sábado, 3 de marzo de 2018

Los No Oscar 2017 IV: Actores


ACTOR DE REPARTO

5. Steve Carell por Battle of the Sexes
A estas alturas poco le queda por demostrar ya a Steve Carell y menos en el terreno cómico. En Battle of the Sexes coge a un potencial villano y lo dota de humanidad y complejidad. Su Bobby Riggs no es un mero machista, es un tipo que paga todas sus inseguridades e insatisfacciones con las mujeres, buscando llamar la atención y volviendo a ser una estrella. Carell lo dota de un carisma retorcido logrando que sea un personaje interesante, a pesar de que como espectador deseas con todas tus ganas que le cierren la boca.

4. Barry Keoghan por The Killing of a Sacred Deer
Keoghan ha sido, sin duda alguna, una de las revelaciones del 2017. Si en Dunkirk, la epopeya bélica de Christopher Nolan, interpretaba a lo que en Galicia llamamos miñaxoia, un pobre chaval torpe e inofensivo; en la última película de Yorgo Lanthimos encarna a un pequeño monstruo: inquietante, atrevido, bestial e insufrible. Menuda demostración de talento. Ojalá Keoghan nos aterrorice durante muchos años.

3. Arnoud Valois por 120 battements par minute
La interpretación de Valois está cargada de emoción. Aunque su personaje es central en 120 bpm, porque al fin y al cabo a través de sus ojos el espectador se sumerge en el mundo de la lucha (activista) contra el SIDA, posiblemente sea el que tiene menos momentos de lucimiento. Sin embargo, aporta corazón, lucidez y templanza. Es imposible no encariñarse de Valois y del compromiso con el que aborda un personaje tan sencillo y tan plausible. Un buen actor para interpretar a un buen hombre.

2. Armie Hammer por Call Me By Your Name
Si la historia de amor de entre Elio y Oliver (o viceversa) funciona es gracias a la química que desprenden cuando están juntos y a la construcción naturalista que hacen Timothée Chalamet y Armie Hammer de sus personajes. Una de las grandes virtudes de Hammer es el magnetismo que desprende, es imposible no mirarlo. Pero quizás sea su forma de mirar la que dota de tanta personalidad a su personaje. Sus ojos muestran alegría, cansancio, deseo y tristeza. Su mejor trabajo hasta la fecha.


1. Michael Stuhlbarg por Call Me By Your Name
El único que podría rivalizar con Michael Stuhlbarg por el título de actor del año es su compañero de reparto e hijo en la ficción, Timothée Chalamet. Si éste ha sido la gran revelación del curso, Stuhlbarg ha reafirmado su estatus de secundario de lujo que mejora todas las películas en las que aparece. En The Post tiene un papel breve, en The Shape of Water saca oro de un personaje bastante secundario y en Call Me By Your Name firma un trabajo de los que se recuerdan durante mucho tiempo. Ese padre liberal, intelectual y cariñoso pide a gritos una película para sí mismo o una trilogía entera. En su rostro, Stuhlbarg logra capturar toda la experiencia vital de un hombre que vive su vida sin sobresaltos, alejado ya de la pasión propia de la juventud, quemado por la vida, por sus insatisfacciones. Todas sus secuencias son interesantes, Stuhlbarg hace un trabajo encomiable.

ACTOR

5. Robert Pattinson por Good Time
La carrera que se está labrando Robert Pattinson encadenando proyectos con autores de prestigio es digna de estudio. En Good Time, la historia de un atraco fallido, encarna a un delincuente que intenta sobrevivir mientras lucha por liberar a su hermano. Pattinson lo da todo, tanto física como emocionalmente.


4. Jeremy Renner por Wind River
No soy un especial fan de Jeremy Renner, pero en Wind River está soberbio, encarnando a un hombre que ayuda a una agente del FBI a investigar el asesinato de una chica en una reserva india. Un hombre tranquilo lleno de dolor por dentro. Consiguió llegarme como nunca lo había hecho hasta ahora.


3. James Franco por The Disaster Artist
Franco se lanzó sin red a interpretar a un personaje tan indescifrable y ridículo como Tommy Wiseau. Su mérito, más allá de conseguir una imitación perfecta del actor/cineasta más vapuleado de la historia, reside en su capacidad de humanizarlo, de lograr transmitir la pasión de Wiseau por la idea de hacer cine. Además Franco hace gala de su sensacional vis cómica. Descacharrante.

2. James McAvoy por Split
Asumir el reto de interpretar a un personaje con más de veinte personalidades distintas (aunque no las vemos todas) y resultar a ratos gracioso, a ratos escalofriante, a ratos entrañable y a ratos terrorífico, sin caer en la parodia o el ridículo, tiene un mérito descomunal. Lo que hace James McAvoy es, ni más, ni menos, que una de las grandes exhibiciones interpretativas de la década. La crítica estadounidense falló a la hora de reivindicar este trabajo, de ahí que ni oliera la nominación al Oscar.


1. Nahuel Pérez Biscayart por 120 battements par minute
Si tuviera que elegir una palabra para definir el trabajo de Pérez Biscayart sería pasión, porque eso es lo que desprende en pantalla. La pasión con la que su personaje maneja su vida y la pasión que el actor transmite por su trabajo y por la obra que está ayudando a levantar. Cada vez que hace acto de presencia en 120 bpm, una película bastante coral, concentra la atención del resto de personajes, en el plano interno y de los espectadores en el externo. Una interpretación rabiosa y vitalista de un hombre enfermo de SIDA que se niega a rendirse fácilmente y lucha por seguir viviendo a su manera, fiel a sí mismo.

viernes, 2 de marzo de 2018

Los No Oscar 2017 III: Actrices


ACTRIZ DE REPARTO

5. Elisabeth Moss por The Square
¿Qué hace Elisabeth Moss es una película sueca? A una de las mejores actrices de su generación (y de nuestros tiempos) la televisión y el cine indie (el de verdad, no el que cuesta 19 millones de dólares para poder competir en los Spirit) se le han quedado pequeños. En The Square brilla con sólo un puñado de minutos en pantalla. Gracias a su trabajo, entre inocente, desencantado y kamikaze, la película nos regala dos de sus mejores secuencias: un incomodísimo coito y una, no menos incómoda, conversación posterior, entre su personaje y el del protagonista.

4. Kirsten Dunst por The Beguiled
Hay un grupo reducido de actrices que me resultan siempre fascinantes. Kirsten Dunst, desde The Virgin Suicides, es una de ellas. The Beguiled tiene un reparto femenino en estado de gracia, sin embargo la actriz que me impacta en la película es Dunst, tan frágil (en apariencia), tan enclaustrada, tan enferma de soledad




3. Lois Smith por Marjorie Prime
Hacer un retrato tan preciso de la demencia senil en medio de una fábula de ciencia ficción, tiene mucho mérito. Lois Smith está inmensa en Marjorie Prime. Aquellos que hemos visto la peor cara de la senectud en personas a las que queríamos, podemos dar fe de que Smith clava ese estado de inconsciencia consciente, en el que las certezas se difuminan y el pasado y el presente se confunden.

2. Bria Vinaite por The Florida Project
El descaro, la energía y el desencanto con el que Bria Vinaite interpreta a su personaje en The Florida Project, hacen que esta historia de una madre y una hija que sobreviven de mala manera en las delirantes proximidades de Disney World sea creíble. Vinaite es un vendaval de aire fresco. Su trabajo es intenso, excesivo y, finalmente, doloroso. Tiene un buen puñado de secuencias memorables.


1. Holly Hunter por The Big Sick
Holly Hunter, una de las ganadoras del Oscar a la mejor actriz más indiscutibles de la historia por su icónico papel de The Piano, rozó este año la nominación gracias a su versatilidad interpretativa. Hunter está sensacional en las secuencias dramáticas de la película, relacionadas con la enfermedad de su hija y sus crisis matrimonial. Pero aún está mejor en las cómicas, devorándose al protagonista y revelándose como una gran lanzadora de one-liners.

ACTRIZ

5. Haley Lu Richardson por Columbus
Una de las miradas (y de las sonrisas) más puras, transparentes y creíbles del 2017. Richardson desprende sensibilidad en cada una de sus secuencias en Columbus, logrando que el espectador vea a ese niña que tuvo que crecer demasiado pronto para lidiar con una madre compleja. Y cómo ello le provocó una herida que no deja de supurar. Ojalá le espere una gran carrera, será un placer verla.

4. Emma Stone por Battle of the Sexes
Un año después de ganar el Oscar, Emma Stone firma una de sus mejores interpretaciones en Battle of the Sexes, encarnando a la tenista Billie Jean King. Stone liftea en el terreno cómico y lanza un buen puñado de golpes ganadores en el dramático, mostrando a una mujer comprometida e imperfecta, en estado de constante frustración. Una mujer icónica para el feminismo sumida en dos guerras, una contra el menosprecio patriarcal al tenis femenino, otra contra el rechazo a la homosexualidad de la sociedad... y su incapacidad personal de asumir quién es.

3. Jennifer Lawrence por mother!
Hay algo mágico en la capacidad de los intérpretes de entregarse por entero a la película que están haciendo. En mother! Lawrence pone en el asador hasta el último centímetro de su piel y se nota. Es un trabajo kamikaze, de un nivel de implicación personal y emocional asfixiante. Muy alejada de la dramedia de David O'Russell, demuestra que es una actriz de una versatilidad inconmensurable.

2. Jessica Chastain por Molly’s Game
Recitar a Aaron Sorkin durante más de 2 horas tiene, ya de por sí, muchísimo mérito. Lograr que su aluvión de  palabras no te ensombrezcan, más aún. Chastain es una estrella, quizás no una estrella popular, pero sí una cinematográfica. Puedes echarle encima lo que quieras, porque conseguirá transpirar carisma por los cuatro costados. Pocas actrices tienen la presencia que tiene ella. Se come la pantalla.


1. Vicky Krieps por Phantom Thread
Menuda bestia. Vicky Krieps y su cara hermosamente anodina, neutra y gélida, se devoran a uno de los mejores actores del mundo, Daniel Day-Lewis. Como si no pasara nada. Con una parsimonia pasmosa, con una sutileza desasosegante, Krieps va transformando a su Alma en uno de los personajes más retorcidos e hipnóticos de los últimos años. El arte de actuar tiene que ser esto. Es increíble que no esté nominada al Oscar. Carne de interpretación icónica.



jueves, 1 de marzo de 2018

Los No Oscar 2017 II: Guion adaptado y Guion original


GUION ADAPTADO

5. Alice Birch por Lady Macbeth
Lady Macbeth es una película que nunca le da al espectador lo que quiere o espera. La protagonista pasa de potencial víctima a potencial villana. Los personajes son egoístas y no están escritos para generar empatía y las dinámicas que se establecen entre ellos siempre implican alguna clase de dominación. Birch ha venido a jugar y a dar un par de puñetazos en la mesa.

4. Sofia Coppola por The Beguiled
El gran encanto de esta película reside en las frases sibilinas que van tejiendo el drama psicológico que termina por estallar en su último acto. Coppola construye desde el guion un escenario angustioso, donde un grupo de mujeres a la deriva se ve sacudido por la presencia de un hombre dispuesto a jugar con ellas con tal de conseguir lo que desea. The Beguiled es na obra cínica y retorcida sobre el poder que ejercen los hombres. Y las resistencias más perversas que pueden hilar las mujeres.

3. James Gray por The Lost City of Z
Era harto difícil adaptar un libro que cubre tantos acontecimientos y abarca tantos años. Sin embargo James Gray, uno de los cineastas más importantes del cine estadounidense actual, ha sido capaz de superar el reto con nota. The Lost City of Z logra plasmar el espíritu explorador de sus protagonistas, conduciendo al espectador a través de un viaje hacia la locura por lo más oscuro y misterioso de la selva.


2. Hampton Fancher y Michael Green por Blade Runner 2049
Fancher y Green tuvieron que enfrentarse a una misión suicida: recoger el guion de un clásico del cine y expandir su universo, siendo sumamente respetuosos con el material original, pero teniendo que proponer ideas nuevas. Sorprendentemente salieron bien parados, gracias a que supieron darle empaque emocional a sus protagonistas y ahondar en el fascinante mundo de los replicantes. Aunque el libreto tiene sus puntos débiles (el villano, el enigma de la identidad del personaje principal…) y nos deja a las puertas de una (quizás futura) película aún más interesante, no se pueden menospreciar todos sus aciertos narrativos y discursivos.


1. Rian Johnson por Star Wars: The Last Jedi
Si lo de Fancher y Green era una misión suicida, lo que ha hecho Rian Johnson con el Episodio VIII de Star Wars es directa e intencionadamente kamikaze. Johnson desembarca en Universo Star Wars cuestionando la pertinencia y validez de uno de sus pilares fundamentales: la religión/filosofía/ideología Jedi. Además, el cineasta tomó la decisión de situar a personajes femeninos en el centro del relato (y en el centro de la lucha por el poder). Ambas decisiones provocaron el aplauso casi unánime de la crítica y las críticas furibundas de una parte de los fans dogmáticos de la saga. Se le pueden achacar muchas cosas a Johnson, pero la falta de agallas no es una de ellas. Ha llegado a Star Wars para sacudir el tablero. Este primer puesto es una reivindicación del poder de los blockbusters como constructores de (la) realidad.


GUION ORIGINAL

5. Nacho Vigalondo por Colossal
El guion de Colossal es una de las piezas de escritura más arriesgadas, ingeniosas y provocadoras de los últimos tiempos. Lo que comienza siendo una fábula de ciencia ficción sobre una mujer a la deriva, va poco a poco convirtiéndose en un thriller psicológico sobre el maltrato y la dominación patriarcal. Cuando parecía que Vigalondo iba a acabar convirtiéndose en un autor frustrado, da a luz a su mejor obra. Joya a reinvindicar.

4. Kogonada por Columbus
El salto de Kogonada al largometraje de ficción ha sido todo un éxito, no sólo por su poder visual, si no también, o más bien, sobre todo, por su capacidad de escribir personajes complejos y diálogos hermosamente reflexivos. Columbus es un tratado sobre cómo los espacios que habitamos influyen en nuestras emociones, cómo la arquitectura puede tener un poder curativo. Para construir algo así hay que ser muy inteligente y estar dotado con una sensibilidad especial.

3. Steven Rogers por I, Tonya
A la vista de las nominaciones a los Oscar y de la carrera de premios, es posible que Rogers se quedara a las puertas de la nominación por esta inflamable sátira sobre la letra pequeña del sueño americano. La historia real de la patinadora Tony Harding permite a Rogers meter el bisturí en alguno de los mantras sobre los que se asienta el sistema social, político y económico de Estados Unidos: si eres el mejor, triunfarás. Rogers combina el falso documental, con constantes saltos temporales para reconstruir el entorno caótico y peligroso de Harding y "el incidente".

2. Paul Thomas Anderson por Phantom Thread
El guion de Phantom Thread es pura sutileza, tan sibilino y fascinante como sus personajes. Paul Thomas Anderson ha cocinado, ya desde el guion, un amour fou en el que el espectador va viendo, paso a paso, cómo los amantes se devoran entre sí, en una partida a muerte. El manejo de la tensión y cómo se van desvelando las aristas de los personajes y la complejidad de sus relaciones son sobresalientes.


1. Robin Campillo y Philippe Mangeot por 120 battements par minute
Escribir una obra a la vez dolorosamente íntima y rabiosamente política tiene mucho mérito. Campillo y Mangeot abordan el activismo social desde la perspectiva de los enfermos de SIDA (y sus aliados) en la Francia de Mitterrand. 120 bpm aporta un glosario de acciones y estrategias políticas, un manual de confrontación contra enemigos que se sitúan en el centro del sistema de poder: el Estado, las farmacéuticas... Los guionistas logran que lo que podría ser un drama político frío, se convierta en una historia de amor, en una historia de camaradería y en una historia de lucha. Los diálogos son tan reales como la propia vida.