martes, 7 de enero de 2014

Atrapa al topo

THE ASSETS



The Assets es la nueva serie limitada (soy muy fan de este neoconcepto que se han sacado las network de la manga para hablar de las miniseries, como coartada para renovarlas si funcionan) de ABC y ostenta desde la semana pasada el récord de ser el peor estreno de una serie dramática en la historia de las 4 grandes networks. El peor de la historia. Ojo. Aún teniendo claro que su futuro huele a chamusquina (quizás termine exiliada en internet o con suerte en los sábados) me lancé a verla porque la cabra tira al monte, y nunca le digo que no a una historia de espías de la Guerra Fría. Y el nunca en este caso es innegociable. Y justo aquí nace el primer problema de The Assets. Ya hay una serie sobre espías rusos y americanos en la era Reagan, se llama The Americans, la emite FX y yo dije hace unos días que fue el segundo mejor estreno televisivo del año. Estar a su nivel por lo tanto a priori es difícil, más si eres una serie de ABC hecha con cuatro duros y emitida por la puerta de atrás. Y no, visto el piloto, The Assets no está a la altura de la espesa y compleja The Americans. Su principal problema es que le faltan dilemas morales, grises. Todo hasta ahora es un poco de cartón piedra, no me refiero a la ambientación que no está mal, sino a los personajes, simples, sin conflictos. Y la gracia de los obras de espías es presentar a personajes sumidos en inagotables (y muchas veces irresolubles) dudas.

Al contrario que en las obras de Le Carré, dónde no se descubre quién es el topo hasta el final, en The Assets se abre la serie señalando al "malo", al zorro que se come a las gallinas. Es una opción a priori interesante que el año pasado The Fall (BBC) usó de forma muy inteligente y valiente al darle tanto peso al asesino en serie como a la policía que lo perseguía, estableciendo un tenso drama psicológico entre gato y ratón. Sin embargo en el piloto de The Assets no se le presta ninguna atención al antagonista, simplemente nos lo marcan con una cruz, nada más, no juegan con la primera capa de la cebolla para empezar a explicarnos porque este analista de la CIA se pasa al otro bando. Y es un error, porque buena parte del éxito de la serie debe asentarse en que el topo sea un personaje interesante al que podamos entender. Queda así una serie muy descompensada, puesto que la protagonista (una solvente Jodie Whittaker), la "buena", la encargada de desentrañar la maraña conspirativa, la George Smiley de esta historia, volviendo a Le Carré, sí ha sido presentada correctamente. Nos muestran a su familia, su obsesión por su trabajo, sus debilidades y fortalezas. Esta decisión acaba haciendo que los grises se pierdan por el coladero, que la serie no haga nada por hacernos cuestionar el mundo en el que vivimos, la complejidad de las relaciones de poder. 

Los dorados valen triple

The Assets es por ahora una serie sin aparentes intenciones y que no acaba de carburar tampoco como un buen entretenimiento, y más partiendo de la base de que no nos puede hacer sentir el vértigo a lo desconocido en la caza del topo, al señalarnos desde el minuto 1 su identidad. ¿Hay materia prima para construir una serie razonablemente buena? Sí, la hay, los topos son personajes muy interesantes porque su punto de arranque es la traición, algo que los seres humanos no toleramos muy bien. Si logran construir a los personajes y trenzar una trama de ataque-defensa, golpes-amagos, de engaños en un mundo convulso y peligroso, pueden acabar entregándonos algo interesante. Así que sí, la seguiré viendo, no puedo evitarlo.

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