miércoles, 7 de mayo de 2014

Los medios justifican el fin

24: LIVE ANOTHER DAY


Ponme una cabina y una Union Jack de fondo y listo, Londres dibujado

Ha vuelto Jack Bauer (Kiefer Sutherland), el badass televisivo definitivo. FOX, que le ha arrancado a NBC el título de network más a la deriva, ha solicitado sus servicios ante la vertiginosa caída de audiencias que está padeciendo. Y Bauer, el más letal y cafre defensor del mundo libre (léase marinado con un jajaja), ha atendido la llamada en formato de serie-limitada (¡ese concepto!). El estreno de esta 24: Live another day (parece un título de la saga Bond y no creo que sea casualidad) ha marcado un 2.5 en demos, que tal como está FOX es un gran dato, así que si mantiene la audiencia no sería extraño volver a ver a Bauer en otra misión la próxima temporada.

Spoilers sobre los dos primeros capítulos del regreso de Bauer, Jack Bauer
Live another day está ambientada en Londres (por eso lo de que el título a lo Bond no era casualidad, sino un detallito) y nos presenta al amigo Jack Bauer intentando, desde su status de prófugo de la justicia, salvar al presidente de Estados Unidos de un inminente atentado que va a sufrir en su viaje oficial a tierras de Su Majestad. Vamos, lo de siempre. El toque de color a esta temporada, más que el escenario (Londres no luce nada, por lo menos por ahora), se lo da el marco de fondo. El líder USA está en UK para lograr que el Parlamento británico apoye la política de drones americana. A cuchillo. Si este año The Good Wife entró de lleno en analizar el papel que juega la NSA (ya he hablado y glorificado sobre ello antes), ahora 24 pone en tela de juicio el programa de drones norteamericano. Justamente las escuchas de la NSA y la utilización de drones para asesinar a enemigos (o eso dicen) son las dos medidas de seguridad americanas durante el mandato de Obama más polémicas y cuestionadas por los peligros que implican y por la vulneración de la libertad y la legalidad que en muchos casos conllevan. En 24, en principio (y a priori) van más por la primera vía: el programa de drones es peligroso incluso para los propios americanos. Así, en estos dos primeros capítulos, un grupo terrorista (o algo así) logra hacerse con el control del sistema informático que rige el programa y matar, de cara a boicotear la visita del presidente USA, a un grupo de militares americanos y británicos.

Más allá de los drones, 24 ha vuelto en la línea de siempre. Jack Bauer sigue siendo el hombre que busca un fin (en este caso salvar al presidente) que le permita poner en práctica sus violentos medios (ostias y tiros a gogó). Está la eterna Chloe O’Brien (Mary Lynn Rajskub) dispuesta a salvarle de nuevo una y otra vez. Está la agencia de inteligencia con Yvonne Strahovski  (Dexter) de némesis y perseguidora de Bauer (como en The Fugitive todos sabemos que lo terminará creyendo). Está el insufrible Tate Donovan (este año luciendo todo su talento en esa obra maestra sin igual que fue Hostages) haciendo de jefe de gabinete y de lobo que rodea a un presidente que se nos presenta como un tierno (y enfermo) corderito. Y ya tenemos a la mala malísima de la función. Y justo aquí es dónde a priori han realizado el gran acierto de cast. La mano que mece la cuna es la gran Michelle No sin mis hijos Fairley (Game of Thrones). Y por supuesto han vuelto la pantalla partida, la acción frenética, la obsesión por cazar al topo y los líos palaciegos. Vamos, que 24, sigue siendo 24, y Jack Bauer sigue siendo el más salvaje de todos esos hombres de la ley que nacieron tras él y a los que no les importa vulnerar a la misma si es necesario (como el Raylan Givens de Justified, sin ir más lejos). Va a ser un viaje de 12 capítulos muy divertido.

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