la serie profunda y sensible que para mí es. Como todo arte, la televisión, es profundamente subjetiva. Lo que puede elevar a Looking, es la posibilidad de conectar con sus personajes, sentimientos y conflictos. Si no lo haces, la serie será fría y ligera (en el peor sentido). Si lo haces, y yo este año lo he hecho, te encontrarás con una disección interesante de muchos conflictos vitales anclados, sobre todo, en el plano sentimental.

Precisamente, en esta segunda temporada, Looking ha iniciado el trazado de una especie de cartografía de las relaciones afectivas. Somos seres sociales, por lo tanto seres anclados a relaciones, laborales, familiares, de pareja y de amistad. Y Looking ha querido abordar la vida, y por lo tanto el retrato, de sus personajes en función de sus relaciones afectivas. Desde la relación con tus mejores amigos, a la que tienes con tu novio, pasando por la que mantienes con tu ex o con tu hermana. Haigh y Lannan han tendido una amplia red de relaciones, hasta dibujar el entramado social de una serie de hombres (y una mujer), y cómo dicho entramado social los moldea. En la última temporada de otra serie de HBO, Boardwalk Empire, un personaje, a punto de ser ejecutado decía una frase que se me ha clavado en la mente, posiblemente para siempre: “Todo es una quimera, jamás nadie ha sido libre”. En cierta forma Looking va en esa dirección, no somos libres porque nuestras vidas dependen intensamente de las vidas de aquellos que nos rodean. Al principio Patrick (Jonathan Groff) no puede amar libremente a Kevin (Russell Tovey), porque Kevin tiene novio. Y al final, no puede amarlo completamente porque Kevin quiere tener una relación abierta en el terreno sexual. Se podría argumentar que Patrick es libre de dejar a Kevin, sin embargo, Patrick no es libre porque lo ama. De hecho es posible que ame a Kevin y a la vez ame a Richie (Raúl Castillo), y sin embargo no quiera amarlos de forma conjunta, porque cree en la monogamia, tanto sentimental como sexual. Lo cual nos lleva a decir que ya no es sólo que no seamos libres porque estamos atados a los demás, sino que no somos libres porque estamos atados a nosotros mismos, a nuestros deseos y miedos.

De hecho, Patrick se pasó la temporada atormentado entre lo que deseaba (Kevin) y lo que necesitaba (Richie). Un cruce de sentimientos en el que, desde luego, me sentí identificado. No es fácil salir indemne de esa encrucijada. Patrick deseaba a Kevin, a su lado se sentía más vivo, más osado. Sacaba su lado “salvaje”. Richie en cambio es la estabilidad emocional, la tranquilidad, esa persona en la que confiar. Sacaba, pues, su lado “sereno”. A lo largo de la temporada Patrick fue metiéndose en la boca del lobo con Kevin, porque Kevin lo hacía feliz, lo hacía sentirse especial, su amor era pasión (que no es igual a sexo). Pero su relación con Kevin siempre estuvo lastrada por la desconfianza. Al fin y al cabo, durante casi toda la temporada se negó a dejar a su novio y terminó por partirle el corazón a Patrick en el sensacional Looking down the road (2x04). Por eso mismo, cuando le propone tener una relación abierta en el terreno sexual, a Patrick se le viene el mundo encima. La larga y terrible sombra de la desconfianza de nuevo. De ahí que el final no pueda tener más sentido. ¿Dónde termina el confuso Patrick? En el único sitio dónde se siente seguro, dónde su confianza es total, en la barbería de Richie, el hombre que siempre confió en ellos.



La relación amorosa entre Patrick y Kevin, ha sido, por lo tanto, la trama más relevante de este curso en Frisco. En paralelo, hemos visto la transformación de Agustin, ligada a su enamoramiento de un chico con VIH, y la progresión de la amistad entre Dom y Doris, ahora que ella ha encontrado a un hombre que la hace feliz. El cambio radical de Agustin (Frankie J. Alvarez) es interesante, más extra-narración que intra-narración por la honestidad creativa que conlleva. Uno de los principales problemas de Looking en su primer curso era que uno de sus tres protagonistas era un personaje insufrible. No una mala persona a la que puedes entender o de la que necesitas saber más para intentar descifrarlo. No, simplemente era un personaje terrible, errado en su totalidad. Sin embargo, este año Agustin, además de soltar las pullas más graciosas, ha sido escrito con mucha sensibilidad. Una catarsis emocional total. Haigh y Lannan asumieron las críticas vertidas por la gran mayoría de los seguidores de la serie, y corrigieron el rumbo. Reconocer que te has equivocado y enmendar el error es un acto de honestidad al que muchas veces los autores se niegan. La gracia, además, residió en que salpicaron el relato de constantes referencias a la transformación radical de Agustin. Hicieron de la corrección una broma recurrente extra-narrativa. Lo cual tuvo su cima en ese terriblemente incómodo discurso que dio Patrick borracho en Looking for Gordon Freeman (2x06), y en el que dispara a dar a sus amigos. Tuve que parar el capítulo porque no podía seguir viéndolo, era como observar a un tren descarrilar. A nivel intra, las tramas de Agustin aunque fueron las menos relevantes, funcionaron muy bien a la hora de explorar cómo es una relación con una persona que tiene VIH, y sobre todo, al mostrarnos cómo un miedo espeso e incontrolable, ciega a nuestra razón, a lo que sabemos. Estamos concienciados sobre el VIH, y sabemos cómo se contagia y cómo no, no tenemos prejuicios de ningún tipo, pero ay, en situaciones inesperadas (en este caso semen en un ojo), nuestro miedo se apodera de nuestras creencias. Y ello es algo con lo que tienen que lidiar día a día muchas personas con VIH, ese miedo encubierto, irracional, delirante y agazapado, que se puede apoderar de las personas en momentos incontrolados.




En cuanto a Dom (Murray Bartlett) y Doris (Lauren Weedman), esa amistad a prueba de bombas, no puede haber más que halagos hacia la ficción. En un reparto masculino, es curioso (o no) que el personaje más consistente y divertido sea el interpretado por la única mujer del elenco. Doris es una de esas secundarias que se apoderan del show con cuatro frases. No necesita más. Y sin embargo, le dieron un capítulo de lucimiento total, el del entierro de su padre, Looking for a plot (2x07), y el resultado fue mi capítulo favorito de Looking. Sensible, gracioso, triste, hondo. Un capítulo sobre la muerte que resultó ser como la vida misma. Las relaciones paterno-filiales, las amistades, la familia, la muerte, la infancia, la adolescencia y la ciudad natal como cárcel vital. Todos esos temas, y algunos otros, estuvieron en ese capítulo, y recorren a su vez esa relación de amistad a través de las décadas. De hecho lo que exploró Looking en esta temporada fue la llegada de dicha relación a la madurez definitiva. ¿Cómo es la amistad cuando uno se asienta definitivamente en el plano sentimental? ¿Cuando encuentra una pareja y empieza a construir su vida en primera persona del plural? La respuesta es: diferente. Ni mejor, ni peor, simplemente otro estadio. Constantemente nos encontramos en nuestras vidas a personas que empiezan a tener una relación y se olvidan de sus amigos. Como si la pareja anulara la amistad, cuando en realidad estamos ante dos formas de querer distintas y complementarias. 

martes, 24 de marzo de 2015

Perdida en la construcción

GIRLS - Cuarta temporada


Spoilers a cascoporro del cuarto año de Hannah and associates

El domingo HBO emitió los finales de temporada de Girls y Looking (en este caso es muy posible que sea el final de la serie). Para no llevar a nadie a engaño sobre lo que aquí voy a divagar, la temporada de Looking me ha parecido soberbia y la de Girls me ha decepcionado como hacía tiempo no me decepcionaba una serie. Mientras Andrew Haigh y Michael Lannan han pulido su creación hasta conseguir exprimir de sus personajes y situaciones interesantes debates vitales, Lena Dunham se ha perdido en su ego, esa sombra negra que se cernía sobre la serie desde el principio. El resultado ha sido una temporada a la deriva, dispersa, desenfocada, que mezcló secuencias de la gran Girls (la de la lavandería entre Hannah y Mimi Rose, por ejemplo) con tramas sin sentido, delirantes incluso. De Looking hablaré hacia finales de semana, a Girls la acuchillaré hoy, de frente, para que no se diga que soy como Bruto, un cobarde traidor.

En la soberbia tercera temporada de Girls, Lena Dunham trazó una doble y pertinente reflexión, por un lado en torno a la muerte, por otro en torno a las relaciones en un mundo confuso. Ambas reflexiones recorrieron la temporada de cabo a rabo, estuvieron bien presentadas, dejaron grandes secuencias y capítulos y sobre todo abrieron debates interesantes. De hecho la unidad que ambos hilos argumentales le dieron a la serie fue lo que hizo que, para mí, su tercera entrega fuera la mejor, la más compacta, la más densa. Frente aquello, esta cuarta temporada no es que haya sido difusa, es que ha carecido de la más mínima unidad. Sí, sus personajes están perdidos, vale, de hecho esa es la gracia de la serie, pero la serie no puede estar tan perdida como sus personajes. De hecho la serie tiene que centrarse en mostrarnos con coherencia interna dicha deriva (emocional, laboral, vital). Sin embargo Girls, se ha dejado arrastrar por sus personajes, como si fueran ellos los que escribieran la serie, y no la serie la que los escribiera a ellos.

Precisamente en el terreno de la escritura es dónde ha radicado la totalidad del problema. En la dejadez de Lena Dunham como autora, para ser exactos. En la tercera temporada Dunham escribió 8 de los 12 episodios de la serie. En ésta, 4 de 10: los dos primeros, el antepenúltimo y la finale, ninguno de ellos entre los mejores del curso, desde luego. Por el medio, el vacío. ¿Qué es más importante hacer el ridículo (y demostrar que eres mala actriz) en Scandal (Escándalo, para los amigos) o cuidar la obra que te lo ha dado todo? Girls empezó la temporada recogiendo el guante lanzado en el final de la anterior: la dicotomía vital entre las relaciones sentimentales y la ambición profesional. Despachó la relación entre Hannah-Adam (Adam Driver) sin explicarnos en absoluto cómo ambos llegaron a la conclusión de que no podían seguir juntos en la distancia. Sumergió a Hannah en un baño de realidad en Iowa para después regalarle un trabajo de profesora, porque sí, porque lo digo yo, porque es muy fácil ser profesora, por lo visto. Por el camino quedó toda posibilidad de reflexionar sobre las relaciones a distancia, los sentimientos, la soledad, el miedo al fracaso o la desconexión emocional. En el mejor capítulo de la temporada, Sit-In (4x05), Hannah tuvo que lidiar con el salto de Adam hacia una nueva relación, una especie de catarsis emocional muy poderosa que funcionó porque resultó, por fin, palpable. Ese punto y final al primer tramo de la temporada nos zambulló en el segundo arco: cómo ser amigo de tu ex, que nos dio el segundo mejor capítulo del año, Ask me my name (4x07), con Hannah y Mimi Rose poniendo todos sus fantasmas en común. Cuando parecía, por fin, que Girls había encontrado el rumbo, gracias a esa exploración de la amistad tras el amor, marcada por el dolor de la pérdida, de pronto Dunham decide que quiere hablar de cómo le afecta a un veinteañero que su padre salga del armario. Una versión chapucera, desenfocada, acelerada, y bastante absurda de esa obra mayúscula que es  la Transparent de Jill Soloway. No es que la trama sea mala idea, es simplemente que no venía a cuento, que fue otro deus ex machina en una temporada cargada de ellos. No tuvo ni nervio, ni emoción.  Todo lo contrario, la forma de aproximarse de Dunham y su equipo fue fría, artificial y simplona.


Y así llegamos al último capítulo, en el que desaprovechan el encuentro de Hannah y Adam en torno al parto de la hermana de éste, para escribir un retrato profundo y reposado sobre la nueva etapa vital de ambos. De hecho dejan "la conversación" entre ambos para el final del capítulo, cuando hubiera sido interesantísimo que se hubiera desarrollado a lo largo del mismo, casi en forma de bottle episode. A los pies del bebé, es decir, del nacimiento de una nueva persona, nos colocan en la dicotomía entre Adam y el futuro, y sin reposo alguno el final nos escupe un salto temporal en el que Hannah está con ese (pobre iluso) profesor de su instituto. La catarsis emocional no tiene el impacto y la garra necesarios, y no nos ofrecen una disección de la decisión, es decir, nos roban lo interesante, los mecanismos que llevaron a Hannah a hacer borrón y cuenta nueva.

Espera, ¿esta serie no se llamaba Girls? ¿Qué fue de las “amigas” (no son amigas, son gente que queda de vez en cuando para odiarse mutuamente) de Hannah? Jessa siguió consolidando su posición de ser monstruoso, de esos que te encuentras en la vida y se dedican a boicotearte siempre que se acercan a ti. Shoshanna nos aportó los momentos más divertidos y tiernos de la temporada en su doble búsqueda de trabajo y amor, pero siguió, otro año más arrinconada narrativamente. La resolución de su trama fue surrealista (¿quién coño le da trabajo a Shoshanna en Japón?) pero sí que funcionó a la hora de resolver ese dilema entre los sentimientos y la profesión (algo que no había quedado bien apuntalado al inicio de la temporada con Hannah). ¿Y Marnie? Dunham terminó lo ya comenzado en la anterior temporada: la aniquilación de Marnie como personaje con un mínimo interés o una mínima capacidad de generar empatía. Marnie ya sólo es una pobre niña boba que se casa con el primero que le pide matrimonio aunque ella misma sepa que es un imbécil. Antes era inteligente pero también egocéntrica e insegura. Ahora, simplemente es idiota. Ya no hay nada en sus formas de auto-boicotearse que pueda resultar interesante. No da ya ni rabia ni lástima. Es un fantasma que vaga por la serie.

Tras esta enmienda a la totalidad, quiero decir que sigo valorando a Girls. No creo que todo esté perdido. Pero desde luego Lena Dunham no puede seguir descuidando su obra. Debe plantear tramas en profundidad, regenerar a los personajes secundarios, reconstruir las relaciones entre los mismos y tomarse tiempo para explicar sus decisiones vitales. Girls, incluso en un año fallido como ha sido éste, sigue siendo una serie interesante. Si he sido duro con ella es porque creo que es una de las series más interesantes de la televisión actual, y me indigna verla languidecer. Critico desde el amor. Es una serie a la que le tengo mucho cariño porque me ha hecho sentir muchas cosas a lo largo de estos años. Tristeza, frustración, rabia, dolor, alegría, felicidad, esperanza. Girls era una serie que me hacía pensar y me hacía sentir. Que me obligaba a observarme a mí mismo y pelearme con toda mi mierda. Pero esta temporada no he sido capaz de conectar con ninguna de sus reflexiones. Me he desconectado de las Girls, tanto como ellas están desconectadas entre sí. Ojalá en la quinta nos reconciliemos, lo deseo con todas mis fuerzas, porque necesito que Girls me revuelva por dentro.

sábado, 14 de marzo de 2015

Cómo ser Alicia Florick

THE GOOD WIFE - Mind's Eye


Spoilers hasta el 6x14 de The Good Wife

En (el ya lejano) 1999, Spike Jonze debutaba como director, y nos descubría al guionista Charlie Kauffamn, por medio de Being John Malkovich (Cómo ser John Malkovich en castellano), un fascinante viaje por la psique de un Malkovich ficcionado. En aquel film, el protagonista se metía literalmente en la cabeza del famoso actor. Más de 15 años después, Michelle y Robert King (¿quiénes sino?) nos sumergen a nosotros, sus fieles espectadores, en la cabeza de la protagonista de su serie, The Good Wife (¿en cuál sino se haría algo así?). Eso sí, esta vez, el viaje por los engranajes mentales de una persona, no es literal. No nos metemos en la cabeza de Alicia (Julianna Margulies, esa bestia), sino que vemos como ésta funciona, cómo se producen sus pensamientos, cómo recrea los hipotéticos estados vitales en los que se puede ver envuelta. Al fin y al cabo los King no son Charlie Kauffman, ni Robert (que dirige el episodio) es Spike Jonze.

El capítulo, Mind’s Eye (6x14), se articula en torno a dos tramas (mitad mentales, mitad reales), por un lado, Louis Canning intentando sangrar económicamente a Lockhart, Florick y Agos, por otro, Alicia preparándose para una entrevista que le harán los editores de un poderoso periódico conservador de Chicago. Y en él vemos cómo las ideas de Alicia para salir bien parada de ambos envites, se enfrentan a los escenarios posibles, y van mutando, según se van topando con frenos e inconvenientes. Casi como si Alicia estuviera haciéndose un DAFO (debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades) a sí misma. Porque, no nos engañemos, ambas tramas no son más que una excusa para reflexionar sobre el punto vital en el que se encuentra Alicia Florick. All About Alicia. A una semana de las elecciones, cada día más apartada de la dirección de su bufete, deslizándose por la cuesta abajo moral que supone ascender por la escalera del poder, estamos ante una protagonista perdida en sí misma. De hecho, Alicia está tan perdida que el hecho de que su hija crea en aquello en lo que ella no puede creer, es un pilar al que agarrarse en la caída. Teniendo en cuenta todo esto, dedicar un capítulo entero a observar cómo intenta salir de sus propios laberintos es tan oportuno y fascinante.

Alicia con Will Gardner, o JFK, vete tú a saber

En realidad, Alicia no ha superado aún lo que pasó en Dramatics, your Honor (5x15). Posiblemente no lo supere jamás, a pesar de ese "Good Bye Will" que pronuncia al final del episodio. La figura de Will Gardner se mitifica a cada paso que damos. Básicamente porque su recuerdo no es un recuerdo real, es un recuerdo en potencia. La mera posibilidad de haber sido felices juntos. No el hecho palpable de que eran felices, porque incluso cuando estuvieron juntos, al inicio de la tercera temporada, su situación era tan precaria, que ni si quiera podemos hablar de que fueran felices. Entonces todo se reduce a ¿y si simplemente te hubiera amado? La reflexión sobre Gardner era pertinente, pero emplear a un actor que no era Josh Charles para recrear visualmente el encuentro en la cabeza de Alicia fue un error descomunal. ¿Tanto le costaba a Charles rodar un par de secuencias? ¿No se dieron cuenta de que la introducción de un doble tan cantoso rompía por completo el hechizo del capítulo? Porque en cierta forma, Mind’s Eye funciona como un trance. Te envuelve en su nebulosa de juegos mentales durante 43 minutos. Todo es tan real, todos los razonamientos de Alicia tan consecuentes con su forma de ser, y todos los escenarios que plantea tan verosímiles, que al final, aunque no sea de forma literal, sí que parece que estamos metidos en su cabeza. Que somos Alicia Florick. Este capítulo es la enésima demostración de que los King son unos de los autores con más personalidad y talento de la televisión (y que en CBS les permiten hacer lo que les venga en gana mientras no implique sexo y violencia), y de que The Good Wife es la mejor serie en emisión. 

jueves, 12 de marzo de 2015

Cambiar la historia

EL MINISTERIO DEL TIEMPO


Ese clásico giro de "You know nothing Jon Snow"

Esta semana La 1 ha emitido el tercer capítulo de El Ministerio del Tiempo, la serie creada por los hermanos Javier y Pablo Olivares. Este drama (sci-fi por su concepto, de aventuras por su ejecución) con toques de comedia, tiene como premisa la existencia de un Ministerio secreto encargado de gestionar una serie de puertas que al atravesarlas te conducen al pasado. A la vez, tiene que evitar que otras personas, ajenas a la institución, usen puertas que no están bajo su control, para alterar la historia, tanto de España como de la humanidad. Y así seguimos a tres funcionarios recién reclutados: un soldado de los Tercios de Flandes, una de las primeras mujeres universitarias de la Barcelona de finales del S.XIX y un enfermero del SAMUR de la actualidad (dos castellanos y una catalana, seamos políticamente correctos, y fieles a los dos centros de poder de España, no vaya a ser). Estos tres personajes, interpretados por Nacho Fresneda, Aura Garrido y Rodolfo Sancho, respectivamente, se dedican a luchar (junto a los veteranos y a los dirigentes del Ministerio) contra la alteración histórica. Precisamente mantener el rumbo de la historia pase lo que pase es la premisa fundamental sobre la que se asienta tanto el propio Ministerio, como la serie en sí misma. Pero... ¿y si nuestra historia es una mierda?

En los dos primeros capítulos, o unos villanos intentaban alterar la historia en su propio beneficio y/o esta sufría el riesgo de transformarse al ponerse en riesgo relevantes y beneficiosos acontecimientos del pasado (como el Siglo de Oro). Lo cual nos dirigía hacia un esquema en el que los buenos pretenden mantener el status-quo y los malos, aprovecharse de la manipulación de la historia. Sin embargo en este tercer episodio (centrado en los nazis y la reunión en Hendaya entre Franco y Hitler), muy superior a los anteriores y uno de los mejores que ha producido la ficción televisiva española, este esquema se vuelve más complejo. En una secuencia fabulosa entre Aura Garrido y Natalia Millán (una "enemiga" recurrente de los protagonistas), se plantea un nuevo escenario. ¿Y si hay gente que quiere cambiar la historia por el bien común? ¿Fue bueno para España, como recuerda el personaje de Millán, ganar la Guerra de Independencia (que centraba el primer episodio) contra Francia, permitiendo el regreso de los Borbones al poder? Fernando VII derogó la Constitución de Cádiz y volvió a sumir al país en el absolutismo. ¿Qué hubiera sido de España si no hubiera sido asesinado Prim? ¿Y si Franco hubiera muerto antes del alzamiento militar? ¿Y si?

Obviamente todo ello son teorías dentro de una historia que no pasó, y más allá de que El Ministerio del Tiempo juegue con estas ideas, la mera reflexión en torno a la idea de cambiar nuestra historia es interesante. ¿Por qué los humanos estamos tan orgullosos de nuestra historia, cuando la misma está bañada en sangre y destrucción (entre nosotros y del planeta)? Pero la cuestión va mucho más lejos. Más allá de la ciencia ficción, ¿no vivimos una constante reformulación de nuestra historia? Miguel-Anxo Murado publicó en Debate un libro muy interesante a este respecto titulado La invención del pasado: verdad y ficción en la historia de España. En este libro, Murado, disecciona la historia de España, o más bien, la historia que nos han contado de España, y descubre cómo la misma está alterada y manipulada a través de acontecimientos y discursos producidos en los dos últimos siglos, de cara a crear una historia unitaria de España que no tuvo lugar. Historiadores, pintores o literatos han contribuido a fijar en el imaginario colectivo acontecimientos que o no ocurrieron (la rendición de Breda) o han sido manipulados o idealizados (la propia existencia de España como una nación y un estado unitario desde los Católicos). La cultura es un arma muy poderosa, crea verdades, fija conceptos. La propia El Ministerio del Tiempo, cambiará para algunas personas la historia, aunque su premisa sea la no-alteración de la misma, básicamente porque al contárnosla, al reflexionar sobre ella (gracias TVE por llevar a cabo por fin una de tus labores como servicio público), estará generando un discurso producido desde un determinado punto de vista. Es lo hermoso, mágico y terrible que tiene la historia: cada uno la contamos según nos conviene ("cada quen fala da feira segundo lle foi nela", que diría mi abuela). Por eso El Ministerio del Tiempo más allá de ser una serie divertidísima, bien hecha, bien interpretada, con diálogos brillantes, y una clara apuesta por poner en valor nuestra cultura, es una serie tan interesante, e incluso relevante, más allá de su calidad como ficción televisiva y como entretenimiento de primera.