martes, 17 de febrero de 2015

Los No-Oscar 2014 II: Fotografía y Diseño de producción

FOTOGRAFÍA

5. Sharone Meir por Whiplash
Poco se ha hablado de la fantástica fotografía de luces y sombras muy marcadas de Whiplash. Precisamente esa exposición constante a la que somete a los planos (y a sus personajes) hace que la película se convierta en toda una experiencia física, todo lo que pasa en plano lo podemos observar, el movimiento de los instrumentos, los fluidos que expulsan los protagonistas, sus rostros siempre al borde de la histeria. Un fantástico trabajo.

4. André Turpin por Mommy
Si Mommy desprende tanta vitalidad es, en gran medida, por la fotografía de Turpin, con esos tonos amarillos y esos infinitos cielos azules. Estamos ante una fotografía que es pura luminosidad. Y eso se transmite al espectador. Mommy podría haber sido una película terriblemente dura, triste, y sin embargo tiene un halo esperanzador, transmite ganas de vivir, Dolan y Turpin trabajan muy bien juntos, se complementan perfectamente, y el resultado es una película llena de energía, sobre todo en las secuencias diurnas y rodadas en el exterior.

3. Bradford Young por Selma
Tras maravillarnos el año pasado con su lubezkiano trabajo para la malickiana Ain’t them bodies saints, este año Bradford Young se ha confirmado como uno de los directores de fotografía a tener en cuenta en las próximas décadas con A most violent year y Selma. Young da al film de DuVernay un look visual entre añejo y ensoñado. Como si fuera un sueño fugaz de una siesta. O como si estuviera bañado en gas lacrimógeno. Apaga los contrastes para sumir al conjunto en la niebla y casa muy bien con el estilo que DuVernay le imprime a las secuencias (sobre todo a las que retratan la violencia).

2. Jeff Cronenweth por Gone Girl
El principal pero que se le puede poner al trabajo de Cronenweth es que no aporta nada nuevo a su propio estilo, simplemente lo perfecciona, lo pule. El estilo visual del dúo Fincher-Cronenweth está tan definido, con esa fotografía gris azulado para el día y naranja para la noche que, efectivamente, Gone Girl no presenta ninguna diferencia con respecto, sobre todo, a las dos anteriores películas de uno de los mejores dúos artísticos del cine actual. Dicho esto, obviamente la fotografía vuelve a ser excelente, sobre todo en los espacios cerrados y en las secuencias nocturnas. Una película que habla de personas de vidas grises que se mueven entre las penumbras y las mentiras, necesitaba a un director de fotografía que supiera iluminar esos sentimientos, esas entrañas podridas, y Cronenweth es ese director, sabe perfectamente como pintarnos las partes más oscuras del ser humano, como atenuar los rostros o cómo convertir al espacio en otro protagonista.

1. Hoyte Van Hoytema por Interstellar

Van Hoytema se ha convertido en el último lustro en uno de los directores de fotografía más interesantes del panorama actual. Desde su extraordinaria (e injustamente ninguneada) fotografía de Tinker, Tailor, Soldier, Spy hasta su sutil trabajo para la Her de Spike Jonze. En su trabajo más ambicioso da una nueva estética al cine de Nolan, menos oscura y nocturna, más desgastada, como ese mundo al borde de la destrucción. Interstellar combina la suciedad de los planetas, las naves y las casas, con la espectacular recreación de un espacio lleno de misterios. La luz en Hoytema es esperanzadora, cálida. Una jodida maravilla.

DISEÑO DE PRODUCCIÓN

5. Kim Jennings y Elizabeth Keenan por Selma
Hemos visto muchas recreaciones de los años 60 en Estados Unidos. Esas ciudades y esos barrios residenciales de blancos. Pero muy pocas veces hemos echado un ojo a las ciudades americanas desde la perspectiva de los negros. Cómo eran sus casas, sus cafeterías y sus calles. El pueblo de Selma se convierte en un pequeño teatro en el que Ava DuVernay mezcla a dos razas condenadas, finalmente, a entenderse, y lo hace con una recreación muy interesante.

4. Jess Gonchor y Kathy Lucas por Foxcatcher
Si Foxcatcher es una película tan gélida, tan lapidaria, tan perfeccionista, trazada con líneas rectas pero que habla de personajes tan torcidos, es, en parte, gracias a su espectacular diseño de producción. Esos espacios agobiantemente amplios. Esa opulencia feísta. Esa frialdad asfixiante que provocan esas estancias tan inhóspitas. Bennett Miller sabía muy bien lo que la historia necesitaba. Un señor trabajo.

3. Donald Graham Burt y Douglas A. Mowat por Gone Girl
Año tras año vemos como la Academia ignora a trabajos muy interesantes (y relevantes narrativamente) por el mero hecho de estar ambientados en la actualidad o en el pasado reciente. Las casas abiertas pobladas de sentimientos encerrados, que pueblan Gone Girl, componen, desde luego, un diseño de producción muy estimulante y medido al milímetro. No es un trabajo que luzca, pero ayuda a construir el clima del film como muy pocos este año.

2. Ondrej Nekvasil y Beatrice Brentnerova por Snowpiercer
Ese tren en el que cada vagón es un mundo completamente distinto al anterior, merecía más reconocimiento. En general, Snowpiercer lo merecía. El diseño de producción no sólo es brillante y detallista, sino que además está cargado de mucha mala ostia. Un trabajo muy imaginativo y sin el que la película no sería ni la mitad de divertida y estimulante. El diseño de producción hace que el recorrido por ese tren de desgracias y maravillas sea puro gozo visual.

1. Kevin Thompson y George DeTitta Jr. por Birdman

Hace 2 años, la Academia decidió darle el Oscar en esta categoría a Lincoln frente a uno de los diseños de producción más brutales que jamás haya visto servidor, el de Anna Karenina. Este año, el de Birdman, tan relevante narrativamente como aquel, ni siquiera ha podido colarse en la terna. Ha pagado caro, supongo, el hecho de que la película esté ambientada en la actualidad. Más que en ninguna película de este año, los decorados son parte fundamental del film, puesto que tuvieron que amoldarse a la perfección a la planificación que Iñárritu y Lubezki hicieron a la hora de rodar ese monumental  plano-secuencia falso. El Oscar debería ganarlo The Grand Budapest Hotel, pero Birdman debería haber estado nominada en esta categoría. 

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