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The Leftovers, una serie fascinante |
El tiempo nos ha anunciado en los últimos días que el verano ha llegado a su fin. En perfecta sincronía con el clima, la televisión americana lleva un par de semanas bombardeándonos con el estreno de nuevas ficciones y con el regreso de series que nos enamoraron en temporadas anteriores. Es hora de sacar el paraguas y la manta, arroparse cuando salimos a la calle y disfrutar delante de una pantalla cuando estamos en casa. Cada día el cielo se apaga más temprano y nuestras pantallas están más horas encendidas. Ha llegado el otoño, winter is coming.
El estado de las networks
Llevamos mucho tiempo hablando de
la crisis de las networks, ya no sólo en términos de calidad, sino también en
cuanto a audiencias (y por lo tanto dinero) se refiere. La remesa de estrenos
otoñales no va a marcar un cambio en el lento e inexorable declive de las
networks. Pocos estrenos han funcionado bien en audiencias. Antaño los 2 puntos
en demográficos (2% de la población americana entre 18 y 49 años ven tu serie)
era la cifra a la que debería aspirar toda serie, hoy en día es más un anhelo
que una realidad, puesto que gran parte de las series no logran dicha cifra.
Por ejemplo, en FOX sólo lo logra Empire
(y Rosewood, por ahora y al calor de
la misma). ¿Ya no ven los americanos las
series de las network? Sí, claro que las ven, simplemente que muchos de ellos
no lo hacen a través de la televisión en su primera emisión. Así, las
cifras mejoran sustancialmente si tenemos en cuenta el visionado de los
capítulos durante el día del estreno y los 3 días posteriores a su emisión. Muchos americanos consumen sus series
favoritas a través de plataformas de streaming o grabando los episodios.
Así, el episodio de la semana pasada de Nashville
logró un mediocre 1.1 en demos, sin embargo en datos Live +3 subió a un 1.8,
aumentando en un 60% su audiencia. Mientras que la rompe-ratings Empire, el gran éxito actual de las
networks, pasó de un 5.5 a un 7.7. De su capacidad de adaptarse a los cambios
en el mercado y a las mutaciones en el consumo de productos audiovisuales,
dependerá la supervivencia del modelo actual de las networks.
En cuanto a las ficciones en sí
mismas, destacaría, de entre los
estrenos, Quantico, ese circo mitad
trash, mitad en serio, de ABC sobre una agente del FBI acusada de un atentado
terrorista que no cometió. Homeland
bajo las normas del shondismo
(aunque, sorprendentemente, Shondaland no produce esta serie). Tanto en
audiencia como en repercusión la serie ha sido un éxito. Es una ficción muy
entretenida, capaz de captar y mantener la atención. ABC consolida un modelo
que combina sitcoms familiares con dramas más o menos adultos y más o menos
oscuros a la par que ligeros. La otra serie que más está dando que hablar es Scream
Queens, con datos mediocres en su emisión en directo, pero que cosecha
buenos resultados con el paso de los días y genera mucho ruido en las redes
sociales. La nueva serie de la factoría
Ryan Murphy es tan mamarracha como cabría esperar. Sus fans la aman, sus
detractores la aborrecen. Yo me sitúo en un punto intermedio, entiendo qué
quiere hacer, pero no acaba de divertirme demasiado. Da lo que promete. Por
lo demás algunas sitcoms bienintencionadas que funcionan mejor (The Muppets, Life in pieces) o peor (The Grinder, Grandfathered) y que se dejan
ver. Y series de cuestionable calidad y/o que huelen a cancelación (Minority Report, por ejemplo). En lo
tocante a las series veteranas, The Good Wife ha regresado este domingo
con un episodio sólido, aunque no fascinante. Veremos cómo manejan los King el
nuevo tablero de luchas de poder en Chicago. Lo mejor, por ahora, está siendo Eli Gold, ese personaje inagotable. Las series Shondaland han
regresado a pleno rendimiento, quemando trama y repartiendo golpes de guion a
diestro y siniestro, sobre todo en How to
get away with murder. Rhimes sigue siendo la reina del cotarro.
Al cable también se le caen las hojas
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The Affair, la serie que nos recuerda que La Verdad no existe |
A la espera de que regresen dentro de una semana Fargo, The Knick y Manhattan, con sus segundas temporadas, Showtime y HBO estrenaron los tres dramas de cable que más estimulantes me resultan, junto a Fargo, de este trimestre: The Leftovers (HBO), The Affair y Homeland (Showtime). Las tres series han presentado, en sus primeros capítulos, nuevos escenarios muy interesantes, que si son llevados con la misma destreza que en sus respectivos arranques, generarán tres de las ficciones más apasionantes del curso. En The Leftovers, Mimi Leder rodó 10 sensacionales minutos mudos, un arranque crudo e hipnótico. Además Lindelof y su equipo nos trasladan a un nuevo escenario, nos presentan a un pueblo texano aún más roto que el neoyorkino en el que nos había sumergido en la primera temporada y nos meten de llenos en las dinámicas internas de una familia que esconde muchos problemas.
En The Affair, el esquema él
dijo/ella dijo, ha mutado a una historia contada desde cuatro pares de ojos,
los de los amantes y los de sus cónyuges. Parecía difícil que pudieran
mantener la serie tras los acontecimientos de la primera entrega, pero el
arranque ha sido prometedor. Explorar el relato desde nuevas perspectivas va a
ser todo un éxito. Antes tenía mis dudas, tras el primer episodio tengo
esperanza. Un sentimiento del que precisamente adolece Homeland, una mirada oscura y (bastante) crítica a la política
exterior y de seguridad (ya son indistinguibles) de Estados Unidos. Saltamos de
Pakistán a Alemania para seguir buceando a las miserias de la primera potencia
militar del mundo y en sus complicadas relaciones tanto con sus enemigos como
con sus amigos. El escenario internacional es un estanque cubierto por una
densa niebla que no deja ver absolutamente nada. Carrie ha dejado la CIA para
trabajar en una fundación humanitaria, pero sigue metida en el meollo de los
problemas. Homeland continúa estando pegada a la actualidad como pocas
ficciones actuales, por no decir ninguna: Siria, ISIS, espionaje, terrorismo
internacional, filtraciones, ciber-ataques, legalidad vs. seguridad nacional
(ese concepto)… y un sinfín de temas y debates candentes. La quinta
temporada tiene todos los elementos necesarios para estar al nivel de la
soberbia cuarta entrega. Para otro día
dejo la última temporada de Downton Abbey
y, sobre todo, el regreso de dos de las series europeas más prestigiosas y fascinantes
del último lustro: la francesa Les
Revenants y la nórdica Bron/Broen.
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