miércoles, 12 de marzo de 2014

Oír y escuchar

THE GOOD WIFE


No es el botox, es el vértigo a la caída

Puede haber algún que otro spoiler hasta el 5x13
Tras un largo parón de invierno (que quizás no fue tan largo, pero que se nos hizo eterno) ha vuelto The Good Wife, esa serie que iba sobre una buena esposa, madre y abogada, y que ahora va sobre cómo de bien esa misma señora se mueve por el fango de las corruptelas, las traiciones y los embustes. Lo ha hecho con un capítulo, Parallel Construction, bitches (5x13), centrado fundamentalmente en colocar las fichas sobre el tablero en el que los protagonistas se jugarán su futuro en el tramo final de la temporada. Para seguir con las comparaciones con Game of Thrones que se iniciaron con Hitting the fan (5x05), la famosa Boda Roja de TGW, podríamos decir que en el juego de poder de Chicago, you win or you die. Y que Alicia, Cary, Will, Diane y el resto de personajes van a tener que prepararse pronto para una serie de batallas previsiblemente cruentas. Si en la primera parte de la temporada teníamos que elegir entre #teamLockhartGardner y #teamFlorickAmos, en esta segunda que comienza ahora se caracterizará por ser un sálvese quien pueda.

La relevancia del capítulo de cara a introducirnos en la recta final de la temporada se ha notado en lo poco cuidado que ha estado el caso. Es más, diría que en 5 años de serie ha sido uno de los más flojos, una mera excusa, algo a lo que Michelle y Robert King no nos tienen acostumbrados, sí, lo importante son las tramas de fondo, pero los casos siempre resultan interesantes. Pero esta vez no, de hecho el caso se presenta y desarrolla en cuatro pinceladas, y se finiquita en una y media. Lemond Bishop y sus drogas se emplean solo como el detonante para que lo que ha estado de fondo durante mucho tiempo salte al primer plano narrativo de la serie: las escuchas de la NSA. Y justo aquí era dónde yo, que amo al matrimonio King como sólo un devoto convencido puede hacer, también quería llegar.

Estamos bastante acostumbrados a que el audiovisual americano ponga su foco de atención, y a veces incluso también su bisturí, sobre la CIA y el FBI. Son las dos agencias del entramado de seguridad americano que conocemos desde siempre. Sin embargo, en los Estados Unidos post 11-S, la NSA (National Security Agency) ha adquirido un papel fundamental como el ojo que todo lo ve y sobre todo como el oído que todo lo escucha. Las democracias europeas post II Guerra Mundial se cimentaron sobre la libertad y la igualdad, manteniendo ambas un complicado equilibrio. Mientras que en Estados Unidos su democracia siempre ha pivotado en torno a la libertad del individuo (de ahí por ejemplo la oposición a las reformas sanitarias). Creen que son la tierra de la libertad y que por ello su presidente es “el líder del mundo libre” (en Scandal lo dicen 5 veces por episodio, y cada vez resulta más desternillante). Por todo esto, que el gobierno escuche a sus ciudadanos valiéndose muchas veces del embuste y las tropelías tiene una gran relevancia ideológica en el país, ya que pone en tela de juicio al propio sistema democrático estadounidense. De ahí que la trama de la NSA en The Good Wife sea tan relevante.

La serie de los King siempre se ha caracterizado por estar al pie del cañón, pegada a la actualidad de su país y del mundo como ninguna otra. Buceando por las aguas de la corrupción con bastante osadía y explorando los límites del sistema judicial americano hasta sus últimas consecuencias. Pero la trama de la NSA eleva la apuesta sociopolítica de la serie. La NSA distorsiona sus propias reglas y cede información a otras agencias del gobierno aunque esto supere su radio de actuación legítimo. Así nace la construcción paralela, bitches, o cómo agencias como la DEA construyen vías de investigación artificiales en las que vierten la (a priori confidencial) información conseguida vía NSA sin revelar la actuación de la misma, salvaguardando las escuchas. La coartada de la seguridad nacional frente al terrorismo globalizado ha devenido en una monstruosa organización destinada a controlar a sus ciudadanos. El conflicto entre seguridad y libertad que ha presidido la política americana de la última década está próximo a saltar por los aires, el caso Snowden sólo fue un primer aviso.

La valentía de la serie al presentar los peligros derivados de las actuaciones muchas veces arbitrarias de la NSA es digna de ser aplaudida. The Good Wife no es un producto independiente, una pequeña película financiada con un par de millones de dólares. Es una serie de network que se emite en el prime-time de los domingos. Pero más allá de la valentía a la hora de abordar este problema, voy a destacar otras dos cosas. En primer lugar, la gama de grises en la que siempre se mueve la serie se traslada también a esta cuestión. No nos encontramos con un discurso de “pobre Alicia por ser escuchada, es una víctima inocente que sobrevive en medio de la podredumbre que la rodea”, no, Alicia no es inocente, no es una víctima, lo fue en algún momento, al inicio de esta aventura  que es The Good Wife, pero ya no. Que las triquiñuelas de la NSA vulneren la libertad de los ciudadanos no excusa a esos mismos ciudadanos de los crímenes cometidos. "Pobre Alicia, está siendo espiada a través de una distorsión de la legalidad", sí, pero no es una víctima inocente, ella sabe que durante las elecciones que ganó su marido hubo cambiazo de urna. Llegamos a un punto en el que los grises son cada vez más oscuros, y en lugar de hablar de buenos y malos, víctimas y verdugos, la serie presenta a una serie de actores intercambiándose golpes en un juego de poder, en un juego de tronos.

La trama espejo

La otra cuestión que me fascina de esta trama de la NSA es de características meramente narrativas, de mecanismo de guion. Dicha trama podría haberse presentado en la serie de forma solemne, con esa gravedad que maneja por ejemplo House of Cards, sin embargo los King la implantan en la narración tirando de comedia. El manejo del humor y la ironía siempre ha sido uno de los fuertes de The Good Wife, y aquí lo demuestran una vez más. Vemos el devenir de las escuchas de la NSA a través de los ojos y oídos de dos analistas de la NSA que tras meses de escuchas, observan a los personajes que por ellas pululan como si de personajes de ficción se trataran, preocupándose por sus vidas, sobre todo por la de Alicia.

Por un lado la trama es un El Show de Truman en los USA post 11-S, incidiendo una vez más en la cuestión de la libertad del ciudadano. Y por otro lado, la serie logra incluirnos a nosotros, los espectadores, en la propia trama. Estos dos analistas freaks y alocados somos nosotros, eso espectadores que llevamos 5 años viendo como Alicia Florick se zambulle en esa espiral de mierda que es la lucha de poder en la eternamente mafiosa Chicago. El asunto torna tan meta que parece escrito por el Dan Harmon más inspirado (Troy and Abed in the Government). Pero no, son los King los que están detrás de este ingenioso (hasta el aplauso) mecanismo de narración, que ayuda a descongestionar una serie que se precipita hacia una negrura cada vez más asfixiante. Sí, The Good Wife sigue siendo la serie con los guiones más punzantes y medidos de la televisión. Una barbaridad, una maravillosa obra televisiva. Gracias por volver a nuestras vidas.

2 comentarios:

  1. Amamos a la buena esposa por ser tan "buena" y recemos porque ya no haya más parones, porque la verdad que sufro mucho sin ella. Muy buen análisis, esta serie se merece todos los elogios y más.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que ya hasta final de temporada no habrá más parones, a no ser que haya algún evento especial, así que bien :) lo malo será el verano jajajaja
      Gracias :) y sí, todos los elogios son pocos, es fascinante

      Eliminar