jueves, 27 de febrero de 2014

Los No-Oscar 2013 (II)

Director

Spike Jonze por dos ¿dónde hay que firmar?

5. Jeff Nichols por Mud
Nichols se está convirtiendo en un maestro a la hora de rodar historias que se mueven entre la más cruda realidad (cierto análisis social hay en su cine) y el terreno de la fantasía, la confusión. Podríamos circunscribir sus films en un realismo mágico a la americana. Es Jeff Nichols también un poeta del hipnótico paisaje rural de los Estados Unidos. Gran parte del éxito de sus películas se debe a la fuerza de sus imágenes, las imágenes que capta su cámara describen el estado de ánimo y sobre todo el estado psicológico de sus protagonistas. Si en Take Shelter construía un drama psicológico asfixiante, en Mud nos sirve un cóctel multigenérico, en el que predomina ante todo un espectacular y contemplativo sentido de la aventura, marcado por el respeto a la tierra, a las tradiciones, a la historia, a las raíces.

4. Joel y Ethan Coen por Inside Llewyn Davis
Los hermanos Coen son unos de los cineastas más influyentes del cine americano de los últimos 30 años, son gente que no tiene nada que demostrar porque ya lo han demostrado todo, por eso sus películas son siempre extremadamente personales, nuevas ampliaciones y reformas de su microcosmos. Inside Llewyn Davis bajo su forma de cancionero folk es quizás una de las más dramáticas piezas que hayan firmado, no tanto por el tono, sino por el mensaje, y por las imágenes sobre las que se sustenta, esas imágenes grises de un hombre gris, no por falta de talento, sino por falta de dirección. Inside Llewyn Davis es también una película tranquila, que se regodea en un protagonista autodestructivo y en un entorno que funciona como un coro de reproches. Los Coen llevaron a sus actores hacia la irritación y a sus imágenes hacia la melancolía. Su momento de mayor lucimiento en cuanto a la puesta en escena es ese viaje a Chicago, esa pequeña road-movie encorsetada en forma de pesadilla.

3. Paolo Sorrentino por La grande bellezza
Y Roma encontró a Sorrentino y Sorrentino encontró a Roma. La cámara de Paolo Sorrentino es una bailarina que se mueve por la ciudad eterna en un, también, eterno deambular. La grande bellezza es entre otras cosas un constante bombardeo de postales, de secuencias maravillosas, de movimientos de cámara elegantes. Si La grande bellezza es una película tan magnética y visual es sin duda mérito de Sorrentino, que en su crítica feroz a la vieja Europa, a la Roma anquilosada también le escribe una carta de amor, de fascinación ante su belleza. Se le pueden achacar al cineasta italiano muchas cosas, sobre todo su gusto por el exceso, narrativo, visual… pero desde luego construir imágenes poderosas, emotivas, enigmáticas y melancólicas no. La grande bellezza es una de las demostraciones visuales más sugerentes del 2013.

2. Abdellatif Kechiche por La vie d’Adèle
Si hay un director este año que tenía claro que película quería hacer ese es Abdellatif Kechiche. El único elemento imprescindible en su película es Adèle, todo lo demás o orbita en torno a ella o es meramente accesorio. No hay lugar para nada más. El resultado es una puesta en escena naturalista, de planos largos y encuadres cortos, nada estilizada. No podría ser más diferente el estilo de dirección de Kechiche del que tiene el cineasta que lo precede en esta lista, Paolo Sorrentino. Es parte de la magia del cine que haya múltiples formas de crearlo, porque al fin y al cabo lo que importa es lo que se quiere transmitir, el mensaje, y en La vie d’Adèle, la historia de una chica sencilla y de su discurrir vital una puesta en escena estilizada hubiera sido un error narrativo de bulto, una contradicción insalvable. Como ya apunté cuando hablé de sus actrices, hay que reconocerle a Kechiche un indudable talento para dirigir a actrices, otra cosa muy diferente es si el logro obtenido justifica las técnicas empleadas. Y en último lugar hay que destacar, claro, las secuencias de sexo, rodadas a bocajarro, con la cámara tan pegada a los cuerpos que hace que sientas el sudor, la fricción, la pasión desmedida, la jodidamente hermosa pasión desmedida.

1. Spike Jonze por Her

El gran mérito de Spike Jonze es conseguir que el espectador se crea la historia de amor entre un hombre y un sistema operativo, que el hecho de que uno de sus dos protagonistas no tenga presencia física no afecte negativamente a la película, crear con imágenes una relación que no las tiene porque es meramente oral. Llenar el vacío de un cuerpo en las secuencias requiere mucho talento, mucha sabiduría visual. Spike Jonze la tiene. En Her todas las imágenes caminan hacia la construcción de ese mundo futuro pero próximo de desconexión social, de incomunicación urbana. Frente a la ciudad, a la mole de edificios infinitos, al plano general, está el hogar, la cara de la soledad, la cara de Joaquin Phoenix, el primer plano. Y en el medio, el interior de edificio dónde vive Phoenix, la relación de amistad entre él y Amy Adams, el plano medio. La película se articula así en tres niveles narrativos, espaciales y visuales. El íntimo entre Phoenix y Johansson en su casa pero también en espacios abiertos, siempre en encuadres cortos. El amistoso entre el protagonista y su amiga-vecina, en el edificio, en planos medios. Y el exterior, la ciudad como espacio de soledad, como lugar en el que el hombre es uno entre un millón, en planos generales y panorámicas. Se puede caer fácilmente en la trampa de que el mérito de Her reside en su guion, de hecho es algo con lo que cineastas como Jonze o como Alexander Payne llevan lidiando muchos años. Pero es un error. El guion de Her es brillante pero su traslación a imágenes, no lo es menos.

Película


10. August: Osage County

Esta adaptación de la obra homónima de Tracy Letts (que firma el guion) partía como uno de los pesos pesados de la carrera por los Oscar. Por su referente teatral, por su reparto y por la mano que mece la cuna (Harvey Weinstein), sin embargo la tibia acogida que recibió en Toronto pronto la relegó a las categorías interpretativas. El film narra el encuentro en la casa materna de una familia gobernada por mujeres más allá de la histeria llena de secretos y mentiras que diría Mike Leigh, un cineasta que jamás haría algo parecido. Entiendo a la gente que no soporta esta película irritante e irritada, llena de gritos, insultos, veneno. Una película artificial sobre una familia imposible. Sin embargo me gusta esta película, no puedo evitarlo, me gustan las películas en las que los protagonistas se pasan todo el rato hiriéndose los unos a los otros, me gustan estos films de diálogos pasados y veloces, de puñales que cortan un aire cargado de odio. Si digo que no me lo pasé como un enano estaría mintiendo. Disfruté el film, lo disfruté mucho, disfruté de ellas, de estas mujeres con corazones podridos de latir que diría Sabina.

9. Prisoners

Unas niñas desaparecen, un posible sospechoso, un padre que camina hacia la locura. Prisoners es un thriller adulto, moralmente complejo, turbador, es algo que yo siempre agradezco. Denis Villeneuve se confirma este año (también gracias a Enemy) como uno de los cineastas más interesantes del panorama actual tras la maravillosa Incendies. Los Oscar no han tratado por norma general muy bien al género, a pesar de excepciones como The Silence of the Lambs o Mystic River. Prisoners fue devorada por la turba de películas que se estrenaron desde Toronto hasta final de año. Sin embargo no me cabe la menor duda de que será una película que se recuerde mucho más que alguna de las nominadas.

8. Short Term 12

La ópera prima de Destin Cretton pivota en torno a una trabajadora de una casa de acogida de menores conflictivos marcada por su propio y terrible pasado. Lo que podría ser un drama asfixiante como por ejemplo La herida, es una película luminosa, salpicada de humor inteligente, triste y dolorosa, sí, pero también optimista. Es una pequeña joya que no te esperas, que te sacude, una aportación valiosa al cine independiente americano. Una película diferente, emotiva, bien escrita, bien dirigida y muy bien interpretada. A mí me llegó. Iba a ver solo 30 minutos porque era de madrugada y tenía que levantarme pronto pero no fui capaz, tuve que verla entera. Me cazó.

7. Stories We Tell

¿Cuándo será el año en que se cuele un documental en la categoría reina de los Oscar? Sarah Polley mete el bisturí en los engranajes que mueven su familia, persigue el recuerdo de su madre intentando atraparlo para sentirse más cerca de ella, salta del drama familiar al thriller, para en última instancia hacernos reflexionar sobre como en toda historia hay diversos puntos de vista. Una de las películas más emotivas del 2013. Dije en su día en twitter algo así como “Sarah Polley lleva toda su carrera demostrando que se puede ser sensible sin ser sensiblero” y me ratifico, Polley es una cineasta inteligente y delicada, que sabe maneja correctamente los sentimientos, sin corromperlos a su favor.

6. Mud

La historia de un adolescente que entabla amistad con un prófugo de la justicia que se esconde en una isla permite a Jeff Nichols demostrar que es quizás el director con más talento de eso que se ha venido a llamar desde Cannes 2012 como “los novísimos americanos”. Su capacidad de construir imágenes hermosas a la par que turbadoras es innegable. Sus dotes narrativas también. Su buena mano para los actores, desde luego. Mud es una película de aventuras, un drama familiar, un drama romántico y sobre todo una historia de descubrimiento, de transición hacia la vida adulta. Una película cargada de magia.

5. Blue Jasmine

He leído críticas bastante tibias sobre esta película. Un Allen menor es una frase recurrente. Yo creo que un Woody Allen pegado a la realidad, al mundo actual, nunca puede ser menor. Blue Jasmine es la historia de una ricachona que cae en la pobreza y se encuentra sumida en un constante ataque de nervios. Es a la vez un análisis feroz sobre la histeria y la ansiedad de la vida moderna y un retrato caricaturesco de la crisis financiera y los lobos de Wall Street. Es una película nada complaciente, incluso cruel. Esa secuencia final en ese banco es uno de los momentos más crudos del cine de 2013. Una película más densa que lo que su histerismo puede hacer creer a primera vista.

4. Inside Llewyn Davis

Algo se les torció a los Coen en esta carrera de premios. Empezaron bien, con el apoyo unánime de la crítica, y sin embargo cuando empezaron a anunciar los gremios profesionales sus nominados Inside Llewyn Davis se esfumó. De la debacle solo han sobrevivido fotografía (extraordinario trabajo de Delbonnel) y sonido. ¿La causa? No es una película agradable. De hecho es una película empeñada en no ser agradable, que roza constantemente la irritación, la furia. La historia de un músico folk brillante pero empeñado en no cambiar, anclado en sí mismo, es una película que no persigue ser emotiva, de hecho lo evita con vehemencia. No es una película fácil, pero sí es un film relevante. Es un monumental tratado sobre la derrota y la deriva tras la derrota. Hoy, que muchos sentimos que nuestra vida camina sin rumbo, esta película es un terrible espejo en el que mirarnos, en el que contemplar nuestro propio desastre.

3. La grande bellezza

La obra maestra de Sorrentino es el retrato de la Italia del bunga bunga, de una Europa anclada en un mundo que ya no existe, que se ha agotado, anclada en el pasado, con una clase alta banal hasta la carcajada. También es una emotiva reflexión sobre la melancolía, sobre el tiempo perdido y el tiempo por perder, sobre la más honda soledad, la soledad del alma. Hay algunos sketches que no funcionan, a Sorrentino se le va de las manos la crítica a la élite eclesiástica, cae a veces en alguna caricatura grotesca que palidece ante la fina ironía del conjunto, ante el cinismo desgarrador de la propuesta. Aún así es una película maravillosa sobre la vida urbana, sobre lo trágico que es sentirse vacío.

2. Before Midnight

Céline y Jesse han envejecido, y nosotros con ellos. Del frescor juvenil, rebelde, del inicio de esta trilogía poco queda. En ellos y en nosotros. Before Midnight nos escupe la basura que genera la vida compartida, la basura que genera el amor con el paso del tiempo. Querer, amar, no lo arregla todo, no es una goma que borra todo daño. El amor duele. Esta película es cine mayúsculo porque es en primer lugar un film sincero, realista, con vocación de ahondar en nuestros miedos pero también en nuestras esperanzas. Posiblemente ninguna película de este año está escrita de forma más precisa, más certera. Gracias por el viaje Linklater, Delpy y Hawke. Gracias por hablar con el corazón en la mano, sin trampa ni cartón.

1. La vie d’Adèle

La Palma de Oro de Cannes de 2013 ha sido uno de los fenómenos cinematográficos del año. Polémicas entre su director y sus actrices, sus productores y la Academia francesa, su paso fugaz por los EFA, su carrera fracasada por los premios USA, sus secuencias sexuales… Desde mayo no se ha parado de hablar de La vie d'Adèle. Para mí es la película del año. Mi favorita. Me hizo recordar lo mucho que me gusta el cine, lo precioso que puede ser sentarse a que te cuenten una historia. En este caso la historia de la joven Adèle y como descubre primero el amor y la sexualidad y después el desamor y la soledad. Es una película a la que no le quitaría ni un segundo, una película que es puro sentimiento, pura realidad. Fue una película que hizo que me sintiera identificado en muchas cosas, en muchos sueños, en muchas decepciones. No lloré, pero no le faltó mucho. El primer capítulo me dejó maravillado, con ganas de vivir, el segundo desolado, con ganas de un abrazo. Cuando me acerco a una película no busco que me emocione, lo que quiero es que me aporte algo, que haga que mi vida tenga sentido durante su visionado y que perviva después en la memoria. Me gusta el cine que me hace hablar, el cine que se puede comentar, el cine interpretable, el cine discutible, y Adèle es la película de la que más he hablado de 2013, ya sea de si le sobra la secuencia final o si hay demasiado o no el suficiente sexo, o si es mejor el primer capítulo que el segundo, o si yo, ávido comedor de pasta puedo o no puedo comer mejor los espaguetis que Adèle, o… Y así eternamente, y digo eternamente porque no olvidaré nunca esta película, o por lo menos no la olvidaré mientras aún pueda recordar las cosas bonitas de mi vida.

2 comentarios:

  1. Tengo debilidad por algunas de las películas que nombras. Before Midnight, al borde de la lágrima. Stories we tell, porque esa frase de ser sensible sin caer en lo sensiblero lo es todo y siempre hay historia cuando está bien contada. Mud, qué descubrimiento. Ojalá Matthew por esta y no tanto por la otra. Y un Allen supuestamente menor siempre está por encima de la media. Pero sí, Adele es la película del año, es como un tiro, se quedará en nuestra memoria

    p.d. Spike Jonze es mi descubrimiento físico de la temporada xD

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jajajaja Jonze en USA y Sorogoyen en España jajajaja
      Como hemos hablado mil y hablaremos más mil estos días y como la que me recomendó encarecidamente Stories we tell fuiste tú, sabes que estamos de acuerdo y además gracias jajajaja :)
      Y viva Adèle :)

      Eliminar