lunes, 25 de agosto de 2014

Emmysalternatives 13/14 y VIII: Series de Drama

Ahora sí, último post, mi top 10 de los mejores dramas de la temporada pasada. Fuera se quedan series como The Killing con su contundente tercera temporada, dos clásicos de FX como Justified y Sons of Anarchy o la siempre brillante Boardwalk Empire.


10. The Newsroom
¿Si no defendemos los sorkinistas a Sorkin quién lo va a defender ya, a estas alturas del partido? Lo único que le falta es que lo arrojen a los cerdos, como harían en una de las series de la que hablaré más abajo. The Newsroom es Aaron Sorkin en estado puro, para bien y para mal, desmedido, un sermón semanal de 50 minutos. En la segunda temporada aprendió de algún error cometido en la primera: sus periodistas ya no son perfectos y las historias inventadas hacen que no esté jugando con las cartas marcadas. Pero desde luego no cambió el rumbo de la serie. The Newsroom es el manifiesto de Sorkin sobre cómo debería ser su país. Idealista y maniqueo. Excesivo. Capaz de escribir los diálogos más inteligentes y las situaciones más sonrojantes. Así es Aaron Sorkin cuando nadie le pone cortapisas, incluido él mismo. Entiendo todas las críticas que se la han hecho, pero no puedo evitar que todo lo que escribe me fascine. Con pocas series los minutos se me hacen más cortos, pocas ficciones me hacen más feliz. Por eso está aquí, aunque suene a sacrilegio.


9. The Americans
Posiblemente The Americans sea todo lo contrario a The Newsroom, lenta, arrítimica, incluso anticlimática, moralmente muy compleja, un magma de ideas en el que nada es blanco o negro. The Americans no tiene un discurso, tiene múltiples elementos que le permiten al espectador formar un discurso propio. El gran debate de esta temporada ha sido ¿patria o familia? Y todo ha girado en torno a la nebulosa zona dónde ambas esferas se mezclan. También ha hablado de la fe en tiempos convulsos, del sacrificio, de los fines y sobre todo de los medios. Deja además un escenario apasionante de cara al año que viene. Los protagonistas cada vez se acercan más al borde del precipicio.



8. Hannibal
Si en comedia le di el Most Improved Player a Veep, en drama se lo merece sin duda alguna la Hannibal de Byan Fuller. La serie más hipnótica, desagradable, barroca y enfermiza de la televisión. Tras una buena primera temporada, Hannibal regresó a NBC convertida en una serie superior, tan buena como para estar en el ranking de los mejores dramas en antena. Con un arranque y una recta final espectaculares, ha terminado por imponer un nuevo tipo de televisión: la sensitiva. Esta serie es ante todo, una experiencia sensitiva trenzada por su belleza visual y sus asfixiantes mundos sonoros. Cuando la forma es forma y fondo.



7. Masters of Sex
El gran estreno del otoño pasado. Esta serie sobre los pioneros de los estudios sexuales irrumpió en Showtime con osadía, sensibilidad y sentido del entretenimiento. Conjugando elementos de culebrón con drama de personajes de primera división creó una serie de relaciones personales muy jugosas, abordó la sexualidad desde el punto de vista de la mujer en los años 60, y trató con tacto y hondura la homosexualidad en la misma época. Conjugar ciencia y sentimientos fue su gran acierto. Ése y fichar a Allison Janney y Lizzy Caplan.



6. Game of Thrones
Otra temporada fantástica de Game of Thrones. Quizás un poco inferior a la tercera, que estuvo mejor hilada, pero aún así maravillosa. Capitaneada por los Lannister la serie siguió reflexionando sobre el poder como máquina de devorarlo todo, empezando por los propios seres humanos que lo poseen o pretenden conseguirlo. Además nos abrió la puerta a Dorne, nos ofreció a unas chicas Stark que ya han madurado definitivamente, aumentó la tensión y la oscuridad de las tramas del norte y nos dejó no pocas peleas (tanto físicas como verbales) de gran altura. En el lado de los peros, no haber dado más tiempo a los acontecimientos de la season finale y sobre todo la trama de Daenerys, muy anquilosada.



5. House of Cards
No tiene pocos detractores la adaptación USA de las novelas de Michael Dobbs. Sobre todo aquí. Entiendo algunas críticas, y soy el primero en reconocer que desde luego no es una ficción redonda. Más bien al contrario, está compuesta de múltiples y afiladas aristas. Sin embargo me parece una serie adictiva. Una fascinante reflexión sobre el cinismo y la podredumbre que rodea a la política de alto nivel. Y además es un thriller negrísimo que te va envolviendo en sus trampas, como si fueras otra víctima más de Frank Underwood en su ascenso a la cima del poder (o en su descenso a los infiernos). En House of Cards la escala de medir no está compuesta de grises. Todo en ella es negro. Todo apesta. Y entiendo que a mucha gente eso la haga desconectar, que no haya asideras emocionales o morales a las que se agarrarse, que todo el mundo sea malo, que todo esté podrido. Además de un tratado sobre el cinismo estamos ante un tratado sobre el pesimismo.



4. True Detective
Irrumpió, con justicia, como un vendaval en el mundo seriéfilo. Una serie que cogía un género mil veces explorado como el de la pareja de detectives a la caza de un asesino en serie, y lo llevaba a territorios sin explorar. 8 capítulos pensados como un todo, escritos por el mismo guionista, Nic Pizzolatto, estructurados en inicio, nudo y desenlace. Fieles a un tempo narrativo particular, que jugaban con los saltos en el tiempo y la verdad y la mentira como elementos narrativos. Y además de eso, un empaque visual inusual para el medio televisivo, con Cary Fukunaga como único director que desde el principio creó una atmósfera abrasiva y deprimente en que poner a bailar a unos personajes hasta arriba de mierda. True Detective no ha inventado nada, simplemente ha encontrado otra forma de contárnoslo… ¿simplemente? No, tiene un mérito descomunal. Cuando veía True Detective se apagaba el mundo a mi alrededor. Sólo había pantanos, apellidos franceses (¡viva Louisiana!) y dos pobres diablos jodidos en el pasado y el presente. Sin duda, qué bueno que llegaste… True Detective.



3. Mad Men         
No soy capaz de verle el desgaste a Mad Men. Lo único que veo es evolución lógica de los personajes, de la historia. Me sigue pareciendo un brillante relato sobre las miserias de la vida. Creo que sigue golpeando el corazón de la misma forma que lo hacía al inicio. Y además este año ha sido pura melancolía. O más que melancolía, frustración por los errores cometidos. También ha ahondado en la familia como trampa y como refugio. Y ha reflexionado sobre como la vida profesional a veces se apodera de todo, quedándose con todos nuestros sueños, nuestras aspiraciones. Todos estos temas los han soltado Weiner y su equipo para hacer que nos cuestionemos nuestras propias prioridades, que pensemos en qué nos quedará cuando ya no nos quede nada. No es un mensaje de “el trabajo mata a las relaciones personales”, más bien va en la dirección de que trascender, hacer algo importante, sentirse realizado, está relacionado tanto con la ambición profesional como con los sentimientos humanos. Como siempre… ouch.



2. The Good Wife
Como ha sido de lejos sobre la serie que más he escrito en el blog este año, llego a la meta sin saber muy bien qué añadir ya. Inteligente, incisiva, delicada, triste, crítica, valiente. Todo eso es The Good Wife y sobre todo esta quinta temporada tan redonda que nos ha ofrecido el matrimonio King. Posiblemente tenga la maquinaria narrativa más precisa de la televisión actual. Todo lo que en ella pasa está trabajado, no existe el deus ex machina, todo es natural, orgánico, todo va hacia una dirección. Esta serie sobre una mujer de ambición y problemas sentimentales crecientes, lo único que sabe hacer es ir hacia adelante. Y no le importa meterse en los líos más espinosos, ya sea la vigilancia indiscriminada de la NSA, la muerte y el sentimiento de pérdida o la corrupción política. Y su gran acierto es que lo hace con un sentido del humor muy fino, que salpica las situaciones más descorazonadoras con chascarrillos. Si a todo esto le sumamos que ha construido a una de las protagonistas femeninas más complejas de la historia de la televisión y a su alrededor ha ido creando una maraña de secundarios e invitados fascinantes, lo que tenemos es la serie con el mejor reparto de la televisión y posiblemente la que mejor nos habla del mundo en el que vivimos.



1. Breaking Bad



Que la serie de Vince Gilligan es ya historia de la televisión es algo que no creo que nadie ponga en duda. Que sus últimos 8 capítulos han sido uno de los mejores finales realizados por cualquier serie espero que tampoco. Si los 8 anteriores que ganaron el Emmy el año pasado funcionaron como introducción al final, como preparación, estos últimos 8 han sido la traca final. Y me han dejado sin aliento de tanto intentar contenerlo y fracasar, y sin palmas de tanto aplaudir. Cuando conoces a la perfección la serie que haces, has construido a un grupo de personajes tan ricos y has plantado durante años semillas tan poderosas, lo único que puedes obtener al final son éxitos. Siempre termino hablando de Ozymandias pero todos y cada uno de estos 8 capítulos es un éxito en sí mismo, una joya a revisionar a lo largo de mi vida una y otra vez. El final de Breaking Bad me ha dolido y me ha encantado. Me ha dejado con la boca abierta, a veces durante minutos, ha cerrado todo lo que tenía que cerrar y les ha dado a los personajes todo lo que necesitaban. Así es como se cierra una historia. Una de las más grandes jamás contadas en televisión. 

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