sábado, 27 de diciembre de 2014

Mis 10 rookies de 2014

Ha sido muy difícil hacer esta lista, porque quizás 2014 ha sido el año televisivo con mejores estrenos que he vivido jamás. Me he dejado fuera varias series que me encantan, como Happy Valley, The Missing y sobre todo, You're the worst, entrañablemente irónica.


10. Looking (HBO)
A mucha gente Looking le pareció una decepción mayúscula. A mí no. Es verdad que sus primeros capítulos son bastante mediocres, pero desde el episodio embotellado de Jonathan Groff y Raul Castillo la serie se convirtió en una ficción muy interesante, y sobre todo, sensible. Esta historia de unos amigos gays en San Francisco fue, para mí, un lugar calentito donde acurrucarme y pensar en mi vida. Pensar en los miedos, las frustraciones, los sueños… La disfruté un montón.

9. The Knick (Cinemax)
Este drama médico de época dirigido por Steven Soderbergh es casi como una sacudida violenta al panorama seriéfilo. Arriesgado y gélido tanto formal como narrativamente.  A ratos repulsivo y a ratos hipnótico. Esta serie es como un bisturí que se adentra en nuestro cuerpo sin ningún miramiento. Cortando y punzando. A mí a veces me sacaba del relato, o yo me salía. Hacía que me sintiera muy perdido. En cambio en otras ocasiones no podía quitar los ojos de la pantalla. Es una fascinante y sucia aproximación a la medicina avanzada en tiempos primitivos. Pero también al problema racial, por ejemplo.

8. Gomorra (Sky Italia)
El mundo seriéfilo se rige por un aplastante anglocentrismo, en el que el 90% de series que vemos son o yankees o british. Por eso cuando una serie no anglófona irrumpe en dicho mundo, muchos nos lanzamos a verla con la nítida intención de quererla. Antes fueron series escandinavas como Bron/Broen o Borgen, o series francesas como Les Revenants, este año la gran serie de habla no inglesa, por lo menos en repercusión, fue sin duda Gomorra, que aún así es una producción de un canal subsidiario de Robert Murdoch. Esta historia de un clan mafioso en Nápoles ha sido, sin duda alguna, un placer. El poder lo abrasa todo.

7. Broad City (Comedy Central)
En mi afán por demostrarme a mí mismo que puedo contenerme, devoré Broad City en dos días, en lugar de en una madrugada. Conecté al instante con esta versión en modo despiporre on de las Girls de Lena Dunham. Sin duda alguna fue la serie con la que más me reí este 2014. Las aventuras y desventuras de Abbie e Ilana, unas veinteañeras a la deriva, en el New York de las 1000 oportunidades, son un placer de ver y disfrutar. Jamás olvidaré la secuencia de "he meado un condón".

6. The Affair (Showtime)
Ella dijo, él dijo, posiblemente ambos mintieran. Este drama sobre dos matrimonios en crisis que implosionan por un affaire de verano, ha sido la gran revelación de este otoño seriéfilo. Un juego narrativo en el que en el espectador nunca sabe dónde está, si algo de lo que le cuentan es cierto, si ha caído en la trampa. Además, The Affair es un relato desolador sobre las grandes y pequeñas fracturas que nos van transformando lentamente. A nosotros mismos y a las personas a las que amamos. Esperemos que no se les vaya de las manos, por ahora es una serie notable.

5. The Leftovers (HBO)
Había bastantes ganas de fustigar a Damon Lindelof y sin embargo, tras un inicio tibio, The Leftovers terminó convirtiéndose en un drama soberbio sobre lo herida que está nuestra sociedad. En un segundo desaparecen millones de personas y los que quedan en el mundo, los restos, se sumen en una honda crisis. Este drama de personajes nos muestra a un grupo de zombies sociales vagar lenta e inexorablemente hacia la desesperación. Sin rumbo, solos incluso cuando están acompañados. Si es que somos tan frágiles…

4. Halt and catch fire (AMC)
Aunque la serie anterior terminó por eclipsarla, en cuanto a exposición tanto en medios como en redes, este drama sobre los pioneros de la informática personal en los años 80, fue mi gran placer del verano seriéfilo. Una serie fascinante sobre hombres y mujeres que ante ponen sus ideas y su ambición ante todo. Una ficción sobre la pasión por inventar algo nuevo, por avanzar hacia el horizonte. Formalmente soberbia, con un reparto y una galería de personajes muy interesantes, Halt and catch fire fue todo un placer. Le ha costado a AMC, pero ha vuelto a dar a luz a una serie buena de verdad.

3. Transparent (Amazon)
Por fin Amazon dio con la tecla adecuada gracias Transparent, una comedia dramática de autor sobre una familia peculiar que se ve sacudida por la decisión del padre de ser lo que siempre quiso ser: una mujer. La serie de Jill Soloway aborda con mucha sensibilidad los miedos y esperanzas de una mujer encerrada en el cuerpo de un hombre durante toda su vida, y las consecuencias que ello tiene no sólo en su vida, sino también en las de sus hijos. Es una aproximación brillante tanto a la familia como a la sexualidad.


2. Fargo (FX)
¿Coger lo mejor del mundo de los Coen, hacerlo tuyo y crear una historia completamente diferente pero que mantenga lazos respetuosos con su relato padre? Guau Noah Hawley, te has lucido. La primera temporada de Fargo ha sido adictiva y brillante, ha ido de menos a más hasta desembocar en una traca final de episodios de una tensión increíble. Ha generado un grupo de personajes llamados a ser recordados durante décadas. Yo era muy escéptico, pero no podía estar más equivocado, Fargo es una serie descomunal. Un regalo para los que disfrutamos con las buenas historias tanto como con los productos visualmente cuidados al milímetro.


1. True Detective (HBO)


Tras el boom inicial que la elevó a obra maestra instantánea, se ha ido consolidando una corriente que le resta méritos a la serie de Nic Pizzolatto, como respuesta a ese sobre-dimensionamiento. Ni tanto ni tan poco. True Detective no es el mesías que la televisión esperaba, pero desde luego sí es una gran serie. Oscura, enigmática, profunda, adictiva. Yo vi sus ocho capítulos en estado de trance. Es verdad que la disfruté más al principio que al final, al contrario que Fargo, pero aún así me parece una apuesta, tanto formal como narrativamente, espectacular.

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