lunes, 5 de mayo de 2014

La importancia de ser dulce

PARKS AND RECREATION - Sexta Temporada


Puede haber spoilers




Llego tarde, mal y nunca a hablar de la 6ª temporada de Parks and Recreation que ya terminó hace un par de semanas en NBC, cuyo bloque de comedias de los jueves ha pasado de ser su buque insignia a su agujero negro de audiencias (que no de calidad). A pesar de los cada vez menos espectadores usamericanos que la ven, tendremos séptima temporada y el salto (en el tiempo y laboral-familiar) que pegó en los últimos minutos de la season finale puede situarnos en un nuevo escenario con tramas muy divertidas en torno al fascinante mundo de los parques nacionales yankees.

Esta sexta entrega de la serie de Michael Schur no ha sido la mejor. Ha estado varios peldaños por debajo de la 3ª, la 4ª y la 5ª temporadas, en mi opinión claro. El problema ha sido de dirección. En la tercera teníamos el festival y el inicio del amor entre Leslie (Amy Poehler, simplemente <3) y Ben (Adam Scott, el friki entrañable definitivo) como trama arco. En la cuarta la carrera política de Leslie. En la quinta sus problemas como concejala. Y en cambio en esta Leslie se estancó profesionalmente. Tras perder el referéndum reprobatorio tuvo que volver a trabajar en su antiguo puesto, pero oh, ya no era suficiente. Leslie es una mujer ambiciosa, y hasta ahora la serie había seguido su ascenso entre los entresijos del Gobierno. Esta temporada ha significado un paso atrás en su carrera. Una derrota. Después de haber volcado tantas ilusiones en su carrera política se ha pegado la gran ostia, y nosotros con ella. Todo su legado ha terminado reducido a sostener la frágil fusión entre Pawnee y Eagleton. Esa justamente ha sido la gran trama arco de este año. Pero al no implicar un paso hacia delante para Leslie nos ha costado meternos de lleno en ella. La fusión ha dado momentos divertidos, pero no generó esa emoción que sí generaron las elecciones de la temporada 4.

Con una protagonista a la deriva, una mujer que se caracteriza por ser maniáticamente planificadora, que tiene listas y libros y videos con todo su futuro pronosticado al milímetro, la serie se ha resentido. Eso no quiere decir que haya sido una mala temporada. Una serie del tamaño de Parks no es capaz ya a estas alturas y mientras mantenga intacto su esqueleto (cosa que no hizo The Office) de ofrecer una mala temporada. Simplemente tuvo un año menos inspirado, pero aún así siempre es un placer ver esta serie, tan dulce, tan hecha desde el corazón y para el corazón. Conscientes de haber dejado a Leslie Knope, nuestra heroína, la mejor burócrata de la historia de la humanidad (ficticia o real) en la incertidumbre durante todo el año, la recta final ha sido una puesta a punto del motor de cara a una hipotética séptima y última temporada. Así, en los últimos capítulos Leslie y Ben han descubierto que serán padres de 3 niños y ella, tras mucho pensárselo, ha cogido su carrera por los cuernos y se ha vuelto a poner en marcha, aceptando un alto cargo dentro del servicio de parques nacionales (US National Parks Service), la agencia estatal que dirige el vasto patrimonio natural norteamericano. Así, ella coordinará la región del noreste, y en un recurso de guion increíble (pero qué cojones, no le pedimos a Parks ser realista nunca, no vamos a empezar ahora), podrá trabajar en Pawnee en lugar de en Chicago, dónde debería esta su oficina. Esto permite a la serie, dar un paso hacia delante en sus tramas, puesto que el radio de actuación ahora será mucho mayor, pero a la vez mantenerse en Pawnee, puesto que sin Pawnee no podría haber Parks. La serie no podría sobrevivir al cambio de escenario. A mayores han planteado un salto en el tiempo, de tal forma que los hijos de Leslie y Ben han pasado de fetos a niños y ella se encuentra totalmente asentada en su nuevo puesto.

Ha sido, por lo tanto, esta sexta, una temporada de transición, de descanso en el ascenso laboral (pero también familiar) de Leslie Knope. Nos ha ofrecido además una muy conseguida evolución, también en el ámbito familiar curiosamente, de nuestro libertario favorito, Ron Fuckin’ Swanson (Nick Offerman, los Emmys no saben nada), la emotiva marcha de dos de los personajes importantes del reparto, Ann (Perkins) (Rashida Jones) y Chris (Rob Lowe), el aumento de peso a raíz de esa marcha de Donna y Jerry (Retta y Jim O’Heir por fin salen en el opening) y el placer de disfrutar de April (Aubrey Plaza, esa puta diosa) y Andy (Chris Pratt, ¿el hombre del verano 2014?) tan riquiñamente demenciales como siempre. Parks and Recreation sigue siendo uno de mis happy place, ese espacio de 20 minutos en el que me puedo acobijar y ser feliz, sin más, poder poner una sonrisa en mi cara y disfrutar. Así que gracias y ojalá el año que viene se cumplan todas las expectativas que el giro final me está creando.

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