lunes, 22 de febrero de 2016

El cable de qualité en los tiempos de Netflix

VINYL/BILLIONS/AMERICAN CRIME STORY



Hoy poy hoy, toda conversación sobre series de televisión termina, irremediablemente, incluyendo a Netflix. La plataforma ha conseguido situarse en el centro del panorama audiovisual mundial. Ya sea por la expansión de su negocio por casi todo el planeta, o por el vertiginoso aumento de su producción propia. Todo gira en torno a Netflix. Sus series son la nueva referencia seriéfila, hasta el punto de que Netflix parece ser una HBO para todos los públicos, una HBO de masas. Precisamente, estos canales de cable ven amenazados sus modelos de negocio por la pujanza de las plataformas online. Netflix busca producir a la vez obras audiovisuales de calidad, obras masivas y obras de nicho. Pretende ocuparlo todo, ya sea el espacio de Showtime, el de ABC o el de Comedy Central. Y lo está consiguiendo. Ello no implica que, efectivamente, los canales de cable de calidad puedan venirse abajo, pero desde luego la competencia de Netflix hace que tengan que potenciar su marca. Teniendo en cuenta este contexto, vamos a analizar, brevemente, los potentes estrenos invernales de HBO, Showtime y FX.

Vinyl (HBO)
El guionista Terence Winter vuelve a HBO, poco más de un año después del final de Boardwalk Empire, de la mano de Martin Scorsese para hablarnos de la industria discográfica en el New York de los 70. Drogas, mafias, violencia y mucha música. El piloto, de casi 2 horas de duración, está dirigido por el maestro Scorsese con el nervio habitual de su cine, dejando un buen puñado de secuencias espectaculares. Lo mejor del arranque, además de la dirección de Scorsese, fue un inconmensurable Bobby Cannavale, que da vida al protagonista, la excelente selección musical y la maravillosa fotografía de Rodrigo Prieto. Lo peor, algo común en Winter, es la frialdad que supura el conjunto. Vinyl necesita humanizar a sus personajes, transmitirnos la pasión que sienten por la música y dibujar tramas sólidas y novedosas. Si algo nos enseñó Boardwalk Empire es que no se puede emitir un juicio hasta que hayamos pasado el ecuador de la temporada. El arranque combina momentos portentosos, dignos del mejor Scorsese, con un claro desequilibrio narrativo. Podemos estar ante una gran obra, pero también ante una serie a ratos brillante, a ratos fallida. HBO, tras sus pobres datos de audiencia y unas críticas no tan buenas cómo cabía esperar, ha anunciado que está renovada para una segunda temporada.

Billions (Showtime)
Showtime se ha subido a la tendencia actual de escrutar el mundo de las finanzas que nos llevó a la crisis económica global de 2008. Billions sigue a un magnate financiero (Damian Lewis) y a un fiscal que pretende inculparlo (Paul Giamatti). Y en esta breve descripción de la trama principal están lo mejor y lo peor de Billions. Lo mejor, sin duda alguna, Damian Lewis y todas y cada una de sus secuencias. Han logrado construir un personaje complejo, egomaníaco pero también torturado por el peso de su poder (y de su ego). Lo peor, el personaje de Paul Giamatti, dibujado con brocha gorda, caricaturizado incluso. Que el presunto criminal sea un tipo con el que te irías de cañas, mientras que el representante de la ley es un hombre acomplejado y tiránico, es un problema. Tanto narrativo, cómo, sobre todo, moral. El personaje de Damian Lewis no es un antihéroe, está construido casi como un héroe, como una retorcida perversión de los personajes de James Stewart. Mientras que el de Giamatti es un villano al servicio, teóricamente, del bien común. Más allá de las dudas que todo ello me genera, Billions es una serie interesante, compleja pero bien explicada (hola, The Big Short) y que resulta muy entretenida. La audiencia ha respondido muy bien y en Showtime tienen que estar muy satisfechos.

American Crime Story: The people vs. O.J. Simpson (FX)
La factoría Ryan Murphy ha estrenado una nueva serie, American Crime Story, otra antología más para FX, esta basada en casos criminales reales de gran repercusión social. La primera temporada gira en torno al caso OJ Simpson, un famoso ex-jugador de fútbol americano que fue acusado del asesinato de su ex-mujer y el hombre que estaba con ella. Dicho caso, bajo el fantasma del racismo, sacudió los Estados Unidos de los 90. Por suerte, Murphy ejerce sólo como productor y director de los dos primeros episodios, dejando el control narrativo de la serie en manos de los veteranos guionistas Scott Alexander & Larry Karaszewski (The people vs. Larry Flint, referente obvio de esta serie). Así, American Crime Story guarda una continuidad formal con el universo Murphy, pero se aleja en el plano narrativo, ofreciendo un relato mucho más serio y contenido. American Crime Story acierta al construir el relato desde dos ángulos distintos, por un lado nos presenta el caso, tanto desde el lado de la defensa, con OJ (Cuba Gooding Jr.), su amigo Robert Kardashian (David Schwimmer), y sus abogados, Robert Shapiro (John Travolta) y Johnnie Cochran (Courtney Vance); como de la acusación, capitaneada por una sensacional Sarah Paulson en la piel de la fiscal Marcia Clark. Y por otro, haciendo una relectura socio-mediática de un caso que conmocionó al país y que generó un inmenso debate social, pero que también tuvo una honda repercusión en la cultura de masas. El caso O.J. Simpson es el juicio mediático por excelencia. Todo un país, pegado a la televisión juzgando a un ídolo caído. En su riqueza de capas y en su sabiduría para combinar lo criminal con lo mediático, lo legal con lo pop, residen las grandes bazas de una serie a tener muy en cuenta y que está logrando fantásticos datos de audiencia.

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