martes, 19 de agosto de 2014

Emmysalternatives 13/14 II: Miniserie y Telefilm

Telefilm

Enorme error ha cometido la Academia al volver a bifurcar la categoría de mejor miniserie/telefilm en dos. Si cuando las unió pesó la brutal escasez de miniseries, como contó Molitsanti en este post tan interesante, ahora la situación es a la inversa, hay mucho nivel de miniseries y ninguno en telefilms, puesto que más allá de las que produce HBO y alguna venida de UK, sólo canales de pésima calidad elaboran este tipo de productos.

5. Killing Kennedy
Este telefilm de National Geographic, que sigue la saga iniciada el año pasado por Killing Lincoln, no aporta nada nuevo a lo que mil y una vez nos han contado sobre el asesinato de John Fitzgerald Kennedy. Su mayor mérito es que se deja ver. Así de ínfimo es el nivel de los telefilms este año. A su favor también que visualmente no parece una baratija de las que asustan por su cutrez, como uno de los nominados en los Emmys: The Trip to Bountifiul


4. Burton and Taylor
Este telefilm es un duelo de 1 hora y media entre dos personajes tan abrasadores como Richard Burton y Elizabeth Taylor. La película no está mal escrita aunque es bastante superficial. Quizás su problema sea que Dominic West y Helena Bonham Carter no son ni parecen ser Burton y Taylor. No resultan creíbles en los papeles, y eso no quiere decir que estén mal, porque no lo están, pero es que no son ellos. Bonham Carter es una gran actriz pero no se parece en nada a Elizabeth Taylor, no tiene su magnetismo, ni su sensualidad, ni su aura de perdición y autodestrucción.


3. Muhammad Ali’s Greatest Fight
A mí me encantan los debates jurídicos, por eso disfruté mucho, por ejemplo, con las largas secuencias sobre debate constitucional de Lincoln, por eso creo que disfruté tanto de este telefilm de Stephen Frears, ese obrero del cine. Se me pasó volando, me pareció muy interesante, los actores veteranos están muy bien, tiene momentos que se apartan del Tribunal que quizás no funcionan. Pero aún así, merece la pena esta aproximación a la sentencia del Tribunal Supremo sobre la objeción de conciencia esgrimida por Ali para no participar en la Guerra de Vietnam. También pinta bastante bien el clima de agitación política que vivía USA al inicio de los 70.


2. Sherlock: His Last Vow
En una jugada astuta dada la fragmentación de la categoría en dos y el flojísimo nivel en la de telefilm, Sherlock ha pasado de considerarse miniserie a competir en telefilm sólo con su último capítulo de la temporada. Este His Last Vow es el mejor de los tres capítulos de esta tercera temporada, el más denso y poderoso dramáticamente y también el más parecido al formato de la serie. Te atrapa de principio a fin, te acorrala tanto como a sus protagonistas y termina con un cliffhanger muy poderoso. Podría haber sido un buen ganador.


1. The Normal Heart


Inteligente, tierna, agria, devastadora, apasionada. Todas esas cosas, y alguna más, es The Normal Heart, la aproximación de Ryan Murphy a la explosión de la epidemia del SIDA en la comunidad gay de Nueva York a comienzos de los 80. Es una película que te remueve las entrañas y además te hace pensar. Un film político más que un drama sobre enfermedades. Y aunque cuenta muy bien la parte emocional, la lucha contra la enfermedad, el lento desfile de muertes, es en la dimensión política donde The Normal Heart se convierte en una película realmente relevante. Hay algún exceso visual, pero lo cierto es que este es el Ryan Murphy más contenido que hayamos visto, y se agradece. Salvo sorpresa mayúscula ganará el día 25, y será muy justo, porque de verdad es una obra relevante.



Miniserie

5. The Spoils of Babylon
Una miniserie cómica con formato de sitcom que es una parodia del melodrama americano tipo Gigante. Esta es la propuesta que el tándem Piedmont-Steele (director y guionista de Casa de mi padre) le vendieron al canal IFC (cuyo buque insignia es Portlandia) con Tobey Maguire en un papel de protagonista-narrador que parece una parodia del que interpretó el año pasado en The Great Gatsby (Luhrmann, 2013), rodeado de Kristen Wiig, Tim Robbins, Will Ferrell y Haley Joel Osment entre otros. Y lo que pudo ser un estrepitoso fracaso, ha resultado ser una rara avis muy divertida que no sólo no reniega de su banalidad sino que hace apología de la misma. No busca trascender, sólo que nos echemos unas risas. Y lo consigue.


4. Luther
Aunque esta  entrega del detective más oscuro de Londres haya sido la más floja de las 3 que ha tenido, ha mantenido esa atmósfera abrasadora y ese correr hacia delante de su protagonista. Cada vez más arrinconado por sus propios pecados, John Luther se ha movido aún más como un elefante en una cacharrería. Los casos han estado bien, aunque ha dado la sensación de que la serie ha llegado a su final muy cansada, tirando de demasiados deus ex machina. Aún así, un placer, como siempre.



3. American Horror Story: Coven
Tras la monumental Asylum había muchas expectativas puestas en la aproximación del dúo Falchuk-Murphy (más el director Gomez Rejon… una bestia) al mundo de la magia y la brujería de New Orleans. Y creo que hay bastante consenso en que las expectativas no se vieron cumplidas. Frente a la densidad y del año pasado, éste optaron por un tono más ligero. Ante el guion medido al milímetro (salvo por lo de los aliens) de Asylum, que contó un relato que fue de menos a más, en esta temporada la historia se fue moviendo a trompicones, a golpe de ocurrencias. Dicho lo cual… yo me lo pasé como un enano. Cuando asumes que no estás ante una entrega que haya que tomar en serio, lo que queda es un gozoso desparrame wtfuckero, con diálogos punzantes, miradas de tiburón y secuencias entre lo absurdo y lo genial.



2. Fargo
Si la antología de Noah Hawley no se impone el 25 estaremos ante una de las grandes sorpresas de la noche. Unánimemente aplaudida, Fargo fue uno de los grandes estrenos televisivos de esta temporada. Visualmente espectacular y narrativamente redonda. Supo capturar el humor negro y el aire de fatalidad del universo Coen y crear algo autónomo, con alma e identidad propias. Pocos placeres más inmersivos he tenido este año. Ver Fargo era sentarse durante 50 minutos rodeado de una nieve densa que te atrapaba.



1. Treme


Aprovechando que esta última temporada de Treme, sólo tuvo 5 capítulos a modo de conclusión del relato, HBO la movió en los Emmys de las categorías de drama a las de miniserie y la jugada se ha saldado con nominaciones en dirección, guion y en la categoría principal. En mis Emmysalternatives le ha ido mejor, básicamente porque es una serie que me ha calado muy hondo, a la que tengo mucho cariño y respeto. Incluso diría que yo admiro Treme, su humanismo exacerbado, su furiosa denuncia de los problemas de la America urbana, su lacónica tristeza e incluso melancolía, pero también su capacidad de resultar optimista hasta en los momentos más oscuros. Para mí siempre New Orleans será Treme, y uno de los sueños de mi vida es pasar allí un Mardi Gras. Gracias, gracias por tanto, David Simon.

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