martes, 29 de diciembre de 2015

Mis 50 ficciones televisivas de 2015: del 50 al 26

50. Bloodline (Netflix)
El equipo detrás de Damages, volvió al mundo seriéfilo de la mano de Netflix para contarnos la historia de una familia, cuya estabilidad salta por los aires al regresar a casa la oveja negra de la misma. Bloodline es un drama familiar que se cuece a fuego lento, pero que va increscendo hasta llegar a tres capítulos finales sensacionales. Su mejor baza es un reparto fabuloso. Su principal hándicap que requiere paciencia. Slow tv en estado puro.

49. Deutschland 83 (RTL/Sundance Channel)
Pocas veces el mundo del audiovisual ha reflexionado sobre la Guerra Fría desde la perspectiva de los alemanes (tanto occidentales como orientales). Deutschland 83 lo hace, completando, en cierta forma, el retrato que construye The Americans en USA a través de los puntos de vista americano y ruso. Deutschland 83 sigue los pasos de un joven espía de la RDA que se hace pasar por un militar en la RFA. A través de sus relaciones personales y profesionales vamos descubriendo cómo era la Alemania de la Guerra Fría y cuán cerca estuvo de saltar por los aires. Para todos aquellos interesados en la historia contemporánea será una delicia.

48. Okkupert (TV2)
USA desarrolla una forma de auto-abastecerse energéticamente, se terminan las reservas de petróleo y Noruega, que acaba de aupar a un Primer Ministro preocupado por los efectos del cambio climático, paraliza la extracción de crudo, a pesar de las amenazas de la Unión Europea y Rusia. Ante tamaña crisis energética, Rusia, con el beneplácito de la UE, ocupa pacíficamente Noruega, poniendo a su gobierno en una terrible situación. Okkupert nos ofrece una distopía que huele a presente. Plausible y peligrosa. Gobiernos secuestrando la voluntad popular de países que no son los suyos. Creo que esto ya lo hemos vivido.

47. Community (Yahoo)
La sexta y última temporada de Community tuvo momentos brillantes (el cap de la mano gigante y, sobre todo, la series finale) pero también tuvo capítulos muy anodinos. La irregularidad congénita de la serie de Dan Harmon se agudizó, aunque los golpes de genio de sus guionistas permitieron que la serie siguiera siendo interesante. No vimos a la mejor Community, pero aún así siguió siendo una de las comedias más ingeniosas de la televisión. 

47. Rick and Morty (Adult Swim)
De una serie de Dan Harmon, a otra. La animación permite a la sci-fi explorar mundos e ideas que en imagen real, por cuestiones presupuestarias y/o técnicas, son difíciles de llevar a cabo. Rick and Morty aborda temas complejos, acercándolos al espectador medio y construyendo, a la vez, una comedia negrísima. Dejad volar a vuestra imaginación y a vuestra risa.


45. Togetherness (HBO)
La crisis de la mediana edad puede ser muy dura. Sobre todo cuando descubres que estás insatisfecho con tu vida. Tanto a nivel profesional como emocional. Eso es lo que les pasa a los cuatro protagonistas de Togetherness. No les gustan sus vidas y eso hace que sufran y que hagan sufrir a los que los rodean. Esta comedia dramática resulta enternecedora porque consigue transmitir la terrible sensación de estar completamente perdido.

44. Unbreakable Kimmy Schmidt (Netflix)
La comedia con el opening más pegadizo y la canción más descacharrante (Pinor Noir) del año, tenía que estar en esta lista. Unbreakable Kimmy Schmidt sigue los primeros pasos por NYC de una chica que estuvo durante años encerrada en un búnker por el líder de una secta. Con una premisa tan bestia, cabría esperar que la serie fuera más ácida y salvaje, pero no, Kimmy Schmidt es entrañable y dulce. Risas garantizadas.

43. Mom (CBS)
La sitcom tragicómica protagonizada por Anna Faris y Allison Janney sigue siendo una de las series más graciosas de la televisión. A mí siempre me hace reír. Combina con maestría las carcajadas con las puñaladas emocionales. Tras un chiste sobre drogas o vaginas (o ambas cosas) da un giro dramático y te deja al borde de la lágrima. Tiene ese don.


42. Girls (HBO)
Aunque no haya sido mi temporada favorita de la serie de Lena Dunham (ni mucho menos), Girls sigue siendo una de las series que más me interesan de la televisión, incluso cuando no me la creo. Dunham es una autora relevante porque tiene una voz propia y una forma estimulante de ver el mundo, o más bien, de vernos a nosotros, veinteañeros a la deriva.  Tengo muchas ganas de enfrentarme al quinto asalto.

41. El Ministerio del Tiempo (TVE)
El gran logro de El Ministerio del Tiempo es demostrarnos que en España se puede hacer una serie para el público masivo inteligente, divertida y didáctica. Éste es el camino que debería seguir nuestra televisión pública. Nuestra historia y nuestra cultura son dos minas de oro que no han sido aún suficientemente explotadas. Y no podemos entender el mundo en el que vivimos sino reflexionamos primero sobre nuestro pasado.

40. American Crime (ABC)
El oscarizado guionista de 12 years a slave, John Ridley, ha alumbrado en ABC una lúcida, compleja e inteligente reflexión sobre el racismo, la violencia y el dolor que éste produce. En American Crime no hay buenos, ni malos, sólo personas intentando sobrevivir en circunstancias extremas. American Crime ha sido, sin duda alguna, una de las apuestas más arriesgadas de las networks americanas este año.

39. Jordskott (SVT)
Lo policíaco, lo paranormal y la denuncia, se dan la manos en Jordskott, una serie que gira en torno a la desaparición de unos niños en un pueblo rural de Suecia, dónde la contaminación y la destrucción de la naturaleza provoca estragos. Jordskott podría haberse estrellado, y sin embargo, es todo un triunfo en todos y cada uno de los planos en los que juega. Quizás sea demasiado fría, pero logra que el espectador se zambulla en el micro-mundo que crea.

38. Downton Abbey (ITV)
Y Downton Abbey llegó a su fin. Tras 6 temporadas y varias décadas narrativas, los Crawley y su servicio se han despedido de los espectadores. Termina así el gran culebrón de qualité de la televisión. Un drama salpicado de comedia que lograba hacer que te sintieras como en casa al sentarte a verlo. Julian Fellowes se propuso contarnos el paso de la sociedad inglesa de la época victoriana a los preámbulos de la II Guerra Mundial. Y lo consiguió. Downton Abbey es, en el fondo, la crónica de la decadencia de la nobleza británica.

37. Catastrophe (E4)
Dos cuarentones se acuestan repetidas veces durante un viaje de trabajo de él a Londres. Ella se queda embarazada. Ambos tienen que lidiar con las consecuencias y afrontar la madurez vital juntos. Catastrophe es una de las series más genuinamente graciosas de la televisión de este año. Nada es fingido en ella. Las personas somos así: somos lo peor, por eso nos queremos los unos a los otros.

36. The Knick (Cinemax)
Un drama médico/racial (ojo al concepto) en la Nueva York de principios del S.XX. Eso es The Knick. Pero lejos de ser una serie de época, es una de las obras más modernas, arriesgadas y extremas de la televisión actual. Hipnótica, escalofriante e intensa. Drogas, vísceras y violencia se cruzan en una serie que te atrapa en su mundo sórdido y frío. Visualmente hay pocas series más estimulantes hoy en día. Steven Soderbergh es un maestro.

35. Inside Amy Schumer/Amy Schumer Live at the Apollo (Comedy Central/HBO)
2015 es el año en que el schumerismo implosionó salpicándolo todo. La cómica americana ha sabido construir a través de su programa de sketches, su rom-com de Hollywood y sus apariciones públicas una reflexión sobre el machismo imperante en la sociedad. Si bien es cierto que Trainwreck no deja de ser un film tradicional que se cree mejor, y más transgresor, de lo que es, Inside Amy Schumer ha sido capaz de edificar un discurso feminista muy poderoso que ha sido capaz de hacer reír y hacer reflexionar.

34. Silicon Valley (HBO)
En un mundo en el que las grandes empresas tecnológicas cada vez son más poderosas, era imprescindible rodar una sátira que nos explicara sus entresijos y nos mostrara lo salvaje que es esa industria. Silicon Valley es esa sátira. Es una serie graciosa, aguda e inteligente. Tiene una larga vida por delante, porque hay mucha tela que cortar en el universo de las multinacionales tecnológicas.

33. Unreal (Lifetime)
¿Cómo son las entrañas de un programa de un reality? Incluso más nauseabundas que su apariencia. Unreal nos muestra cómo se manipula la realidad para construir un relato televisivo adictivo. Y al hacerlo se convierte ella misma en adictiva. La diferencia radica en que Unreal es televisión de calidad sobre televisión basura, y Everlasting (la copia nada disimulada de The Bachelor) es sólo eso: basura.

32. 1992 (Sky Italia)
Esta serie es, quizás, uno de los mejores y más completos retratos de la corrupción que se han hecho en televisión. 1992 narra el colapso del sistema político italiano, noqueado por una devastadora corrupción que gangrena las entrañas de sus principales partidos, noqueando a la todopoderosa Democracia Cristiana. Un caldo de cultivo que llevaría a la llegada al poder de Silvio Berlusconi. Todo ello está contado a través de diversos personajes, cuyas vidas se ven afectadas por el clima sociopolítico. 1992 es una serie demasiado desequilibrada (personajes muy interesantes, frente a otros que no lo son) pero no por ello deja de ser interesante. Y más cuando en nuestro Estado estamos viviendo algo similar.

31. Better Call Saul (AMC)
No era fácil rodar un spin-off de una de las mejores series de la televisión, Breaking Bad, y salir airoso. Pues bien, Better Call Saul no sólo es respetuosa con el universo de la serie madre, sino que además es una obra independiente sensacional. No se mueve en las coordinadas de peligro constante de Breaking Bad, pero aún así resulta apasionante. Una sensacional forma al servicio de un relato que va de menos a más, explicándonos como el pobre Jimmy se convirtió en el caradura Saul. Todo un éxito.

30. Cucumber (E4)
Las insatisfacciones que vamos acumulando a lo largo de nuestras vidas pueden terminar estallando llevándose todo por delante. En Cucumber, una pareja, a priori sólida, salta por los aires  enseñándonos que lo que parecía amor y confianza, escondía frustración y rencor. Cucumber es una comedia negrísima (God save UK) y un drama terrible. Tiene además una de las secuencias más impactantes del año, presidida por el La la la de Massiel.

29. Halt and catch fire (AMC)
Si en la primera temporada de Halt and catch fire vimos la expansión de los PC, en la segunda nos mostraron el inicio de las redes sociales. Quizás perdió parte del factor sorpresa que la hizo tan hipnótica en su primer curso, pero Halt and catch fire volvió a ser una de las series más sorprendentes (y con más personalidad) de la televisión. Larga vida a Donna y Cameron, esas pioneras en un mundo de hombres.

28. Bron/Broen (SVT/DR)
Con su tercera temporada Bron/Broen ha revalidado su título de “la gran serie nórdica”. Es difícil estar a su nivel, básicamente porque pocas series a nivel mundial leen tan bien la sociedad que retratan. Bron/Broen se sumerge en las miserias de las, a priori, paradisíacas sociedades nórdicas, mostrándonos que no es oro todo lo que reluce. Las pacíficas y avanzadas sociedades nórdicas también tienen desequilibrios, problemas, integrismos y peligros. En esta temporada han sacado a relucir la proliferación de postulados de extrema derecha. Y lo han bordado. Otro caso adictivo.

27. Parks and Recreation (NBC)
Tras dar un salto hacia el futuro en el final de su penúltima temporada, Parks and Recreation, una de las mejores sitcoms de la historia televisión, se despidió con una entrega rodada por y para los fans. Entrañable hasta el coma diabético. Graciosa, preciosa y emotiva. Leslie Knope y sus compañeros del servicio municipal de parques de Pawnee han tenido una gran vida. Tan grande como la serie, que será considerada con el paso de los años un clásico de la comedia televisiva.

26. Wolf Hall (BBC)
¿Hasta qué punto es real la historia que nos inseminan desde niños? Si la historia la cuentan los que ganan, cómo sabemos que los que pierden están justamente representados. Wolf Hall viene a cuestionar el dibujo que ha hecho la historiografía inglesa de Thomas Cromwell, mano derecha de Henry VIII, que siempre ha sido dibujado como un animal sediento de poder. En la piel del gran Mark Rylance, Cromwell se vuelve un personaje fascinante. Un superviviente en las entrañas del poder. 

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