domingo, 23 de noviembre de 2014

Ya es Navidad en Shondaland

Me encantaría poder decir que yo hice esto en el paint, pero no, es, de verdad, la imagen de la productora


Este jueves ABC emitió las winter finales (los yankees generando conceptos a la velocidad de la luz) de sus tres dramas producidos por Shondaland, la compañía de la todopoderosa Shonda Rhimes. Tras años buscando una serie que lograra sostener el inicio de esta noche en el horario de 8 a 9, la cadena de Disney descubrió que la solución llevaba una década en antena: Grey’s Anatomy. Adelantó de esta forma las dos series de Rhimes y en el hueco dejado por Scandal en el horario de 10 a 11, en el que las networks programan dramas (adultos, se supone), confió en otra serie de su factoría, aunque no esté escrita por la propia Shonda: How to get away with murder. Le han entregado así una noche entera de su programación, confirmando su posición de poder dentro de la industria televisiva, y a la vez han logrado que esta misma noche de los jueves, la más competitiva de la televisión americana, sea en la que mejores audiencias cosechan. Jugada redonda. Gana Disney y gana Shonda. Es lo que tiene el poder, que no suele perder nunca.

How to get away with murder o Ser más shondista que Shonda
Empiezo por Murder porque es la novata y porque al fin y al cabo es una sangre sucia dentro del shondismo. He de decir que era muy escéptico con ella. Sobre todo tras los primeros 4-5 capítulos. Los principales problemas que le veía eran: una protagonista que no era capaz de cargar con la serie, un coro de niñatos poco interesante a su alrededor (salvo el gayer turbio), y unos casos mal hilados con la trama principal. Y sus principales virtudes: la estructura a medio camino entre Revenge y Damages, su atmósfera nocturna y la inmoralidad de personajes e historias. Llegados a este parón de Navidad y a falta de sólo 6 capítulos, me bajo del carro de los escépticos y me sumo al de los convencidos. Murder es una serie que lleva el shondismo a territorios más oscuros. Dijo mi sestra, mientras veíamos el último capítulo, que el sexo en esta serie le resulta asqueroso. Yo no iría tan lejos, pero está claro que el sexo en esta serie es algo sucio. En realidad el sexo es poder en Murder. Y está desposeído de afecto. De hecho el principal problema que le veo ahora a la serie es que no me creo sus relaciones afectivas (salvo el affaire gayer turbio-chinorri riquiño). Algo que ya le pasaba a Scandal, y que desde luego no le pasa a Grey’s, que cuida mucho más los sentimientos. En el fondo Murder es la profundización del modelo Scandal: mugre, giros y poder. Pero aquí sin restos de moralidad. Lo cual se agradece. El último capítulo, el que nos describe cronológicamente qué pasó la noche del crimen con el que empezó la serie, es desde luego, el mejor emitido hasta el momento. Con los giros justos y necesarios, con una mejor presentación de los personajes y con las dosis de oscuridad y oyoyoyoy necesarias. Nos quedan 6 capítulos de infarto. En ABC han aprendido del error que han cometido con Revenge y la decisión de que la temporada tenga sólo 15 capítulos no podría ser más acertada. Así sí.

Scandal o La coca nunca es suficiente (con spoilers)
Esta temporada de Escándalo empezó de una forma bastante dispersa, con las piezas del tablero bastante desperdigadas, y con el cansino triángulo amoroso Olivia-Jake-Fitz en el centro de la acción. Sus principales aciertos fueron colocar a Abby como secretaria de prensa de la Casa Blanca e introducir al personaje de Portia de Rossi como gran villana de este curso. Después, claro, reincidieron en errores del pasado: la agencia ultrasecreta del ultraperverso padre de Olivia; darle poca cancha al mejor personaje de la serie (Mellie); Huck y todo lo que tiene que ver con él; y la trama del puto de Cyrus, que junto con el conflicto en el imaginario West Angola nos recuerda que, de verdad, Shonda sigue creyendo que está haciendo The West Wing. Pero, como siempre, y a pesar de todos los fallos, Escándalo sigue siendo jodidamente divertida, sobre todo cuando se centran en la banalidad de la política en vez de en el ultraespionaje. Los guionistas manejan muy bien el ruido mediático y los golpes bajos de Washington, e incluso las conspiraciones más grandes que la vida misma, pero el espionaje les queda muy grande. En la winter finale, por fin, esa dispersión de las tramas se ha terminado. Ya tenemos un dibujo completo del mapa. Fitz escoge tan bien a las mujeres como a los Veeps. Las cartas están sobre la mesa y la protagonista a la intemperie tras intentar apagar la luz de ese sol de cocaína que era su todopoderoso padre. Ahora sí, que empiece el show. Sofá, palomitas y vino blanco preparados.
                                                                                                                                                            
Grey’s Anatomy o Eran las relaciones, ¡estúpida! (con spoilers)
A lo mejor esta impresión es algo que sólo tengo yo, pero a mí este arranque de temporada me está pareciendo lo mejor que ha hecho Greys en varios años. Tras las estúpidas tramas de “arruinamos el hospital”, “compremos el hospital” y “gestionemos el hospital”, creo que han recordado cual es el punto fuerte de la serie, las relaciones afectivas entre sus personajes. Así, hemos tenido dos capítulos que me han parecido fantásticos: el de Meredith buceando en su memoria de niña y el de la terapia matrimonial de Callie y Arizona. Y la winter finale camina en esa dirección, dejándonos un montón de frentes abiertos en el plano personal para después de navidades. El más importante, que venía gestándose desde la temporada anterior, es el ligado a la crisis matrimonial de Meredith y Derek. Como una ola que ves avecinarse pero crees que no te romperá encima. Se veía venir esta trama pero creíamos que no se atreverían. Pues bien, se han atrevido. Y la decisión es muy acertada porque Derek hace varias temporadas que no juega ningún papel en la serie, que como Owen, es un mero florero, y sobre todo porque necesitamos reconectar con Meredith. Tienes un problema grande cuando la protagonista de tu serie se ha vuelto insufrible, y eso pasó con Meredith el año pasado en su enfrentamiento a Cristina y ha vuelto a pasar este con su enfrentamiento con Derek y su nueva hermana. Greys necesita ayudarnos a entenderla, ayudarnos a que recobremos el cariño por su victimismo. No será fácil, pero si la tratan con cariño, estamos ante una trama que puede dar mucho de sí. Al igual que la de April/Avery, la de Geena Davis o la de Callie/Arizona. Greys es la primera serie que veo los viernes, creo que es el mejor indicativo de lo mucho que la estoy disfrutando.

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