miércoles, 27 de mayo de 2015

La mayoría

GAME OF THRONES - The Gift


Spoilers hasta el 5x07 de GoT

Curiosamente, la misma noche que el sistema político español se veía sacudido por el resultado de las elecciones locales, HBO emitía, unas horas después, el episodio 5x07 de Game of Thrones, The Gift. Un capítulo que nos ha dejado una frase para la historia de la serie: "You are the few, we are the many. And when de many stop fearing the few...". Que pone fin al duelo dialéctico entre el Septón Supremo (Jonathan Pryce, una elección perfecta) y Lady Olenna, matriarca de los Tyrell (Dianna Rigg, siempre incisiva). No es ninguna novedad, todos recordamos aún el discurso sobre la escalera de Meñique y la Araña. Entran aquí en juego muchas cosas. La demagogia, que es un concepto que a mí no me gusta usar. El juego entre mayorías y minorías. Y sobre qué plano las definimos,¿ número de personas, poder, ambos?. El Estado Religioso, en tiempos del ISIS o de una Irán cuyo líder supremo es el Ayatolá. A este último respecto es muy interesante que el relato haya entrado de lleno en ello, tras haber bordeado el tema religioso desde una perspectiva mágica. Es una forma muy estimulante de hablar del poder de la religión en nuestra historia, y lo perverso que resulta intentar imponer nuestro propio código moral.

Yendo de lleno a la trama de King's Landing, a Cersei Lannister (Lena Headey, una de las actrices más imponentes del panorama actual) no la ha derrocado una mayoría oprimida, esa mayoría irreal de la que habla el Septón Supremo, la ha derrocado su propia vanidad. Creer que aún estando en una situación tan precaria como en la que se hallaba, podía controlarlo todo, gestionar las relaciones aliados/enemigos (ojo: el eterno problema de las coaliciones entre partidos) tirando de odio y venganza, no prestar atención a los verdaderos problemas (el Norte), y disgregar a sus propias fuerzas (Jamie en Dorne). Cersei ha intentado retener el poder por mera inercia, confiándolo todo a la ausencia de oposición. Y se equivocó, porque ella misma alimentó a la oposición. Algunas personas, por eso de aplicar los relatos que consumimos a nuestra vida diaria, dirán que es lo que está haciendo Rajoy con Ciudadanos. Alimentar a un mal menor para destruir a tus rivales, y que ese mal menor te devore. Es una extrapolación bastante patillera, pero algo de ello hay. A Rajoy lo que le pierde es la parálisis, y Cersei será muchas cosas, pero desde luego siempre está poniendo en marcha alguna táctica o estrategia. El vino y los juegos de poder son sus formas de vida.


Mucha gente ha ligado también el discurso del Septón Supremo frente a la matriarca de los Tyrell, a la dialéctica de la mayoría oprimida por una minoría poderosa. Y lo ha asociado a Podemos y los procesos de confluencia de la izquierda. Ayer en un debate en el que estuve, la ponente decía que nos resulta difícil vernos a nosotros mismos como oprimidos y que terminamos por ver el mundo desde la propia óptica de aquellos que nos oprimen, desde el discurso hegemónico. Mi problema con el concepto de mayoría social es que no creo que exista. Somos un conjunto de minorías, y en la posibilidad de tejer bloques entre ellas reside la capacidad de ejercer el poder. Como bien nos han demostrado las candidaturas de unidad municipales (Madrid, Barcelona, A Coruña, Santiago, Zaragoza...). Somos minorías en términos de poder y minorías también en el plano social. No existe la mayoría, a todos nos gusta creer que formamos parte de algo mayor, de ese terrible concepto de "la gente normal", pero lo cierto es que no es así. De hecho, solemos formar parte de diversas minorías a la vez. Y en cuántas más estemos incluidos más oprimidos estamos. Una mujer, negra, migrante y lesbiana, es una persona sin voz en el mundo en el que vivimos, completamente subalternizada. 

Por ello hablar de una mayoría que no es un bloque de intereses minoritarios, sino un concepto abstracto al servicio de los intereses de su líder carismático no es más que fascismo. No estamos unidos per se, tenemos que unirnos en función de lo que queremos. Un neonazi de un barrio obrero que no llega a fin de mes y yo estamos igualmente oprimidos por un sistema controlado por élites financieras. Bien. Pero no podemos formar parte de la misma mayoría. Básicamente porque es posible que él deseara que yo estuviera muerto. El Septón, como muchos líderes carismáticos y dictatoriales, tiene unas ideas prehistóricas y llama al poder atacando a las minorías a las que pretende sustituir en el ejercicio del mismo, y, sobre todo, atacando a minorías clásicas oprimidas (mujeres, gays...). El discurso del Septón no es el de un revolucionario, es el de un fascista dogmático. Es el regreso a la Inquisición. Cersei Lannister ha alimentado a este monstruo como ella se alimenta del vino. Y el monstruo ha venido a devorarla, porque oh, sorpresa, no sólo forma parte de la minoría rica y poderosa, sino que también es una mujer, con una vida amoroso/sexual repudiada por la moral impuesta, y sin aliados a la vista. Los tres capítulos que le quedan a esta temporada prometen ser dinamita. Quizás el relato no haya avanzado demasiado en los capítulos anteriores, pero ahora, definitivamente estamos en la recta final del curso, y va a ser apasionante.

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