domingo, 27 de abril de 2014

El poeta del espacio como trampa mental

ROMAN POLANSKI


Las puertas que se van cerrando sobre el protagonista en Venus Fur

Ayer vi Six Degrees of Separation (1993), adaptación de una obra de teatro a cargo de Fred Schepisi, que bucea en los secretos, mentiras y banalidades de la clase alta neoyorkina, ya se sabe esos poderosos profesionales liberales (médicos, abogados…) cuya vida consiste en un continuo salto de fiesta en fiesta. Hoy vi en cambio Rosemary’s Baby (1968). Quizás la película más emblemática de Roman Polanski, ese hombre llamado pecado. En el último mes he visto además, Death and the Maiden (1994) y su último film, Venus Fur (2013). Las tres son unos thrillers psicológicos increscendo construidos en base a escupir las miserias del ser humano. Y los tres discurren casi (el primero tiene más escenarios) en torno a un único espacio. En Rosemary’s Baby el edificio diabólico, en Death and the Maiden, la casa perdida en un país latinoamericano post-dictadura, en Venus Fur, un decrépito teatro parisino. Nadie maneja la puesta en escena en un espacio cerrado y asfixiante como Polanski. Ni tampoco nadie se mueve tan bien como él en las aguas turbias de la maldad humana.

Volviendo a Six Degrees of Separation, me pasé las dos horas de película, sobre todo la primera de ellas, la mejor, la del discurso más claro, pensando, ¿qué hubiera hecho Polanski con este material? Hubiera hecho algo más oscuro, enfermizo e hipnótico. Le falta a la película mucha personalidad, también un protagonista (Will Smith haciendo de torturado joven psicótico gayer sensible e inteligente, no, simplemente no) creíble en su ambigüedad, y dirigir la trama directamente hacia el final (la subtrama con Heather Graham es un error). Six Degrees of Separation punza, pero no hiere. En Carnage (2011), Polanski, en único espacio (con homenaje incluido a El ángel exterminador  de Luis Buñuel), un piso de un matrimonio de clase media-alta, ponía negro sobre blanco la crisis de la burguesía (otra vez Buñuel), del matrimonio y la familia como instituciones a la deriva, del clasismo y la condescendencia con la que cierta clase de hombres pululan por el mundo. Todo eso en único espacio. Y la película era sobre todo, fluidez. Nadie mueve la cámara como Roman Polanski entre las cloacas del alma. Ni nadie es capaz de lograr que el espacio psicológico que se va estrechando en torno a los personajes, haga que nos olvidemos de que nosotros también estamos atrapados en único espacio, finito y limitado. El mensaje que vomita su cámara al final es: no hay prisión más angustiosa que la mental.

Si en la cinta de Schepisi se observa, desde la ironía, a sus personajes con cariño, con piedad, podríamos decir, en las películas de Polanski que he mencionado pasa todo lo contrario. Los personajes que las habitan están podridos por dentro porque dejan que sus miedos o sus más bajos instintos los gobiernen. Son una amenaza que Polanski nos arroja a la cabeza. Estos podéis ser vosotros. Podéis dejaros llevar por el sexo más enfermizo como en Bitter Moon (1992) o por la ambición de poder más desmedida como en The Ghost Writer (2010). El mal habita en todos nosotros. A veces incluso, literalmente, como en Rosemary’s Baby. Y no hay escapatoria. Por eso los personajes de Carnage no pueden llegar más allá de la puerta del ascensor, o por eso Mathieu Amalric se ve forzado a hacerle la audición a Emmanuelle Seigner en Venus Fur. Somos prisioneros de nosotros mismos, y eso lo traduce Polanski a imágenes a través del espacio físico, entablando una poderosa conexión entre la psique humana y el mundo exterior. Al final, todo es una representación. En su cine el angustioso espacio no es más que la plasmación del terror que tenemos encerrado en nuestras almas.

Pd1: Me faltan muchas películas de Polanski por ver, ojalá vea todas pronto.
Pd2: Para la mayor fan de Roman que conozco.

4 comentarios:

  1. No te has planteado estudiar periodismo?

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    1. No, esa carrera sólo la hacen los gilipollas

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  2. Me ha gustado especialmente esta entrada en el blog :)
    Aún no sé el porqué de que no haya terminado con la filmografía de Polanski a día de hoy, pero si tuviese que sugerirte alguna sin duda sería Repulsión o El quimérico Inquilino. En esta última también podrás ver a Polanski como actor.
    De las películas que he visto suyas, El Quimérico Inquilino es de las más duras y aterradoras. Una paranoia en estado puro. Indiferente no te va dejar.

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    1. jajajaja gracias pequeña :)
      tengo muchas ganas de ver esas 2 sí, y Frenético también. Otras como Oliver Twist o Piratas me dan mucha pereza jajaja. Pero El Quimérico Inquilino muchas ganas, que sé que te encanta ;)

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