martes, 24 de diciembre de 2013

Acabando el año. Treme 4x03

TREME - Dippermouth Blues


La "magia" del cine

Llegamos al final del año 2008. Entre las celebraciones del año nuevo, la esperanza, se cuela una terrible y húmeda sensación de derrota, de cansancio. Sobrevivir cansa. Perder una y otra vez y aún así tener que levantarse, también. A nuestros personajes les falta dinero pero se mantienen firmes en su esencia, en la esencia de si mismos, de su ciudad, de su forma de vida. Frente a la corrupción de dentro y las injerencias de fuera, frente a la adversidad, lo único que les queda es ser fieles a sí mismos. Sí, la defensa de la esencia, es uno de los anclajes de New Orleans como mundo de vida y de Treme como serie.

A partir de aquí, alguna pincelada de las tramas hasta el 4x03
La muerte es un tema que el cine y la televisión (y por supuesto todas las artes en general) han tratado profusamente a lo largo de los años. Es normal, la muerte es un elemento fundamental de nuestras vidas. El fin. El fin de verdad para los que se van y un fin de ciclo, de época, de estado emocional para los que se mueven a su alrededor, para los satélites del planeta que implosiona. Treme que siempre ha sido un relato centrado en el discurrir de la vida de un grupo de personas, ha jugado con la muerte desde su primera temporada con el suicidio de uno de sus protagonistas. Si aquella vez vimos la destrucción mental y emocional de un hombre, ahora vemos la destrucción física de un hombre que no está preparado para morir. "Cuando caer es todo lo que nos queda, claro que importa como cae un hombre" es una frase que siempre me ha parecido fascinante aunque soy incapaz de recordar dónde la la leí o escuché. El Jefe Lambreaux quiere caer sin arrodillarse, seguir siendo fiel a sí mismo, sacando a su banda de indios en el Mardi Gras por las calles de New Orleans. No puede hacerlo, pero morirá en el intento, porque caer es todo lo que le queda, por eso cose, impasible ante su deterioro físico. No puedo arreglar su cuerpo pero sí puede mantener su alma en pie. 

El imparable camino hacia la muerte del Jefe Lambreaux y sus seres queridos está siendo el motor de esta última temporada de Treme. La secuencia en la que su hijo y su mujer embarazada (con plano incluido a la barriga creciente de esta) se cruzan con un funeral (al estilo New Orleans, con música y un grupo de gente bailando) me revolvió el estómago. No pude no pensar en Stroheim y Greed (1924), y esa secuencia de la boda de los protagonistas con una marcha fúnebre colándose por una ventana. ¡Vaya maestro del encuadre! Pero lo que allí era una advertencia del destino (o incluso una condena) aquí no es más que el recordatorio de que la vida se acaba para unos y sigue para otros, que una vida es un mundo pero que el mundo no es una vida, aunque se construye sobre estas.

Su vida es lo que DJ Davis quiere emplear para mantener en pie el mundo al que ama. Sí, la esencia de ese mundo. Si malvivir dentro del sistema no lo cambia quizás haya que convertirse en el sistema. Ante la muerte de los locales de música de New Orleans, habrá que luchar por abrirlos de nuevo. La música no solo es hacer música, ni tocarla, la música es también luchar porque otros la hagan y la toquen. La vida no es solo vivirla, es también generar nueva vida, no en el sentido estricto de engendrar hijos, de la reproducción, sino en el sentido de afectar otras vidas generando sentimientos. Al Jefe Lambreaux apenas le queda cuerpo, pero está cosiendo un traje lleno de sentimientos.

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