lunes, 9 de diciembre de 2013

No podemos, pero seguimos intentándolo. Treme 4x01

TREME - Yes we can can


New Orleans celebrando la victoria de Obama en 2008

Cuando pensé en hacer el blog la verdad es que no contemplé la posibilidad de ponerme a hacer recaps, básicamente porque tampoco suelo leer esa clase de post, pero como soy una veleta que se mueve por impulsos he decidido que los últimos cuatro capítulos de Treme se merecen el esfuerzo. Obviamente este recap llega tarde, ayer se emitió ya en HBO el segundo episodio, pero es que no he podido verlo antes por entre otras cosas, la segunda temporada de Bron/Broen, que me ha enganchado cosamala. Venga, al lío.

Treme nunca se ha caracterizado por construir prólogos pre-opening muy definidos, sino que simplemente presentaba un par de secuencias iniciales introductorias. Todo muy sencillo. Eso lo han rompido en esta season premiere, cuyo título, Yes we can can, no podía ser más preciso, David Simon y compañía utilizan los primeros 7 minutos de capítulo para contar, sin estridencias (faltaría más hablando de Treme) el desarrollo de la jornada electoral en la que el primer negro de la historia fue proclamado presidente de los Estados Unidos de América. Acompañamos a los personajes a las urnas (o no, en el caso del Jefe Lambreaux, desilusionado, descreído, que intenta vivir a pesar y al margen del sistema) y a las fiestas espontáneas de celebración. Visto este prólogo con la perspectiva que nos da el tiempo, no podemos dejar de observar lo naif que fuimos, lo inocentes... Millones de americanos creyeron que estaban cambiando el sistema, pero era el sistema el que se estaba apoderando de sus ansias de cambio. Como siempre en Treme, todo es un juego de optimismo/desilusión, derrota/esperanza.

Red lights! Puede haber algún espoiler sobre como les va la vida a mis chicos de New Orleans tras la victoria de Obama
Despachada la elección de Obama, que funciona también como coordenada temporal para los espectadores, nos encontramos con los personajes más o menos en el mismo punto en el que los dejamos, anclados en esa ciudad paralizada post-Katrina, o más bien en el paso siguiente, la derivación lógica de lo visto en la season 3. La chef Janette (que ha sido siempre mi debilidad personal) ha abandonado la pesadilla-franquicia en la que se había embarcado la temporada anterior para volver al inicio del relato, a abrir un pequeño restaurante en un barrio especialmente deprimido. DJ Davis, tras romper todos los puentes con los jefes, las emisoras, los patronos, va artística y profesionalmente a la deriva. Annie se debate entre la satisfacción que le producen su banda y su música y la ambición de aspirar a algo más. El constructor (y especulador) tejano Nelson Hidalgo ha perdido millones con la caída de Lehman Brothers y la crisis financiera, pero aún sigue intentando medrar entre las ruinas de las catástrofes y su gusto (musical, culinario) sigue intacto. La pareja Toni Bernette - Terry Colson sigue luchando, desde la abogacía ella y desde la policía él, contra la podredumbre del sistema, solos (acompañándose el uno al otro) ante el peligro, o más bien, ante el silencio del poder. Sonny vive felizmente casado con su chica coreana, pero la tentación que supone la música sigue revoloteando por su cabeza. El músico Antoine sigue siendo Antoine, es a la vez el ancla y el alivio cómico de la serie, muchas cosas pueden pasar en las calles mal asfaltadas de New Orleans, pero Antoine Batiste será siempre fiel únicamente a sí mismo. LaDonna sigue empeñada en agarrarse a una vida que ya no existe, a su bar, a su ciudad, cueste lo que cueste, aunque eso implique abandonar a sus hijos a cargo de su ex-marido.

Y, llegados a este punto, el único al que la vida le va claramente mejor es al Jefe Lambreaux. De entre un mar de personajes intrínsicamente optimistas, justamente al más negativo es al que mejor le van las cosas. Aparentemente el cáncer está remitiendo, tiene trabajo, su grupo de indios se mantiene al pie del cañón, a sus hijos les sonríe la vida (Desmond va a ser padre y NYC sigue reclamando su regreso), y oh, sorpresa (la única que los guionistas plantan intencionadamente en el capítulo, dejándola para los minutos finales), LaDonna y él están juntos, más allá de la diferencia de edad, han solapado sus soledades para crear una relación muy tierna, muy sincera, muy intensa. Esto obviamente no viene de la nada, se ha ido preparando a fuego lento a lo largo de toda la tercera temporada, por eso ahora, con la relación en marcha nos sentimos tan a gusto, era algo que nuestros corazones deseaban tanto como los suyos, porque al fin y al cabo no ha habido personajes más escupidos por la vida en Treme que LaDonna y Lambreaux.
Fin de los posibles espoilers

Dos hombres, dos discursos

Ya para terminar, esta serie sobre distintas personas deambulando (el verbo no está escogido al azar) por New Orleans podría por mero concepto ser una historia de vidas cruzadas al modo de la fundacional Short Cuts (Altman, 1993), y sin embargo aquí las interacciones entre los personajes son mucho más orgánicas y a la vez más indelebles, puesto que no marcan profundamente el devenir del relato, están ahí pero casi no se notan, son completamente naturales, alejadas de una gran trascendencia dramática (ej: pequeños encuentros que cambian una vida). Y creo que el inicio de la recta final ha influido en esta cuestión, puesto que en este capítulo hemos tenido muchas interacciones, algunas de ellas primerizas, aunque el tono ha sido el mismo. De entre todas me quedo con la relación imposible entre dos personas tan extremas como DJ Davis y Nestor Hidalgo. Ambos se conocen en el debate ciudadano sobre la pertinencia de un museo-auditorio del jazz en Treme y la preocupante desaparición de los clubs del barrio. Nestor está metido en el proyecto urbanístico del museo, Davis totalmente en contra, pero en vez de enfangarse en una discusión irresoluble, Davis se lleva a Nestor a conocer los clubs, a vivir los clubs, los lugares de donde emerge la melodía de New Orleans. Simon enarbola así una apasionante defensa de la comunicación como principal herramienta para conocernos, para encontrarnos en nuestros desencuentros. Hay que seguir intentándolo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario