lunes, 9 de diciembre de 2013

No podemos, pero seguimos intentándolo. Treme 4x01

TREME - Yes we can can


New Orleans celebrando la victoria de Obama en 2008

Cuando pensé en hacer el blog la verdad es que no contemplé la posibilidad de ponerme a hacer recaps, básicamente porque tampoco suelo leer esa clase de post, pero como soy una veleta que se mueve por impulsos he decidido que los últimos cuatro capítulos de Treme se merecen el esfuerzo. Obviamente este recap llega tarde, ayer se emitió ya en HBO el segundo episodio, pero es que no he podido verlo antes por entre otras cosas, la segunda temporada de Bron/Broen, que me ha enganchado cosamala. Venga, al lío.

Treme nunca se ha caracterizado por construir prólogos pre-opening muy definidos, sino que simplemente presentaba un par de secuencias iniciales introductorias. Todo muy sencillo. Eso lo han rompido en esta season premiere, cuyo título, Yes we can can, no podía ser más preciso, David Simon y compañía utilizan los primeros 7 minutos de capítulo para contar, sin estridencias (faltaría más hablando de Treme) el desarrollo de la jornada electoral en la que el primer negro de la historia fue proclamado presidente de los Estados Unidos de América. Acompañamos a los personajes a las urnas (o no, en el caso del Jefe Lambreaux, desilusionado, descreído, que intenta vivir a pesar y al margen del sistema) y a las fiestas espontáneas de celebración. Visto este prólogo con la perspectiva que nos da el tiempo, no podemos dejar de observar lo naif que fuimos, lo inocentes... Millones de americanos creyeron que estaban cambiando el sistema, pero era el sistema el que se estaba apoderando de sus ansias de cambio. Como siempre en Treme, todo es un juego de optimismo/desilusión, derrota/esperanza.

Red lights! Puede haber algún espoiler sobre como les va la vida a mis chicos de New Orleans tras la victoria de Obama
Despachada la elección de Obama, que funciona también como coordenada temporal para los espectadores, nos encontramos con los personajes más o menos en el mismo punto en el que los dejamos, anclados en esa ciudad paralizada post-Katrina, o más bien en el paso siguiente, la derivación lógica de lo visto en la season 3. La chef Janette (que ha sido siempre mi debilidad personal) ha abandonado la pesadilla-franquicia en la que se había embarcado la temporada anterior para volver al inicio del relato, a abrir un pequeño restaurante en un barrio especialmente deprimido. DJ Davis, tras romper todos los puentes con los jefes, las emisoras, los patronos, va artística y profesionalmente a la deriva. Annie se debate entre la satisfacción que le producen su banda y su música y la ambición de aspirar a algo más. El constructor (y especulador) tejano Nelson Hidalgo ha perdido millones con la caída de Lehman Brothers y la crisis financiera, pero aún sigue intentando medrar entre las ruinas de las catástrofes y su gusto (musical, culinario) sigue intacto. La pareja Toni Bernette - Terry Colson sigue luchando, desde la abogacía ella y desde la policía él, contra la podredumbre del sistema, solos (acompañándose el uno al otro) ante el peligro, o más bien, ante el silencio del poder. Sonny vive felizmente casado con su chica coreana, pero la tentación que supone la música sigue revoloteando por su cabeza. El músico Antoine sigue siendo Antoine, es a la vez el ancla y el alivio cómico de la serie, muchas cosas pueden pasar en las calles mal asfaltadas de New Orleans, pero Antoine Batiste será siempre fiel únicamente a sí mismo. LaDonna sigue empeñada en agarrarse a una vida que ya no existe, a su bar, a su ciudad, cueste lo que cueste, aunque eso implique abandonar a sus hijos a cargo de su ex-marido.

Y, llegados a este punto, el único al que la vida le va claramente mejor es al Jefe Lambreaux. De entre un mar de personajes intrínsicamente optimistas, justamente al más negativo es al que mejor le van las cosas. Aparentemente el cáncer está remitiendo, tiene trabajo, su grupo de indios se mantiene al pie del cañón, a sus hijos les sonríe la vida (Desmond va a ser padre y NYC sigue reclamando su regreso), y oh, sorpresa (la única que los guionistas plantan intencionadamente en el capítulo, dejándola para los minutos finales), LaDonna y él están juntos, más allá de la diferencia de edad, han solapado sus soledades para crear una relación muy tierna, muy sincera, muy intensa. Esto obviamente no viene de la nada, se ha ido preparando a fuego lento a lo largo de toda la tercera temporada, por eso ahora, con la relación en marcha nos sentimos tan a gusto, era algo que nuestros corazones deseaban tanto como los suyos, porque al fin y al cabo no ha habido personajes más escupidos por la vida en Treme que LaDonna y Lambreaux.
Fin de los posibles espoilers

Dos hombres, dos discursos

Ya para terminar, esta serie sobre distintas personas deambulando (el verbo no está escogido al azar) por New Orleans podría por mero concepto ser una historia de vidas cruzadas al modo de la fundacional Short Cuts (Altman, 1993), y sin embargo aquí las interacciones entre los personajes son mucho más orgánicas y a la vez más indelebles, puesto que no marcan profundamente el devenir del relato, están ahí pero casi no se notan, son completamente naturales, alejadas de una gran trascendencia dramática (ej: pequeños encuentros que cambian una vida). Y creo que el inicio de la recta final ha influido en esta cuestión, puesto que en este capítulo hemos tenido muchas interacciones, algunas de ellas primerizas, aunque el tono ha sido el mismo. De entre todas me quedo con la relación imposible entre dos personas tan extremas como DJ Davis y Nestor Hidalgo. Ambos se conocen en el debate ciudadano sobre la pertinencia de un museo-auditorio del jazz en Treme y la preocupante desaparición de los clubs del barrio. Nestor está metido en el proyecto urbanístico del museo, Davis totalmente en contra, pero en vez de enfangarse en una discusión irresoluble, Davis se lleva a Nestor a conocer los clubs, a vivir los clubs, los lugares de donde emerge la melodía de New Orleans. Simon enarbola así una apasionante defensa de la comunicación como principal herramienta para conocernos, para encontrarnos en nuestros desencuentros. Hay que seguir intentándolo.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Proyecto EFA

EUROPEAN FILM AWARDS


Esta noche se celebran en Berlín los premios de la Academia europea de cine, los EFA, ese desastre, esa oportunidad perdida anual. Como tengo intención de hacer un post no tanto destrozando a los EFA, como sobre todo proponiendo un modelo diferente, voy a guardarme las críticas hoy, o lo intentaré. Cuando se anunciaron las nominaciones en vez de hablarse sobre las candidatas y favoritas toda la conversación giró sobre el affaire Adèle, la ganadora de la Palma de Oro en Cannes está nominada en mejor película y mejor director sin ser elegible. Tengo unas normas, si no os gustan, tengo estas otras. La Academia publica antes de las nominaciones una lista con las película elegibles del "año" (los EFA no se mueven por año natural, sino por un espacio totalmente arbitrario), es decir aquellas que cumplían los requisitos de estreno en varios países europeos etc. Adèle no los cumplía porque no se había ni estrenado en Francia aún. Pero en una norma antinormadora se permite a los votantes escribir el nombre de películas y profesionales de las mismas aunque no estén dentro de la preselección. El resultado ha sido que La vie d'Adèle, la película europea del año (natural), por el simple hecho de ganar en Cannes, fue nominada en película y director, aunque no en actriz y guion. Se ha creado así una sensación de inseguridad e injusticia, cuando las normas no las respetan ni quienes las hacen...

Como a pesar de ser un desastre yo creo en la utilidad e incluso necesidad de unos premios que reconozcan al mejor cine europeo del año (ojalá que fuera el natural) me propuse ver el trabajo de todas las nominadas. Puedo decir satisfecho que he hecho pleno en guion, actor y actriz. En película solo me ha faltado Adèle, porque Vértigo (su distribuidora española) se negó a que fuera exhibida en Cineuropa y Cinesa no la trajo a nuestros multicines chonis de centro comercial. Y en director me ha faltado además del amigo Kechiche, el director sueco Jan Troell. A partir de aquí voy a repasar las 5 categorías (y señalar cuales hubieran sido mis candidatas de entre las preseleccionadas), dejando de lado animación, documental y ese invento ideado para premiar a Almodóvar este año que es mejor comedia, porque no he visto a las candidatas (salvo The Congress que merecía más nominaciones) y porque no entiendo por qué esas sí se dan en la gala y en cambio fotografía o música no.

Guion

Me has enseñado tú, has sido mi maestro para hacer sufrir,
si alguna vez fui malo lo aprendí de ti


Carl Joos y Felix van Groeningen por The Broken Circle Breakdown
François Ozon por Dans la maison (debería ganar)
Tom Stoppard por Anna Karenina

Giuseppe Tornatore por La migliore offerta
Paolo Sorrentino y Umberto Contarello por La grande bellezza (ganará)

Al no tener premios anteriores que configuren una carrera hacia los EFA, tampoco se tienen referencia sobre qué películas son las favoritas. En principio hay 3 vías, la victoria de Adèle en película y director, y los triunfos más o menos claros de The Broken Circle Breakdown o La grande bellezza. En guion me apunto a creer que ganará la película de Sorrentino más por amor que por otra cosa, creo en lo que a ella respecta que combina secuencias muy elegantes, con diálogos muy punzantes, muy negras, muy finas, con otras de un humor demasiado burdo. Como ya dije cuando hable de Cineuropa, a mí no me entusiasmó The Broken... y no creo que esté especialmente bien escrita. Tampoco estoy de acuerdo con la nominación al guion de La migliore offerta, una película de misterio tan obvia desde el inicio es que adolece de un serio problema de guion. Me sorprendió para bien la nominación del gran Tom Stoppard por Anna Karenina, yo no lo hubiera nominado porque creo que la adaptación carece de continuidad narrativa y profundidad dramática, pero me parece un esfuerzo digno de ser reconocido. Y dejo para el final uno de mis guiones favoritos del 2012 en clave mundial, el que escribió François Ozon adaptando una obra de teatro de Juan Mayorga, para Dans la maison. El cinismo era esto, si en La migliore offerta detectas todos los engranajes, en Dans la maison pasa todo lo contrario. Es un thriller de autor de primerísimo nivel, con diálogos y secuencias cargadas de tensión, un enfrentamiento dialéctico sin descanso entre un profesor, el embaucado, y un alumno, el embaucador, a través de unas redacciones literarias cada vez menos inocentes e irreales.

Mis nominados:
Ari Folman por The Congress
Pam Katz y Margarethe von Trotta por Hannah Arendt
Tobias Lindholm por Kapringen (A Hijacking)
François Ozon por Dans la maison
Razvan Radulescu y Calin Peter Netzer por Pozitia Copilului (Child's Pose)

Actor

La vita è bella

Jonah Heldenbergh por The Broken Circle Breakdown
Jude Law por Anna Karenina
Fabrice Luchini por Dans la maison
Tom Schilling por Oh boy
Toni Servillo por La grande bellezza

La fuerza con la que Anna Karenina irrumpió en las nominaciones sorpredió a mucha gente, aunque nunca debería tomarse a la ligera el poder de los clanes nacionales en la Academia. En el plano personal, ver el trabajo de Jude Law reconocido me alegra un montón, creo sinceramente que en la Karenina de Wright hace una de las mejores interpretaciones de su carrera. El físico de Jonah Heldenbergh es muy imponente, y en las partes alegres de TBCB resulta magnético, pero en las partes más dramáticas (y esta película tiene muchas, demasiadas) no está a la altura. Tom Schilling interpreta en Oh boy a un veinteañero a la deriva en un Berlín en blanco y negro, y logra captar la fragilidad y el desconcierto, pero también los sueños rotos y una cierta nadería. Fabrice Luchini es uno de los grandes actores del cine francés de los últimos años, un animal, y en Dans la maison dibuja un brillante retrato de la obsesión más insana y peligrosa. Para el final me guardo mi apuesta personal y también una de las mejores interpretaciones del 2013 (por poner un ejemplo, Tom Hanks está genial en Captain Phillips, pero Servillo se lo come). En La grande bellezza Toni Servillo interpreta a un dandy que escribió una novela hace 30 años, que se codea con la clase alta romana y que salta de fiesta en fiesta y de recuerdo en recuerdo. La nada más absoluta salpicada de melancolía.

Mis nominados:
Pilou Asbæk por Kapringen (A Hijacking)
Jude Law por Anna Karenina
Fabrice Luchini por Dans la maison
Søren Malling por Kapringen (A Hijacking)
Tom Schilling por Oh boy
Toni Servillo por La grande bellezza

Actriz

Hannah Arendt fumándose la vida

Veerie Baetens por The Broken Circle Breakdown
Luminita Gheorghiu por Pozitia Copiluliu (Child's Pose)
Keira Knightley por Anna Karenina
Barbara Sukowa por Hannah Arendt
Naomi Watts por Lo imposible

Las favoritas en esta categoría son a priori Veerie Baetens por su retrato de una madre y una mujer destrozada por la enfermedad de su hija y Luminita Gheorghiu que interpreta magistralmente a una madre posesiva y controladora de clase alta empeñada en salvar a su hijo contra su voluntad. En torno a la maternidad gira también el impactante trabajo de Naomi Watts en Lo imposible. En cambio, Keira Knightley fotografía la locura en la Rusia zarista con mucha solvencia y con también muchos de sus habituales tics, mereció más suerte en la carrera por los Oscar del año pasado. En último lugar, Barbara Sukowa encarna a Hannah Arendt, una mujer que nunca tuvo hijos, una de las más grandes pensadoras del Siglo XX, durante un momento complicado de su vida, el juicio en Israel al dirigente nazi Eichmann, la confección de su Eichmann en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal y las consecuencias que para ella tuvo su publicación. La película y la interpretación de Sukowa son dignas de ser vistas. Unas maravillas.

Mis nominadas:
Luminita Gheorghiu por Pozitia Copiluliu (Child's Pose)
Keira Knightley por Anna Karenina
Barbara Sukowa por Hannah Arendt
Robin Wright por The Congress
Naomi Watts por Lo imposible

Director

Sorrentino en batín acolchado

Pablo Berger por Blancanieves
Abdellatif Kechiche por La vie d'Adele

François Ozon por Dans la maison

Paolo Sorrentino por La grande bellezza

Jan Troell por Dom över död man
Felix van Groeningen por The Broken Circle Breakdown


No puedo hablar del trabajo de Abdellatif Peor Europeo Vivo Kechiche, pero tras todo lo leído sobre Adèle, pocas dudas me quedan de que si venciera no sería injusto. Nada puedo decir tampoco sobre Jan Troell y su película. van Groeningen dirige con solvencia The Broken Circle Breakdown, pero lo hace sin demasiada personalidad, en una película en la que debería rebosar. Lo mejor de Blancanieves es la maravillosa dirección de Berger, si The Artist bebía del cine mudo americano, Blancanieves lo hace del expresionismo alemán, y funciona porque dota a la película de ese tono pesadillesco tan marcado. En cuanto a los otros dos contendientes me resulta muy difícil decidir cual me gusta más, si la puesta en escena precisa y ágil de François Ozon o los suntuosos movimientos de cámara de Paolo Sorrentino. Dos propuestas tan diferentes y tan cuidadas, cualquiera de los dos sería un gran ganador, pocas dudas quedan ya de que son dos de los grandes autores europeos del cine actual.

Mis nominados:
Pablo Berger por Blancanieves
Ari Folman por The Congress
Tobias Lindholm por Kapringen (A Hijacking)
François Ozon por Dans la maison

Paolo Sorrentino por La grande gellezza

Joe Wright por Anna Karenina

Película

¡Qué bien pega el sol en esta vetana!

Blancanieves
La grande bellezza
La migliore offerta
La vie d'Adèle
Oh boy
The Broken Circle Breakdown

Todo lo que voy a decir sobre Adèle es que la única película de 2013 que tengo más ganas de ver es The Wolf of Wall Street de Martin Scorsese. La migliore offerta es un thriller que no por ser obvio deja de ser magnético, gracias a la dirección de Tornatore y a pesar del guion de Tornatore, sin duda uno de los grandes éxitos comerciales del cine europeo de este año (natural). Oh boy es la cuota de la mafia cinematográfica alemana, ¿quiere decir eso que es una mala película?, no, en absoluto, es una película con mucho encanto, pequeña pero muy bien contada, triste y melancólica. Habrá que seguirle la pista a su director (es su ópera prima), a ver si Alemania encuentra por fin a un autor de relevancia. The Broken Circle Breakdown, un desolador retrato de como la enfermedad de su pequeña hija afecta a un matrimonio ha generado pasiones allí por dónde ha pasado, a mí me parece una película excesiva en su carga dramática, interesante pero nada más que eso, la más floja del grupo. La forma de Blancanieves me parece maravillosa, pero el fondo me deja frío, creo que es una película dotada de mucha personalidad pero no creo que sea una película redonda, ni que sea capaz de trascender más allá de ser un meritorio ejercicio estético. 

Por el camino se han quedado la danesa Kapringen, la versión oscura (y realista) de lo que nos cuenta Captain Phillips, la brutalidad de la piratería y el papel de las grandes empresas, Anna Karenina dirigida por un Joe Wright más desatado que nunca, Hannah Arendt, que sobrevive a una dirección muy convencional gracias a un guion lleno de ideas y conflictos muy interesantes, la israelí The Congress, una distopía sobre el devenir tecnológico y escapista de la humanidad, y una de mis películas favoritas de 2012, Dans la maison, que si hubiera concursado el año pasado sería una favorita clara al premio y que este año se ha quedado fuera de película, porque al fin y al cabo es una película ya amortizada, dado que su carrera comercial terminó hace casi un año. La que sí está es La grande bellezza, y ojalá gane, a pesar de alguno de sus fallos, es un retrato preciso de una Europa a la deriva (transcurre en Roma pero podría situarse en Madrid o en Paris) y de la banalidad en la que instalada gran parte de la sociedad, y en especial sus capas más altas.

Mis nominadas:
Anna Karenina
Dans la maison
Hannah Arendt
Kapringen (A Hijacking)
La grande bellezza
The Congress

jueves, 5 de diciembre de 2013

El interrogatorio imaginario de Will Gardner

THE GOOD WIFE



"No me gusta cuando eres vulnerable"

Hay algunas series que no puedo ver de día. No es una decisión asentada en razones lógicas. La mayoría de la gente pensará que Game of Thrones es una serie para ver de noche, en cambio yo siempre la veo después de comer, al igual que Homeland o, para ponernos trash, True Blood. Boardwalk Empire o Treme son series que veo generalmente antes de cenar, en esas horas muertas entre la tarde y la noche. En cambio, Downton Abbey, Shameless, The Newsroom, o la revelación de lo que va de temporada, Masters of Sex, suelo verlas de madrugada, antes de acostarme, para irme con una sonrisa para cama, porque son series que me tranquilizan. Y después están las series que tengo que ver sí o sí de noche, pero no justo antes de dormir, porque me dejan un poco tocado, como Mad Men o sí, The Good Wife, que este domingo emitió The Decision Tree, su capítulo número 100, que se dice pronto. Tras más de 4 años, puedo decir que he pasado ya 100 noches con Alicia Florick.

Red lights! Posibles espoilers sobre el devenir de The Good Wife hasta el 5x10
Para tan especial ocasión, los King (que firman el guion como en casi todos los grandes capítulos de la serie) decidieron ponerse juguetones, no sólo en las tramas, sino sobre todo en una estructura que combina pequeños flashbacks de Will y Alicia en relación al personaje que la temporada pasada interpretó John Noble (Fringe). O ese era el punto de partida, porque según va avanzando el capítulo los recuerdos se van nublando, Noble pasa a segundo plano y Will y Alicia se van enredando en los recuerdos de un amor que no pudo ser, de un acto sexual feliz, ahora, que su relación se ha partido en mil pedazos.

Sin embargo, o más bien, como punto álgido de esta estructura los King, más dentro de las entrañas de sus personajes que nunca, escribieron un interrogatorio imaginado por Will a Alicia. Lo que no era más que la preparación del interrogatorio que posteriormente nos será mostrado (como si de un espejo distorsionado se tratara) termina por ser, además de una de las mejores secuencias de la temporada televisiva, un disparo emocional a bocajarro que el propio Will se pega a sí mismo. De cada pregunta que planea hacer se deriva una respuesta de Alicia, siempre tan inteligente, elegante, irónica, esquiva. Y a cada respuesta le sigue un recuerdo. Y el pasado, el presente y un futuro imaginario se funden en su libreta de hojas amarillas y rayadas. Algo más de 6 minutos de magia, de escritura perfecta.

Pero todo lo que nos queda tras el sueño es la imagen devastadora de los restos del naufragio. En el interrogatorio real están Will, su libreta y sus preguntas, Alicia y sus quiebros, pero, también está el as que ella escondía debajo de la manga. Él pensó que iba a conseguir atraparla a ella en sus preguntas, pero fue ella la que lo atrapó a él en sus respuestas, dejando a Will aún más tocado tras el interrogatorio real que tras el imaginario. Si bien los King, que gozan de un punzante sentido del humor (la grabación de Robyn al inicio del capítulo es descacharrante), alivian un poco toda la melancolía y desolación que habían sembrado al final del capítulo, con la fiesta de Navidad de Florick-Agos. Cuando el cielo sea gris, siempre podremos refugiarnos en Eli Gold.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

La cuestión judía y el castellanocentrismo

ISABEL


Judío subsección UPA Dance, trayendo al mundo al heredero de Castilla y Aragón
Este lunes ha terminado en La1 de la televisión que es propiedad de todos la segunda temporada de Isabel, ese monumento audiovisual levantado (más o menos) a la gloria de Isabel I de Castilla. Si la primera temporada contaba el acceso al poder de la joven reina, esta narra la retención del poder, la acumulación de poder, la enfermiza necesidad de controlarlo todo. Isabel es en cierta forma Game of Thrones en clave castiza. O más bien Game of Thrones es una adaptación fantástica de las intrigas palaciegas del medievo europeo. Ha estado esta entrega partida en dos partes bastante diferenciadas, si en el primer tramo se narraba la guerra civil castellana que enfrentó a los partidarios de Isabel (casada con Fernando, el heredero de la Corona de Aragón) contra los de la Beltraneja (su sobrina, apoyada por Portugal), la segunda abordó la conquista de Granada por parte de Castilla. Si el primer tramo me pareció ágil, inteligente, complejo e interesante, el segundo adoleció de cierta falta de garra, al trasladarse el foco de las conspiraciones de la corte castellana a la nazarí, mucho menos interesante, la serie bajó un poco de nivel.

Dicho esto, hubo una cuestión, más allá del juego de poder que libran Isabel y Fernando (muchas veces movidos por intereses discordantes), que sí fue transversal y remarcada insistentemente lo largo de la temporada: la cuestión judía. La serie dibuja a una reina abocada por fuerzas externas una y otra vez a traicionar la confianza de los judíos, un pueblo que se caracterizó por prestar su ayuda a la reina en los momentos más débiles a lo largo de todo su reinado, o más bien hasta que ésta decreta su expulsión. Los guionistas pudieron haber pasado de puntillas por el conflicto religioso, y sin embargo, optaron por colocarlo en primer plano mostrando a judíos en el círculo de confianza real. El mensaje que lanza la serie es el de una defensa sin paliativos de un estado pluriconfesional frente al yugo represor de la Inquisición, el dibujo de Torquemada como demonio de una sola cara no hace más que ratificar esta tesis.

Cuando me preguntan que opino de Isabel siempre digo lo mismo, la historia la escriben los que ganan. No se puede ver Isabel buscando lecciones de historia que se construyan desde los distintos puntos de vista de los territorios que conforman la España actual. Isabel es una serie castellanocentrista, pero ¿al fin y al cabo no ha sido así como se ha construido España? ¿No fue España la coartada perfecta para las ansias expansionistas de Castilla? ¿Por qué sino la serie se llama Isabel y no Isabel y Fernando? La cuestión judía cuenta con muchos minutos, pero, y poniéndome chovinista, no se hace ni una sola referencia a Galicia en toda la temporada. Galicia fue maltratada y condenada al ostracismo por los Católicos por su apoyo al bando contrario en la guerra civil castellana, obviada en Cortes, dónde los intereses gallegos estuvieron representados por Zamora, el poder pasó a estar en manos de nobleza castellana instaurada en Galicia por la desconfianza ante la nobleza propia y se intentaron erradicar la cultura y el idioma gallegos. Y como pasa con Galicia pasa con muchas otras partes y muchos otros temas. Quizás una serie de la televisión pública estatal debería intentar afrontar la historia de nuestro país desde todos los puntos de vista, intentar corregir siglos y siglos de historia escrita por los que ganaron. 

Más allá de esta crítica de calado, sin duda, pero que forma parte de un debate mucho más amplio sobre el complejo estado en el que vivimos, Isabel es una serie razonablemente bien hecha (no tiene la factura de las series de Bambú, pero está bastante cuidada), bien interpretada (fantástica Michelle Jenner) y sobre todo bien contada, con ritmo, con diálogos bien escritos, con personajes que son algo más que un esbozo o un estereotipo. Isabel no es una lección equitativa de historia, pero es un buen relato sobre el poder, la ambición y, sorprendentemente, la fe.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Acción sin gracias (no pude evitarlo)

El punto más destacado del plano es la napia del amigo Andy Samberg

Para desolación de un servidor este año pocas series han dedicado un capítulo a Thanksgiving (y anteriormente también pocas habían hecho un especial de Halloween), esperemos que por lo menos sí se respete la Navidad (o arderán galletitas de jengibre). He echado especialmente en falta los capítulos temáticos de Modern Family, que por su propio estilo de humor suele firmar muy buenos episodios. De todas las series que veo las únicas que han decidido traer Thanksgiving a nuestros corazones fueron New Girl, Brooklyn Nine-Nine, The Big Bang Theory, y muy de pasada Sleepy Hollow. A las networks no les llega con ir a la deriva que además pretenden fastidiar uno de mis mayores placeres: "los capítulos de celebraciones". Enlazando con esto, ¿por qué en las comedias del cable no se hacende forma generalizada caps de festividades? ¡Con el juego podrían dar en series como The League o Awkward reventando los estereotipos! 

Ha sido por lo tanto una semana de Thanksgiving televisivamente pobre tanto en cantidad como en calidad. Si me tuviera que quedar con un capítulo me quedaría con el de la comedia revelación de la temporada (título sin especial mérito viendo el nivel de los estrenos), Brooklyn Nine-Nine. La nueva serie de Michael Schur (Parks and recreation) sigue avanzando en la consolidación de sus personajes y las interacciones entre ellos, y bajándole la dosis de protagonismo a Andy Samberg para evitar que a la gente le resulte tan pesado/pasado (no me incluyo, me encanta Samberg). Para el capítulo de Thanksgiving han optado por unos ingredientes bastante convencionales: cena desastrosa, pasado familiar triste... Quizás haya sido el capítulo de la serie con un humor más blanco (lo del sexo cadavérico de uno de los primero capítulos de la serie queda en las antípodas). Sin embargo ha funcionado, ha sido dulce, gracioso y entrañable, que son tres adjetivos muy positivos a la hora de hablar de una festividad tan emotiva para los amigos yankees como esta. Sin embargo ver una serie reventando los valores de Thanksgiving podría ser muy divertido, querida FX, repito, para la próxima temporada de The League bien os podíais mandar unos cuantos chistes sobre profanación de pavos  ¿no?

En cuanto al resto de ofertas, el capítulo de The Big Bang Theory estuvo bien. Sheldon borracho es siempre un must see. La trama de Penny y Leonard hizo aguas por todas partes, pero el coro de señoras compuesto por Amy, Rash y Bernadett que la salpimentó sí que resultó divertido. New Girl sigue confirmando que está un poco perdida este año, mucha gente cree que como le ha pasado a muchas otras series la consumación de la pareja amorosa central ha estropeado la serie, en cambio yo creo que todo en New Girl está estropeado salvo la pareja central. Y el cap de Thanksgiving me lo ha confirmado. Su mejor personaje, Schmidt, sigue siendo la sombra de lo que fue, Coach es insufrible, una rémora de la que deben librarse cuanto antes, y Cece ha perdido su encanto. Lo de Sleepy Hollow no es en realidad un capítulo de acción de gracias si no más bien uno de Halloween, con esa boscosa casa encantada centrando el relato. Eso sí, con la excusa de Thanksgiving se han permitido hacer unos cuantos y acertados chistes sobre realidad histórica y la mitología de las festividades, a la vez que han profundizado en la construcción de esa familia-amistosa que lucha contra los demonios que quieren apoderarse del planeta. Todo muy loco, como la serie misma.

Ojalá la Navidad traiga mejores regalos...